MI PARTICIPACIÓN EN LA
RECLAMACIÓN DEL TERRITORIO ESEQUIBO.
Adolfo R. Taylhardat
Introducción
Después de mucho
dudar he decidido escribir este documento en el cual resumo el papel que me
tocó jugar en las gestiones relacionadas con la reclamación del territorio
esequibo. Los hechos que narro están respaldados con documentos de cuyos
originales conservo copia carbón y con
recortes de prensa de la época en que ocurrieron. Todo lo que aparece en este escrito es
absolutamente cierto. En algunos casos me tomo la libertad de insertar algunas
apreciaciones personales que tienen la finalidad única de exponer mi punto de
vista en relación con ciertos hechos o aspectos concretos de las negociaciones.
Confío en que
este relato resulte de interés para
quienes han dedicado tiempo y atención al tema o han escrito sobre él o
sencillamente sientan curiosidad de leer este testimonio de primera mano sobre
la participación que tuve en lo que fue una de las gestiones diplomáticas más
importantes que cumplió la Cancillería de
la democracia venezolana.
1.- La Cuarta
Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La Asamblea
General de las Naciones Unidas se reúne cada
año a partir del tercer miércoles de septiembre y el período de sesiones
dura aproximadamente tres meses (desde septiembre hasta la víspera de la
Navidad en diciembre). Algunas veces, cuando no ha podido completar el examen
de todos los temas de su Agenda, la
Asamblea reanuda las sesiones el año siguiente.
La Asamblea General es el órgano principal de las
Naciones Unidas y en ella participan todos los países que integran la
Organización. Las delegaciones a la
Asamblea generalmente son presididas por el Ministro de Relaciones Exteriores y
en muchos casos Jefes de Estado o de Gobierno, o soberanos en los casos de las monarquías,
acuden a la Asamblea para intervenir en el debate general que marca el comienzo
del período de sesiones. Ese debate es una ocasión para que cada país ofrezca
información acerca de su situación interna, sobre lo que hace o está por hacer
su gobierno. Con frecuencia las intervenciones en la Asamblea General son una
oportunidad para hacer propaganda acerca de las bondades y maravillas que hacen
los gobiernos. También permite a los gobiernos fijar sus posiciones sobre los
principales temas de la Agenda de la
Asamblea o sobre problemas o asuntos que afectan a la comunidad
internacional.
Luego de terminado el debate general comienza el
trabajo de las comisiones. Para aquel
momento la Asamblea tenía 7 comisiones
principales (Asuntos Políticos y de Seguridad, Política Especial, Asuntos
Económicos, Asuntos Sociales, Asuntos Administrativos, Asuntos Coloniales,
Asuntos Jurídicos). Posteriormente fue suprimida la Comisión Política Especial y los
asuntos que tenía a su cargo fueron
incorporados al temario de la Comisión de Asuntos Políticos y de Seguridad.
Mi experiencia en las Naciones Unidas comenzó cuando fui designado
Secretario en el personal auxiliar de la Delegación venezolana al XI período de
sesiones de la Asamblea General
celebrado en 1956, Yo tenía entonces 22
años de edad. Para ese momento la
Organización s Naciones Unidas tenía 68
Miembros. Actualmente son 192.
A partir de ese año asistí ininterrumpidamente a diez
períodos de sesiones de la Asamblea General. Mi posición en la XI Asamblea
General (1956), como dije, fue de “Secretario en el personal auxiliar de la
Delegación”. En la XII (1957) fui designado “Primer Secretario” de la
Delegación. En los períodos XIII (1958),
XIV (1959) y XV (1960) mi rango fue de “Consejero de la Delegación”. En las
Asambleas XVI (1961), XVII (1962), XVIII (1963 mi posición dentro de la
Delegación Venezolana fue como “Delegado
Suplente” y en las Asambleas XIX (1964) y XX 1965 participé como “Delegado Principal
En mi primera Asamblea, cuando se hizo la distribución
de los integrantes de la Delegación Venezolana en las distintas comisiones
permanentes fu asignado como Representante Suplente en la Cuarta comisión,
“Comisión de Territorios No-Autónomos y Administración Fiduciaria”,
generalmente conocida como la Comisión de Colonias. Yo aspiraba poder trabajar
en la Comisión de Asuntos Políticos pero luego me di cuenta de la importancia
de la Cuarta Comisión y del papel trascendental que estaba cumpliendo. A la
larga agradecí que me dieran la oportunidad de cubrir la Cuarta Comisión.
En aquel momento el representante principal en la
Comisión era el Doctor Víctor Manuel Rivas, un personaje extraordinario que
gozaba de amplio prestigio entre los delegados de los demás países. Era una
personalidad muy inteligente, conocedor de los temas coloniales, afectuoso y
cordial que me tomó especial aprecio y me orientó mucho en mi primera incursión
en ese maravilloso mundo de las Naciones Unidas. Era también una persona
controversial por la espontaneidad de sus opiniones y sus puntos de vista
generalmente fustigantes.
2.-
El proceso de descolonización
El trabajo de la Cuarta Comisión consistía
fundamentalmente en llevar adelante el
proceso de descolonización y tuvo a su cargo cumplir el papel histórico de
estimular las aspiraciones de independencia
de los países y pueblos que se encontraban sometidos al régimen colonial. El artículo 73 la Carta de las Naciones Unidas establece
como principio rector de esos esfuerzos el de que los intereses
de los habitantes de los territorios coloniales están por encima de todo
y los Estados Miembros aceptan “como un encargo sagrado” la obligación de
promover el bienestar de los habitantes de esos territorios. El mismo artículo obliga a los Estados
Miembros a contribuir para que en esos territorios se desarrolle “el
gobierno propio, a tener en cuenta las aspiraciones políticas de los pueblos y
a ayudarlos en el desenvolvimiento progresivo de sus libres instituciones políticas”, “derechos
iguales” y “autodeterminación”. Para
cumplir su cometido en materia colonial la Carta de las Naciones Unidas
contempla dos vías: 1) la del Capítulo XI que se refiere a los a los
territorios no autónomos, cuyo artículo 73 ya citado obliga a las potencias
coloniales a transmitir regularmente al Secretario General información acerca
de la condiciones sociales, económicas y educativas de los territorios bajo su control colonial
y 2) el régimen de Administración
Fiduciaria contemplado en los capítulos
XII y XII mediante el cual las
Naciones Unidas asumieron la supervisión de la situación de los territorios que
se encontraban bajo el régimen de Mandatos que había establecido la Sociedad de
las Naciones. Este último aspecto de la actividad de las Naciones Unidas se completó con éxito, y como resultado de ello el Consejo
de Administración Fiduciaria, uno de los órganos principales de la Organización
contemplados en la Carta, ha sido eliminado.
El objetivo central de las Naciones Unidas era, por lo tanto el de promover el desarrollo político,
económico y social de esos territorios y
su evolución hacia el autogobierno o la independencia.
El examen de los temas de la Agenda de la Comisión de
asuntos coloniales comenzaba siempre con las audiencias a los peticionarios,
figuras políticas prominentes locales que presentaban sus testimonios acerca de
la situación reinante en el territorio de donde provenían. Aunque el “derecho
de petición” contemplado en el Artículo 87 de la Carta de las Naciones Unidas figura en el Capítulo
relativo al Consejo de Administración
Fiduciaria, en la práctica la Cuarta
Comisión extendió su aplicación a todos los territorios bajo dependencia
colonial.
A partir de 1958, después de la caída de la dictadura
de Pérez Jiménez la representación en la Cuarta Comisión como delegado
principal la asumió el Doctor Pedro
Zuloaga, otra personalidad maravillosa, generosa, inteligente, que asumió la
causa de la descolonización con gran entusiasmo y con un espíritu amplio y
conciliador. También al Dr. Zuloaga debo gran parte de mi “fogueo” en la
diplomacia multilateral y conservo de él un recuerdo imperecedero lleno de
reconocimiento y agradecimiento.
Hasta el año 1961 (XVII período de sesiones) estuve asignado en
la Cuarta Comisión. Fueron cinco años
durante los cuales viví la experiencia fascinante de ser testigo del proceso de
descolonización que se llevo a cabo bajo la égida de las Naciones Unidas.
Como señalé antes, los temas relacionados con
cada territorio colonial se examinaban a
la luz de los testimonios que presentaban los peticionarios provenientes de
esos territorios, por lo general los líderes políticos más destacados en la
lucha por la independencia. Durante ese
tiempo vi desfilar ante la IV Comisión
los personajes que una vez obtenida la independencia asumían la función de
Presidentes o Primeros Ministros en sus países, libres de la dominación
colonial.
Durante ese tiempo, desde la Cuarta Comisión
presencié, y contribuí activamente con la voz y el voto venezolanos a la
independencia de Sudan (1956), Ghana
(1957), Costa de Marfil, República Centro Africana, Benín, Chad, Congo Brazzaville
, Congo Kinshasa, Gabón, Mali, Níger,
Senegal, Somalia, Togo y Camerún (1960),
Nigeria, Tanganica, Sierra Leona (1961), Jamaica, Trinidad y Tobago, Argelia,
Ruanda, Burundi Uganda y Samoa (1962), Kenia y Zanzíbar (1963).
También vi desfilar, durante ese tiempo a muchos lideres de los territorios
coloniales que luchaban por la independencia y que posteriormente se
convirtieron en Presidentes o Primeros ;Ministros. de las colonias
transformadas en países soberanos.
Mi labor como delegado en la Cuarta Comisión y en todo
caso el papel de Venezuela en los temas coloniales resultaba sumamente fácil
porque nuestro país siempre tuvo una posición beligerante, clara y coherente a
favor de la descolonización y apoyó en todo momento las aspiraciones de las
colonias a alcanzar la independencia. Por lo general patrocinó o apoyó las
resoluciones y decisiones de las Naciones Unidas que conducían a reconocer el derecho de los territorios y
pueblos coloniales a su independencia. Esta posición quedó, sobre todo, plasmada con la participación activa en la
elaboración de la “Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los
Países y Pueblos Coloniales” (Resolución
1514 (XV)) de la Asamblea General.
Si bien Venezuela en ningún momento hizo alarde de su
posición anticolonial como lo acostumbraban hacer muchos países, particularmente los latinoamericanos, esa
posición quedó recogida en forma seria y sincera en sus opiniones y en las
intervenciones sobre los casos discutidos y sobre todo en sus votos a favor de
las resoluciones que decidían la suerte de los territorios bajo régimen
colonial. Nuestro país era siempre invitado a participar en la preparación y
redacción de esas resoluciones y sus opiniones
y aportes fueron también siempre
apreciados y tomados en cuenta.
Ese comportamiento hizo que Venezuela se ganara un
merecido prestigio particularmente entre los países de África y Asia y sobre
todo entre los recién independizados y le valió el privilegio de ser elegida como uno de los países que integraron
desde su creación el “Comité Especial de los 17”, también conocido como el
Comité de la Descolonización creado dentro del marco de la “Declaración de la Concesión de la Independencia a los Países
y Pueblos Coloniales” Posteriormente la composición del Comité fue ampliado a
24 miembros..
3.-
La Guayana Británica pide la independencia
Como expliqué, el proceso de descolonización que
impulsaban las Naciones Unidas seguía un patrón uniforme que consistía en que
los líderes políticos del territorio colonial eran recibidos como peticionarios
en la Cuarta Comisión de la Asamblea Luego de escucharlos se desencadenaba una
serie de iniciativas impulsadas por los países del tercer mundo que se
materializaban en proyectos de resolución en apoyo a las aspiraciones de los
pueblos colonizados.
En diciembre de 1961 acudió a la Cuarta Comisión el entonces Primer Ministro
de la Guayana Inglesa, Cheddi Jagan, quien manifestó que en las conversaciones
que había sostenido en Londres el 13 de
ese mismo mes con el Secretario de Estado británico para las Colonias, éste se había negado
categóricamente a fijar la fecha en que habría de acceder a la independencia la
Guayana Inglesa. La fecha que proponía
Jagan era el 31 de mayo del año siguiente, 1962, que era la misma que
había preconizado durante la campaña electoral que lo llevó a ocupar el cargo
de Primer Ministro. Jagan señaló además que el mes noviembre anterior, las dos
cámaras del Parlamento guayanés habían pedido al Gobierno británico que fijara
la fecha de la independencia para comienzos de 1962. Jagan informó también que el Secretario de
Estado Británico para las Colonias había rehusado incluso a fijar una fecha
para la reunión en la cual habría de discutirse la cuestión de la independencia
y se había limitado a prometer que consultaría al gabinete británico y a
comunicar sus decisiones a principios de 1962. El Primer Ministro Jagan afirmó
que a la luz de experiencias anteriores no podía dar mucho crédito a esas
promesas y consideraba que las maniobras dilatorias del Secretario de Colonias
constituían “una amenaza para la paz” y entrañaban “el riesgo de socavar la
confianza que tiene el pueblo de la Guayana en el régimen parlamentario porque
se corría el riesgo que un gobierno llevado al poder mediante elecciones
honradas no pudiera cumplir sus promesas por culpa de un gobierno extranjero”.
El señor Jagan concluyó su intervención afirmando que la Guayana Británica
estaba lista para la independencia y que compartía el criterio de la Asamblea
General de las Naciones Unidas de que la falta de preparación en el campo político,
económico y social no debía servir nunca para retrasar el logro de la
independencia por un territorio colonial.
Siguiendo el patrón acostumbrado, la declaración del
señor Jagan llevó a un grupo de delegaciones (Cuba, Ghana, Guinea, India,
Indonesia, Irak, Liberia, Marruecos, Nigeria, República Árabe Unida, Siria, Túnez y Yugoslavia) a presentar
un proyecto de resolución mediante la cual la Asamblea tendría presente los
principios enunciados en la resolución 1514 (XV) (Declaración sobre la Concesión
de la Independencia a los Países y
Pueblos Coloniales), tomaría nota de que en el mes de noviembre de 1961 el
Parlamento Guayanés había acordado pedir
al Gobierno Británico la fijación de una fecha que se situara a principios de
1962 para la independencia de esa colonia y tomaría nota de la declaración
formulada por el Primer Ministro Jagan ante la Cuarta Comisión. En la parte
dispositiva el proyecto pediría al Gobierno Británico y al Gobierno de la Guayana inglesa que
reanudaran inmediatamente negociaciones a fin de llegar a un acuerdo sobre la fecha de la
independencia definitiva de la colonia. También pediría al Comité Especial de descolonización que estudiara lo antes posible, cuando
hubiere iniciado sus trabajos, la cuestión de la independencia de la Guayana
Británica y que informar los resultados de dicho estudio a la Asamblea en su
siguiente (XVII) período de sesiones.
Como resultado de las gestiones que realicé ante los
representantes de los demás países latinoamericanos entre los patrocinantes del
proyecto logré que ningún país de nuestra
región participara como patrocinante de ese proyecto de resolución.
El Comité Especial a que se refería el proyecto de
Resolución acababa de ser creado por la Plenaria de la Asamblea en ese mismo
período de sesiones (Resolución 1654
XVI) con el mandato de llevar a la práctica
la “Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales” aprobada el año
anterior. Como indiqué antes, uno de los países seleccionados para formar parte
de ese Comité fue Venezuela.
Al discutirse el proyecto de resolución en la Cuarta
Comisión los Delegados del Reino Unido y
de Estados Unidos formularon
objeciones y se opusieron
rotundamente a su aprobación. Otras delegaciones, entre ellas las de Japón,
Noruega y Colombia manifestaron que si bien simpatizaban con el proyecto y los
objetivos que perseguía, no se había dado tiempo suficiente a las delegaciones
para examinarlo cuidadosamente y consultar a sus gobiernos.
En mi caso se me planteaba un grave dilema: 1) el tema
había llegado sorpresivamente a la Comisión; 2) de acuerdo con la posición
tradicionalmente anticolonial mantenida por Venezuela yo no podía oponer
objeciones al derecho de Guayana de acceder a la independencia; 3) el caso
afectaba directamente los intereses de
nuestro país, 4) yo no contaba con instrucciones para pronunciarme al respecto.
Por eso me limité a formular una breve declaración en la cual manifesté que mi
gobierno no había tenido tiempo de conocer ese importante proyecto de
resolución y que como no tenía instrucciones para fijar posición sobre el
mismo, consideraba precipitado proceder a someterlo a votación.
4.-
Se pospone la consideración de la cuestión de la independencia de la Guayana
Británica
Afortunadamente para mí y para Venezuela, ya la
Asamblea General había decidido que como no había podido completar la
consideración de todos los temas de la
agenda, suspendería los trabajos con motivo de las Navidades y el Año
Nuevo y los reanudaría el 15 de enero del año siguiente. Los patrocinantes del
proyecto de resolución accedieron a posponer su examen para la reanudación del
período de sesiones de la Asamblea.
Con base en la información que le presenté al
Embajador Carlos Sosa Rodríguez, Representante Permanente ante las Naciones
Unidas y Jefe de la Delegación a la Asamblea, éste informó a su vez a la Cancillería y señaló
que cuando se reanudara la Asamblea en enero del año siguiente sería muy
probablemente la última oportunidad que tendría Venezuela para
hacer una declaración de reserva de sus derechos y emprender una
eventual reclamación sobre el territorio del cual había sido despojadoy
solicitaba instrucciones urgentes.
5.-
Inicio de la reclamación del territorio esequibo
Tan pronto suspendió sus trabajos la Asamblea regresé
a Caracas y de inmediato preparé un Punto de Cuenta para el Ministro (de cuyo
original conservo copia) en el cual expuse lo siguiente:
“1.- La cuestión,
tal como se plantea en la actualidad, a la luz de estos últimos
acontecimientos, presenta dos aspectos, ambos de fundamental importancia para
Venezuela.
