|
|
|
|
SOLIDARIDAD URUGUAYA
Adolfo R. Taylhardat
El pasado martes 7 de agosto, el mismo día que Hugo Chávez hizo escala
en Montevideo como parte de su más reciente magnánimamente munífica gira
suramericana, el Diputado uruguayo del Partido Nacional Jorge Gandini pronunció
en el parlamento de su país una extraordinaria intervención que todo venezolano
debería conocer. Este discurso, estoy seguro, refleja el sentir de la mayoría de los
uruguayos. Además constituye una muestra patente de que no estamos solos. Más
allá de nuestras fronteras tenemos muchos amigos que están seriamente
preocupados por lo que ocurre aquí y, sobre todo, por el propósito de
Chávez de implantar un régimen de corte
monárquico erigiéndose él mismo en una especie de César para disponer del
destino de los venezolanos como le venga en gana. Jorge Gandini me ha
autorizado a reproducir el texto completo de su importante discurso en este, mi espacio semanal de El Univeral
Digital.
CÁMARA DE REPRESENTANTES
SESIÓN DEL MARTES 7 DE AGOSTO DE 2007
Exposición del Diputado Jorge Gandini
Reelección presidencial en Venezuela
SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene
la palabra el Señor Diputado Jorge Gandini
SEÑOR GANDINI.- Gracias, señor Presidente.
En el
marco de la visita que realiza hoy al Uruguay de manera sorpresiva, el
Presidente de Venezuela, quisiera hacer algunas referencias al proceso interno
que vive ese país.
Lo
hago sin ninguna reticencia, dado que el Presidente venezolano, que suele
mencionar las limitantes existentes para declaraciones de otros con respecto a
su país y catalogarlas como intromisión en asuntos internos, es quien,
precisamente, avala en forma permanente cualquier conducta posible de esa
naturaleza. Viene de apoyar la candidatura presidencial de uno de los
aspirantes a
En
cuanto a la situación interna en Venezuela, quisiera hacer mención al proceso
que se vive, impulsado por el Presidente de
Es
bueno ubicar esta aspiración en el contexto regional. En nuestra América
Latina, nueve países permiten la reelección alternada, entre ellos el nuestro;
cuatro prohíben totalmente la reelección: un Presidente que lo fue una vez no
podrá volver a serlo ni inmediatamente ni con un período intermedio; cinco
países sí permiten la reelección inmediata: Argentina, Brasil, Colombia,
República Dominicana y la propia Venezuela, y todos ‑excepto Venezuela‑
por mandatos de cuatro años. Venezuela lo permite por un período de seis años,
lo que implica la posibilidad de que un Presidente gobierne durante doce años
de manera continua. Sin embargo, hoy, en nuestro continente ninguna democracia
permite la reelección indefinida. Los
latinoamericanos tenemos nueve países que tienen períodos presidenciales de
cuatro años; siete, de cinco años, y solo México y Venezuela, de seis. Pero
México no permite la reelección. Quiere decir que Venezuela permite tener el
período más largo de toda nuestra América Latina: doce años.
Frente a esto, habría que recordar
lo que dijo Bolívar; ya que el Presidente Chávez es tan bolivariano, sería
bueno recordarle lo que dijo Bolívar en 1819 en el Congreso de Angostura,
cuando se discutía una nueva Constitución para ese país y la reelección. Hace
ciento ochenta y ocho años, en Angostura, Bolívar decía: "[…] y nuestros
ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha
mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente". Más adelante, Bolívar
decía: "La continuación de la autoridad en un mismo individuo
frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos". Por
último, Bolívar expresaba: "[…] nada es tan peligroso como dejar permanecer
largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a
obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y
la tiranía".
De allí, del Congreso de Angostura,
surgió un período electoral de cuatro años y una sola reelección.
Las pretensiones del mandatario
venezolano lejos están del pensamiento bolivariano y del pensamiento
democrático de América Latina.
Solo quiero recordar a los
venezolanos que los uruguayos pertenecemos a un país donde la dictadura quiso
prolongarse en el poder, manoseando nuestra Carta Magna y estableciendo en ella
una nueva legalidad que le permitiera ‑dentro de esa supuesta legalidad‑
permanecer en el poder. Y en 1980, en plena dictadura, el pueblo uruguayo, con
una represión que no le permitió decir la verdad, triunfó contra la dictadura.
A fin de año los venezolanos se
enfrentarán a la perpetuidad en el poder de este hombre que quiere disfrazar
una dictadura de democracia. Seguramente, el pueblo venezolano encontrará el
camino para también decirle "no". Los uruguayos podremos ayudar
inspirando la resistencia de un pueblo democrático.
Solicito que la versión taquigráfica
de mis palabras sea enviada al Parlamento venezolano, a la organización
Ciudadanía Activa, de Venezuela, y a
Gracias, Señor Presidente.
Montevideo, 7 de agosto de
2007.-
Habríamos preferido escuchar ese discurso de boca de un diputado
venezolano digno de ser considerado auténtico representante del pueblo. Pero
con vergüenza tenemos que reconocer que en la pantomima de parlamento que es hoy
día la Asamblea Nacional ninguno de los personajes que la integran (no merecen
el calificativo de diputados) tiene suficiente integridad para alzar su voz frente
a su jefe supremo para denunciar, con la contundencia que lo ha hecho Gandini
en Montevideo, el insolente atentado que está a punto de ser perpetrado contra
la democracia en nuestro país.
Si alguno de mis lectores desea escribirle al diputado Gandini para
expresarle su reconocimiento por este gesto de solidaridad puede hacerlo a la
siguiente dirección electrónica: