UNA LEY
IGNOMINIOSA
Por Adolfo R. Taylhardat (*)
La
opinión pública ha concentrado su atención en los aspectos comerciales
de la Ley Helms-Burton, eufemísticamente bautizada por el Senado de
los Estados Unidos de América con el nombre
de Ley de la "Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana. (LIBERTAD)". No se ha percatado de otros elementos que hacen de esa ley un instrumento intervencionista. Un análisis
detallado de esa ley excedería los límites del espacio disponible y me limitar‚
a destacar aquellos
aspectos que confirma esta aseveración.
La ley
afirma que el Congreso de los Estados Unidos ha constatado, entre otras
cosas que el bienestar y la salud del pueblo cubano han declinado como
resultado de la crisis económica y debido
al rechazo de Castro a permitir
elecciones libres y democráticas.
Señala que el Gobierno de Castro, en su intento de retener el poder, sigue empleando la tortura en varias formas, las ejecuciones, el exilio, la
confiscación, la prisión política
y otras formas
de terror. Dice que "el Gobierno de Castro ha definido el
pluralismo democrático como
"basura pluralista",
ha evidenciado que no tiene intención de permitir elecciones libres y
democráticas ni tolerar
la democratización de la sociedad cubana. Afirma que "el pueblo
cubano merece ser apoyado de manera decisiva para poner fin a la tiranía que
lo ha oprimido durante 36 años".
La ley
define sus propósitos de la siguiente manera: "fortalecer las
sanciones
internacionales",
"estimular la realización
de elecciones libres y democráticas bajo
supervisión internacional", "proporcionar un marco político para apoyar al pueblo cubano
a formar un gobierno de transición o un
gobierno democráticamente
electo y proteger
los derechos de
los ciudadanos
norteamericanos cuyas propiedades han sido confiscadas.
.
La ley
afirma que en opinión del Senado norteamericano "los actos del gobierno de
Castro, incluidas sus violaciones
masivas, sistemáticas y extraordinarias de los derechos humanos "son una amenaza para la paz
internacional", y
recomienda al Presidente apoyar
e instruir al Representante de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas para que proponga y procure en el Consejo de Seguridad un
embargo internacional obligatorio contra el gobierno
totalitario de Cuba de conformidad con
el capítulo VII
de la Carta".
El
Título II, "Apoyo para una Cuba libre e independiente", en su sección
I, "Política hacia un gobierno de
transición y un gobierno
democráticamente electo en Cuba", afirma que la política de los Estados
Unidos consiste en apoyar la libre determinación el pueblo cubano y facilitar
la transición hacia la democracia representativa y la economía de
mercado en Cuba. Ese Gobierno de transición
en Cuba debe
llenar las siguientes
condiciones: demostrar que se produce la transición de una dictadura
comunista totalitaria hacia una
democracia representativa; poner
en libertad a todos los presos políticos y permitir la inspección de las prisiones cubanas por
organizaciones internacionales
de derechos humanos; disolver
el Departamento de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior, incluidos los
Comités de defensa de la
Revolución y las Brigadas de Respuesta R pida; comprometerse
públicamente a: establecer
un poder judicial independiente, respetar los derechos humanos y
las libertades fundamentales de
conformidad con la
Declaración de Derechos Humanos, garantizar
los derechos de
expresión y de prensa, permitir el regreso de los
cubanos que se encuentran fuera delpaís, organizar elecciones libres a celebrarse un año
después de la instauración del gobierno
provisional, con la participación de "múltiples partidos políticos independientes que tengan pleno acceso a
los medios", las cuales deberán efectuarse bajo la supervisión
de observadores internacionales reconocidos, asegurar el derecho
a la propiedad privada, tomar
medidas para la devolución de las propiedades incautadas a
ciudadanos norteamericanos,
establecer una moneda
libremente convertible, otorgar permisos
para la creación
de empresas privadas
de telecomunicaciones y medios de comunicación social, permitir
el establecimiento de movimientos
obreros independientes y asociaciones sociales, económicas y
políticas independientes; no incluir ni
a Fidel Castro ni a Raúl Castro.
Según
la ley el gobierno democráticamente electo en Cuba debe: ser
el resultado de
elecciones libres y
honradas, conducidas bajo supervisión internacional, con la
participación de partidos de oposición, dando tiempo suficiente
para organizar y realizar campaña y
brindando pleno acceso a los medios a
todos los candidatos; demostrar
respeto por las libertades civiles básicas y los derechos
humanos de los
ciudadanos cubanos; establecer
un sistema judicial independiente;
avanzar de manera substancial
hacia una economía de mercado basado en el derecho a tener y disfrutar la propiedad privada; comprometerse a realizar los cambios constitucionales
necesarios para que regularmente se efectúen elecciones
libres y democráticas; devolver a los
ciudadanos
norteamericanos, o a
las entidades que
son propietarias en un 50 %
o más, los bienes inmuebles que les fueron incautadas desde el 1 de enero de 1959, o
proporcionales compensación plena de conformidad con el derecho y
las prácticas
internacionales.
De
acuerdo con la ley, el embargo comercial, económico y financiero impuesto a
Cuba ser sólo después que el Presidente
de los Estados Unidos haya determinado, e informado al Congreso que en
Cuba existe un gobierno democráticamente electo según los términos descritos mas arriba.
La ley
establece que los Estados Unidos reducir
sus pagos a cualquier
institución financiera
internacional que apruebe un préstamo o brinde asistencia a Cuba, y
ordena al Presidente que instruya al Representante
Permanente ante la OEA "a votar en
contra de la readmisión de Cuba como miembro de la
Organización hasta tanto el
Presidente determine que
en Cuba existe un gobierno democráticamente electo.
No soy
anti-norteamericano. Comparto el deseo de la gran mayoría de que el pueblo
cubano pueda un día vivir en libertad y
en democracia. No soy
pro-castrista. Mas bien
podría abrigar resentimientos
anti-cubanos por la manera como
fui tratado al final de
mi misión como Embajador en Cuba.
Pero tampoco soy anti-cubano. No
hace falta ser nada de eso para darse
cuenta de que se trata de una ley
groseramente intervencionista, a pesar de que los Estados Unidos se empeñen en
negarlo.