Por una parte se plantea la cuestión del ejercicio del
derecho legítimo de la Guayana Británica a la libre determinación. Venezuela,
que en todo momento ha defendido ese principio, está moralmente obligada a
reconocer sin reservas el derecho de la Guayana Británica a la independencia y
a apoyar las aspiraciones de la población de ese territorio en cuanto a la
fecha en que deberá acceder a la
independencia. Por este motivo se
considera que la Delegación de Venezuela debe apoyar incondicionalmente el
proyecto de resolución presentado por un grupo de países del tercer mundo.
De otro lado se plantea la cuestión cuya importancia
es innecesario destacar, de las reivindicaciones territoriales que Venezuela
aspira a obtener de la Guayana Inglesa. Este último aspecto del problema hace
imprescindible que la Delegación de Venezuela en la oportunidad en que se abra
a examen la cuestión de la independencia de Guayana en el seno de las Naciones
Unidas formule una declaración categórica con el objeto de dejar a salvo sus derechos y aspiraciones sin
perjuicio del cambio de status político de la actual colonia de Guayana.
La principal dificultad que se confronta con la
posibilidad de hacer una declaración de este tipo deriva del hecho de que aún
cuando Venezuela en ningún momento ha renunciado a sus derechos sobre una parte
del territorio de Guayana y así lo ha hecho saber en varias reuniones
interamericanas, en las Naciones Unidas nunca se ha formulado un pronunciamiento
de esa naturaleza. La casi totalidad de los Estados Miembros de las Naciones Unidas desconocen totalmente las pretensiones
venezolanas y no es osado decir que incluso algunas de las delegaciones de
América Latina ignoran o se han olvidado
de esas reclamaciones.
Por este motivo se piensa que en la declaración, en el
caso de que se decida formularla, debe ser cuidadosamente elaborada y bien fundamentada con una exposición clara
y precisa de las razones en las cuales basa Venezuela su posición. Esa misma
declaración podría al mismo tiempo contener el pronunciamiento de Venezuela en
el sentido de que apoya plenamente el derecho de la Guayana Británica
lograr su independencia en la fecha más
próxima posible.
Venezuela, sin embargo, no debería conformarse con
formular una simple declaración de
principios sin aspirar a derivar resultados concretos de ella. Se piensa que es
imprescindible iniciar una acción positiva tendiente a hacer valer
efectivamente sus derechos sobre la Guayana.
A este propósito se observa que cualquier gestión que
se emprenda dentro del seno de las
Naciones Unidas desembocaría
irremediablemente en un pedido a las partes para que resuelvan sus diferencias
mediante negociaciones bilaterales. Este es el camino que ha seguido la
Asamblea en casos similares que ha
examinado y, concretamente en el caso reciente
de Mauritania y las reclamaciones territoriales por parte de Marruecos.
Se estima que este es el límite máximo a que Venezuela puede aspirar en las
actuales circunstancias en que la Guayana se dirige rápidamente hacia la
autonomía completa.
Si el gobierno de Venezuela está dispuesto a aceptar
la posibilidad de negociaciones bilaterales como eventual vía para lograr el
reconocimiento de sus derechos, se aconseja adoptar las siguientes líneas
generales de acción:
1º. Venezuela debería gestionar la adopción por la
asamblea de una resolución en la cual se
tome nota de la declaración formulada por el delegado venezolano y pida al
Comité Especial de 17 miembros creado por la resolución 1654 XVI que,
simultáneamente con el estudio que hará de la cuestión de la independencia de
Guayana, examine el problema de las
reclamaciones territoriales de Venezuela e informe igualmente a la Asamblea en
su decimoséptimo período de sesiones. Se acompaña al presente memorándum el
texto de un proyecto de resolución en ese sentido.
2º. En el caso de que esa resolución no sea aprobada,
o que el Comité de los 17 no realice el estudio que se le pide, Venezuela
debería estar preparada para proponer
que se incluya en el programa del XVII período de sesiones de la Asamblea un
tema concreto a fin de que el problema sea examinado en detalle.
3º. La Delegación de Venezuela, mediante
conversaciones privadas trataría de
obtener que las recomendaciones que
eventualmente haría el Comité de los 17 o las que directamente formule la
Asamblea estén encaminada hacia una solución para que las partes, mediante
negociaciones bilaterales, resuelvan sus diferencias.
4º. Las acciones propuestas más arriba deberían estar
acompañadas de una intensa gestión de la Cancillería ante los demás países
latinoamericanos a fin de lograr que sea un grupo de países de este hemisferio el que proponga a la consideración
de la Asamblea General el proyecto de resolución a que se hace referencia más
arriba y asegurar el apoyo incondicional del mayor número de gobiernos.
Caracas, 4 de enero de 1962”.
“ANEXO
PROYECTO DE RESOLUCIÓN
La Asamblea
General:
Recordando su resolución…… por la cual pidió al Comité Especial
creado en virtud de la resolución 1654
(XVI) que estudiara la cuestión de la independencia de la Guayana Británica;
Tomando nota de la declaración hecha por el Representante de
Venezuela en la sesión… de la Cuarta Comisión de la Asamblea General celebrada
el…………………;
Considerando que a la luz de la declaración a que se refiere el
párrafo anterior existe una controversia en cuanto a los límites entre ese país
y el territorio actualmente ocupado por la Guayana Británica;
1.- Autoriza al Comité Especial creado en
virtud de la resolución 1654 (XVI) a que simultáneamente (conjuntamente) con el
examen que hará de la cuestión de la independencia de Guayana, considere la
cuestión de las reclamaciones territoriales de Venezuela e informe a la
Asamblea General en su XVII período de
sesiones;
2.- Pide a los Estados Miembros que posean información al respecto que transmitan
al Comité Especial toda la documentación que consideren útil para el examen de
este problema”.
El Punto de Cuenta fue aprobado por el Canciller
Falcón Briceño, quien lo llevó a Cuenta con el Presidente y éste a su vez lo
sometió a la consideración del Consejo de Ministros en reunión celebrada el 4 de enero de 1962. Las recomendaciones
formuladas fueron acogidas favorablemente y se decidió que en la oportunidad en
que se reabriera el examen del proyecto de resolución de los países
afroasiáticos más Yugoslavia, la Delegación venezolana debía hacer una declaración con la finalidad de reservar
los derechos del país sobre la porción
del territorio de Guayana que le había sido arrebatado en el Laudo Arbitral de
1899.
Con el objeto de poner en ejecución el plan esbozado
en el Punto de Cuenta la Cancillería se dirigió a todas las Embajadas
venezolanas en los países del continente
con la finalidad recomendada. Igual gestión pidió a la Delegación Permanente de
Venezuela ante las Naciones Unidas que hiciera ante las delegaciones de esos
países en Nueva York.
6.-
Por primera se plantea la reclamación
territorial en las Naciones Unidas
Al reanudarse el XVI período de sesiones de la
Asamblea el Representante Permanente de Venezuela, Dr. Carlos Sosa Rodríguez
formuló, el 22 de enero de 1962 la
declaración en la cual se expusieron los antecedentes del problema y las
razones por la cuales Venezuela no podía admitir la validez del Laudo de 1899.
El representante venezolano, además de manifestar el apoyo de Venezuela a la
independencia de la Guayana Británica, expresó el deseo de Venezuela de que se
tomen en cuenta sus legítimos derechos y su aspiración a que se rectifique en forma
equitativa la injusticia que se le hizo en la oportunidad en que se dictó el
Lauto. Expresó el Delegado venezolano la esperanza del gobierno nacional de que
ello pudiera lograrse mediante amistosas negociaciones entre las partes
interesadas tomando en cuenta las circunstancias imperantes y los intereses del
pueblo de la Guayana.
Simultáneamente, la Delegación venezolana en las
Naciones Unidas hizo distribuir, por intermedio de la Secretaría General, un extenso Memorándum en el cual se proporcionaba información
adicional sobre el problema, acompañado de algunos de los documentos más
importantes relativos al asunto.
Poco tiempo antes de que Venezuela formulara su
declaración el Representante británico
había comunicado a la organización la decisión del Secretario de Estado para
las colonias de celebrar una conferencia constitucional en Londres en el
mes de mayo de 1962 con el objeto de
discutir la fecha y las disposiciones que se debían adoptar para que la Guayana Británica obtuviera la
independencia. Esta circunstancia llevó
a los países afroasiáticos que patrocinaban el proyecto de resolución aludido
antes, a posponer nuevamente su consideración para una oportunidad ulterior.
Este hecho proporcionó a Venezuela la oportunidad para
realizar gestiones directas ante el
Gobierno Británico con miras a obtener
el reconocimiento de la reclamación venezolana.
5.-
Venezuela presenta oficialmente su
reclamación al Gobierno británico
El 9 de mayo acompañé al Embajador de Venezuela
en Londres a una entrevista preliminar con el Ministro de Relaciones
Exteriores británico para comunicarle privadamente la decisión del gobierno
venezolano de proceder a reclamar oficialmente la parte del territorio que le
fue despojado al país como resultado del Laudo Arbitral de 1899. En esa ocasión
sometió a la consideración del gobierno británico el deseo de Venezuela de que
el problema fuera tratado en forma directa entre los dos gobiernos a través de
negociaciones amistosas. El ministro Británico ofreció que estudiaría la propuesta
venezolana. El Ministro británico ofreció que estudiaría la propuesta
Venezolana.
Esa entrevista fue seguida de otras que se realizaron con el ministro británico de
Relaciones Exteriores y con funcionarios de la Cancillería británica en las
cuales se gestionó insistentemente una respuesta del gobierno inglés a los
planteamientos venezolanos. Igualmente el Presidente de la República y el
Ministro de Relaciones Exteriores plantearon al Embajador británico en Caracas
el problema de los límites con la Guayana
Británica e insistieron en la necesidad de recibir la respuesta del
gobierno británico a la propuesta de negociaciones directas.
En vista de que se aproximaba la fecha en que debía reunirse nuevamente la Asamblea
General de las Naciones y no se había
recibido la esperada respuesta a pesar de las activas y reiteradas gestiones,
se decidió someter el asunto como un tema de la Agenda de la Asamblea de la
organización mundial.
6.-
El tema de la reclamación venezolana se
inscribe en la Agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas
El 18 de agosto de 1962 Venezuela solicitó formalmente
que se incluyera en la Agenda del XVII período de sesiones de la Asamblea
General el tema titulado: “Cuestión de límites entre Venezuela y la Guayana Británica”. Esta
decisión se tomo acogiendo la recomendación formulada en el Memorándum del 4 de
enero transcrito más arriba.
Con esa acción se perseguía: 1) demostrar, mediante
una exposición completa del problema y su discusión posterior, la justicia que
asiste a Venezuela en la reclamación y exponer los verdaderos alcances de la
reivindicación que se desea obtener, 2) presentar nuevos elementos de juicio
que había logrado reunir la Cancillería, los cuales corroboran plenamente el
alegato venezolano, 3) reiterar el firme deseo de que la cuestión sea resuelta
con el gobierno británico a través de negociaciones amistosas antes de la
independencia de la Guayana Británica, 4) explorar nuevamente la posibilidad de que la Asamblea aprobara
una resolución por la cual se recomendara que la controversia fuera resuelta
mediante negociaciones directas.
En el discurso que pronunció en el debate general ante
el plenario de la Asamblea el Canciller Falcón Briceño se refirió extensamente
al problema y expuso en términos claros y
precisos la posición venezolana.
El tema propuesto por Venezuela fue adjudicado
para su consideración a la Comisión
Política Especial y al abrirse el debate el Canciller Falcón hizo nuevamente
una amplia exposición señalando los fundamentos históricos, políticos y
jurídicos de la posición venezolana.
En su intervención el Ministro destacó los diversos
hechos que justifican la reclamación venezolana y expuso en detalle las
circunstancias viciadas en que fue dictado el Lado de Paris. Señaló cómo en esa
oportunidad no había habido un verdadero
arbitraje de derecho, sino una componenda política. Tales afirmaciones fueron
respaldadas con la presentación y cita de una serie de documentos descubiertos
recientemente por la Cancillería. “Para nosotros” dijo el Canciller, “ese Laudo
no tiene validez, no ha existido y, por lo tanto, nada puede convalidar lo que
nunca existió. Esta es nuestra tesis”.
Agregó el Ministro que el principal propósito de
Venezuela al elevar el problema al foro mundial era el de llevar a conocimiento
de todos los Estados Miembros las razones por las cuales no se puede aceptar el
Laudo. Reiteró la voluntad de Venezuela de solucionar el problema amistosamente y expresó la esperanza de que
en las conversaciones que deseaba tener con el Reino Unido y con los
representantes de la Guayana Británica se pudiera encontrar una adecuada
solución a esa antigua cuestión.
A la declaración del Canciller venezolano respondió en
la siguiente sesión el Representantes del Reino Unido quien insistió que su
país considera que el límite occidental de la Guayana Británica había quedado
establecido definitivamente por el Laudo Arbitral.
En el debate participaron los representantes de los
Estados Unidos y de Afganistán. Este último. un distinguido y reconocido jurista
de apellido Tabibi, hizo un análisis del
problema y concluyó expresando la esperanza de su gobierno de que el problema
fuera resuelto satisfactoriamente a través de medios pacíficos. El
representante de los Estados Unidos señaló que la actitud de Venezuela, al
plantear la cuestión en las Naciones Unidas, abiertamente y en forma
conciliatoria, estaba en armonía no sólo con la carta de las Naciones Unidas sino también con la Constitución
Nacional venezolana, en la cual se establece el principio de la solución
pacífica para todas las controversias
que se pudieran suscitar con otros países.
Con anterioridad al comienzo del debate y durante el
transcurso de las discusiones, junto con otros
miembros de la Delegación
venezolana hicimos contacto con numerosos países para darles a conocer nuestra
aspiración de que el debate concluyera con una recomendación a las partes para
que resolvieran la controversia mediante negociaciones directas. Se deseaba, concretamente, utilizar
la autoridad moral de la Asamblea para que el
Reino Unido admitiera la existencia del problema y aceptara entablar
conversaciones o negociaciones directamente con Venezuela a fin de llegar a una
solución amistosa.
Como para aquel momento el problema de los límites con
la Guayana Inglesa había permanecido
durante mucho tiempo sin ser planteado y tomando en cuenta que Venezuela no había formulado, hasta
entonces ningún reclamo oficial en firme sobre
esa cuestión, obtener el reconocimiento de la existencia del problema
constituía un paso adelante de considerable importancia. De igual o mayor
interés para Venezuela era lograr que la discusión, una vez planteada la
controversia, se encaminara su consideración hacia la negociación directa.
Aprovechando la circunstancia de que el propio
representante del Reino Unido sugirió en su intervención la posibilidad de que
los gobiernos entablaran conversaciones directas para examinar la documentación
relativa al problema, la delegación venezolana solicitó la suspensión del
debate sobre el tema en la Comisión Política Especial mientras realizaba consultas privadas con el
representante británico a fin de acordar
la redacción de una recomendación que permitiera la continuación de la
consideración del problema por la vía diplomática.
7.-
El resultado del debate en la Comisión
Política Especial
Las consultas las llevó a cabo el Canciller Venezolano
asistido por mi y otros miembros de la delegación venezolana. Después de varios
encuentros se convino que las partes interesadas iniciarían conversaciones
directas a fin de proceder a examinar la documentación relativa al problema.
Este acuerdo fue comunicado al Presidente de la Comisión Política Especial, el Embajador Benítez, de
Ecuador, y este a su vez lo presentó a la Asamblea en los términos siguientes:
“La
Comisión Política Especial ha escuchado las exposiciones del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela y del
Representante del Reino Unido en las cuales han fijado las posiciones de sus
gobiernos sobre este asunto. Los
representantes de los Gobiernos del
Reino Unido y de Venezuela me han autorizado a informar a la Comisión que, como
resultado de las conversaciones que han
sostenido en los últimos días a propósito de
la cuestión de límites entre Venezuela y la Guayana Británica, han
convenido, actuando el primero de los gobiernos nombrados en completo acuerdo
con el de la Guayana Británica, en que
los tres gobiernos examinarán la documentación en poder de todas las partes y
relativa a este asunto. Con ese propósito procederán a hacer los arreglos por
la vía diplomática. Tengo la certeza de que interpreto el sentir de la Comisión
al decir que, en vista de la posibilidad
de discusiones directas entre las partes interesadas, no debemos
continuar este debate. Creo asimismo que la Comisión deseará que la Presidencia
exprese la esperanza de que el procedimiento acordado entre las partes
interesadas tenga resultados fructíferos. Tengo entendido que las partes
interesadas informarán a las Naciones Unidas sobre los resultados de estas
conversaciones”.
Habiendo logrado el objetivo principal que perseguía,
Venezuela decidió desistir de su propósito inicial de presentar un proyecto de
resolución.
No puedo dejar de destacar que este acuerdo logrado en
las Naciones Unidas revistió una importancia considerable si se tiene en cuenta
que hasta entonces la actitud del Reino Unido había sido la de no admitir que
existiera una controversia sosteniendo que la cuestión de los límites con la
Guayana Británica había quedado
definitivamente resuelta por el Laudo de Paris.
8.- La investigación histórica
De acuerdo con lo convenido en Nueva York, los
gobiernos de Venezuela y del Reino
Unido hicieron los arreglos necesarios
por la vía diplomática, a fin de proceder, con la participación de
representantes del gobierno de la Guayana Británica, al examen de la
documentación sobre este asunto en poder de todas las partes interesadas.
