EL UNIVERSAL
Opinión – Miércoles 24 de diciembre de 2008
Adolfo R. Taylhardat
Para
apoyar los esfuerzos de la comunicad internacional organizada en la prevención
de la proliferación de armas de destrucción en masa (nucleares, químicas o
bacteriológicas), los países industrializados han establecido esquemas que
persiguen impedir que un país, un grupo terrorista o algún individuo se dote de
los elementos (equipos, materiales y tecnología) susceptibles de ser empleados
en la fabricación de esas armas o de los vectores capaces de transportarlos.
Uno de esos esquemas es el Régimen de Control de la Tecnología Misilística (RCTM), que consiste en una asociación
voluntaria de países que comparten el objetivo de impedir la proliferación de
misiles mediante el control y eventualmente la negación de las licencias de
exportación de los elementos que intervienen en su fabricación. Entre los
países miembros del RCTM se cuentan Argentina y Brasil.
El domingo pasado el diario italiano La Stampa
publicó un información sumamente preocupante, que agrega nuevos enigmas a las
ya sospechosas y peligrosas relaciones que ha desarrollado el teniente coronel
presidente con su par iraniano Mahmud
Ahmadinejad. La Stampa da
cuenta de un supuesto pacto entre los dos mandatarios que permitiría a este
último no solamente burlar las sanciones que le ha impuesto el Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas como parte del esfuerzo de la comunidad
internacional para impedir que Irán se dote de una capacidad nuclear con fines
militares, sino eludir también los controles del RCTM sobre la venta a Irán de
insumos para la fabricación de misiles...
Tratándose de un periódico serio y respetable como La Stampa,
y al mismo tiempo de un tema tan delicado, me voy a permitir transcribir
algunas de las afirmaciones que contiene el reportaje del diario italiano.
Según La Stampa: "Teherán evade las sanciones de
la ONU valiéndose de los aviones de la compañía de bandera venezolana".
"Irán opera los aviones de la compañía CONVIASA en la ruta comercial
Teherán-Damasco-Caracas con diversos fines. En particular se trataría de la
expedición de máquinas Cnc (máquinas herramienta de
control numérico por computadoras), computadoras para el control de misiles y
de material para el desarrollo de vectores, comenzando con la fabricación de
motores. Las expediciones las hace el grupo industrial 'Shahid
Bakeeri' (SBIG) incluido desde diciembre de 2006 en
la lista de las empresas afectadas por la resolución 1737 del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas en virtud del papel que juega en el programa misilístico de Irán".
De acuerdo con la misma información, después que las autoridades turcas
interceptaron el tránsito por el aeropuerto de Ankara de 22 ejemplares de
maquinas Cnc, Ahmadinejad
consideró que el uso de las aeronaves civiles venezolanas sería la solución más
sencilla y al alcance de la mano y obtuvo el apoyo de su colega venezolano para
transportar el material prohibido en aviones venezolanos a cambio de -dice La Stampa- "un consistente paquete de ayuda: el
compromiso iraniano de enviar instructores a Caracas
para la policía secreta y los servicios de inteligencia, como lo testimonia la
reciente llegada al país sudamericano de por lo menos diez altos oficiales de
la 'Fuerza Al Quds' de los Pasdarán".
"Para Chávez -agrega La Stampa- estos
entrenadores iranianos son un instrumento útil para
permitir a la propia fuerza de seguridad ser más eficaces contra los opositores
internos".
Todo esto ocurre en medio del temor de la comunidad internacional frente a la
posibilidad de que Irán pudiera estar desarrollando tecnología nuclear con
fines militares. Ese país asegura que su programa nuclear es exclusivamente
pacífico. Sin embargo, hay una zona gris en el proceso de desarrollo de la
tecnología nuclear en la cual resulta difícil distinguir entre el uso pacífico
y el uso militar. Si a esto se agrega que Irán viene registrando también
importantes progresos en el desarrollo de la tecnología misilística
-ese país fabrica ya cohetes de medio y largo alcance- es comprensible que la
comunidad internacional se muestre preocupada. La posesión del arma nuclear y
la posesión de los vectores (misiles) para su transporte y entrega son dos
elementos inseparables de la capacidad nuclear de un país.
Evidentemente los controles del RCTM no se limitan al país de destino de los
insumos y partes destinadas a la fabricación de los misiles, sino que se
extienden a los intermediarios. Si a esto se agrega que en el Organismo
Internacional de Energía Atómica la representación venezolana se ha
solidarizado con el gobierno de Irán, que el teniente coronel presidente ha
proclamado públicamente su apoyo incondicional al programa nuclear iraní y que
recientemente ha anunciado la intención de emprender el desarrollo de la
tecnología nuclear en Venezuela, para lo cual seguramente contará con el apoyo
de Ahmadinejad, de resultar verdadera la información
publicada por La Stampa, nuestro país podría ser
objeto de las medidas de control que aplica el RCTM.
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