ES TIEMPO DE DEFINIRSE
(Publicado en El Universal el 27-02-02)
Adolfo
R. Taylhardat
El secuestro del Presidente
de la Comisión de Paz del Congreso colombiano llevó al Presidente Pastrana a
interrumpir las negociaciones con la guerrilla narco-terrorista de Colombia.
Esta decisión era inminente. Durante los tres y medio largos años de
infructuosa y frustrantes negociaciones para lograr un acuerdo de paz, las FARC
continuaron sus atentados terroristas a lo largo y ancho del país. Hace una
semana presencié cuando, ante una audiencia de representantes de mas de cien
países, en su mayoría Ministros de Medio Ambiente, el Presidente Pastrana
reiteró su empeño en alcanzar la paz con los grupos alzados en armas.
La Cancillería venezolana ha
emitido un comunicado en el cual
expresa respaldo al Gobierno del Presidente Pastrana por su decisión de no
continuar con el proceso de paz y poner fin a la zona de distensión. El
comunicado expresa también solidaridad con el gobierno, las instituciones
democráticas y el pueblo de Colombia y “renueva” la “firme condena” del
Gobierno de Venezuela al terrorismo en sus múltiples expresiones.
Yo diría que todo esto está
bien, pero hizo falta algo muy importante. Esa condena “in abstracto” del
terrorismo no es suficiente. Venezuela ha debido expresar el más categórico
rechazo a las FARC como organización terrorista. Cuando hizo su anuncio
Presidente Pastrana dijo que entre la política y el terrorismo, las FARC
optaron por el terrorismo. No se entiende entonces cómo, en respuesta a la
pregunta de una periodista el canciller Dávila dijo: “no nos corresponde
calificar a ningún grupo que pudiera estar en este momento recibiendo
calificativos de esta naturaleza y alegó, entre otras cosas, que la comunidad
internacional todavía no se ha puesto de acuerdo sobre la definición del terrorismo.
¿Por qué esa ambigüedad? ¿Es
que alguien duda de la naturaleza terrorista de las FARC? ¿De que otra manera
pueden calificarse los frecuentes casos de secuestros no solo de colombianos
sino también de muchos compatriotas, y a los cuales se agregan los del Senador
Gechen y de la candidata Presidencial Ingrid Betancourt? ¿Qué otro nombre
tienen las voladuras de torres de electricidad, de postes de comunicaciones, de
acueductos, de gasoductos?. ¿Qué otro calificativo se puede dar a la colocación
de bombas en sitios poblados que tantas muertes ocasionan a la población civil
indefensa?. ¿Es que acaso no son actos odiosos de terrorismo los atentados
contra el acueducto de Chingaza que suministra mas del 70% del agua a Bogota y
municipios vecinos y contra el acueducto de Pailitas, que dejó sin agua a una
población de mas de 20.000 habitantes?. ¿No constituye un grotesco atentado
terrorista el envenenamiento del acueducto de Pitalito que de no haber sido
detectado a tiempo habría ocasionado la muerte de toda una población?
Una última pregunta obligada: ¿seguirá el gobierno dándole tratamiento
de enviado diplomático al representante de esa organización terrorista en
Caracas?
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