Inicialmente el gobierno británico había tratado de
restarle importancia a las discusiones y pretendió limitarlas a una simple reunión de expertos para examinar
documentos. El procedimiento concebido en la forma como quedó finalmente
acordado, fue propuesto por Venezuela. Sólo tras laboriosas e insistentes
gestiones de la Cancillería y del Embajador venezolano en Londres, para ese
momento el Doctor Ignacio Iribarren
Borges, se logró su aceptación. Se convino en que el examen de la
documentación se llevaría a cabo en dos fases. En una primera fase,
absolutamente preliminar e informal, lo expertos de los tres gobiernos se
reunirían para examinar la documentación existente y solicitar el acceso a los documentos que estuvieran en poder de la otra parte que se
consideraran importantes. La segunda
fase tendría lugar al nivel de Ministros de Relaciones Exteriores con la finalidad de
revisar las conclusiones a que hubieran
llegado los expertos.
Paralelamente con las negociaciones relativas al
procedimiento a seguir, un grupo de historiadores contratado por la Cancillería
integrado por los sacerdotes jesuitas
Hemann González Oropesa, Pablo Ojer y
Harry S. Sievers, continuaron realizando cuidadosas investigaciones en
diferentes archivos públicos y privados en Venezuela, Estados Unidos,
Inglaterra y otros países europeos, a fin de completar la evidencia
documental que serviría para respaldar el planteamiento venezolano-
De la misma manera, el Embajador en la UNESCO, Doctor Carracciollo Parra Pérez
realizo en Francia investigaciones complementarias sobre el caso y a solicitud
de la Cancillería contrató los servicios de un internacionalista francés para
que estudiara algunos aspectos legales del problema.
Las investigaciones
realizadas por los historiadores venezolanos tuvo como resultado el
acopio de importantes documentos que contienen evidencias de gran valor a la
reclamación venezolana y que demuestran sin lugar a dudas el atropello de que
fue objeto la Nación en la decisión del Tribunal Arbitral de Paris.
Las reuniones a nivel de experto se iniciaron
formalmente el 30 de junio de 1963. La
parte venezolana estuvo representada por los padres Hemann González y Pablo
Ojer. Por el Reino Unido participo Sir Geoffrey Meade, funcionario de la
Cancillería de ese país. La Guayana Británica estuvo representada por el señor
Persaub, quien poco tiempo después delegó su representación en Sir Geoffrey
Meade. Además, funcionarios de la Embajada británica en Caracas visitaron la
Cancillería el 12 de septiembre para
examinar algunos documentos que reposan en el Archivo General del Despacho.
Posteriormente, en vista de que los historiadores
venezolanos debieron trasladarse a Washington para clasificar y valorar el
material que habían recopilado y preparar un informe preliminar sobre el
resultado de sus investigaciones, la
Cancillería instruyó al Doctor Rafael Armando Rojas, Embajador de Venezuela en
Nicaragua para que se trasladara a Londres a fin de continuar la revisión de
los documentos en poder del Gobierno británico. Habiendo completado los
expertos venezolanos el examen de la documentación y en el tendido de que los
expertos británicos habían concluido también sus investigaciones se procedió a
hacer los preparativos para la reunión al nivel de Ministros de Relaciones
Exteriores. La parte británica propuso como la fecha más conveniente la primera
semana de noviembre y se fijaron los días 5 y 6 de ese mes para la primera
entrevista privada que celebrarían los Cancilleres y para la reunión plenaria
que tendrían los Ministros acompañados de sus asesores y de los historiadores.
9.-
La primera reunión ministerial de Londres
Desde Nueva York, donde me encontraba participando en
la Asamblea General de las Naciones Unidas, viajé
a Londres el 2 de noviembre acompañando al Canciller Falcón Briceño
quien también estaba en Nueva York para intervenir en el debate general de la
Asamblea. Durante el vuelo le sugerí al
Canciller que además de los planteamientos verbales que presentaría en la
reunión entregara al ministro británico
un Aide Mémoire en el cual se resumieran
esos planteamientos. El Dr. Falcón estuvo de acuerdo y me pidió que le
preparara un borrador con los elementos fundamentales de la posición
venezolana.
Llegamos a Londres el 3 de noviembre y fuimos
recibidos, en representación del gobierno británico por el señor N. J. a.
Cheetham, Subsecretario Superintendente del Departamento Americano del
Ministerio de Relaciones Exteriores.
La delegación venezolana contó además con la
participación del Teniente Coronel Valentín Montaña Madriz, designado por el
Ministerio de la Defensa para participar en las reuniones de Londres y los
Expertos historiadores Hermann González Oropeza, Pablo Ojer y Harry Sievers.
De acuerdo con lo convenido, la primera sesión, de
carácter previo e informal se realizó en el Foreign Office a las 4 de la tarde
del 5 de noviembre. Acompañamos al Canciller Falcón Briceño el Embajador en
Londres, Dr. Iribarren Borges, el Embajador en Francia, Dr. Carracciolo Parra
Perez y yo. Fuimos recibidos por el señor R. A. Buttler, Secretario de Estado
de Asuntos Extranjeros del Reino Unido, quien estuvo acompañado por el Señor
Cheetham, el señor R. M. Slater, Jefe del Departamento Americano de la
Cancillería Británica y el señor Fisher, Subsecretario del Ministerio de
Colonias. En representación de la Guayana Británica participó el Gobernador
británico de ese territorio, Sir Ralph Grey.
La entrevista duró cerca de una hora y en ella el
Canciller venezolano expuso las razones históricas y jurídicas que han
movido Venezuela a presentar al Reino
Unido la reclamación sobre la parte del territorio nacional que se encuentra
bajo ocupación e integrado a la Guayana Británica como consecuencia del Laudo Arbitral de 1899.
Señaló el Canciller venezolano que como resultado de la revisión de documentos
acordada en las Naciones Unidas y sobre
la base de la investigación de los expertos venezolanos, el gobierno ratificaba
posición. Sus planteamientos quedaron
expuestos en el Aide Mémoire preparado
con base en el borrador que elaboré a pedido del Dr. Falcón Briceño y que le
fue entregado al Ministro Británico, cuyo texto es el siguiente:
“AIDE
MÉMOIRE
La
historia de la frontera entre Venezuela
y Guayana Británica solamente puede
conocerse y entenderse plenamente a través de la investigación en los papeles de los hombres que en ella
intervinieron.
Esos
papeles han quedado abiertos a los estudios y expertos investigadores solamente
durante la última década: los papeles de Benjamín Harrison, Richard Olney, Lord
Salisbury, Joseph Chamberlain, David Brewer, Daniel Gilman, Severo
Mallet-Prevost y otros.
A
la luz de esta evidencia recientemente
descubierta y recopilada, Venezuela tiene pruebas concluyentes de que sufrió un
perjuicio moral y legal en canto fue engañada y privad de su legítimo
territorio por el Laudo de 1899.
Esta
nueva evidencia confirma plenamente el argumento de Venezuela de que el
territorio situado al Oeste del Esequibo es legítimamente suyo y sigue siendo
parte de su soberanía nacional.
Bajo
estas circunstancias el 26 de noviembre de 1962 Venezuela obtuvo e n las
Naciones Unidas un acuerdo oficial al efecto de que “los tres gobiernos
examinarán la documentación en poder de todas las partes y relativa a este
asunto (Docu7mento A/5313, Tema 88 del Programa)
Venezuela
observa con pesar que la Gran Bretaña ha ofrecido para su examen solamente los
archivos del Foreign Office.
En
vista de que no tuvo acceso pleno a los archivos británicos, Venezuela, por vía
privada se procuró el acceso a papeles oficiales y privados de los hombres que
hicieron la historia de su frontera
oriental.
De
la evidencia disponible el Gobierno de Venezuela ha precisado los siguientes
hechos:
1) La
línea del Laudo sigue muy de cerca la “Línea expandida” de Schomburgk. Los
archivos británicos demuestran que los
mapas sobre los cuales se basó esta línea eran adulterados. Más aún, la
evidencia británica que mostraba cómo la línea original de Schomburgk seguía a
lo largo del rio Esequibo y que la línea restringida de Schomburk. Que tuvo
carácter oficial, fue ocultada al tribunal.
2) La
injusticia del Laudo es de tal naturaleza que dio a la Guayana Británica cerca
de ciento treinta y seis mil novecientos cincuenta. Ocho (136.950,8) kilómetros
cuadrados de territorio oficialmente reconocido por Gran Bretaña como indisputablemente
venezolano hasta la aparición de la espuria “Línea Schomburk Expandida” en 1886
y este territorio era solamente una parte del área legítimamente reclamada por
Venezuela.
3) La
línea del Laudo fue virtualmente fijada por Gran Bretaña en julio de 1899 y
extrajudicialmente impuesta por los
abogados británicos a los Jueces británicos, quienes actuaron como abogados
parcializados de su país más bien que como jueces.
4) La
aceptación de la línea del Laudo fue impuesta a los jueces mediante presión
indebida por parte del Presidente del Tribunal Profesor Frederick de Martens.
5) La
línea del Laudo no fue una línea de derecho sino una de compromiso político,
calificada de “componenda” y “farsa” aún
por funcionarios británicos.
6) El
Tribunal excedió sus poderes. Llegó hasta el extremo de decretar la libre
navegación de los ríos Amacuro y Barima, decisión evidentemente concebida para
asegurar exclusivamente los intereses de la Gran Bretaña.
7) Al
firmar el Tratado de Arbitraje de 1897 bajo coacción moral, Venezuela también
fue engañada en cuanto al significado de la cláusula de prescripción.
8) Hasta
1899 no tuvo Venezuela conocimiento de la correspondencia oficial y secreta que
condujo al Tratado de 1897. Es también ahora cuando se viene a saber que los abogados británicos ejercieron
presión indebida sobre los abogados americanos a fin de forzarlos a aceptar la
interpretación británica de la cláusula de prescripción.
9) A
pesar del hecho de que Venezuela fue coaccionada para que adhiriera al Tratado,
confiaba, no obstante, que el Tratado garantizaba un proceso judicial con
exclusión de poder para efectuar cualquier transacción política o diplomática.
Sin embargo, la decisión dictada el 3 de octubre de 1899 fue de transacción, no
de derecho.
La
verdad histórica y la justicia exigen
que Venezuela reclame la total
devolución del territorio del cual se ha visto desposeída, y a este respecto cuenta confiadamente con la
buena voluntad y la cooperación del gobierno de Su Majestad.
Londres,
5 de noviembre de 1963”
El Canciller venezolano reafirmó los puntos de vista
expuestos en diferentes oportunidades ante las Naciones Unidas y en otras
declaraciones oficiales y mostró al Ministro inglés dos mapas, uno de 1810 con los
límites del territorio venezolano para la época y otro en el cual se
demuestran el curso y las variaciones sufridas por la línea Schomburgk que
sirvió de base para la decisión del Tribunal Arbitral.
El Ministro británico
manifestó que el experto británico, debido a razones de índole personal no había podido
trasladarse a Caracas a efectuar la revisión de los documentos existentes en
los archivos venezolanos y que por consiguiente no había podido presentar sus
conclusiones.
Tomaron parte también en la conversación el señor
Fisher del Ministerio de Colonias, quien hizo una breve exposición en relación
con el futuro de la Guayana Británica y
su evolución hacia la independencia y el Gobernador de la Guayana Británica
quien proporcionó alguna información sobre la situación interna del territorio.
El 6 de noviembre, a las 3:30 de la tarde, tuvo lugar
la segunda sesión a la cual asistí acompañando al Canciller Falcón Briceño,
junto con el Embajador Iribarren Borges, el Dr. Parra Pérez, el Dr., Rafael
Armando Rojas, el Teniente Coronel
Montaña Madriz y los expertos
historiadores González Oropeza, Ojer y Sievers, así como el Primer
Secretario de la Embajada en Londres Gabriel Paoli.
Por la parte británica, además del Ministro Butler,
participaron Sir Francis Vallt, Consejero Legal de la Cancillería británica, N.
J. Cheetham, Sir Ralph Grey, R. M. E. Slater, Sir Geofrey Meade y el señor
Thomas, Subsecretario Asistente del Ministerio de Colonias.
El Canciller británico abrió la reunión y dio lectura
a una declaración en la cual expresó la confianza de su gobierno de que el asunto motivo de la reunión no
perturbaría las buenas relaciones existentes entre ambos países. Manifestó que
cualquier discusión sobre ese asunto colocaba al Reino Unido en una situación
difícil pero que esperaba conducir las conversaciones con el mismo espíritu de
amistad que han marcado las relaciones entre los dos gobiernos.
Luego se refirió detenidamente a los antecedentes del
problema y a los acontecimientos que
habían dado como resultado esas conversaciones. Refiriéndose al objeto de la
reunión manifestó que el gobierno británico no había recibido las conclusiones
de sus expertos y que consideraba, por lo tanto, que todavía quedaba trabajo por hacer por parte de los expertos. Reiteró la
conveniencia de que el experto británico
viajara a Caracas cuanto antes a fin de examinar los archivos de la Cancillería
venezolana.
Intervino luego el Canciller venezolano quien reiteró
también el deseo de Venezuela de que las conversaciones se desarrollaran con el
mejor ánimo de entendimiento y dentro del espíritu que siempre ha prevalecido
en las relaciones recíprocas. Manifestó también su esperanza de que a pesar de
la firmeza con que se proponía exponer y sostener el punto de vista venezolano,
no se perjudicarían las relaciones de
los dos gobiernos. Señaló además que Venezuela considera siempre con gran
seriedad el asunto motivo de la reunión y que, a pesar de ser una cuestión que se originó a fines del siglo
anterior, en todo momento ha estado viva en la conciencia del pueblo
venezolano.
Agregó que había sido sólo recientemente cuando
Venezuela había tenido acceso a archivos de otros países y pudo proceder al estudio cuidadoso de
numerosos documentos que han servido para reafirmar la convicción que los venezolanos
tenían desde 1899, fecha del Laudo de Paris, de que esa decisión fue adversa e
injusta para Venezuela. El Dr. Falcón
hizo referencia a la intervención que
pronunció en la Novena Conferencia Interamericana de Bogotá en 1948 el entonces
Jefe de la Delegación Venezolana, Don Rómulo Betancourt, quien para la fecha de la reunión en Londres era el
Presidente de Venezuela, en la cual manifestó: “No negamos en forma alguna el derecho de ciertas naciones de
América a obtener determinadas porciones del territorio hemisférico que en
justicia les pueda corresponder ni renunciamos a que los venezolanos, llegado
el caso de una serena y cordial revalorización histórica y geográfica de lo americano,
pudiera hacer valer sus aspiraciones territoriales sobre zona hoy en tutelaje
colonial y que antes estuvieron dentro de nuestro propio ámbito”.
Manifestó luego el Canciller venezolano que debido a
lo que había manifestado el Ministro británico, en el sentido de que los
expertos de su país no habían presentado
todavía sus conclusiones sobre el estudio de la documentación, no parecía
conveniente entrar a revisar y discutir las conclusiones a que habían llegado
los expertos venezolanos. Agregó que Venezuela estaba dispuesta a recibir al
experto británico en Caracas y a darle todas
las facilidades necesarias para
el cumplimiento de su misión ya que el deseo del gobierno venezolano es que se
precise la verdad de lo ocurrido y su aspiración es la de que
con fundamento en esa verdad se repare la injusticia cometida con Venezuela. Propuso además que el Ministro
Británico indicara un plazo razonable
para que el experto británico completara su investigación, al cabo de la cual
tendría lugar una reunión conjunta de
los expertos de ambos gobiernos para
discutir y confrontar los resultados
de sus investigaciones quienes elevarían a sus
respectivos gobiernos un informe con las
conclusiones a que hubieren llegado. Una
vez recibido ese informe se realizaría
una nueva reunión a nivel de Ministros para discutir, de gobierno a gobierno,
todo el problema. El Canciller Falcón destacó que esa propuesta la formulaba
en el deseo de mantener dentro del
terreno amistoso las conversaciones y para
que la discusión final pudiera llevarse a cabo con el conocimiento más
completo posible de toda la cuestión por ambas partes.
El Canciller británico respondió que la propuesta del
Canciller venezolano correspondía precisamente al espíritu que animaba al
gobierno inglés. Agregó que consideraba necesario el viaje a Caracas del
experto británico y que convenía además que los puntos contenidos en el Aide
Mémoire que le había sido entregado
fueran considerados y discutidos por los
expertos. Manifestó que no le era posible, sin embargo, convenir de
antemano sobre fechas precisas
pues no podía determinar cuánto tiempo tomaría a los expertos británicos
concluir sus investigaciones. Dijo que el experto británico se trasladaría a Caracas a la brevedad posible y que realizado esto podrían fijarse los términos y
plazos para las futuras conversaciones.
A pesar de que el Ministro venezolano insistió en la necesidad de fijar de antemano los plazos para el
desarrollo del procedimiento que había propuesto, el Canciller británico
declinó comprometerse determinando fechas específicas pero ofreció mantenerse
en contacto con el Embajador venezolano en Londres para, de acuerdo con la
marcha de los trabajos, establecer
dentro de la menor tardanza posible, las fechas y condiciones para las siguientes etapas acordadas.
El Ministro venezolano propuso que se emitiera un comunicado conjunto en el cual se expusiera lo acordado y destacó
que ese documento tendría mucho interés y que la opinión pública venezolana como testimonio de la buena
voluntad británica de contribuir a la
solución del problema.
De acuerdo con lo convenido, el 7 de noviembre se
emitió el siguiente comunicado conjunto:
“Comunicado Conjunto
El
Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela se reunió con el Secretario de
Relaciones Exteriores del Reino Unido los días 5, 6 y 7 de noviembre para
revisar el progreso logrado en el examen del material documental pertinente al
Laudo Arbitral de 1899 sóbrela frontera entre Venezuela y la Guayana Británica.
