EL UNIVERSAL
Opinión –
Miércoles 12 de noviembre de 2009
SUPER-RATÓN
Adolfo R. Taylhardat
El
presidente de Israel, Shimón Péres
dijo que el teniente coronel presidente venezolano se considera un “super héroe”. Esta
afirmación seguramente desatará
las furias del Júpiter Tonante de Miraflores. Pero no es sólo el
presidente Péres quien denuncia las ínfulas de superpoderoso del
mandante venezolano. Enrique Krauze ha dicho que el gobernante venezolano pretende ser
el “héroe del siglo XXI”. “Se trata de una persona a la que la costumbre del
poder prácticamente absoluto y el ‘tsunami de dólares’ le indujo una noción de
sí mismo de tal manera engrandecida que busca proyectarla al país y al
continente”. Un chavista empedernido (El Universal 08-11-09, pág. 1-6), habla
de alguien “que se cree Superman, que cree que está
haciéndolo bien, que tiene una cuerda de aduladores al lado y no se acerca a
las bases”. ¿Se referirá al mismo personaje o será simple coincidencia?
El
protagonismo del “súper”, reflejo de su afición
imperial, lo induce a inmiscuirse en los asuntos internos de cualquier país al
tiempo que no tolera la más mínima alusión a su comportamiento autoritario y
autocrático. Pretende emular a Luis XIV en aquello de “El Estado soy yo” y a
Carlos V con su ambición de expandir su dominación al resto de la región y más
allá a todos los confines del mundo. Se comporta como el gran elector
influyendo en los procesos comiciales de otros países favoreciendo candidatos
que luego pueda manejar a su antojo como en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, como
pretendió hacerlo en Honduras o aspira a lograrlo en Uruguay y en Chile. Su retórica
antioccidental, antinorteamericano, anticapitalista busca conquistar a quienes de la boca para fuera despotrican de
los Estados Unidos pero en lo profundo de su corazoncito añoran el estilo de
vida norteamericano y admiran su democracia. Viaja por el mundo conquistando
lealtades con la compra de chatarra militar, de productos agrícolas que
deberíamos producir aquí, de bonos de países quebrados financieramente y con
dádivas disponiendo del dinero de los venezolanos mientras nos hundimos en el
subdesarrollo y la miseria. Su ansia de figuración lo
lleva a proponer proyectos faraónicos como el gasoducto que atravesaría
Suramérica de norte a sur o el tren trans-suramericano
desde Caracas hasta la Patagonia.
Veamos algunas expresiones del
megalómano:
“Ustedes saben que cuando
yo hablo del 2021 estoy hablando del bicentenario de la batalla de Carabobo”.
El 24 de junio del 2021 “les
pido permiso para retirarme”. No me
puedo ir ni que quiera, porque yo no me
pertenezco, mi vida no me pertenece, mi vida les pertenece a ustedes"; “Estamos creando un nuevo
orden mundial, un mundo multipolar. “El mundo unipolar se ha
derrumbado”; “El imperio tiene miedo, pero nosotros no le
tenemos miedo al imperio”; “Ese imperio muere este
siglo para que salvemos a la humanidad”; “Venezuela será una gran potencia”; “Un nuevo
mundo está naciendo y con él la nueva geopolítica mundial”; “Hay un parto
histórico, un parto mundial. Está naciendo un mundo y caen los imperios”.
Y lo mas reciente: “Si al imperio yanqui se le ocurre utilizar a Colombia o
no, para agredir militarmente a Venezuela e iniciar una guerra”;
“Aquí comenzaría la guerra de
los 100 años y se extendería por todo el continente”;
“Chávez (dice él
mismo) es la columna central de todo esto, y
debilitar a Chávez es tumbar casi todo”; “Se acaba la
paz en Venezuela y vienen los yanquis”.
Un
eminente psiquiatra venezolano, cuyo nombre
también me reservo, dice que la percepción que el narciso tiene de sí
misma está fuera de la realidad, es exagerada: tiene la convicción de ser
único, se siente por encima de los demás.
¿Superhéroe, Superman o Super-ratón?
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