EL UNIVERSAL
Opinión – Miércoles 7 de
octubre de 2009
TENTACIONES NUCLEARES PELIGROSAS
Adolfo R.
Taylhardat
Desde hace mas de cinco
años el teniente coronel presidente ha venido hablando de su intención de
impulsar el desarrollo de la energía nuclear en Venezuela. En un comienzo
intentó obtener cooperación de Argentina y Brasil pero esos países le sacaron el
cuerpo. Según un informe del Carnegie Endowment, publicado en diciembre del año
pasado, funcionarios brasileros revelaron que el gobierno “bolivariano” estuvo
haciendo gestiones para que Brasil le transfiriera tecnología nuclear pero el
gobierno de ese país se consideró que sería riesgoso dado el apoyo que el
mandante de Miraflores le da a la política nuclear de Irán. El informe agrega que
el Director de la Comisión Nacional Brasilera de Energía Nuclear señaló que la
única cooperación que podría dársele a Venezuela sería en medicina nuclear. El
mismo informe dice que una Delegación de PDVSA firmó una carta de intención con
el gobierno argentino para la construcción de un reactor modular en la faja del
Orinoco que se emplearía en la producción de vapor de alta temperatura para
licuar petróleo pesado, pero que ese reactor todavía está en fase de prototipo.
En vista de ello el régimen
venezolano se ha volcado hacia Rusia en busca de apoyo para sus ambiciones
nucleares. Este país, ni tonto ni
perezoso, de la misma manera como lo
viene haciendo con la venta chatarra militar que le vende, no pierde la oportunidad de beneficiarse de
la gallina de los huevos de oro que el mandante de Miraflores ha hecho de Venezuela.
El informe de Carnegie Endowment, dice que en septiembre del año pasado Rusia
le propuso a Venezuela construir reactores nucleares y ambos países establecieron
un grupo de trabajo con esa finalidad. Agrega que la empresa rusa Atomsproyexport,
especializada en la construcción de reactores nucleares, la misma que construyó
la planta Busheher en Irán, ha confirmado estar involucrada en negociaciones
con Venezuela con esa finalidad. Además, durante la visita a Venezuela del
Presidente Dimitry Medvedev se firmó un acuerdo marco “estableciendo
cooperación en fusión termonuclear, seguridad de instalaciones nucleares y
fuentes de radiación, así como el diseño, construcción, operación y
desafectación de reactores y plantas de
energía nuclear”. Agrega el mismo informe que esta colaboración ruso-venezolana
podría resultar en verdaderos proyectos si Venezuela estuviera en condiciones
de costearlos. Un reactor nuclear, cuesta varios millares de millones de
dólares.
Pero hay una dimensión
peligrosa en los caprichos nucleares del gerifalte. Éste ha proclamado
públicamente su apoyo incondicional al proyecto nuclear iraní que se encentra
bajo minucioso escrutinio por parte de la comunidad internacional. Hace un par de años la Venezuela chavista
votó en contra de la resolución de la Junta de Gobernadores del Organismo
Internacional de Energía Atómica mediante
la cual se llevó a la consideración del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas el sospechoso programa nuclear del régimen de Teherán.
Venezuela acaba de ser electa nuevamente
miembro del la Junta de Gobernadores del OIEA. Desde esa posición el aliado
incondicional de Ahmadinejad seguramente contribuirá a entorpecer los esfuerzos
para controlar la actividad nuclear de
Irán
Se ha especulado mucho
acerca de un supuesto suministro de uranio venezolano a Irán. “Por ahora” Venezuela
no está extrayendo uranio y mucho menos lo está procesando. Lo que si se
sospechaba desde hace tiempo es que Irán podría estar colaborando con el
gobierno venezolano en la prospección y evaluación de posibles yacimientos de
uranio en el país. La instalación de fabricas iraníes de tractores y de
bicicletas en la región de la Guayana venezolana han contribuido a alimentar
las sospechas de que algo se “estaría cocinando” en esa región. ¿Será por eso
que el gerifalte ha bautizado las bicicletas iraníes con el nombre de
“bicicleta atómica”? Se sabe que el régimen bolivariano suscribió con el de
Irán una serie de acuerdos otorgándole la
exclusividad para realizar actividades de exploración y prospección
geológica en un vasto sector del Estado Bolívar. El informe de Carnegie
Endowment dice que se estima que
Venezuela podría tener unas 50.000 toneladas de uranio pero que eso no está
confirmado.
Ahora las sospechas han
quedado despejadas. El ministro de Industrias Básicas y Minería acaba de
confirmar que Irán está prestando apoyo a Venezuela para detectar reservas de
uranio en el occidente y el oriente del país. “Tenemos reservas de uranio que
las estamos detectando con Irán”… “Nuestras proporciones geológicas indican que
podemos tener importantes reservas de uranio” ha dicho el ministro. No se puede excluir que dentro de esa cooperación
Irán esté obteniendo muestras para determinar la concentración de uranio en los lugares donde se ha detectado
su existencia a fin de establecer si
resultaría rentable su explotación. Esas muestras seguramente son llevadas a
Irán para someterlas a lo análisis necesarios.
En principio nada de lo
anterior debería preocuparnos. Venezuela es Parte tanto del Tratado de No-Proliferación
de Armas Nucleares (TNP) concluido dentro del marco de las Naciones Unidas y
del Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el
Caribe (Tratado de Tlatelolco). Ambos instrumentos consagran el derecho de los países
a desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos y al mismo tiempo
establecen mecanismo de control para impedir que ese desarrollo sea desviado
hacia fines militares. Digo en principio
porque como lo demuestran los casos de Corea e Irán, siempre es posible burlar
esos controles.
De todo esto emergen
circunstancias muy inquietantes. Venezuela podría convertirse en una fuente de
aprovisionamiento de uranio para Irán, país que se ha lanzado en un programa de enriquecimiento de uranio que
tiene preocupada a la comunidad internacional. En retribución, Irán podría
convertirse en el principal suministrador
de tecnología nuclear de Venezuela. La afinidad existente entre los mandatarios de
Venezuela e Irán, los estrechos lazos que han establecido, la retórica
anti-norteamericana de ambos, la naturaleza sospechosa del proyecto nuclear
iraní, el comportamiento antojadizo y caprichoso del gobernante venezolano
hacen temer, con justificada razón que en nuestro país se pudiera repitir una
situación alarmante como la que ha originado el programa nuclear del régimen de
Teherán.
Las tentaciones nucleares
del gerifalte son definitivamente peligrosas y ya se están activando los sistemas
de alarma de la comunidad internacional contra la proliferación nuclear.
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