UNA GIRA TARDÍA E INUTIL

 

Por Adolfo R. Taylhardat

 

 

Nunca antes las relaciones internacionales  habían sido tan desdeñadas como durante este Gobierno de Rafael Caldera.  La imagen de Venezuela en el exterior se ha desvanecido totalmente. En los organismos multilaterales, donde nuestro país siempre tuvo una figuración destacada, aportando iniciativas y contribuyendo activamente a la toma de decisiones fundamentales, Venezuela está completamente ausente. En lo bilateral, nuestra diplomacia es simplemente reactiva y las Embajadas Venezolanas en el exterior se han llenando de personajes designados para atender compromisos familiares, para pagar deudas políticas o para ofrecer un destino a Ministros destituidos o a altos militares retirados.

 

Caldera ha tratado de disimular su desdeño por las relaciones internacionales proponiendo medidas contra la corrupción en diversos foros, al tiempo que la corrupción que presuntamente combate internacionalmente ha alcanzado niveles sin precedentes internamente.

 

Una muestra patente del menosprecio de nuestro Presidente por las relaciones internacionales lo constituye su balance final de la Séptima Cumbre Iberoamericana cuando en su Mensaje al Congreso la  caracterizó simplemente como "exitosa para la promoción de Margarita y del país en el mercado turístico".

 

Durante sus primeros cuatro años de Gobierno el único viaje que hizo a Europa fue para asistir  en Italia a la beatificación de la Madre María. La gira que acaba de emprender y que lo llevará a Holanda, Bélgica, Alemania y Francia, en el último año de su Gobierno, cuando ya no vale la pena emprender iniciativas serias en el campo internacional, resulta a todas luces tardía. Las informaciones aparecidas en la prensa nacional ponen en evidencia esas visitas no están enmarcadas dentro de una estrategia de política internacional con objetivos precisos. Lucen mas bien como escalas de una gira turística a la cual se le ha agregado un programa de encuentros oficiales para cubrir las apariencias.

 

Según lo publicado en los periódicos, Caldera viaja a Europa para "intentar una aproximación al viejo continente" y "vender la imagen de Venezuela como nación confiable para las inversiones extranjeras". El programa de la gira se resume así: entablar conversaciones para amarrar intenciones de voto para la reelección del Dr. Gonzalo Parra Aranguren en la Corte Internacional de Justicia"; en  Holanda:  tratar los temas del contrabando y el narcotráfico, visitar la sede de la Corte Internacional de Justicia, visitar la exposición de tulipanes en Keukenhof y entrevistarse con el Director del Organismo para la Prohibición de las Armas Químicas; en Bruselas solicitar ventajas dentro del Sistema de Preferencias Generalizadas de la Unión Europea, tratar de resolver "problemas puntuales" relacionados con nuestras exportaciones de sardinas, cacao, banano, productos lácteos y carnes y firmar un Acuerdo de Protección de Inversiones, en Alemania visitar las instalaciones de la Empresa Veba-Oel, inaugurar una estatua de Bolívar y recibir un doctorado Honoris Causa; en Francia tratar de vender Orimulsión, se entrevistará con el Director General de la UNESCO y recibir otro doctorado Honoris Causa.

 

Pareciera que la verdadera razón de ser del viaje de Caldera es ir a recibir sus doctorados Honoris Causa  y que para ello se han inventado una gira por varios países la cual se pretende justificar con un programa de eventos que bajo ningún respecto son dignos de un Jefe de Estado.

 

Resulta paradójico que justo cuando los funcionarios del Servicio Exterior, ven reducidos sus ya miserables sueldos como parte de una ridícula política de austeridad,  el Gobierno incurra en un cuantioso gasto absolutamente innecesario como el que implica esta tardía e inútil gira presidencial.