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Caracas, miércoles 05 de septiembre,
¡NO QUEREMOS SER SOCIALISTAS!
Adolfo R.
Taylhardat
Chávez
ofrece al pueblo venezolano lo que pretende presentar como unas modificaciones
inofensivas que afectan apenas el 10% del texto de la Constitución de 1999. Sin
embargo detrás de esa mentira se esconde el proyecto maléfico, diabólico,
maquiavélico, de convertir a Venezuela en un “Estado Socialista” de orientación
marxista-leninista.
En
la propuesta se pueden identificar claramente las normas y recursos que le
servirán como instrumentos para avanzar hacia el objetivo de implantar en Venezuela
un sistema comunista inspirado en el ejemplo cubano.
La
propuesta amplía las atribuciones del presidente e incrementa los controles que
ya ejerce sobre los poderes públicos a
otras instituciones y ámbitos de la vida nacional. Para afianzar s control
sobre el país crea nuevas entidades administrativas, muchas de ellas ambiguas o
productos de la imaginación del presidente, que funcionarán bajo su mando directo
y exclusivo para socavar la autoridad de instituciones existentes como son las
alcaldías y las gobernaciones de estado. Eso es lo que denomina “la nueva geometría
del poder” cuyo fin es acabar con la descentralización. Implanta la reelección
indefinida para convertirse en gobernante ad aeternum en
el mejor estilo de los crueles regímenes comunistas totalitarios. Además otorga
al mandatario la facultad de disponer del erario público de manera incontrolada
e incontrolable para proporcionarle los recursos financieros que necesitará para
consolidar su proyecto. Para ello suprime la autonomía del Banco Central de
Venezuela y asigna al jefe de Estado la potestad de fijar el límite de las
reservas internacionales con lo cual tendrá plena libertad para utilizar a su
antojo las reservas internacionales “excedentarias”. Dispone la transformación de la reserva en “Milicia
Popular Bolivariana” (ejército pretoriano bajo su exclusivo comando) y la
incorpora a la “Fuerza Armada Bolivariana” que ahora será un cuerpo
“patriótico, popular y anti-imperialista” y funcionará bajo la figura de
unidades combinadas que podrán cumplir actividades de policía. De esta manera, como
en los sistemas comunistas más feroces, el gobernante dispondrá de todos los
instrumentos necesarios para la represión. Introduce normas que le permitirán al
presidente ejercer control absoluto
sobre la actividad del sector empresarial
privado y sobre los bienes y propiedades de los ciudadanos, todo ello con la finalidad de implantar el sistema
de “propiedad social” es decir, la economía centralmente intervenida característica
de los regímenes comunistas. (Como para que no quede ninguna duda de esta
última intención, adelantándose a la aprobación de la modificación de la
Constitución, el pasado miércoles 29 fue publicado en la Gaceta Oficial el
Decreto No. 5.545, mediante el cual se crea, con carácter permanente “la
Comisión Presidencial para la formación ideológica y política para la
transformación de la economía capitalista en un modelo de economía socialista”
como parte del plan extraordinario “Misión Ché Guevara”)
Pero la maldad detrás del engaño no
se limita a lo que expresamente dice la propuesta sino también en lo que no
dice, o mejor aún, en lo que de manera silenciosa y sigilosa y malvada suprime
del texto constitucional vigente. Entre otras supresiones destacan la
eliminación de la propiedad privada como derecho al goce y disposición de los
bienes personales y su reemplazo por una propiedad que sólo admite el uso y
consumo de los bienes “legítimamente adquiridos”. Se suprime el derecho de la
persona a dedicarse a la actividad económica de su preferencia. Se elimina la
obligación de todo funcionario público de rendir cuenta de su gestión, con lo
cual la corrupción, que ya alcanza niveles pavorosos, quedará legitimada. Se elimina la norma según la cual las
asociaciones vecinales y las organizaciones no-gubernamentales pueden
participar en la ejecución, evaluación y control de obras, programas sociales y
servicios públicos. Se suprime la mención de que las fuerzas armadas son una
institución profesional, sin militancia política.
Para
completar el cuadro, Chávez ha redactado su propuesta en un lenguaje vago,
confuso y oscuro, en muchos casos ininteligible, susceptible de ser
interpretado exclusivamente a su gusto y conveniencia.
Frente
a este sombrío panorama que se cierne sobre Venezuela y en esta hora siniestra
que vive la democracia venezolana como resultado de la pretensión del
presidente Chávez de imponernos un sistema político y un régimen totalmente
contrario a su idiosincrasia, resulta urgente emprender una campaña pedagógica de
información para explicar al ciudadano común la verdad que se esconde detrás
del gran engaño que envuelve la iniciativa de Chávez.
Durante
la campaña electoral previa a la elección presidencial de diciembre pasado
advertí que en ese evento comicial se jugaba la suerte de Venezuela. La
propuesta de cambios en la Constitución demuestra que esa información no era
exagerada.
Como
queda demostrado, lo que Chávez persigue no es un simple cambio de la
Constitución para eternizarse en el poder. Este es, evidentemente, el elemento
principal dentro de su plan que persigue la eliminación de Venezuela como país
democrático regido por el estado de derecho para remplazarlo con una “República
Socialista” como aquellas que desaparecieron cuando cayó la cortina de hierro o
como Cuba, una de las pocas supervivientes, que subsiste con el dinero de todos
nosotros que le regala el autócrata entronizado en Miraflores.
Este
es el mensaje que hay que transmitirle al venezolano común. Todos juntos
debemos rechazar el plan que persigue destruir la Venezuela democrática que
forjó Simón Bolívar con la sangre de los patriotas y convertirla en República
Socialista bajo la cual perderemos todos nuestros derechos y libertades. Si no lo impedimos ahora habremos perdido la
última oportunidad de salvar la patria valiéndonos del recurso democrático y
legal que nos otorga la Constitución.