Este examen fue acordado por los gobiernos venezolano y británico con la
participación del gobierno de la Guayana Británica en la Comisión Política
Especial de las Naciones Unidas en
noviembre de 1962. Los expertos
venezolanos han examinado ya parte de la documentación disponible en Londres.
Como siguiente etapa los Ministros de Relaciones Exteriores acordaron que el experto
británico, quien actúa también en nombre de la Guayana Británica, irá en breve
a Caracas examinar la documentación disponible
en los archivos venezolanos.
Después que haya sido examinada la documentación pertinente los expertos se
reunirán para discutir los resultados de su investigación. Los expertos
presentarán posteriormente un informe a sus respectivos gobiernos. Estos
informes servirán de base para ulteriores discusiones entre los gobiernos. Los
plazos y fechas serán convenidos a través de los canales diplomáticos. El texto del presente comunicado será dado a
conocer al Secretario General de las Naciones Unidas.
Londres,
7 de noviembre de 1963”
10.-
El Informe de los expertos historiadores
En cumplimiento de lo acordado en Londres, el 3 de
diciembre de 1963 llegó a Caracas el experto
británico Sir Geoffrey Meade quien permaneció en Venezuela hasta el 11
del mismo mes efectuando la revisión de la documentación sobre el caso de los
límites de Venezuela con la Guayana
Británica. Estuvo asistido en la investigación por el señor Anthony
Thomas, funcionario de la Embajada Británica en Venezuela. Por la parte venezolana
participaron el Embajador Rafael Armando Rojas y Hermann González Oropeza.
Con la visita del señor Meade se cumplió la etapa de
investigación en los archivos y venezolanos y de conformidad con lo convenido
en Londres se procedió al siguiente paso que consistió en una serie de
reuniones conjuntas de los expertos historiadores de ambos países para discutir, analizar y confrontar el resultado de sus investigaciones. El 7 de
febrero de 1964 viajaron a Londres el historiador Pablo Ojer y el Doctor
Melchor Monteverde, este último en
calidad de asesor jurídico. El 10 de marzo se integró a esas reuniones el
representante de la Guayana Británica, señor Persaud.
El 1º. De Abril de 1964 presenté al entonces Ministro
de Relaciones Exteriores, Doctor Ignacio Iribarren Borges un Memorándum
preparado conjuntamente con el historiador Hermann González Oropeza titulado
“La Reclamación Venezolana sobre los Límites con la Guayana Británica –
Comienzo y Evolución de la Reclamación”, en el cual hice un recuento de todo el
proceso desde su inicio a raíz de la solicitud que hiciera el Primer Ministro
Cheddy Jagan en la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas en diciembre de 1961
hasta el final de la etapa de las
investigaciones históricas sobre la cuestión. En ese Memorándum, del cual
conservo una copia, presenté una evaluación de las gestiones realizadas hasta
entonces y formulamos recomendaciones acerca de lo que debía hacerse de allí en
adelante para conducir la reclamación a feliz término.
Entre las acciones propuestas en ese Memorándum
recomendamos la creación en la Cancillería de una Oficina exclusivamente
dedicada al problema de la reclamación, la cal funcionaria bajo la dirección
inmediata del Ministro y estaría dirigida por una persona con atribuciones
ejecutivas suficientemente amplias para atender permanentemente todas las
gestiones necesarias para llevar adelante la reclamación. La Comisión tendría como función centralizar
todos los aspectos administrativos de la gestión venezolana y centralizar también toda la documentación pertinente.
Serviría de enlace directo entre el Ministro y los expertos, dirigiría el
trabajo de éstos y conduciría la investigación en una serie de centros
documentales que todavía debían ser
examinados. Señalamos que la oficina debía contar con fondos suficientes para ordenar y ejecutar los trabajos
relacionados con la gestión.
En el Memorándum propusimos también la creación de una
Comisión que serviría como órgano asesor y consultivo de la Cancillería para la
planificación y desarrollo de las acciones por cumplir y sería al mismo tiempo
el órgano de enlace entre el Ministerio de Relaciones Exteriores los demás despachos y otras entidades
públicas y privadas que deberían intervenir en la elaboración de estudios y en
la ejecución de actividades y acciones relacionadas con la reclamación.
Propusimos que la Comisión estuviera integrada por representantes de la
Cancillería y los Ministerios de la Defensa, Obras Públicas, Educación, la
Corporación Venezolana de Guayana y otros ministerios y dependencias oficiales
que tuvieran interés o relación con el problema. Propusimos también que la
Comisión podría ser ampliada con la participación de representantes de los
partidos políticos para asegurar el apoyo conjunto y sin reservas de las
fuerzas políticas a la reclamación.
La recomendación relativa a la creación de la Oficina
Especial fue acogida inmediatamente y fue designado como su director el Doctor
Blas Pérez Ferras. Los historiadores
Hermann González y Pablo Ojer y yo fuimos incorporados como asesores.
El 3 julio de 1964 el Canciller Iribarren Borges
instaló la Comisión Consultiva Interministerial para la cuestión de los límites
con la Guayana Británica, la cual quedó
integrada con representantes de los Ministerios
de Relaciones Interiores, Comunicaciones, Justicia, Obras Públicas, Fomento,
Sanidad y Asistencia Social, Defensa, Minas e Hidrocarburos, Educación,
COORDIPLAN y la Corporación Venezolana de Guayana.
El 18 de marzo de 1965 los expertos historiadores venezolanos, González Oropeza y Ojer,
presentaron su informe sobre el resultado de sus investigaciones. El Informe
comienza destacando que cada una de las afirmaciones contenidas en él están respaldada por sus
respectivos documentos, los cuales fueron presentados a la parte británica en las
conversaciones llevadas a cabo durante las15 sesiones que tuvieron lugar en
Londres entre los meses de febrero y mayo de 1964.
En su informe los expertos venezolanos señalaron que
como resultado del examen de la documentación habían llegado a las siguientes
conclusiones:
“
1) Venezuela tuvo que aceptar el Tratado
de Arbitraje de 1897 bajo presión indebida por parte
de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, los cuales negociaron las bases
del compromiso con exclusión del
gobierno venezolano, al cual se le dieron explicaciones que lo indujeron a
error.
2)
Venezuela fue de tal manera preterida
que Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron desde el comienzo de la
negociación que ningún jurista
venezolano habría de formar parte del Tribunal de Arbitraje.
3)
Aún cuando sustanciales reservas venezolanas al Tratado no fueron tomadas en
cuenta por los más directos negociadores del mismo, Venezuela interpretó el compromiso arbitral en el
sentido de que la decisión del Tribunal debía ser de estricto derecho.
4)
El llamado Laudo del 3 de octubre de 1899 es nulo. Esta nulidad se fundamenta:
a)
En la falta de motivación de la decisión.
b)
En que los árbitros no tuvieron en cuenta, para dictar su fallo, las reglas de
derecho aplicables y, en particular, el principio del uti possidetis juris; y tampoco hicieron esfuerzo alguno de
investigación en lo que concierne a los territorios que pertenecían, sea q los
Países Bajos, sea al Reino de España, para la época de la llamada adquisición (Art. III del Tratado
de Arbitraje).
c)
En que los árbitros no decidieron cómo debía computarse el plazo de 50 años de prescripción, ni lo
aplicaron según lo acordado en el Tratado de Arbitraje.
d)
Sin que estuvieran facultados para ello por el compromiso arbitral, los
árbitros establecen y reglamentan en su sentencia la libre navegación de dos
ríos fronterizos y por cierto en contra de Venezuela.
e)
El hecho de que el llamado laudo no fue efecto de un compromiso diplomático
explica que los árbitros no tomaron en cuenta las reglas de derecho contenidas en el Tratado
Arbitral. Los documentos contemporáneos, mientras revelan que los árbitros eran
conscientes de ello, confirman el hecho al que califican de “componenda” y de
“farsa”.
5)
Los representantes de Gran Bretaña presentaron al
Tribunal de Arbitraje mapas a los que se atribuía decisiva importancia, los
cuales habían sido adulterados en el Colonial Office.
6)
La línea del llamado laudo había sido preparada en el Colonial Office en el mes
de julio de 1899, o sea con varios meses de antelación con respecto a la
sentencia. Esta línea de frontera fue impuesta a los árbitros americanos por el
Presidente del Tribunal, el profesor ruso Frederick de Martens, por medio de coacción.
7)
Venezuela nunca ha dado asentimiento al
llamado laudo del 3 de octubre de 1899.
La participación de Venezuela en la demarcación de la frontera revistió
carácter puramente técnico. A ello fue forzado el país por circunstancias para
él insuperables. Tanto el Gobierno como el pueblo venezolanos, en cuanto y como
les fue posible, protestaron el llamado laudo de 1899”
El 3 de agosto de 1965 los expertos venezolanos y británicos intercambiaron en
Londres los respectivos informes con las
conclusiones a que habían llegado como resultado de la investigación histórica con lo cual quedó completada la
etapa relativa a la revisión de la documentación y se abrió el camino para la
siguiente etapa que, conforme lo acordado en Londres, consistiría en una nueva
reunión a nivel de ministros.
11.-
La segunda reunión ministerial de Londres
Los días 9 y 10 de diciembre de 1965 tuvo lugar en
Londres la segunda reunión de los
Ministros de Relaciones Exteriores de Venezuela, Ignacio Iribarren Borges y del
Reino Unido Michael Stewart, con la participación del Primer Ministro de la
Guayana Británica, Forbes Burnham.
En esa oportunidad nuevamente viajé a Londres desde
Nueva York, donde me encontraba
participando en la Asamblea General de las Naciones Unidas, para
incorporarme a la Delegación que acompañó al Canciller Ignacio Iribarren Borges.
También formaron parte de esa Delegación
el Embajador en Londres Dr. Héctor Santaella, Leonardo Díaz González,
Ministro Consejero en la Misión venezolana en las Naciones Unidas (Nueva York),
Maurice Valery en representación de CORDIPLAN, el General Marco A. Morín Agregado Militar en Londres.
A propuesta de Venezuela la Agenda para
la reunión contempló los siguientes puntos: 1) Intercambios de puntos de
vista sobre los informes de los historiadores y discusión de las consecuencias
que resulten de esos informes. Necesidad de resolver la controversia. 2) Buscar
soluciones satisfactorias para el arreglo pacífico de la disputa que ha surgido
como resultado de la posición declarada por Venezuela de que el Laudo de 1899 es írrito e inválido.
3) Planes concretos para colaborar en el desarrollo de la Guayana Británica. 4) Determinación de los plazos
para dar cumplimiento a lo que pueda
acordarse en relación con los puntos 1, 2 y 3. 5) Comunicado conjunto sobre el
resultado de las conversaciones.
El día antes del inicio de la reunión de los Ministros
la Embajada en Londres emitió un
comunicado en el cual reprodujo las conclusiones del informe de los expertos
historiadores venezolanos y destacó que las investigaciones históricas, como lo
demuestran esas conclusiones han
reafirmado aún más la convicción de que el Laudo fue dictado con el absoluto
desconocimiento de los derechos
venezolanos.
Al iniciarse la reunión el Canciller Iribarren Borges manifestó:
“…El Gobierno de Venezuela ha examinado cuidadosamente el
Informe de los Expertos británicos, y ha llegado al firme convencimiento de que
sus conclusiones son totalmente inaceptables…”
Agregó que “…Los vicios de fondo y la forma del informe de los
Expertos británicos han sorprendido al Gobierno venezolano. Aquellos son tales
que bien justifican la expresión de Vuestra Excelencia en su Nota AV1081/75,
del 3 de agosto de 1965, de que dicho informe “no representa necesariamente la
reflexiva opinión del Gobierno de Su Majestad Británica acerca de ninguna de
los puntos en discusión…”
“…Lejos de haber persuadido a mi Gobierno – agregó el Canciller
Iribarren Borges – de que su reclamación carece de fundamento, el informe de
los Expertos británicos le ha convencido de la firmeza inconmovible de su
posición…” y concluyó afirmando que “…El
Gobierno de Venezuela está convencido que la solución satisfactoria del
problema fronterizo con Guayana Británica consiste en la devolución del
territorio que en derecho le pertenece. En consecuencia considera que debe
acordarse la fijación de la frontera legítima entre Venezuela y Guayana
Británica…”
Entre las propuestas consideradas en esa reunión figuró una
de Venezuela que, con la finalidad de
facilitar la aceptación de su posición
de negación de la validez del Laudo
Arbitral, planteaba la
posibilidad de que una vez reconocida la
soberanía venezolana sobre la parte del territorio esequibo que reclamaba, se
podía convenir una administración conjunta de Venezuela, el Reino Unido y la
Guayana Británica para impulsar el desarrollo
de esa región. Esa propuesta fue rechazada.
La Parte británica con el consentimiento del Primer
Ministro Burnham propuso un
procedimiento basado en el Tratado de la Antártida, según la cual se
permitiría el desarrollo económico en las zonas vecinas en los dos lados de la frontera fijada por el
Laudo al tiempo que Venezuela se comprometería a no insistir durante treinta
años en su reclamación.
Esta propuesta fue evidentemente rechazada por la
parte venezolana.
“…No
encuentro ninguna conexión entre el caso de la Antártica y el de nuestro
problema con el Reino Unido. La Antártica no forma parte de la unidad nacional
o territorial de varios Estados signatarios de ese Tratado como es el caso de
la Gran Bretaña. En cambio, el problema de Venezuela con el Reino Unido en
relación con la Guayana Británica se refiere a un territorio que forma parte
del territorio venezolano. Está situado en el límite mismo de la Guayana
Británica con Venezuela, no se trata de un territorio de ultramar. Por
consiguiente, este problema no puede ser resuelto de la manera del Tratado
sobre la Antártica; es un problema que de no encontrársele una solución
satisfactoria, continuará siendo causa de fricciones entre Venezuela y la Gran
Bretaña y la Guayana Británica…” dijo el Canciller Iribarren al rechazar la
propuesta.
Era evidente que en el tiempo disponible no se iba
a llegar a un resultado concreto y
se convino continuar las negociaciones en Ginebra en el mes de
enero del año siguiente. Este acuerdo quedó expresado en el comunicado conjunto
emitido el 10 de diciembre de 1965 en los siguientes términos:
“1.- De conformidad con lo
acordado en el Comunicado
Conjunto del 7 de noviembre de 1963, se han celebrado conversaciones en Londres
el 9 y el 10 de diciembre entre el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela por una parte y el Secretario de Estado para
Asuntos Exteriores del Reino Unido y el Primer Ministro de la Guayana Británica
por la otra, sobre la base de la
siguiente Agenda:
Agenda
para la continuación a nivel ministerial de las conversaciones gubernativas
concernientes a la controversia entre
Venezuela y el Reino Unido sobre la frontera con la Guayana Británica, de
conformidad con el Comunicado Conjunto del 7 de noviembre de 1963.
1)
Intercambio de puntos de vista acerca de los informes de los Expertos sobre el
examen de documentos y discusión de las
consecuencias que de ellos se derivan. Necesidad de resolver la
controversia.
2) Buscar soluciones satisfactorias para el
arreglo práctico de la controversia que
ha surgido como resultado de la contención venezolana de que el Laudo de 1899 es nulo e írrito.
3)
Planes concretos de colaboración en el desarrollo de la Guayana Británica.
4) Determinación de plazos para el cumplimiento da lo que se acuerde respecto de
los puntos 1, 2 y 3 anteriores
5) Comunicado conjunto sobre las presentes
conversaciones.
2.-
Además de considerar los informes de los
Expertos sobre el material documental relativo al Laudo Arbitral, los Ministros
discutieron vías procedimientos para
poner fin a la controversia que amenaza quebrantar las tradicionalmente cordiales relaciones entre
Venezuela, por una parte y el Reino Unido y la Guayana Británica, por la otra.
3.-
Se intercambiaron ideas y propuestas para
un arreglo práctico de la controversia. Se acordó que algunas de ellas deberían someterse a ulterior
consideración y que los Ministros deben continuar las presentes discusiones
durante la semana que comienza el 13 de febrero de 1966, en Ginebra, con el
objeto de considerar dichas propuestas, así como otras que pudieran sugerirse
de acuerdo con la referida Agenda. Por no haber podido ninguna de las partes
aceptar las conclusiones de los expertos designados por la otra, el punto uno
no será considerado. Se acordó además, que en breve funcionarios de los gobiernos
interesados iniciarán conversaciones preparatorias.
4.-
El texto de este Comunicado se llevará a conocimiento del Secretario General de
las Naciones Unidas.”
Considero importante
destacar que esta reunión arrojó un saldo extraordinariamente favorable
para Venezuela por cuanto 1) por
primera vez el Gobierno del Reino Unido, en presencia del Primer
Ministro de la Guayana Británica, reconoció la existencia de una controversia,
2) admitió la existencia de “la contención venezolana de que el Laudo de 1899
es nulo e írrito” 3) aceptó que se
habían discutido “vías y procedimientos para poner fin a la controversia” 4) estuvo de acuerdo en que había necesidad de continuar
considerando “ideas y propuestas para un arreglo practico de la controversia” y
5) admitió la necesidad de continuar la discusión de esas ideas y propuestas,
para lo cual convino en celebrar una tercera ronda de conversaciones en Ginebra
en el mes de febrero del siguiente año.
