RESPUESTA DESPROPORCIONADA

 

Adolfo R. Taylhardat

 

La respuesta del presidente al discurso del Nuncio fue desproporcionada en todo sentido., En el contenido, en el tono, en su extensión. Fue una muestra mas de la poca estatura de estadista del presidente, quien no se ha despojado totalmente de su mentalidad de oficial jefe pelotón.

 

Lo dicho por el Nuncio no debía sorprender al presidente porque, como es de rigor en estos casos, el texto fue enviado a la Cancillería 48 horas antes. Sabemos que el presidente sufre de incontinencia verbal, pero en ocasiones como ésta no se justificaba una perorata de cuarenta minutos para responder un discurso de apenas diez. Un discurso absolutamente respetuoso, sobrio, elegante y totalmente enmarcado dentro del rigor diplomático que caracteriza a los Embajadores de la Santa Sede. Absolutamente fuera de contexto y de lugar fueron los temas que, como resultado de su mal disimulada rabia por lo ocurrido el día antes, introdujo en su respuesta. ¿Que necesidad tenía de utilizar esa ocasión protocolar para arremeter nuevamente contra la iglesia y el empresariado (comparándolos con tumores que deben ser extirpados), contra los sindicatos, contra los medios? ¿Que necesidad había de acusar de intervencionistas, en sus propias narices, al Nuncio y a los Embajadores? En lugar de lanzarse a hablar destemplada y agresivamente ante el Cuerpo Diplomático, lo que correspondía hacer en este caso es lo que según sus propias palabras inicialmente pensó: “dialogar un poco, quizás para preguntar ¿a qué se refiere usted cuando habla de una radicalización?”  Así habría procedido un verdadero estadista.

 

Otro aspecto del mismo tema: evidenciando total ignorancia del derecho diplomático, el canciller pretende descalificar al Nuncio diciendo que no consultó el discurso con sus colegas. Siete veces fui jefe de Misión y muchas más Encargado de Negocios a.i. Jamás los discursos del Decano se someten a consulta con los demás Embajadores. También para descalificar el canciller afirma que “la junta directiva  del cuerpo diplomático” no aprobó el discurso. ¿A cual “junta directiva” se refiere? Los Embajadores son independientes, no están sometidos a ninguna instrucción que no sea la de sus gobiernos o los dictámenes de sus propias conciencias o experiencias. Tradicionalmente el Jefe de Misión más antigüo es reconocido como Vice-Decano (por eso Cuba prolonga la permanencia de sus Embajadores) con la única función de suplir las ausencias del Decano. Algunas veces los Embajadores colaboran con el Nuncio para aliviar sus tareas, pero nunca bajo la figura de una “junta directiva” El Cuerpo Diplomático jamás opera bajo el control de una “junta directiva”. Un Embajador no puede limitar su independencia ni someter su actuación al criterio de una “junta directiva”  integrada por sus propios colegas.

 

Finalmente, un dato interesante: aquella tarde Don Luis Miquilena llamó al Nuncio para expresarle solidaridad.

 

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