EL
UNIVERSAL
Opinión – Miércoles10 de junio de 2009
Una
resolución desafortunada
Adolfo R. Taylhardat
Comparto plenamente la opinión de quienes consideran
que la resolución adoptada por la Asamblea General de la OEA, que dejó sin
efecto la resolución de 1962 mediante la cual Cuba quedó excluida de la
Organización, ha sentado un mal precedente.
El presidente de Honduras y la mayoría de los cancilleres que participaron en
la Asamblea han calificado de "histórica" esa resolución porque
supuestamente ha puesto fin a una "injusticia histórica". El ministro
de Relaciones Exteriores de Ecuador habría dicho: "Muchos de nosotros no habíamos
nacido en ese momento y lo que está haciendo esta generación es básicamente
enmendar la historia y aquí tenemos un reto de construir una historia
distinta".
Pero cabe preguntar, ¿de cuál injusticia histórica se trata? ¿Es que por no
haber nacido entonces hay que borrar de la historia el hecho cierto de que en
Cuba se había instaurado una dictadura comunista que, entre otras cosas, estaba
empeñada en exportar su revolución al resto del continente, que infiltraba
guerrilleros en nuestro país para tratar de destruir la naciente democracia
venezolana y que, además, se había prestado para que la Unión Soviética
colocara en esa isla misiles con cabezas nucleares?
Aquella resolución de 1962 tuvo, precisamente, como principal fundamento el
hecho de que Fidel Castro, violando flagrantemente los postulados básicos que
rigen el funcionamiento del sistema interamericano, había implantado en su país
e impuesto a su pueblo un régimen comunista marxista-leninista.
La Carta de la OEA es clara cuando en su preámbulo establece que la "democracia
representativa es condición indispensable para la seguridad, la paz y el
desarrollo de la región"; cuando en su artículo 2 consagra como uno de sus
propósitos esenciales "promover y consolidar la democracia representativa
dentro del respeto al principio de la no intervención"; y cuando en su
artículo 3 afirma que los altos fines que persigue la OEA requieren la
organización política de sus miembros "sobre la base del ejercicio
efectivo de la democracia representativa". Estos objetivos y principios fundamentales
de la OEA quedaron desarrollados y explicitados en la Carta Democrática
Interamericana.
La situación actual de Cuba no ha variado en lo más mínimo con relación a las
circunstancias que condujeron a la adopción de la resolución de 1962. Cuba sigue
siendo un país sometido a un régimen comunista marxista-leninista en abierta y
flagrante violación de lo que establece la Carta de la OEA.
Evidentemente la OEA ha venido sufriendo un proceso gradual de debilitamiento,
sobre todo desde que José Miguel Insulza asumió la Secretaría General de esa
Organización. Pero la decisión que deroga la exclusión de Cuba lesiona
gravemente el prestigio de la organización. Ya no se podrá confiar en una
institución cuyos miembros han incumplido el sagrado compromiso que asumieron
al hacerse miembros de la OEA de defender la democracia representativa, de
resistir contra la intervención en los asuntos internos y de proteger los
derechos humanos. Todo ello para propiciar la incorporación de una dictadura
comunista que no solamente no ha cejado en su empeño de exportar su revolución
sino que ahora lo hace por persona interpuesta bajo el disfraz de una
revolución bolivariana, financiada con los dineros de los venezolanos.
Es realmente desalentador constatar que los gobiernos miembros de la OEA,
muchos de los cuales se dicen demócratas, se han postrado ante el dictador
cubano y se han prestado a acompañar al teniente coronel presidente en su
empeño de sepultar bajo el manto del olvido todas las atrocidades que en el
pasado y en el presente se cometieron y se cometen en Cuba. Pareciera que esos
gobiernos no se dan cuenta, o pretenden ignorar, lo que está ocurriendo en su
entorno: el avance de una conspiración que busca destruir sus democracias y
sustituirlas con dictaduras comunistas
marxistas-leninistas-fidelistas-chavistas. ¿Es que acaso Venezuela, Bolivia,
Ecuador, Nicaragua, Honduras, no son ejemplos claros de que existe un propósito
deliberado de instalar regímenes calcados del modelo cubano? ¿Acaso lo que
ocurre en estos momentos en Perú con los movimientos indigenistas no es parte
de la misma conspiración contra la democracia?
La Secretaria de Estado Hillary Clinton dijo,
"lo que está planteado no es redimir el pasado sino vivir el futuro y ser
consecuentes con los principios fundamentales de la Organización". Yo
diría más bien: lo que está planteado es la defensa de la libertad y la
democracia.
Hay que piensan que la resolución de San Pedro Sula servirá para facilitar el
diálogo con Cuba y propiciará el acercamiento del régimen de ese país hacia el
sistema interamericano. Nada más ilusorio. A Cuba no le interesa la OEA y lo ha
dejado bien claro. Una dictadura como la de los hermanos Castro jamás aceptará
incorporarse a una organización que cuenta con mecanismos de vigilancia y
protección de las libertades individuales como la Comisión y la Corte
Interamericana de derechos humanos, los únicos órganos del sistema que
funcionan con total independencia y autonomía.
www.adolfotaylhardat.net