12.-
La reunión de Ginebra y el Acuerdo de Ginebra
En enero de 1966 visito Venezuela el Sub-Secretario
Parlamentario de Relaciones Exteriores Lord Walston. Durante su estadía en
Caracas aseguró que en la reunión de
de Ginebra convenida en Londres su país mantendría una posición
cordial y receptiva y que las discusiones serían de altura para tratar de
lograr una decisión sobre el diferendo.
Antes de partir para Ginebra el Canciller Iribarren
Borges dijo que Venezuela asistía a esa reunión con la mejor buena
fe, deseosa de obtener una
solución justa y aseguró: “el país puede tener seguridad en nuestra
indeclinable firmeza y el Reino Unido y
la Guayana Británica confiar en nuestra
receptividad ante planteamientos razonables y justos… Venezuela ha demostrado su respeto a los recursos que
la democracia ofrece a los países civilizados
amantes de la paz y respetuosos de los cordiales lazos de amistad que
unen a los pueblos. Es un largo camino de paciente espera que ha recorrido
nuestra patria para liquidar la injusticia en nuestra frontera oriental”.
Recordó que en 1899 personalidades
venezolanas calificaron el Laudo como
“una burla e injusticia manifiesta” y que en 1903 ante la Corte Internacional
de la Haya se hizo constar “el sentimiento de amargura dejado por el Laudo en
el corazón de Venezuela porque su memoria estaba llena de injusticia”.
Destacó también que el Presidente Raúl Leoni había
sido muy enfático al manifestar la posición venezolana cuando dijo: “La
Venezuela de hoy es completamente distinta de
la de aquel entonces. Ya no somos un país económicamente débil,
desgarrado por la lucha de facciones,
apenas convaleciente de los dolorosos
estragos de largas y
cruentas guerras fratricidas e impotente
para defenderse de actos de agresión. En esta nueva Venezuela se ha formado una
conciencia nacional en torno a la
justicia de nuestra reclamación. Sin
abandonar nuestra indeclinable
posición favorable a la pacífica y amistosa solución de las diferencias entre naciones, estamos dispuestos a hacer valer
todos nuestros recursos para la buena defensa de nuestros derechos
territoriales”.
.El sábado 11 de febrero salió para Ginebra la Delegación Venezolana encabezada por el Canciller Iribarren. Fue una Delegación
muy numerosa compuesta por funcionarios de la Cancillería y representantes de
prácticamente todos los partidos políticos.
Por la Cancillería estuvimos Héctor Santaella,
Embajador en Londres, Demetrio Boersner,
Subdirector de la Dirección de Política Internacional, Blas Pérez Ferrat, Director de la Oficina
Especial de la Guayana Esequiba, Leonardo Díaz González, Ministro Consejero en
Bonn, Germán Nava, Ministro Consejero en Londres, los historiadores Hermann
González Oropeza, Pablo Ojer y yo, que para ese momento era Jefe del
Departamento de Asuntos Mundiales en la Dirección de Política Internacional.
También estuvo el General Marco Morín, Agregado Militar en Londres. Como Secretaria de la Delegación
venezolana viajó a Ginebra la señora Mercedes
Senior.
Por los partidos políticos participaron Jaime Lusinchi
por Acción Democrática, Gonzalo García Bustillos por COPEI, Simón Antoni Pabán
por URD, Andrés Roncajolo por el FND, Iván Terán por el FDP y como
independiente Armando Soto Rivera.
La parte Británica estuvo encabezada por el Secretario de Asuntos Exteriores, Michael
Stewart y contó con la participación del Primer Ministro de la Guayana
Británica Forbes Burnham, quien estuvo acompañado del Ministro de Relaciones Exteriores de su Gabinete,
Shridath Ramphal.
La Delegación Venezolana se alojó en el Hotel Beau
Rivage, donde también estaban alojada la
delegación Británica y guayanesa.
Las negociaciones tuvieron lugar en el Palais des
Nations, donde cada Delegación contó con salas de trabajo y de reunión y se
dispuso además de una sala para las reuniones
plenarias conjuntas.
Al iniciarse la reunión el Canciller Iribarren Borges
reiteró la posición venezolana y destacó que esa posición contaba con el apoyo
irrestricto del país como lo demostraba la presencia en la Delegación
venezolana de prácticamente todas las
fuerzas políticas del escenario venezolano, no sólo de las que formaban parte
de la coalición de gobierno sino también de la
oposición.
En la primera reunión conjunta el Dr. Iribarren Borges
reiteró la actitud receptiva de Venezuela en cuanto a la búsqueda de una solución satisfactoria. Insistió en la
receptividad de nuestro país respecto de la búsqueda de soluciones
satisfactorias e invitó al Ministro británico a exponer su reacción a los
planteamientos venezolanos y las propuestas de su país…
El Ministro británico insistió en la posición de su
país acerca de la “intangibilidad” del Laudo y respondiendo a la invitación del
Canciller venezolano volvió a presentar
su una propuesta basada en lo que
establece el Tratado sobre la Antártida, la cual entregó por escrito. Como es
sabido, el Tratado de la Antártida, concluido en Washington en diciembre de 1959, El Tratado contempla además
un sistema de cooperación científica y de intercambio de información
entre las Partes contratantes, pero además congeló todas las aspiraciones
territoriales de cualquiera de los países signatarios, puso a fin a la negación
o afirmación de derechos de soberanía y
prohibió la presentación de nuevas reclamaciones sobre el territorio antártico.
La propuesta perseguía establecer un régimen de
desarrollo conjunto de las zonas situadas a ambos lados de la línea establecida
por el Laudo Arbitral y al mismo tiempo pretendía obligar a Venezuela a
congelar su reclamación durante treinta años.
A esta altura el Canciller Iribarren propuso, y se
acordó, un receso para consultar con su delegación el planteamiento británico.
Unánimemente se llegó a la conclusión de
que no se podía aceptar esa propuesta.
El Ministro venezolano, acompañado de algunos miembros de la delegación, yo, entre ellos,
se reunió con su colega británico para expresarle su preocupación por el rumbo
que estaban tomando las conversaciones y por la falta de receptividad de la
parte británica a considerar el fondo del problema planteado por Venezuela y le
señaló las consecuencias que tendría una eventual interrupción de las
conversaciones.
Luego de varios encuentros informales el Canciller Iribarren presentó
nuevamente una propuesta que había
adelantado durante la reunión de Londres, la cual contemplaba la solución del
diferendo en tres etapas: 1) La creación
de una Comisión Mixta, 2) La Mediación y 3) el Arbitraje. Esta propuesta fue
rechazada por las delegaciones del Reino Unido y de la Guayana Británica que
objetaban la mención del recurso al
arbitraje y a la Corte Internacional de Justicia.
Ante esa situación de impasse en que se encontraban
las conversaciones le sugerí al Canciller Iribarren una fórmula que, sin
mencionar expresamente la mediación, el arbitraje y el recurso a la Corte
Internacional de Justicia, conservaba los elementos fundamentales de la
propuesta venezolana. La fórmula consistía en tratar de lograr que el Reino
Unido aceptara que la solución de la controversia debía procurarse dentro del
marco del artículo 33 de la Carta de las
Naciones Unidas, el cual establece lo siguiente:
Articulo
33.
1.-
Las partes en una controversia cuya continuación sea susceptible de poner en
peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales tratarán de buscarle solución, ante todo, mediante la negociación,
la investigación la mediación, la conciliación, el arbitraje, el arreglo
judicial, el recurso a organismo o acuerdos regionales u otros medios pacíficos
de su elección.
La referencia al artículo
33 de la Carta cumplía varios objetivos. En primer lugar insinuaba la
posibilidad de que la controversia podía afectar las buenas relaciones
existentes entre los dos países. En segundo lugar incorporaba de manera
indirecta las alternativas de la mediación, el arbitraje y el recurso a la
Corte Internacional de Justicia que formaban parte de la propuesta venezolana.
En tercer lugar al Reino Unido y a la Guayana Británica le resultaría difícil
rechazar una propuesta basada en una disposición de la Carta de las Naciones
Unidas. En cuarto lugar aseguraba una solución definitiva ya que luego de haber
escalado progresivamente la serie de medios contemplados en el Artículo 33, una
vez agotados éstos, le correspondería a la Corte Internacional de Justicia
dictar una decisión final. En quinto lugar, habiendo sido agotadas la
negociación a través de las reuniones de
Cancilleres y la investigación con el trabajo de los expertos historiadores,
quedaban por utilizar la mediación, la conciliación, el arbitraje y el arreglo
judicial que necesariamente consistiría en someter el problema a la Corte
Internacional de justicia.
El Canciller Iribarren y la Delegación venezolana acogieron esta idea y
se nos encomendó a Germán Nava y a mí que preparáramos, para presentarla al
Canciller británico, una formulación que combinara los elementos fundamentales
de la propuesta inicial venezolana con la solución basada en el Artículo 33 de
la Carta de las Naciones Unidas que yo
había sugerido.
Elaboramos un borrador que comprendía el mecanismo de una Comisión
Mixta la cual tendría un plazo de cuatro años para lograr una solución. Si la Comisión
Mixta no alcanzaba un acuerdo en ese tiempo, los gobiernos de
Venezuela y de Guyana escogerían uno de los métodos de solución pacifica
contemplados en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas que, como se
ha visto, consisten en la mediación, la
conciliación, el arbitraje y el recurso a la Corte Internacional de Justicia ya
que la negociación y la investigación habían sido agotadas. Si transcurridos
tres meses no había acuerdo sobre la elección del medio de solución pacífica,
se pediría a un órgano internacional escogido de común acuerdo, que escogiera
el medio de solución pacífica a aplicar. Si tampoco se lograba acuerdo sobre
esto último se pediría al Secretario General que escogiera el medio de solución
pacífica. Si el medio seleccionado no daba resultado, el órgano internacional o
el Secretario General, según el caso, escogería otro de los medios contemplados
en el artículo 33 y así sucesivamente hasta
que se lograra una solución o hasta que se hubieran agotado todos los
recursos previstos en esa disposición de la Carta. Como puede apreciarse esta
formulación incorporaba también el recurso a una instancia u organismo
internacional como lo contempla el artículo 33 de la Carta.
Tal como se esperaba, esa fórmula fue acogida
favorablemente por las delegaciones del Reino Unido y de la Guayana Británica y
de inmediato las tres delegaciones
procedieron a redactar el proyecto de acuerdo. Nos tocó a Germán Nava y a mi
negociar con los representantes británico y de la Guayana Británica la redacción final del texto que
recogería la propuesta venezolana sobre el mecanismo de solución.
El texto definitivo quedó como sigue:
1.- Si dentro de un plazo de cuatro años contados
a partir de la fecha de este
Acuerdo, la Comisión Mixta no hubiere llegado a un acuerdo completo para la
solución de la controversia, referirá al gobierno de Venezuela y al Gobierno de
Guyana en su informe final cualesquiera cuestiones pendientes. Dichos gobiernos
escogerán sin demora uno de los medios de solución pacífica previstos en el
Artículo 33 de la Carta de las Naciones
Unidas.
2.- Si dentro de los tres meses siguiente a la
recepción del informe final el gobierno de Venezuela y el Gobierno de Cuyana no hubieren llegado a
un acuerdo con respecto a la elección de uno de los medios de solución
previstos en el Artículo 33 de la Carta de
las Naciones Unidas, referirán la decisión sobre los medios de solución
a n órgano internacional apropiado que
ambos acuerden o, o de no llegar a un
acuerdo sobre este punto, el Secretario General de las Naciones Unidas. Si los
medios así escogidos no conducen a una solución de la controversia, dicho
órgano, o como puede ser el caso, el Secretario General de las Naciones Unidas,
escogerán otro de los medios estipulados en el Artículo 33 de la Carta de las
Naciones Unidas, y así sucesivamente, hasta que la controversia haya sido
resuelta, o hasta que todos los medios de solución pacífica contemplados en
dicho Artículo hayan sido agotados.
Este texto quedó incorporado como Artículo V en el
Acuerdo que posteriormente recibió el nombre de “Acuerdo de Ginebra” – aunque
en un momento determinado el Canciller Iribarren Borges sugirió el nombre de “Acuerdo del Beau Rivage (Acuerdo de la
bella rivera) como una forma de asociarlo al Rio Esequibo y porque el acto de
la firma tendría lugar en un salón del Hotel Beau Rivage donde, como dije
antes, estaban alojadas las delegaciones que participaron en la reunión -.
El Artículo V es sin duda alguna la columna
vertebral, la disposición más importante del Acuerdo de Ginebra y a mí me queda
la satisfacción de haber sido el autor de la fórmula que permitió destrabar las
negociaciones en Ginebra, que fue acogida como la propuesta de Venezuela,
aceptada por los británicos y los guyaneses, y sirvió para abrir una brecha
hacia una solución de la controversia.
En todo caso, el Artículo V del Acuerdo de Ginebra no fue una imposición del Reino Unido como
pretendieron sostener algunos detractores del Acuerdo, que no conocían las
interioridades de las negociaciones.
A las 8 de la noche del 17 de febrero de 1966 en un
salón del Hotel Beau Rivage tuvo lugar el acto solemne de la firma del Acuerdo
por parte del Primer Ministro de la Guayana Británica y los Cancilleres de
Venezuela y el Reino Unido.
Luego de la firma ambas delegaciones, cada una por
su lado, celebró la feliz culminación de la reunión y la firma del acuerdo.
Como esa noche me encontraba indispuesto y me sentía muy mal porque tenía un
resfriado muy serio, no participé en la celebración de la delegación venezolana
y me retiré a mi habitación. Mientras conciliaba el sueño en mi cabeza daba
vueltas la interrogante de cómo era posible que tanto la parte venezolana como
la británica y la guayanesa estuvieran
celebrando felices el resultado cuando normalmente en toda negociación hay una
parte que de una manera u otra sale perdedora porque algo tiene que sacrificar,
sobre todo tratándose de una controversia
en la cual estaba involucrada la soberanía sobre una porción de
territorio.
13.- El reconocimiento de la independencia de Guyana y la la fecha de la primera reunión de la Comisión Mixta
El 30 de abril de 1966, cuatro meses después de
firmado el Acuerdo de Ginebra, al entonces Diputado Jaime Lusinchi y a mí se
nos encomendó viajar a Georgetown, capital de la Guayana Británica, para negociar con el gobierno de
ese país el inicio de las actividades de la Comisión Mixta contemplada en el
Acuerdo de Ginebra.
Llegamos a Georgetown el sábado 30 de abril de 1966 e
iniciamos gestiones para concertar una audiencia con el Primer Ministro Forbes
Burnham, la cual queríamos se realizara el domingo 1º. de mayo. Esa gestión
estuvo a cargo del entonces Cónsul de Venezuela en Georgetown, el señor
Aranguren Cabral.
No fue posible ver al Primer Ministro el domingo
porque ese día tenía una reunión en la sede de su partido, luego pronunciaría
un discurso en una concentración popular convocada con motivo del Día del
Trabajado y después debía viajar a la ciudad de McKenzie para participar en
otras actividades relacionadas también con el Día del Trabajo. La audiencia fue
finalmente fijada para el día siguiente, lunes 2 a las 4:00 p.m.
La entrevista tuvo lugar en la residencia del Primer
Ministro y en ella participamos
Lusinchi, el Cónsul Aranguren y yo. Fuimos recibidos por el señor
Pilgrim, Secretario de Relaciones Públicas del Primer Ministro. Con él
conversamos durante un rato sobre los preparativos que adelantaba el gobierno
de la Guayana Británica para la celebración de la independencia, la cual
tendría lugar el 25 de ese mismo mes de mayo. Después de transcurridos unos 15
minutos se incorporó el Primer Ministro.
La entrevista transcurrió en un ambiente muy cordial y
amistoso y se prolongó por cerca de una hora y media.
En la reunión tocamos varios temas, comenzando por el
objeto principal de nuestra misión que consistía en lograr un acuerdo para la
celebración de la primera reunión de la Comisión Mixta. Lusinchi le comunicó al Primer Ministro que
el gobierno de Venezuela deseaba que la Comisión iniciara sus trabajos lo más
pronto posible y en todo caso antes de la fecha de la proclamación de la
independencia. El Primer Ministro respondió que él era de la misma opinión pero que había el inconveniente de
que el Jefe de los miembros guyaneses que participarían en la Comisión Mixta,
Sir Donald Jackson, no estaba en Georgetown porque se encontraba participando
en las sesiones de la Corte de Apelaciones del Caribe. Preguntado sobre la
fecha en la cual regresaría Sir Donald, el Primer Ministro pidió a uno de sus ayudantes
que llamara a Lady Jackson y le preguntara dónde estaba exactamente y cuando
regresaría su esposo. La respuesta fue que se encontraba en Saint Vincent y
regresaría a mediados de mes. Inicialmente la propuesta venezolana era que la
reunión de la Comisión Mixta durara dos días
pero en vista del escaso tiempo disponible se estuvo de acuerdo en
limitarla a un día.
El Primer Ministro preguntó que cual sería el
objeto de la reunión y le explicamos que
se trataría de una reunión fundamentalmente informal durante la cual se
elaboraría el plan de trabajo, se establecería el procedimiento y se fijaría la
sede y la fecha de la siguiente reunión en la cual si se entraría a considerar
el fondo del tema de la reclamación venezolana.
El Primer Ministro dijo que él pensaba
también que esa reunión no podía tener otro objeto y que resultaría
prematuro entrar a discutir el fondo del problema en esa primera reunión. Se le
insistió en la conveniencia de fijar una fecha y respondió que podría pensarse
en la semana comprendida entre el 15 y el 21 de mayo. Se le preguntó si podía
considerarse esta fecha como un acuerdo firme, respondió que tentativamente
podría considerarse como acordada, pero que la fecha exacta quedaría pendiente
hasta que él pudiera consultar con Sir Donald Jackson.
