UN INFORME FULMINANTE
Adolfo R. Taylhardat
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos
acaba de publicar su Informe Especial sobre la situación de los derechos
humanos en Venezuela. Hasta ahora Venezuela solamente figuraba como un capítulo
dentro del informe anual de la CIDH. Cuando ese órgano emite un informe
especial es porque la situación de los derechos humanos ha adquirido características
preocupantes.
El informe cubre el período comprendido entre mayo de 2002 y octubre de 2003, pero las preocupaciones recogidas en ese importante documento adquieren renovada vigencia a raíz de los acontecimientos del 27-02 y los días subsiguientes. Lamentablemente el espacio de que dispongo apenas me permite tocar algunos aspectos importantes del Informe.
El informe señala que la CIDH ha alertado a la
comunidad internacional sobre el progresivo agravamiento de la situación de los
derechos humanos en Venezuela, resultado
de la extrema polarización política y los consecuentes hechos de violencia
entre manifestantes de distintos sectores que reflejan una progresiva
intolerancia política. Agrega que entre los signos de fragilidad institucional figuran:
la falta de aplicación de la Constitución, la creciente concentración de poder
en el Ejecutivo, la impune actuación de grupos civiles armados, la tendencia a
la confrontación y descalificación de la oposición política tradicional por
parte del gobierno, los constantes ataques contra periodistas y medios de
comunicación, la tendencia hacia la militarización de la administración
pública, la creciente radicalización de las demandas sociales, las
controversias acerca del ejercicio de los derechos sindicales y el clima de macada intolerancia política. Señala también que el avasallamiento del Poder
Judicial atenta contra el Estado de Derecho y expresa su preocupación por el
elevado número de casos de torturas y de tratos crueles, inhumanos y
degradantes practicados por los cuerpos de seguridad del Estado.
Las multimillonarias sumas de dinero que dedica
el régimen a confundir la opinión pública nacional e internacional no podrán
atenuar el impacto fulminante que este informe y las graves violaciones de los
derechos humanos cometidas por el régimen han tenido sobre la comunidad
internacional. El régimen chavista ha quedado definitivamente catalogado como
un gobierno forajido que arremete sin escrúpulos contra su pueblo en su empeño
por aferrarse al poder.
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