SOBERANÍA O MUERTE!

 

Adolfo R. Tahylhardat

 

En su empeño por cubanizar a Venezuela, remedando el lema castrista de “patria o muerte”, Chávez” ha lanzado la consigna de “soberanía o muerte”.

 

El tema de la soberanía le sirve a Chávez para presentar a nuestro país en una situación similar a la de Cuba: el pequeño país amenazado de agresión por la gran potencia –Goliat contra David-. Este  argumento ha sido especulado hasta la saciedad por Fidel Castro para inspirar lástima y atraer solidaridad internacional porque los países, como los humanos, tienden a identificarse con el débil o con la víctima.

 

Pero toda esa historia de la soberanía no es sino una excusa para exacerbar el sentimiento nacionalista de los venezolanos ignorantes o ingenuos y distraer la atención interna e internacional de lo que sucede en el país.

 

Chávez vive inventando supuestos enemigos, fantasmas productos de su imaginación. Primero presentó a la oposición como su enemigo que estaba en permanente conspiración para derrocarlo o para asesinarlo. Como eso no da resultado porque nadie se lo cree, después de cinco años de perseguir, excluir y discriminar a los “oligarcas y escuálidos”,  en un gesto de hipócrita magnanimidad decreta el entierro de la lista “Tascón”.

 

Ahora enfoca sus baterías contra el espantajo del imperialismo representado por los Estados Unidos y el gobierno del presidente Bush, e imagina supuestos planes diabólicos de la gran potencia para agredirnos, compra armamentos innecesarios, crea un ejército de reservistas que serán sus legionarios personales  e inventa la “guerra asimétrica” para apuntalar sus fantasías.  Todo esto con el  sólo propósito de ocultar las graves violaciones de los derechos políticos, las libertades individuales, los derechos humanos, el derecho a la propiedad, la libertad de información y comunicación,  el estado de derecho, en fin, todos los atropellos contra todas las instituciones democráticas que en nombre de la “revolución bolivariana” se cometen aquí. 

 

Pretende así impedir que la comunidad internacional ejerza el papel  que legítimamente le reconoce el derecho internacional  moderno en defensa de la democracia y los derechos humanos.

 

Es típico de las dictaduras utilizar el tema de la soberanía para ocultar sus tropelías. De casos como este la comunidad internacional tiene un largo historial y, de eso estoy seguro,  no se deja engañar por autócratas vociferantes disfrazados de demócratas.

 

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