EL
UNIVERSAL
Opinión – Miércoles 23 de diciembre de 2009
¡Vergüenza!
Adolfo R. Taylhardat/
Ya los venezolanos no sentimos pena ajena frente a
las ridiculeces y los desplantes estrafalarios del teniente coronel presidente
cada vez que sale al exterior. El sentimiento que ha provocado el
comportamiento grotesco de este señor durante su participación en la
Conferencia de Copenhague ha provocado en la mayoría de los venezolanos (en
todo caso en la totalidad de los compatriotas que tenemos por lo menos un poco
de rubor) es de autentica VERGÜENZA.
No hay derecho que quien en mala hora dirige los destinos de nuestro país actúe
de esa manera inculta, irrespetuosa, grosera, agresiva, calumniosa, en total
desprecio de las reglas más elementales de la urbanidad y de las normas
esenciales del derecho diplomático que deberían regir el comportamiento internacional
de un Jefe de Estado y su trato hacia los colegas de otros países.
Primero fue el berrinche que armó a su llegada porque las autoridades del
aeropuerto revisaron el equipaje de su comitiva. (Por algo sería). Luego
protagonizó otro incidente porque los servicios de seguridad retrasaron su
desplazamiento porque decidió seguir una ruta diferente a la que, precisamente
por razones de seguridad, habían establecido las autoridades danesas
competentes.
Al subir al podio de los oradores, tergiversando el tema y el objeto de la
conferencia, arremetió contra el capitalismo acusándolo de todos los males del
planeta. Ironizando sobre la crisis financiera mundial pero olvidando la crisis
bancaria que la corrupción de su régimen ha generado en Venezuela dijo que "si
el clima fuera un banco capitalista de los más grandes, ya lo habrían salvado
los países ricos". "Los ricos están destruyendo el planeta. Será que
quieren irse para otro", fue uno de los chistes malos con que quiso
amenizar su perorata que duró media hora a pesar de que lo llamaron al orden
recordándole que las intervenciones debían limitarse a cinco minutos.
El día siguiente, en una de esos eventos paralelos que acostumbra patrocinar
cada vez que hay una cumbre, ante un público compuesto de ONGs
ambientalistas radicales, grupos extremistas de izquierda, indígenas reclutados
en los países satélites del ALBA y los hinchas aplaudidores que acostumbra
llevar a donde quiera que va para que lo ovacionen cada vez que aparece en
público, se dedicó a acusar al gobierno de Holanda conspirando con Estados
Unidos para agredir a Venezuela. "Estoy acusando al Reino de los Países
Bajos de estar preparando, junto al imperio yanqui, una agresión contra
Venezuela". Según afirmó Estados Unidos estaría utilizando las islas
holandesas del Caribe, concretamente Curaçao y Bonaire, para preparar un ataque contra Venezuela, para lo
cual "están concentrando en esos territorios navíos de guerra, aviones
espías, agentes de la CIA y asesinos de los cuerpos de inteligencia".
Esto, por supuesto no es sino una nueva salva de humo para distraer la atención
de los problemas que agobian a los venezolanos exacerbando el sentimiento
patriótico de quienes, por ignorancia o por adulancia, todavía creen lo que
dice. Ya no le basta denunciar el acuerdo militar colombo-norteamericano sino
que para su mente guerrerista. "Este nuevo despliegue militar yanqui está
en pleno desarrollo, ahora mismo y amenaza no solamente a Venezuela sino
también a Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba (qué casualidad, precisamente al
club de los tiramealgo).
Pero no conforme con todo esto, desde Copenhague puso fin al "compás de
espera" que le había otorgado al presidente Obama para ver cuál sería su
comportamiento con nuestra región. Deliberadamente tomó nuevamente la palabra
en la Conferencia después que el Presidente norteamericano para tildarlo de
"Premio Nobel de la guerra" y para asegurar que todavía "sigue
oliendo azufre en este mundo". Al parecer no da cuenta de que, como le
ocurre al que tiene un "violín", quien esparce el olor de azufre por
todas partes, sobre todo en Venezuela, no es otro sino él.
www.adolfotaylhardat.net