Pena ajena

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Pena ajena me produjo el discurso de nuestro canciller en la sesión protocolar del Consejo Permanente de la OEA el pasado lunes.

 

“En nombre de todos los demócratas venezolanos”, comienza el discurso, como si en la OEA y en el mundo no se supiera que los demócratas somos quienes rechazamos las pretensiones dictatoriales del gobierno “robolucionario” con el cual se alineó incondicionalmente el canciller.

 

“El Presidente Hugo Chávez, legitimado en seis procesos electorales derrocó al gobierno golpista”. “El presidente de Venezuela fue secuestrado, incomunicado, paseado por bases e islas del Caribe venezolano, bajo una latente amenaza de muerte”. “Secuestrado el Jefe de Estado, abolida la constitución y disueltos todos los Poderes Públicos, sentimos muy de cerca el aliento de la dictadura”. “Acciones policiales exacerbadas y un frenesí represivo causaron muchas bajas entre quienes salieron a la calle a pedir la liberación del presidente”. “Civiles, de esos civiles que aman dar golpes de Estado con bravura prestada, utilizaron a altos militares que perdieron su carrera”. “Millones de venezolanos se lanzaban a las calles en todo el país para recuperar la democracia junto a la Fuerza Armada”

 

Son éstas sólo algunas frases del discurso que quedarán registradas en los anales diplomáticos venezolanos.

 

A la ironía mal lograda, la cursilería y la adulación que exuda el discurso se agrega el ridículo de pretender hacer un chiste con los graves acontecimientos del 11 de abril recurriendo a Tom y Jerry, el Pato Lucas, Porki, el canario Piolín, el gato Silvestre, el Correcaminos y el coyote, evidenciando su experticia en materia de cortos cómicos y su admiración por los personajes infantiles.

 

No faltó un “escardillazo” contra los medios y la pretensión de justificar los ataques contra los órganos de comunicación social presentándolos como ejercicio del “derecho de los líderes políticos  y los Jefes de Estado a polemizar democráticamente con los dueños de los medios de comunicación”-

 

Arremetiendo contra la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia dice que es contraria a  principios contenidos en la constitución, está en contravención con el “elemental deber de administrar justicia en nombre del poder soberano” y ha negado “la posibilidad de juzgar a los imputados del delito de rebelión”.

 

Habría preferido abstenerme de criticar a mi ex - colaborador y ahora Canciller, Roy Chaderton. Lo siento Roy, pero tu discurso me hizo cambiar de propósito. Nunca antes un diplomático venezolano desplegó tanta adulación, lagotería, cursilería, tergiversación y hasta ridiculez. Ni siquiera tus dos predecesores inmediatos llegaron a extremos semejantes de lisonja innecesaria.

 

El único mérito del discurso fué contribuir a confirmar las dudas sobre las condiciones para el diálogo en Venezuela. Como dijo el Presidente del Consejo de la OEA, “Luego de haber escuchado el discurso de Chaderton reconocemos que queda mucho trabajo para iniciar el diálogo” (El Nacional 20-08, A-2)