¿OBSERVADORES ELECTORALES, O EUNUCOS
INTERNACIONALES?
Adolfo
R. Taylhardat
La invitación a misiones de observación electoral es un privilegio que corresponde a la autoridad competente del país donde se realizará el acto comicial.
El proyecto de reglamento que regirá la observación internacional durante el RR establece que el CNE, al extender la invitación a los observadores electorales dará preferencia a personas o instituciones “que gocen de consenso” de los actores del revocatorio “o que al menos no sean objetadas” por alguno de esos actores. El proyecto estipula además que si el CNE decide invitar a organismos internacionales, el convenio que se suscriba con esas instituciones incluirá una “declaración de compatibilidad” de las normas que las rigen con las condiciones que estipula el reglamento.
Entre esas condiciones figuran las siguientes: “no emitir declaraciones a los medios de comunicación social o publicar remitidos o escritos que exterioricen las opiniones del observador internacional durante el proceso electoral”; “mantener el contenido de los intercambios de opinión o sugerencias formuladas por escrito a la autoridad electoral bajo estricta confidencialidad”; “desempeñar su actividad de observación bajo los principios de respeto a la soberanía, neutralidad, transparencia e imparcialidad”
Desde el momento mismo en que se anunció la fecha del RR los actores oficialistas del revocatorio han anunciado que se oponen a la presencia del Centro Carter y de la OEA. No sería extraño, por lo tanto, que se pretenda recurrir a esas disposiciones del reglamento, todas susceptibles de interpretaciones subjetivas, para impedir o restringir la actuación de los observadores de esas instituciones.
Por eso es que preguntamos: ¿Tendremos verdaderos
observadores electorales o unos eunucos, mirones de palo, que permanecerán
amordazados y con las manos y los pies atados?
¿Si el chavismo está seguro del triunfo, por qué quiere impedir la presencia de la OEA y el Centro Carter? Simplemente porque esas dos instituciones jugaron un papel crucial para impedir el fraude que pretendió cometer el oficialismo con los reparos. Además, porque la OEA y el Centro Carter son la principal garantía que tenemos los venezolanos y la comunidad internacional de que el RR será justo y transparente y de que la voluntad del soberano no será burlada con el nuevo fraude que de manera tosca y descarada se viene preparando.
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