Luego se le sugirió la posibilidad de que la primera
reunión se efectuara en Caracas y respondió que la parecía muy bien y que de su
parte no veía ningún inconveniente. Se le insistió al Primer Ministro en el
interés de Venezuela en que se fijara cuanto antes la fecha precisa de la reunión y ofreció que se pondría en
comunicación vía telegráfica con Sir Donald Jackson y que tan pronto tuviera su
respuesta la comunicaría al Gobierno de Venezuela por intermedio del Cónsul
venezolano.
El Primer Ministro señaló que a través del Cónsul
venezolano en Georgetwon le había dirigido una consulta a la Cancillería
venezolana acerca de si había inconveniente para que cada país designara un asesor para colaborar con los comisionados en los trabajos de la
Comisión Mixta. Lusinchi respondió que no veía ningún inconveniente puesto que eso está previsto en el Acuerdo de Ginebra y que Venezuela
estaba pensando no en uno sino en varios asesores. El Primer Ministro explicó
que su gobierno tenía previsto designar como asesor a un historiador y jurista,
pero que seguramente más adelante sería sustituido por un economista.
De esto último pudimos apreciar que al gobierno de
Burham lo que le interesaba de la
Comisión Mixta era el ofrecimiento de apoyo al desarrollo económico de la Guayana independiente tema que había estado
en el tapete repetidas veces durante las
negociaciones tripartitas de Londres y
de Ginebra.
Durante la entrevista con el Primer Ministro
aprovechamos de tocar otros temas relacionados con la inminente independencia
de Guyana.
Lusinchi le
preguntó al Primer Ministro sobre su intención en cuanto al intercambio de
misiones diplomáticas entre Guayana, República independiente y Venezuela. Respondió que tenía intención de crear,
inmediatamente después del 25 de mayo, tres misiones diplomática en América.
Una en Washington, otra en Costa Rica con jurisdicción sobre Centro América y
una en Barbados cuya jurisdicción sería Barbados, Trinidad y Tobago y
Venezuela. Se le observó que Barbados todavía no era independiente y respondió
que la independencia de ese territorio
sería proclamada en el mes de octubre. Agregó que en todo caso sería acreditado
un Encargado de Negocios “en pied” en
Caracas. Se le insistió en que Venezuela se sentiría muy complacida si
la sede de la Embajada de Guayana se
estableciera en Caracas ya que el gobierno de Venezuela tenía la intención de
crear una Embajada en Georgetown lo más pronto posible después de la
independencia. Al final de la conversación sobre este tema, el Primer Ministro
precisó que en definitiva serían creadas la Embajada para Centro América con sede en San José de Costa
Rica, una para el Caribe con sede en Barbados y una para Suramérica con sede en
Caracas y sentenció que sobre ello no había ninguna duda.
También aprovechamos para advertir al Primer Ministro
que en la declaración oficial de reconocimiento de la independencia de Guyana
se incorporaría una reserva con el objeto de salvaguardar la posición venezolana en relación con la
reclamación territorial. Se le indicó que el reconocimiento de Guyana como país
independiente se haría mediante una nota oficial, la cual además de las
formulas tradicionales que se emplean en
ocasiones como esa, contendría una declaración que haría referencia al Acuerdo
de Ginebra y al hecho de Guyana se hacía Parte de ese instrumento desde el
momento de su independencia. La nota, le señalamos, expresaría que el
reconocimiento que Venezuela hacía del nuevo Estado, bajo ninguna circunstancia
implicaba una renuncia o disminución de sus derechos de soberanía sobre el
territorio reclamado como resultado de la contención venezolana de que el Laudo
Arbitral de 1899 es nulo e írrito. A esta altura, el Primer Ministro Burnham
interrumpió y dijo que consideraba “understandable” (comprensible) la posición
Venezolana. Se le reiteró que la declaración venezolana sería hecha en completa
conformidad con el Acuerdo de Ginebra y que además, si su Gobierno lo consideraba necesario, al responder la
nota venezolana podría reiterar a su vez su posición en torno de la
reclamación. El Primer Ministro manifestó de nuevo su conformidad con lo que se
le había dicho y no hizo observaciones adicionales.
Durante la audiencia con el Primer Ministro Burham
aprovechamos para adelantarle algunas iniciativas venezolanas con motivo de los
actos de la proclamación de la independencia de Guyana.
Le indicamos que el Gobierno de Venezuela tenía el
propósito de hacerse presente en esos actos con una delegación numerosa, A lo
cual respondió el Primer Ministro que si el Consulado venezolano podía hacer
los arreglos necesarios para el alojamiento de los integrantes de la delegación
no había ningún inconveniente en cuanto a su número. Dijo que por las dificultades de alojamiento existentes
en Georgetown se estaba limitando las invitaciones a una sola persona, pero que
ello no impedía que si cada país resolvía la cuestión del alojamiento las
delegaciones podían estar formadas
por el número de personas que deseara su
gobierno. Pidió que se le informara cuanto antes el nombre del Jefe de la Delegación y el número, nombres y
rangos de los demás integrantes. Señaló que la delegación debía llegar a
Georgetown antes del día 24 de mayo y no más tarde de las 10:00 a.m.
Le informamos también que Venezuela tenía planeado
enviar un buque de la Armada para participar en los actos de la independencia,
a lo cual el Primer Ministro manifestó su complacencia e indicó que la nave
debería llegar a Georgetown el 22 de
mayo.
Como en el programa de los actos de la independencia
estaba previsto que aviones militares harían pasajes sobre la ciudad, manifestó
que la participación de aviones venezolanos en ese acto sería “most welcomed
and appropriate” (muy bienvenida y
apropiada). Se le indicó que eso estaba contemplado y que además, como se había
hecho en Costa Rica recientemente, los aviones venezolanos arrojarían una
“lluvia de flores” sobre la ciudad. El Primer Ministro se mostró muy complacido
ante esa posibilidad.
Hablamos también del regalo que haría el Gobierno
venezolano con motivo de la independencia. El Primer Ministro manifestó que
Venezuela no debía limitarse, como seguramente lo harían otros países, a
regalar una bandeja de plata o algo similar, sino que en el caso venezolano el
regalo debía consistir en algo mas permanente y útil para un país pobre como
Guyana y sugirió la posibilidad de que Venezuela donara un hospital para
atender una de las necesidades más perentorias de la población. Le señalamos
que Venezuela tenía previsto ofrecer una escuela o un grupo escolar, pero que
su insinuación sería comunicada al gobierno venezolano.
Como el programa de festejos contemplaba un despliegue
de fuegos artificiales se le preguntó si
su gobierno aceptaría que Venezuela suministrara un lote de fuegos de
artificio. Respondió que eso sería “excellent and most welcomed” (excelente y
muy bienvenido) y agregó que eso
permitiría extender el despliegue de fuegos artificiales a ciudades del
interior del país.
Le informamos que Venezuela tenía previsto enviar
unidades militares para participar en las paradas militares contempladas para
los actos de festejo de la independencia. El Primer Ministro manifestó su
complacencia y señaló que el último ensayo de las paradas militares estaba
fijado para el día 23 y que sería deseable que las unidades militares venezolanas
pudieran tomar parte en esos ensayos.
Lusinchi
ofreció que un camarógrafo de la Oficina Central de Información venezolana
podría viajar a Georgetown para hacer un
documental completo de la celebración de la independencia y se estuvo de
acuerdo en que el camarógrafo llegara a
Georgetown con anticipación para hacer los arreglos necesarios e incluso tomar vistas de
la ciudad. Lusinchi ofreció además que se donarían al gobierno guayanés copias
del documental para exhibirlo en
teatros y cines del país. También le informamos al Primer Ministro
que con la delegación vendría un grupo
de periodistas de diferentes medios venezolanos, a lo cual se mostró también
muy complacido e indicó que para los periodistas no habría problemas en cuanto
a su número porque su gobierno había hecho arreglos para atenderlos debidamente
y proporcionarles alojamiento.
Lusinchi le planteó al Primer al Primer Ministro la posibilidad de que poco tiempo después de la independencia
viajara Georgetown una misión económica venezolana con el objeto de
elaborar planes de colaboración
económica. El Primer Ministro Burnham expresó preocupación a ese respecto
debido a que los ofrecimientos de ayuda
económica que había hecho anteriormente Venezuela no se habían materializado,
pero manifestó que la visita de esa
misión podía constituir el primer paso para hacer realidad la
cooperación venezolana y se mostró complacido ante esa posibilidad.
Tan pronto
terminamos la visita nos fuimos al Consulado para enviar un cablegrama a
la Cancillería informando los pormenores de lo tratado con el Primer Ministro.
Para ese momento se encontraba encargado de la Cancillería el Doctor Gonzalo
Barrios quien se desempeñaba como Ministro de Relaciones Interiores.
El texto del cablegrama es el siguiente:
Hoy día
lunes dos corriente mes sostuvimos amplia conversación con Primer Ministro de la Guayana Británica. Resultados
siguientes: Primero: Está de acuerdo realizar en principio primera reunión en
Caracas semana comprendida entre el 15 y el 21 mayo. Fecha exacta sujeta consulta realizará con Sir Jackson,
quien no está actualmente aquí. Primer Ministro de la Guayana Británica en todo
caso coincide con nosotros necesidad celebrar una reunión comisión antes
independencia. Segundo: se le informó que nota enviará Venezuela con ocasión
del reconocimiento de Guayana independiente incluirá declaración en conformidad
Acuerdo de Ginebra expresando reserva con respecto territorio reclamado. Primer
Ministro de la Guayana Británica contestó le parecía perfectamente comprensible
actitud de Venezuela, por cuyo motivo no consideramos necesario mostrarle texto
previsto, pero determinación nuestra quedó clara. Tercero: Se le adelantó
posibilidad venida delegación de Venezuela número previsto sin objeción alguna
de su parte; acomodar delegados resuelto. Se explicará verbalmente. Programa
oficial celebraciones contempla visita buques y aviones militares. Primer
Ministro de la Guayana Británica manifestó desfile militar venezolano sería
bien recibido y apreciado. Insistimos realizar
este punto. Cuarto: sin sugerirlo nosotros, Primer Ministro de la
Guayana Británica insinuó que Venezuela debería ofrecer motivo independencia
regalo valioso tio grupo escolar u hospital, preferentemente este último.
Textualmente dijo que Venezuela no debería limitarse ofrecer usual r3egalo bandeja de plata sino algo útil
y permanente para un país pobre. Quinto: referente establecimiento de Misión
Diplomática, primer Ministro de la Guayana
Británica manifestó deseo y posibilidad tenga sede Caracas con
jurisdicción Trinidad, Barbados y Jamaica. (Firmado Lusinchi y Taylhardat)
Para dar cumplimiento a nuestras instrucciones iniciamos una serie de
gestiones en diferentes frentes para tratar de lograr que se fijara de manera
precisa la fecha de la reunión de la Comisión Mixta.
El mismo lunes 2 tuvimos nuevamente oportunidad de
conversar con el Primer Ministro durante una reunión social que organizó en su
residencia el Cónsul Aranguren. En esa
ocasión el Primer Ministro ratificó su acuerdo con el sitio y la fecha tentativa propuestos para
la reunión de la Comisión Mixta pero tampoco estuvo dispuesto a dar una
respuesta precisa acerca de la fecha exacta. Como habíamos quedado con la
impresión de que no había captado bien los alcances de lo que se le había dicho en
relación con la reserva, insistimos sobre el tema precisándole que lo
que haría Venezuela sería una reserva en
el acto del reconocimiento de Guyana como país independiente y que la reserva
estaría contenida en la nota oficial que le dirigiría el gobierno venezolano.
Tampoco en esta oportunidad manifestó objeción alguna y reiteró lo que había
dicho durante nuestra primera conversación en el sentido de que comprendía bien
la posición venezolana y que era perfectamente razonable que se hiciera la
reserva.
En esa ocasión conocimos al otro miembro de la
Comisión Mixta designado por Guyana, el señor Mohamed Shahabuddeen. Este era el
historiador y jurista al cual se había referido el Primer Ministro durante la
conversación que sostuvimos con el por la mañana. Se trataba de un abogado guyanés muy distinguido
y de gran prestigio, descendiente de indio, musulmán de religión. Para ese
momento desempeñaba el cargo de Sollicitor General (Procurador General). Se
ocupaba principalmente de asuntos de naturaleza civil en su cargo de Sollicitor
General. Tenía para ese momento 35 años y resultó una persona agradable,
inteligente, cuidadoso al hablar. El contacto con él fue muy breve debido a que
el señor Breeze, funcionario de la Oficina del Gobernador Británico
ostensiblemente trataba de enterarse de lo que conversábamos con Shahabuddeen.
Le comentamos lo que habíamos acordado con el Primer Ministro y se mostró
complacido. A esta altura el señor Breeze interrumpió la conversación para
indicar que le parecía prematuro que pudiera haber un acuerdo sobre la
celebración de la primera reunión de la Comisión Mixta en Caracas en la fecha
propuesta por Venezuela. Inmediatamente Shahabuddeen cambió de actitud y, a pesar de que minutos antes
había manifestado que no tendría
inconveniente para viajar a Caracas en la fecha contemplada, después
de escuchar lo dicho por el señor
Breeze manifestó que en realidad podía
ocurrir que para la época prevista él tuviera algunos compromisos que atender
en relación con su función como Sollicitor General de Guyana.
En vista de que no fue posible continuar conversando
más detalladamente y confiadamente con el señor Shahabuddeen, lo invitamos a
almorzar para el día siguiente a fin de
tener ocasión de explorarlo mejor y evaluar su posición como representante de
Guyana en la Comisión Mixta.
El almuerzo
tuvo lugar efectivamente el martes 3 de mayo. Según pudimos saber, antes de acudir al almuerzo
Shahabuddeen se había entrevistado con
el Primer Ministro Burnham, seguramente para pedir instrucciones. Al parecer le
recomendaron evitar hablar sobre el fondo de la contención venezolana ya que
cuando le preguntamos su opinión al respecto, se limitó a decir que como
funcionario del gobierno no podía opinar. Pudimos apreciar que su punto de vista
era que la Comisión Mixta se ocuparía principalmente de los aspectos de la
cooperación venezolana para el desarrollo de Guyana, lo cual confirma la
apreciación que hice sobre las
expectativas del Primer Ministro. Sin embargo, era de la opinión de que el
Acuerdo de Ginebra representaba un esfuerzo para alcanzar una solución
honorable para la controversia. En todo caso pudimos apreciar que no tenía un
conocimiento muy profundo del tema de la controversia. Pudimos percibir que era una persona
fácilmente impresionable. Mostró muchos deseos de conocer a Venezuela y
esperaba poder visitar los tribunales venezolanos durante la reunión en Caracas
de Comisión Mixta. Manifestó también que
le gustaría conocer el interior del país. Tomaba discretamente a pesar de ser
musulmán.
Según supimos por el señor Paul Persaud, quien
prestaba colaboración como “Oficial de Prensa” en el Consulado venezolano,
algunos meses atrás, durante una reunión social, se había producido una
discusión acalorada entre el señor Shahabuddeen y el señor Shridath Ramphal
quien se desempeñaba como Ministro de Relaciones Exteriores en el Gabinete de
Burnham. Al parecer Shahabuddeen sostuvo el criterio de que Venezuela tenía la
razón en la disputa. También nos enteramos que supuestamente Shahabuddeen había
sido designado en la Comisión Mixta para relevarlo del cargo de Solicitor
General en el cual el Primer Ministro deseaba nombrar una persona de color
negro.
Durante el almuerzo le manifestamos el interés de
Venezuela en que se precisara la fecha de la rimera reunión de la Comisión
Mixta y respondió diciendo que trataría de presionar para lograr que la fecha se definiera lo más
pronto posible. En general se mostró
complacido porque la reunión de la Comisión se efectuaría en Caracas y durante toda la conversación mostró gran
curiosidad por Venezuela.
El mismo martes 3 de mayo tuvimos una reunión con el
Gobernador Británico, Sir Richard Luyt. Como es sabido, en las colonias
británicas el Gobernador es el representante de la Reina de Inglaterra. La
entrevista tuvo lugar en su despacho, duró cerca de hora y media y transcurrió
también dentro de un ambiente muy cordial y amistoso. Durante la entrevista se
tocaron de manera general varios temas. El Gobernador manifestó con mucho
entusiasmo su deseo de visitar Venezuela, de conocer el interior del país
y eventualmente tener ocasión de
practicar la pesca. Le comentamos al Gobernador lo que habíamos conversado el día anterior con el Primer Ministro en relación con la reunión de la Comisión Mixta
y él manifestó que tenía entendido que el único inconveniente para fijar la
fecha de la primera reunión consistía en que el Comisionado guyanés, Sir Donald
Jackson se encontraba ausente de Guyana pero reconoció que la fecha propuesta
(15 al 21 de mayo) era la más adecuada tomando en cuenta que las celebraciones
de la independencia comenzaban el día 22. Le reiteramos el deseo de Venezuela
de que se fijara cuanto antes la fecha exacta y le preguntamos si estaría
dispuesto a interponer sus buenos oficios para lograr una decisión firme sobre
eso cuanto antes. Respondió que él tenía previsto conversar con el Primer
Ministro y con el asesor del Comisionado guyanés, el señor Shahabuddeen y que
si era necesario consultaría con Sir Donald Jackson telefónicamente. Preguntado
al respecto, manifestó que desde el punto de vista británico el asunto no les
atañía ya que se trataba más bien de una
decisión que estaba en manos del Gobierno de Guyana y que la posición británica
era la de poner en práctica lo que ya ha sido acordado en Ginebra, por lo cual
no veía ninguna dificultada para que la reunión se realizara e en la forma como
deseaba Venezuela. Agregó que a los guyaneses también les convenía iniciar los
trabajos de la Comisión Mixta cuanto antes.
