OBSERVACIONES PRELIMINARES DE LA OEA SOBRE LAS
ELECCIONES PARLAMENTARIAS EN VENEZUELA
La Misión de
Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA)
presenció el proceso electoral durante un mes para elegir diputados a la
Asamblea Nacional de Venezuela, que culminó con la votación del domingo 4 de
diciembre. Durante la jornada electoral, la Misión desplegó a sus 45
observadores en 22 Estados del país para observar el desarrollo de los comicios
en una muestra aleatoria de centros de votación.
Como
resultado de su observación el día domingo, la Misión desea destacar el
ambiente de tranquilidad que se evidenció en el desarrollo los comicios, así
como la adecuada preparación y organización de los centros de votación.
Se constató que, conforme a lo expresado por el CNE, los captahuellas
y los cuadernos electrónicos de votación no fueron utilizados, las máquinas
estuvieron desconectadas durante la votación, se imprimió el acta antes de la
transmisión y se realizaron las auditorias de cierre. La jornada concluyó con
una participación aproximada del 25 % del total de electores.
Sin embargo,
con base en la observación directa el día de la elección, la Misión desea
señalar los siguientes hechos: en varios centros se observó que un número importante
de votantes mostró desconocimiento y dificultades sobre la forma de
votar. Buena parte de los votantes solicitó ayuda y acompañamiento de los
miembros de mesa o testigos de los partidos políticos presentes para marcar su
voto en la boleta electrónica electoral. Estas prácticas podrían vulnerar
el secreto del voto.
En la
mayoría de los centros observados por la OEA, las mesas cerraron entre las
17:00 y las 19:00 horas, aun cuando en varios de ellos no había votantes en la
cola, incumpliendo así el horario establecido por la ley. La decisión fue
tomada por el directorio del CNE por razones climáticas en cinco Estados, y en
el resto del país, con el argumento de que los centros debían permanecer
abiertos por 10 horas. En la práctica, los miembros de mesa y del Plan
República fueron los que decidieron la hora de cierre. Estas circunstancias
contribuyeron a crear incertidumbre y suspicacia. Cabe destacar que la
extensión del horario coincidió con un incremento de la campaña oficialista
para aumentar la participación en las últimas horas.
La Misión
lamenta las declaraciones públicas de una alta dirigente del oficialismo que
buscaron coaccionar la participación de los funcionarios. Esta declaración fue
desautorizada por todos los sectores del país.
Por otro
lado, y en término del proceso electoral, a lo largo de su trabajo, la Misión
constató que la desconfianza mutua constituyó un elemento central de la
contienda electoral. Esta desconfianza se destacó entre un sector importante de
la ciudadanía y las autoridades gubernamentales, electorales y partidarias,
entre el gobierno y la oposición, entre el gobierno y los medios privados de
comunicación y en el seno mismo de los partidos de oposición. También se
percibió un clima de polarización y tensión política.
Particularmente, la Misión ha observado que por parte de un sector
significativo de la oposición persiste la desconfianza en el CNE. Esta se vio
expresada en críticas relacionadas a su origen y composición, a la percepción
que la oposición tiene de parcialidad y falta de transparencia en su accionar,
así como en relación a la aplicación controvertida de algunos aspectos de la
normativa electoral. Adicionalmente, se observaron ciertas
inconsistencias y vacíos en la normativa electoral que disminuyeron la
seguridad jurídica y que sugieren la necesidad de una reflexión rigurosa sobre
dicha normativa.
A pesar de
las importantes garantías otorgadas por el CNE, a petición de ese significativo
sector de la oposición, éste decidió finalmente no concurrir al evento
electoral. Entre las garantías ofrecidas vale la pena mencionar la
eliminación del captahuellas y de la gran mayoría de
los cuadernos electrónicos de votación, el aumento de las auditorias de cierre,
la habilitación de espacios adicionales en los medios para propaganda electoral
y la presencia de testigos y observadores internacionales en todas las fases
del proceso electoral.
Asimismo,
los esfuerzos emprendidos por el CNE en el cumplimiento de su mandato para
automatizar el voto merecen reconocimiento. No obstante, dada la
complejidad del sistema, éste requiere de auditorias permanentes, así como de
blindajes técnicos y humanos con participación efectiva de todos los partidos
políticos, a los efectos de generar la confianza necesaria.
La participación
electoral es lo que contribuye al fortalecimiento de la democracia y la
legitimidad de las instituciones representativas. Compete a las
autoridades electorales generar las condiciones necesarias para una plena
participación de todos los sectores. Aunque se reconoce el derecho a no
participar, resulta preocupante que por el retiro de la oposición, un sector
importante de la ciudadanía se quede sin representación en la Asamblea
Nacional. Toda democracia requiere de una oposición institucional comprometida
con la vía electoral, para que pueda participar con lealtad en el sistema
democrático.
Durante la
campaña electoral, la Misión observó la participación proselitista de
funcionarios públicos de alto nivel, tanto nacionales como estatales y municipales,
y una ausencia de mecanismos de control estrictos sobre el uso de
recursos públicos y privados con fines políticos y electorales.
Se observó
en los actores políticos un discurso agresivo y descalificador
concentrado en el sistema electoral, que impidió la creación de un clima
favorable para el debate de propuestas políticas y el desarrollo de campañas
electorales constructivas.
Para la
Misión, la convivencia política democrática en Venezuela sólo se podrá lograr
mediante la recuperación de la confianza. Esto requiere el respeto y el
reconocimiento mutuo que se construye a través de un dialogo franco,
inclusivo y de buena fe.
Esta Misión
considera que sería altamente beneficioso para la democracia venezolana si, a
través de dicho diálogo, las autoridades gubernamentales, los partidos
políticos y la ciudadanía pudiesen lograr a la mayor brevedad posible un nuevo
consenso democrático. Este diálogo podría incluir una agenda que aborde
temas como: la elección del CNE, el sistema automatizado de votación, la
normativa electoral, el Registro Electoral Permanente y el proceso de
cedulación, el desarrollo de un sistema de partidos políticos con fórmulas
transparentes de financiamiento, el sistema de elección parlamentaria para
asegurar la representación proporcional de las minorías, y el fortalecimiento
del principio de separación, independencia y equilibrio de poderes –principio
fundamental de toda democracia presidencialista. La Misión considera que
la mayor responsabilidad política para impulsar este diálogo corresponde a las
autoridades gubernamentales.
La Misión agradece a las autoridades gubernamentales, electorales, partidarias
y de la sociedad civil por la atención y amabilidad con que fue recibida
durante su estadía en Venezuela.