UNA LECCIÓN BIEN ASIMILADA
(EU
31-12-03)
Adolfo R. Taylhardat
LA INVASION DE
IRAK perseguía dos objetivos. Uno militar: localizar y eliminar el arsenal de
armas de destrucción en masa nucleares, químicas y biológicas (ADM) de ese país
y otro político: poner fin a un régimen dictatorial, violador de los derechos
humanos, culpable de cientos de miles de muertos.
El primer objetivo
no se cumplió porque no se han encontrado las ADM (personalmente siempre tuve
dudas de que Irak las tuviera). El segundo, en cambio, se logró plenamente con
la captura de Sadam Hussein.
Independientemente
de la controversia legalidad vs. legitimidad de la
guerra y de sus resultados contrastantes, lo ocurrido en Irak ha tenido efectos
secundarios beneficiosos para la humanidad, no contemplados entre los objetivos
iniciales.
Poco después de la
captura de Sadam Hussein,
el mundo recibió la buena noticia de que Irán decidió adherir al Protocolo
Adicional del Tratado sobre No-Proliferación de Armas Nucleares (TNP), por el
cual los Estados aceptan recibir visitas sorpresivas de inspectores de la
Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar la
naturaleza de sus instalaciones y de sus programas nucleares.
Luego, Libia, en un
gesto sin precedentes, sorprendió al mundo reconociendo que efectivamente
desarrolla programas de producción de armas nucleares y que, contraviniendo las
obligaciones contraídas mediante el Tratado sobre Armas Químicas, posee un
arsenal no declarado de esas armas. Además, se ha comprometido voluntariamente
"a eliminar los materiales, equipos y programas" para deshacerse de
"todos los armamentos prohibidos por la comunidad internacional",
adherir al Protocolo Adicional del TNP, someterse a inspecciones
internacionales y abstenerse de apoyar actividades terroristas.
La lección militar
de la guerra ha sido bien asimilada por los gobiernos de dos países de dudoso
comportamiento en cuanto a las ADM y el terrorismo internacional. Corea, que
tiene un programa nuclear militar, y Siria, sospechoso de apoyar actividades
terroristas, deberían tomar en serio la lección.
La lección política,
el derrocamiento de un régimen antidemocrático, es una advertencia a los
gobernantes de otras latitudes empeñados en apartarse del imperio del estado de
derecho. Esos autócratas deberían "poner sus barbas en remojo" porque
la comunidad internacional está comprometida con la democracia y con la defensa
de los derechos humanos.