El Gobernador preguntó si ese era un tema de
importancia para la opinión pública venezolana y si el país estaba impaciente
en ver que algo ocurriera en relación con el problema. Le respondimos que
efectivamente era así, que esa era una de las razones por las cuales el
gobierno de Venezuela deseaba que la Comisión iniciara pronto sus actividades.
Luego hizo algunas preguntas acerca del examen
del Acuerdo de Ginebra en el parlamento venezolano y acerca de la
mayoría con la cual había sido aprobado. Reiteró que no veía ninguna dificultad en que
la Comisión se reuniera en el lugar y la fecha propuesta por Venezuela y que si
los guyaneses estaban de acuerdo no habría problema. Finalmente confirmo su intención de tratar el tema con el Primer
Ministro y aseguró que haría lo que estaba a su alcance para que se fijara la
fecha definitiva.
Durante la reunión con el Gobernador estuvo presente el señor Breeze. Según supimos
después era un agente del servicio de inteligencia británico. De su
participación en la conversación de la noche anterior y en la entrevista con el
Gobernador quedamos con la impresión de que a pesar de lo que había dicho éste
y de que del lado guyanés no había inconveniente, eran los británicos quienes
estaban tratando de impedir que la reunión de la Comisión Mixta se efectuara
antes de la proclamación de la independencia.
El 5 de mayo el Ministro Encargado de la Cancillería,
Dr. Gonzalo Barrios respondió los informes que habíamos estado enviando sobre
nuestras gestiones con el siguiente cablegrama:
Refiérome
suyo. Complacidos éxito gestiones. Dada la importancia de celebrar primera
reunión Comisión Mixta antes de Independencia de Guayana Británica, juzgamos
necesario asegurar la fijación de la fecha. Convendría que Taylhardat antes de
regresar hiciera cuanto esté de su parte por obtener la confirmación de la
fecha de parte de Sir Jackson. (Firmado Barrios)
Este mensaje lo respondí ese mismo día con el siguiente:
“Motivo impide
fijación fecha reunión de la Comisión Mixta es Sir Jackson estará fuera de
Guayana Británica hasta el quince corriente mes. Conociendo importancia
fijación fecha solicitamos Gobernador interponga buenos oficios ese sentido y
ofreció hacerlo. Además pedí
Shahabuddeen misma gestión y ofreció presionar Primer Ministro. Acabo de hablar
de nuevo con él y ofreció comunicarse con Primer ministro para insistirle fijación fecha.
Ofrecióme procurar tener respuesta hoy o mañana. Por considerar facilitaría
fijación fecha he ofrecido que Venezuela pagaría gastos permanencia delegados
Guayana en Venezuela. Creo también facilitaría respuesta ofrecer algo concreto
en cuanto puntos tercero y cuarto nuestro cablegrama cifrado número E3. Urge
respuesta. Salvo instrucciones contrarias regresaré mañana al país. (Firmado
Taylhardat)
El
punto tercero a que me refería en mi mensaje era el relacionado con la
presencia de una delegación venezolana
numerosa en los actos de celebración de la independencia y la
participación de un buque de la armada y de aviones en las paradas militares
previstas para esa ocasión. El punto cuarto
se refería a la conversación sostenida con el Primer Ministro en relación con
el regalo que haría Venezuela a Guyana
con motivo de su independencia
Luego
de recibir las instrucciones de que se
hicieran todos los esfuerzos para obtener que se fijara la fecha de la
reunión llevamos a cabo nuevas gestiones en diferentes frentes.
El
5 de mayo nos pusimos de nuevo en comunicación con el señor Shahabuddeen para
preguntarle si le había sido posible hablar
con el Primer Ministro en vista del ofrecimiento que nos había hecho de
presionar para obtener la fijación de la fecha. Respondió que en ese momento
estaba escribiéndole al Primer Ministro
y que aprovecharía para tratarle el punto. Ofreció que en el curso de ese día o
del día siguiente nos informaría el
resultado de su gestión.
Transcurrido
el día 5 sin que Shahabuddeen nos hubiera comunicado algún resultado,
recurrimos a una persona de nacionalidad guyanesa que había manifestado su
disposición a colaborar con Venezuela en el asunto de la reclamación. Se
trataba del señor William Martin Boodhoo. Nos interesaba particularmente
obtener confirmación de si el motivo que
se alegaba para no fijar la fecha -la ausencia de Sir Donald Jackson - era
efectivamente una razón determinante o se trataba de una excusa dilatoria o una
forma de evadir la respuesta. El señor Boodhoo
se comunicó con el señor Dembo, persona muy allegada a l Primer
Ministro. Este ofreció averiguar y darnos una respuesta concreta el día
siguiente. El señor Boodhho, a su vez
ofreció que tan pronto recibiera alguna información de parte del señor Dembo
nos la comunicaría.
El
viernes 6 de mayo, a las 7:30 de la mañana el señor Boodhoo me llamó para
informarme que la posición del Primer Ministro seguía siendo la misma, es decir
que hasta que consultara con Sir Donald no podía fijar la fecha exacta de la
reunión.
Después
de hablar con el señor Boodhoo llamé a Shahabuddeen para preguntarle si él
había podido comunicarse con el Primer
Ministro. Respondió que lo vería un poco más tarde y que volvería a comunicarse
conmigo antes de la 11:30. Mas o menos a esa hora me llamo al Consulado para
decirme que el Primer Ministro le había dicho que había acuerdo para celebrar la primera reunión de la Comisión
Mixta en Caracas y que se había fijado tentativamente la fecha del 15 al 21 de
mayo, pero que la fecha definitiva no
podría ser concretada hasta tanto
hubiera consultado con Sir Donald.
Como
tuve la impresión de que el Primer Ministro quería también esperar el regreso
del señor Ramphal, quien llegaría procedente de Londres el día siguiente 7 de
mayo, hice arreglos con el señor Boodhoo para que averiguara si efectivamente,
una vez que Ramphal llegara se fijaba la
fecha y me informara cablegráficamente. Quedamos convenidos en que el lunes o
el martes, si se había fijado la fecha me enviaría un cablegrama a mi dirección
particular en Caracas empleando para ello una clave que habíamos convenido.
Atendiendo
una invitación del Abogado Eon Hanoman, guayanés de origen indio, visité los
tribunales y las Cortes de Georgetown, lo cual me brindó la oportunidad para
realizar una serie de entrevistas cortas para sondear la actitud de varias
personalidades en relación con la reclamación venezolana.
Me
entrevisté con el Juez Akhbar Khan, magistrado de origen indio, de edad
bastante avanzada, quien admitió que no conocía bien el problema de la
frontera, que lo poco que sabía lo había leído en la prensa local, la cual, en
todo caso, no se ocupaba del asunto sino
superficialmente y esporádicamente. No había leído el texto del Acuerdo de Ginebra pero pensaba que podía ser útil para
resolver la controversia en forma civilizada. Le pregunté su opinión sobre el
problema y respondió recurriendo a un símil:
dicjo que lo mismo que a él le ocurría lo mismo que acontecía con la mayor
parte de la población. Dijo que la actitud general de los guyaneses era
comparable con la del hijo de un hombre que vive en un castillo pero que nunca
le ha prestado mayor atención a su hijo
y que un día se presenta una señora muy rica y poderosa y le dice al
muchacho que ella es su madre y le ofrece que si viene a vivir con ella podrá
disfrutar una vida mejor. El muchacho que nunca ha recibido nada de su padre resuelve irse con la señora. El
Juez Khan insistió en que en el fondo, a los guayaneses no les importaría depender de cualquier país,
ya fuera Estados Unidos, Inglaterra, Rusia o Venezuela, con tal de poder
superar las condiciones de vida incipientes que tienen. Se refirió extensamente
a la situación que confrontaban las personas de origen indio que desempeñaban
cargos importantes en el país, los cuales estaban siendo desplazados
paulatinamente con personas de origen
negro,
Según
supe después, el Juez Khan tenía planeado ausentarse de su país y que muy
probablemente no regresaría a ocupar el
cargo que desempeñaba.
Otra
de las personalidades con las cuales me entrevisté fue el Chief Justice Lionel
Lookho, de origen indio, quien había sido el fundador, en 1951, del ya desaparecido National Democratic Party
(NDP), el cual se había caracterizado por
una posición beligerantemente anti-comunista. Manifestó que no tenía
conocimiento alguno del problema. Le pregunté acerca del Acuerdo de Ginebra y
admitió que no conocía el documento. Agregó que el Poder Ejecutivo de su país
no informaba al Poder Judicial y que ni siquiera ese importante documento le
había sido transmitido. Evitó
cuidadosamente emitir opinión sobre el
problema pero manifestó que esperaba que
a través de la comisión Mixta fuera posible alcanzar una solución.
También
me entrevisté con el señor Ashton Chase,
el segundo hombre dentro del PPP (Partido Popular del Pueblo) cuyo líder era el
Ex – Primer Ministro Cheddy Jagan. La entrevista transcurrió dentro de un tono
muy agresivo de su parte. Afirmó que la controversia planteada por Venezuela
obedecía a una maniobra urdida por los Estados Unidos para intervenir en la
política interna de su país. Dijo que
Venezuela actuaba en este asunto como un
simple títere de los Estados Unidos y que eso era lo que había sido siempre
Venezuela como resultado de la situación de dependencia en que se encuentra
sometida a aquel país. Todas esas afirmaciones las refuté debidamente y le hice
una exposición amplia de la política internacional que desarrollaba Venezuela
en forma completamente independiente sin ninguna relación de sometimiento con
respecto de los Estados Unidos ni de cualquier
otro país. El señor Chase quiso esgrimir como argumento a favor de su tesis la posición asumida por Venezuela
en las Naciones Unidas. Como todas sus afirmaciones eran producto de un
desconocimiento de la actuación de
Venezuela en la Organización mundial, de manera particular en relación
con los temas coloniales, no hubo dificultad en rebatirlas. Evidenció el señor
Chase un desconocimiento absoluto de Venezuela
y de su situación política y una predisposición en contra de nuestro
país. Sus afirmaciones se reducían a
utilizar “slogans” o consignas aprendidas que no resistieron las
argumentaciones que le opuse. Al final se disculpó por su “franqueza” que más bien había que calificarla de rudeza
y agresividad. Al despedirme le dije que era lamentable que no estuviera mejor
informado acerca de Venezuela y que le iba a hacer llegar documentación para que entendiera
mejor a nuestro país.
Otra
personalidad con la cual me entrevisté
fue el señor Ramsohoy, abogado que durante
la administración de Cheddy Jagan se había desempeñado como
Attorney General y era reputado como la persona
que mejor conocía el tema de la controversia. Según supe, durante el
tiempo que dedicó a hacer investigaciones históricas en archivos
británicos para la preparación de un libro que
publicaría sobre el tema de la influencia del derecho romano en el
sistema legal holandés de la propiedad en Guayana, tuvo oportunidad de
leer algunos documentos relativos al problema limítrofe razón por la cual el
Primer Ministro Burnham lo había invitado a que formara parte de la delegación guyanesa que
participó en la reunión de Ginebra. Sin
embargo, su partido, el PPP no lo autorizó.
Durante nuestra conversación pude apreciar que solamente
tenía un conocimiento muy superficial del problema fronterizo y confesó que él solamente había
hecho algunas anotaciones que le
parecieron interesantes durante su incursión en los archivos británicos.
También observé que conocía bien el Acuerdo de Ginebra y que como miembro del
Parlamento había participado en la discusión que tuvo lugar para su aprobación. Reconoció que con el
Acuerdo de Ginebra el problema de la frontera había quedado abierto, que se
había reconocido la existencia de
una controversia y admitió que el procedimiento contemplado en
el Acuerdo permitiría llegar a una solución. También aprecié que no tenía una
posición muy definida en cuanto al fondo
y aparentemente le resultaba indiferente si en virtud del Acuerdo de Ginebra se
llega a una solución favorable a
Venezuela. Dijo que si hubiera tenido la oportunidad de aprender el español se habría venido a vivir en Venezuela.
El 6 de mayo le dirigí a la Cancillería el siguiente
cablegrama:
“Primer Ministro rehúsa fijar fecha primera reunión Comisión Mixta
antes de la fecha de la independencia alegando edad y agotamiento Jackson
debido último viaje. Obviamente se trata
de una excusa justificar negativa pues durante entrevista tuvo el Cónsul ayer con Jackson éste no planteó
ese inconveniente. Todos los esfuerzo hechos durante entrevistas con el Primer Ministro resultaron inútiles y
no hay duda es posición firmemente adoptada y de que esta mañana dio
instrucciones a Jackson en el mismo sentido. Primer Ministro sugirió primera reunión Comisión
Mixta se celebrara aquí y rechacé tal posibilidad. Esta tarde visitaré Jackson y mañana veré otra vez
Primer Ministro. Espero instrucciones”. (Firmado Taylhardat)
El
día siguiente, 7 de mayo el Canciller
Iribarren Borges, quien ya había reasumido la dirección del Despacho me respondió en los
siguientes términos:
“En respuestas
sus mensajes telefónicos desde Georgetown confírmole instrucciones
insista en cumplimiento de lo acordado con respecto a lugar y fecha reunión
Comisión Mixta, o sea antes fecha de la
independencia y en Caracas. Manifieste
su opinión de que el gobierno venezolano ante este gesto reconsideraría
envío delegación venezolana a actos celebración independencia ese país”.
(Firmado Iribarren)
Las
entrevistas que tenía programadas con Jackson y con el Primer Ministro ese
mismo día me permitieron cumplir las
instrucciones del Canciller
Iribarren. Sin embargo, me
abstuve de hacer el planteamiento sobre
la reconsideración de la asistencia de una delegación venezolana a los
actos de la proclamación de la independencia para evitar agriar más el
ambiente que a todas luces se había deteriorado como resultado de la insistencia venezolana acerca de la
fijación de la fecha precisa de la reunión de la Comisión. Las entrevistas fueron sumamente breves y pude apreciar
cierta tensión en la actitud de ambos, quienes se limitaron a reiterar la
propuesta de que la reunión de la Comisión se realizara en Georgetown debido a la imposibilidad de
aquel de viajar a Caracas debido a su avanzada edad.
No
habiendo mas nada que hacer ya que la insistencia en la posición venezolana
arriesgaba provocar una reacción adversa de parte del Primer Ministro Burnham,
regresé a Caracas para informar personalmente al Canciller.
Regresé
a Caracas con la impresión de que por una parte la excesiva insistencia
venezolana en que se fijara cuanto antes la fecha y lugar de la primera reunión
de la Comisión Mixta había originado cierto malestar en el Primer Ministro
Burnham y su gobierno. Por otra parte, seguramente el señor Breeze ha debido influir sobre el gobierno
británico para impedir que el Primer Ministro una respuesta definitiva. Además,
la reiterada insistencia venezolana puede haber despertado suspicacias de que
nuestro país podía estar buscando algún objetivo oculto.
14.- Termina mi
participación en las gestiones de la reclamación territorial
Esa
fue mi última actuación en relación con el tema de la reclamación venezolana.
Deliberadamente me fui distanciando
progresivamente de las gestiones relacionadas con este asunto.
Debo
confesar que personalmente comenzaba a sentirme desilusionado con la manera
como estaba evolucionando la gestión.
No
tengo dudas de que en su primera fase la reclamación fue conducida con gran
destreza y habilidad diplomática. Si se
tiene en cuenta que con anterioridad a enero de 1962 existía la impresión de
que Venezuela se había olvidado para
siempre del territorio que le había sido arrebatado por
Inglaterra a fines del siglo XIX, el
hecho de que se hubiera revivido el
problema, que se adelantaban gestiones
serias y resueltas para tratar de lograr la devolución del territorio y, sobre
todo que se hubiera logrado que el
gobierno británico aceptara reabrir el
examen de la cuestión, constituyeron
logros evidentemente extraordinarios y positivos.
Al
mismo tiempo el momento en que se reabrió el tema colocaba a nuestro país en
una situación de desventaja. El inicio de la gestión había sido precipitado por
la inminencia de la independencia de la Guayana Británica. Esto último
inevitablemente generó recelos y preocupación en muchos países y en la opinión
pública internacional.
La
Cancillería venezolana pudo superar esa dificultad al demostrar que si bien
hubo inactividad durante el período comprendido entre la fecha del Laudo
Arbitral y la aparición del Memorándum de Severo Mallet Prevost, la cuestión
había permanecido latente en el ánimo de los venezolanos como lo evidenciaban
numerosos artículos publicados en la prensa nacional y pronunciamientos y declaraciones
de diferentes personalidades venezolanas interesadas en el problema. También se
alegó que el planteamiento de la reclamación en ese momento había sido posible
porque en Venezuela prevalecía un régimen democrático que podía emprender esa
gestión con plena solvencia y con la seriedad que un asunto de esa naturaleza
exigía.
En
todo caso, las gestiones realizadas durante el tiempo en que tuve el privilegio
de participar y de ser uno de sus operadores activos, se llevaron a cabo con
excelente tacto, gran habilidad y mucha paciencia, condiciones indispensables
para un cometido de esa importancia y naturaleza, sobre todo si se tiene en
cuenta que estábamos discutiendo y negociando con un país que disponía de una
de las Cancillerías más eficientes del mundo.
Se
comprende por lo tanto que Venezuela hubiera concentrado su acción en obtener
el mejor partido posible a las situaciones que
se iban presentando y aprovechar cada circunstancia para afirmar su posición a fin de ir ganando
terreno progresivamente como efectivamente se logró.
