Otra boutade de Roy
Adolfo R. Taylhardat
En francés, boutade
es una ocurrencia, por lo general fútil, pueril o intrascendente. No
encontré una expresión más adecuada para caracterizar la declaración del
Canciller recogida en el El Universal del miércoles 13, en la cual Chaderton
dijo que “a la comunidad internacional le debe llamar la atención que se
produzca una alianza entre la Coordinadora Democrática y la desobediencia
ilegítima” (sic)
De nuevo coincido
con Roy, pero desde perspectivas diferentes. Este artículo lo escribo desde
Ginebra, Suiza, y aquí he aprovechado la ocasión para recoger la impresión que
se tiene en el mundo acerca de lo que sucede en Venezuela. No hay lugar más
apropiado que Ginebra, ciudad internacional por excelencia, para este
ejercicio. Aquí he constatado que existe un conocimiento “veraz” de lo que
sucede en nuestro país y que hay mucha preocupación por la peligrosa situación
política, económica y social que vivimos en Venezuela.
Por supuesto que a
la comunidad internacional le llama la atención la coincidencia de intereses
que reina entre la Coordinadora Democrática, exponente fiel de la voluntad del
sector civil de nuestra población, y los militares democráticos que se han
declarado en desobediencia, no
ilegítima como la califica Chaderton, sino legítima, porque se basa en
preceptos de la Constitución Nacional. Es normal que a los observadores
internacionales les llame también la atención que militares institucionalistas
y patriotas declaren su desobediencia a la autoridad de un gobierno que quiere
destruir su Fuerza Armada para convertirla en instrumento de un proyecto
político absolutamente contrario a la idiosincracia de los venezolanos. También
les llama la atención que el pueblo, representado en toda su extensión por la
Coordinadora , se identifique con ese movimiento que protagonizan soldados de
todos los rangos en defensa de la democracia y de su propia institución.
El mismo
Secretario General de la OEA ha calificado este fenómeno de único en América
Latina. Yo diría único en el mundo. En
ningún país sucede que la ciudadanía se enfrente al gobierno para defender a
los militares, y ahora también para apoyar a la Policía Municipal. Resulta
también excepcional, de allí la perplejidad de la comunidad internacional, que
miembros de la Fuerza Armada expresen pacíficamente su desacuerdo con el
régimen totalitario que se ha implantado en Venezuela, Pero en el mundo se sabe
que la beligerancia política de los militares la inició el propio Chávez cuando
pretendió convertir a la Fuerza Armada en partido político a su servicio y,
habiendo fracasado en ese intento, pretende ahora sustituirla por una milicia
al servicio de su proyecto, y utilizarla para agredir al pueblo en nombre de su
“revolución bolivariana.
Pero la perplejidad de la comunidad internacional no es signo de
rechazo a la identificación del sector civil con el militar, o viceversa, sino
genuina curiosidad, interés, y hasta simpatía, ante un fenómeno político-social
único en el mundo.