Persecución judicial

 

Adolfo R. Taylhardat

 

La carta que un grupo de destacadas y eminentes personalidades democráticas mundiales dirigió  el pasado 21 de octubre a Chávez, Iván Rincón y Francisco Ameliach exterioriza la preocupación de la comunidad internacional por el empleo  de los órganos del poder judicial como instrumentos de amedrentamiento y persecución política y por la tergiversación de la justicia con el objeto de encarcelar a personalidades venezolanas que no han cometido otro delito que defender la democracia.

 

La carta, suscrita por 75 estadistas, políticos, intelectuales, científicos, etc,  provenientes de los 4 puntos cardinales, tiene como objeto central protestar por la acción judicial que el régimen ha interpuesto contra SÚMATE y la amenaza de privación de libertad que se cierne sobre sus principales directivos, María Corina Machado y Alejandro Plaz.

 

La naturaleza grotesca y arbitraria de esa medida es tan tosca que no merece discutirla aquí. Los abogados y los directivos de SÚMATE han expuesto fehacientemente los argumentos legales contra las imputaciones que les formulan.

 

El hecho de que la carta de los demócratas del mundo está dirigida al mismo tiempo a los titulares de los tres principales poderes públicos evidencia que sus autores saben que aquí no hay separación de poderes y muchos menos autonomía o independencia de los mismos. En abierta violación de la Carta Democrática esos tres poderes actúan como la Santísima Trinidad, tres personas que se confunden en una sola que pretende decidir la suerte y el destino de todo un pueblo.

 

Los autores de la carta expresan preocupación por la situación a la cual están sometidos sus “colegas demócratas venezolanos quienes en estos momentos están perseguidos por ejercer sus derechos civiles”.

 

Coincidencialmente, el mismo día en que aparece publicada en los medios esa carta - Domingo 14/11 -  Pompeyo Márquez, importante figura de la política venezolana quien por su trayectoria política sabe lo que dice, denuncia que el Gobierno activa un intenso plan de persecución contra líderes de la oposición.

 

El caso SUMATE ha trascendido porque involucra a una prestigiosa institución de internacional, el “National Endowment for Democracy” pero sirve para documentar cómo esta dictadura disfrazada de democracia usa los órganos de la justicia para ocultar sus tropelías cuando acosa y mantiene bajo constante amenaza a la oposición democrática.

 

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