OBSERVADORES
INTERNACIONALES
Adolfo
R. Taylhardat
El
27 de octubre del año pasado 32 prestigiosas
instituciones internacionales subscribieron en Nueva York la “Declaración de Principios para la
observación internacional de elecciones y Código de Conducta para observadores
internacionales de elecciones”
Entre los
firmantes de este importante documento figuran
las Naciones Unidas, la Comisión
Europea, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, la OEA, el Instituto Internacional de Democracia y
Asistencia Electoral (IDEA), y la Oficina de Instituciones Democráticas y
Derechos Humanos de la OCDE.
Entre los
principios consagrados en ese documento figuran los siguientes:
“Las elecciones democráticas auténticas son
una expresión soberana que pertenece al pueblo de un país, la libre expresión
de cuya voluntad constituye la base de la autoridad y la legitimidad del
gobierno”.
“Los derechos de los ciudadanos a votar y ser
elegidos en elecciones democráticas auténticas celebradas periódicamente son
derechos humanos internacionalmente reconocidos”
“La
observación internacional de elecciones expresa el interés de la comunidad
internacional en el logro de elecciones democráticas, como parte del desarrollo
de la democracia, que comprende el respeto de los derechos humanos y el imperio
de la ley”
“La
observación internacional de elecciones tiene el potencial de elevar el nivel
de integridad de los procesos electorales impidiendo y revelando las
irregularidades y el fraude”.
La semana
pasada tuve ocasión de entrevistarme con altos funcionarios de la Unión Europea y de
algunos de sus gobiernos miembros. Pude constatar que hay buena disposición e interés en observar la
elección presidencial y que existe
además plena conciencia de que el 3 de diciembre se juega el destino de la
democracia venezolana.
La
preparación de una misión observación electoral requiere tiempo. Para cumplir
eficientemente su cometido debe cubrir el período pre-electoral. Existe
justificada preocupación porque todavía las autoridades venezolanas no han
extendido la invitación correspondiente. Se tiene la impresión de que, como en el
pasado, deliberadamente se retarda la decisión mientras se agota el tiempo requerido
para hacer los arreglos necesarios que permitan a la comunidad internacional cumplir
adecuadamente su papel en el logro de elecciones auténticamente democráticas.
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