OTRA OPORTUNIDAD PERDIDA

 

Adolfo R. Taylhardat

 

En su Informe Final la Misión de Observación Electoral de la OEA reconoció que un sector importante del electorado venezolano “persiste la desconfianza” en el Consejo Nacional Electoral como resultado de “su origen y composición y a la percepción que tiene de parcialidad y falta de transparencia en su accionar”.

 

La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea dijo en su Informe Final que las elecciones parlamentarias representaron “una oportunidad perdida” porque no contribuyeron a reducir la fractura de la sociedad venezolana y que “el nombramiento de una directiva del CNE compuesta por profesionales independientes de origen diverso que disfrute la confianza de todos los sectores de la sociedad es un paso fundamental en el proceso de reconciliación”.

 

Lamentablemente la elección presidencial de diciembre próximo ya se perfila como otra oportunidad perdida. A los ojos de la gran mayoría del electorado venezolano la nueva directiva del CNE no reúne las condiciones de imparcialidad  y objetividad que deben tener los integrantes de un órgano de tan alta jerarquía. Las actuaciones y pronunciamientos de algunos de los rectores del CNE desde que asumieron sus funciones confirman esa apreciación y sólo han servido para profundizar la desconfianza de los venezolanos en esa institución y en el sistema electoral en general. Todo indica que la elección presidencial del 3 de diciembre será una pantomima más porque no reunirá las condiciones de transparencia que exigimos los electores.

 

Para colmo, el TSJ le ha puesto en bandeja de plata al CNE el argumento para desestimar la exigencia legítima de la casi totalidad de los venezolanos de que se cuenten todas las boletas para poder constatar si el resultado virtual corresponde realmente con los votos emitidos. El TSJ ha establecido queen el proceso automatizado el escrutinio lo realiza la máquina de votación, por lo que no se requiere la contabilización manual de los votos” (subrayado nuestro)

 

Esta decisión demuestra que los poderes públicos se apoyan recíprocamente para apuntalar la candidatura de Hugo Chávez. Pero si los rectores del CNE son suficientemente independientes como pregonan, deben tener en cuenta que el respeto de la voluntad de los electores prevalece sobre cualquier otra consideración. Por encima de esa decisión está el clamor de los venezolanos que demandamos el conteo de todos los votos

 

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