El
hecho de que, como señalé antes, se hubiera logrado reabrir la discusión y que
el Reino Unido hubiera aceptado el procedimiento que había propuesto Venezuela
para llevar a cabo las discusiones en
dos etapas: una al nivel de expertos y otra al nivel de los Ministros de
Relaciones Exteriores constituyó sin lugar a deudas un triunfo para la
diplomacia venezolana.
La
actuación venezolana se caracterizó siempre por la sobriedad y la discreción
con la cual se procedió. Se procuró evitar hacer alardes publicitarios para impedir que la
acción venezolana resultara entorpecida con manifestaciones o declaraciones
destempladas que pudieran conducir al gobierno británico a reaccionar en forma adversa al propósito que se perseguía con la
reclamación. En las oportunidades en los
portavoces venezolanos hicieron declaraciones públicas en torno al caso, se
procuró hacerlas en el tono de
moderación que correspondía cuando se
controvierte con un país amigo, pero al mismo tiempo con toda la firmeza
que exigía la importancia del problema.
Cabe
destacar que todo ese proceso lo llevó adelante la Cancillería venezolana con
escasos recursos materiales y humanos.
Debido
a esto último, cuando se aproximaba el momento de la segunda reunión de los Ministros
de Relaciones Exteriores en Londres, presenté al Canciller el Memorando
preparado conjuntamente con el historiador Hernán González Oropeza, de fecha 1º
de abril de 1964 “La
Reclamación Venezolana sobre los Límites con la Guayana Británica – Comienzo y
Evolución de la Reclamación” al cual hice referencia antes en este relato. Como
dije también antes, conservo copia carbón del original de ese documento. En ese
Memorando, además del recuento del proceso de la reclamación propusimos
una serie de acciones destinadas a
proporcionar más consistencia a la reclamación. Señalamos que a partir de ese
omento la reclamación entraba staba
entrando en su etapa más importante y decisiva ya que las gestiones
diplomáticas pendientes seguramente se
cumplirían dentro de un lapso aproximado de seis meses a un año.
Señalamos
que la acción por desarrollar en lo adelante rebasaba los límites de la
competencia de la Cancillería y
resultaba imprescindible involucrar a otras dependencias de la
administración pública, al sector privado y a las fuerzas
políticas del país. Señalamos también que en esa nueva etapa era
necesario planificar y desarrollar la gestión atendiendo, además de los aspectos
legales, históricos las implicaciones socio-económicas, culturales, militares,
de las comunicaciones y de la opinión pública nacional e internacional y
formulamos recomendaciones concretas en relación con cada uno de esas áreas.
En
cuanto a lo legal recomendamos someter la documentación que apoyaba la
reclamación a la consulta de algunos internacionalistas a fin de que con su
orientación se procediera a la redacción del informe que debían presentar los
historiadores venezolanos, lo cual debía ocurrir dentro de los seis meses
siguientes. Se destacó que en ese
aspecto resultaba conveniente obtener la colaboración de la
Universidad Central de Venezuela a fin
de que su Instituto de Derecho Público
estudiara el problema y diera su opinión.
Como
durante la primera reunión de los Ministros en Londres el
Canciller Falcón Briceño había insinuado que una vez reconocida la soberanía
venezolana sobre el territorio en disputa se podría contemplar la integración
económica de ese territorio con la Guayana venezolana señalamos que había
necesidad de realizar un estudio amplio de todos los aspectos económicos
envueltos en la reclamación así como una evaluación de los recursos naturales existentes en el
territorio en disputa a fin de determinar la importancia y la riqueza de la
región para el momento en que se entrara a discutir las posibles formas que podía revestir la
rectificación exigida por Venezuela. Sugerimos que la Corporación Venezolana de
Guayana podía ser el ente adecuado para dirigir ese estudio.
También
señalamos que considerábamos imperioso llevar a cabo un estudio de las condiciones
sociales de la región en disputa y de manera particular la situación de los
asentamiento amerindios existentes en la zona.
Subrayamos
que la dinámica del proceso y la inminente continuación de las negociaciones
con el Reino Unido exigían que esos estudios se
llevaran a cabo prontamente a fin de disponer de conclusiones válidas
como argumentos durante las negociaciones.
En
cuanto a lo histórico se había tenido conocimiento de que la Universidad de
Londres publicaría en enero de 1965 un libro sobre la geografía e historia de la frontera entre
Venezuela y la Guayana Británica el cual seguramente contendría también el
punto de vista británico sobre la controversia. Recomendamos que Venezuela
preparara también un “Libro Blanco” con una exposición completa y detallada del
alegato venezolano a la luz de las nuevas
evidencias documentales obtenidas. Esa obra, recomendamos, debería
abarcar toda la historia del problema desde sus comienzos
hasta la decisión arbitral de París y la reconstrucción de los detalles de la
forma como se llegó a la fijación de la frontera actual. Además debería estar
acompañada de un volumen contentivo de toda la documentación que había servido
de fundamento para la reclamación.
También,
en ese caso, subrayamos la necesidad de que esa obra pudiera estar lista para
el momento en que se reanudarían las negociaciones en Londres.
En
lo relacionado con lo militar y las comunicaciones destacamos el hecho de que
para ese momento el Ministerio de la Defensa desarrollaba en el Estado Bolívar
un amplio programa de penetración que incluía la construcción de carreteras y
la creación de puestos permanentes de control y vigilancia y recomendamos
aprovechar esa experiencia para llevar a cabo una labor de ocupación y colonización (en el buen
sentido de la palabra) en el territorio reclamado por Venezuela. Destacamos que
las vías
de comunicación proyectadas o ya construidas por el Ministerio de la
Defensa, así como las instalaciones de
que disponía el ejército en la zona, debían aprovecharse para llevar
a cabo una acción de incorporación
del territorio o en la integración económica que se había propuesto.
En
cuanto a la opinión pública nacional e internacional se recomendó
adelantar una doble campaña de
información para crear un clima favorable a la reclamación. Se señaló que
si bien esa tarea debía llevarla a cabo la propia Cancillería utilizando
los recursos disponibles y las misiones diplomáticas y consulares venezolanas, se
requería la colaboración y el concurso de los medios de comunicación social, de
periodistas extranjeros y de las
agencias internacionales de prensa. Destacamos también que había
necesidad de sensibilizara la opinión
pública que hasta ese momento se mostraba indiferente porque no estaba
suficientemente consciente de que esa era la última oportunidad que tenía
Venezuela de lograr la revisión a fondo de la cuestión y eventualmente una
justa reivindicación.
En
cuanto al apoyo de la sociedad civil destacamos que la importancia de
involucrar a las fuerzas políticas y
mantener contacto permanente con los Jefes de los partidos políticos y con los
dirigentes de las fuerzas vivas, los directores de periódicos.
Señalamos
también la necesidad de emprender una amplia campaña de penetración cultural en
el propio territorio de la Guayana
Británica, a fin de promover un clima de opinión favorable a la
reivindicación. Sugerimos, como primer paso que en el consulado venezolano en
Georgetown se creara, con el apoyo del Ministerio de Educación, una escuela
dedicada a la enseñanza del idioma castellano la cual funcionaría externamente
como dependiente de la Sociedad Cultural venezolana-guyanesa ya creada bajo los
auspicios del Consulado. Recomendamos proporcionar al Consulado los medios
materiales y humanos para cumplir esa
labor lo más pronto posible.
Finalmente
recomendamos la adopción de las siguientes medidas concretas:
1) La
creación de una Oficina especial dedicada al problema de Guayana. Esta
recomendación, como se vio antes, fue debidamente instrumentada.
2) La
creación de una Comisión interministerial de apoyo y asesoramiento a la
Cancillería en aquellos aspectos que desbordaban su competencia. También esta
recomendación fue acogida y puesta en ejecución.
De
todas las recomendación, las únicas que se acogieron, como se vio en otra parte
de es escrito, fueron estas dos últimas y la participación de las fuerzas
políticas las cuales se hicieron representar en la reunión de Ginebra en la
cual se concluyó el Acuerdo de Ginebra.
Siempre
consideré que era necesario acompañar las gestiones diplomáticas con la labor de ocupación
progresiva y de colonización de la zona reclamada. Es verdad que no era tarea
fácil debido a la naturaleza agreste y las condiciones inhóspitas de esa
región. Pero al mismo tiempo, siendo un territorio prácticamente inhabitado la
labor de penetración y de captación de los escasos pobladores, si bien requería
grandes sacrificios personales para quienes la llevaran a cabo, en el fondo no
era una tarea difícil.
Los
tímidos intentos de crear pequeños poblados o asentamientos en la vecindad de
la frontera con pobladores amerindios, en los cuales, debo señalar, tuvo un
papel importantísimo mi hermano Leopoldo, quien durante un tiempo se desempeñó
como funcionario del Consulado en Georgetown, fracasaron como consecuencia de
la falta de apoyo por parte de las autoridades competentes venezolanas.
Todo
esto contribuyó a que gradualmente yo fuera perdiendo el entusiasmo en el
asunto y la fe en que algún día lograríamos recuperar el territorio que nos
había sido arrebatado.
15.- Una omisión
lamentable
Dando un
pequeño salto atrás en la secuencia de este relatos, creo importante y pertinente
referirme a un hecho que ocurrió antes de que
se iniciaran las gestiones de la
reclamación territorial el cual, si bien no tiene relación directa con ese
asunto resulta interesante porque involucra a Forbes Burnham mucho antes de que
llegara a ser Primer Ministro.
A fines de Julio de 1961, es decir relativamente poco
tiempo antes de que se iniciara oficialmente la reclamación venezolana sobre la
Guayana Británica (como se vio antes las gestiones comenzaron en febrero de
1962), el Cónsul de Venezuela en Georgetown informó que el señor Burnham, a la
sazón Jefe del partido “People’s National Congress” de Guayana Británica solicitaba autorización para que un
representantes personal suyo, el señor R.G.B. Field Ridley, viajara a Venezuela con el objeto de tratar confidencialmente acerca de la grave situación que atravesaba esa colonia y pedir
ayuda al Gobierno de Venezuela. Según la información proporcionada
por el Cónsul venezolano el señor
Ridley, profesor de color negro,
era miembro del Comité Ejecutivo y Secretario de Propaganda del PNC y
viajaría con pasaporte británico.
Este asunto fue elevado a la consideración del
Ministro, Doctor Marcos Falcón Briceño, quien a su vez lo llevó en consulta al
Presidente Rómulo Betancourt. En reunión del Consejo de Ministro celebrada
el 2 de agosto se decidió autorizar la
visita del señor Ridley pero no con carácter oficial sino “oficioso”.
En la mañana del 6 de septiembre recibí al señor
Ridley quien expuso lo siguiente: Que era el representante autorizado del
señor L.F.Burnham, líder del PNC,
partido de la oposición al gobierno de la Guayana Británica que encabezaba el
señor Cheddi Jagan y presentó una credencial firmada por el señor Burnham en la
cual se le acreditaba como
“plenipotenciario” para todas las
gestiones que tuviera necesidad
de hacer ante el gobierno venezolano. Se refirió
extensamente a la situación interna de la Guayana Británica y destacó que el
Primer Ministro Cheddi Jagan estaba conduciendo definitivamente el territorio hacia el comunismo. Aseguró que ese gobierno no se limitaba a comerciar con Cuba, a lo cual su partido no
se oponía su partido, sino que estaba recibiendo asistencia directa de ese país
en armas y dinero y que grupos de
jóvenes guayaneses eran enviados a Cuba para
ser entrenados en la técnica de guerrilla y para ser indoctrinados. Que no sabía si el gobierno de
Venezuela estaba consciente del peligro que representaba tener como vecino a un
satélite comunista, que pondría en peligro no solamente su propia seguridad
interna sino también la de todo el
continente. Que el único partido con fuerza suficiente para impedir la caída de
la Guayana Británica en la órbita comunista era el PNC y, además, el único que
podía vencer al PPP de Jagan en una contienda electoral. Que aún en caso de que
esto último no se lograra, con toda seguridad obtendría que el próximo gobierno
fuera estructurado en la forma de una coalición del PNC con otro partido. Que
tanto el señor Burnham como él mismo estaban conscientes de que Venezuela era
el único país del cual ellos podrían obtener asistencia para combatir al partido de Jagan e impedir la
instauración de un Gobierno comunista en el territorio. Destacó que el PNC era
un partido de escasos recursos y necesitaba la asistencia material de Venezuela
para ampliar sus actividades políticas e intensificar su campaña de
proselitismo en todo el territorio a fin
de aumentar su caudal electoral y derrotar y desplazar al PPP en las
elecciones que debían tener lugar antes
de la independencia. Señaló concretamente el señor Ridley que para lograr lo
anterior necesitaban entre otras, dinero en efectivo, vehículos (jeeps) una
imprenta para publicar un periódico, una librería para distribuir literatura
anticomunista, una estación de radio y armas pequeñas (mencionó concretamente
granadas de mano).Dijo que el PPP era opuesto e indiferente a las reclamaciones
territoriales venezolanas y que en cambio, tanto como él como el señor
Burnham estaban dispuesto a colaborar con Venezuela para lograr una
solución satisfactoria del problema. Expresó la esperanza de que el Gobierno de
Venezuela no se mostrara indiferente frente a la grave situación que
confrontaba la Guayana y que estaría dispuesto a prestarle a l PNC la
colaboración necesaria para lograr su objetivo, evitando de esa manera la
creación de un foco de perturbaciones futuras para el país y para toda la
América del Sur. Aseguró que un sector considerable de la población del
territorio veía a Venezuela como su única esperanza para poder salvarse de la
amenaza comunista que se cernía sobre ellos.
Después de escuchar la exposición del señor Ridley le
manifesté que informaría al Canciller venezolano el contenido de sus
informaciones y peticiones.
De inmediato
preparé un Punto de Cuenta para el Ministro en el cual expuse detalladamente lo
planteado por el señor Ridley y formulé las siguientes observaciones y
recomendaciones:
“1)
Teniendo presente que las afirmaciones del señor Ridley en cuanto a la
situación interna de la Guayana Británica coinciden con las informaciones suministradas por el
Consulado venezolano en Georgetown, con declaraciones formuladas por otras personalidades del territorio y con la
apreciación que en general han hecho los servicios internacionales de prensa,
el Gobierno de Venezuela no debería
darle la espalda a los líderes guayaneses en su solicitud de asistencia y
ayuda. Venezuela hasta el presente ha sido indiferente a la suerte y evolución que han tenido las colonias que
están próximas a sus fronteras y ha perdido la oportunidad de
ejercer una influencia decisiva sobre ellas. El caso de la Guayana Británica
reviste una importancia mucho mayor por
ser el vecino inmediato de Venezuela y por ser limítrofe con la región del país
donde se encuentra concentrado su principal potencial económico y
consecuentemente, una de las zonas de mayor importancia estratégica.
Se piensa
que Venezuela debe impedir por todos los
medios a su alcance que ocurra lo que el señor Ridley y su líder, el Jefe del
PNC consideran como inminente.
3) Debe tenerse presente que la transformación de
África en un continente independiente se
debe principalmente al apoyo y asistencia
que los territorios bajo régimen colonial han recibido de sus vecinos y
a la acogida que han dado a los líderes
políticos que combatían y
combaten todavía sus metrópolis.
La
petición que hace el señor Burnham
brinda a Venezuela la oportunidad más adecuada
para librar a la Guayana Británica de la amenaza comunista y
ulteriormente ejercer una influencia decisiva en la evolución del país una vez
que haya alcanzado la independencia”.
El Punto de Cuenta tuvo como resultado que el 16 de
septiembre el señor Ridley fue recibido por el Encargado de la Cancillería, el
Dr. Reinaldo Leandro Mora, para ese momento Ministro de Educación. La reunión tuvo lugar en el
despacho de este último en la esquina de Conde. Durante la entrevista el señor Ridley reiteró la información que me había
suministrado antes, de la cual el Dr. Leandro Mora estaba enterado por el Punto
de Cuenta que yo había presentado. El señor Ridley insistió en su solicitud de
asistencia financiera y de otro tipo de la cual era portador en representación
del señor Burnham. El Encargado de la Cancillería formuló varias preguntas al señor Ridley para aclarar ciertos aspectos
de la asistencia que su partido esperaba recibir del gobierno
venezolano y otros detalles relativos a la forma como podía proporcionarse la
asistencia. El Dr. Leandro Mora concluyó manifestándole al señor Ridley que el
gobierno de Venezuela estaba deseoso de proporcionar la ayuda que se le
solicitaba y que lo tratado en esa reunión sería sometido a la consideración
del Presidente de la República. Agregó
que oportunamente se impartirían instrucciones al Cónsul en Georgetown para que
entrara en contacto con el señor Burnham a fin de precisar los pormenores de la asistencia venezolana e indicó que ella
consistiría posiblemente en dinero.
Conservo copia carbón de los originales del Punto de
Cuenta y de la Minuta de la entrevista del señor Ridley con el Ministro
Reinaldo Leandro Mora.
Tal como lo había previsto el señor Burnham, en las
elecciones realizadas en la Guayana Británica el 7 de diciembre de 1964, el PPP
de Jagan obtuvo el 45.8% de la votación, el PNC de Burnham el 40,5% y la United
Force (UF), de Peter D’Aguiar, un rico comerciante de origen portugués, el
12,4%. Con estos resultados Burnham
estableció una coalición de su partido
con la UF, que le aseguró el control del Parlamento con 29 bancas (22 de su
propio partido y 7 de la UF), y le permitió ser designado Primer Ministro
desplazando a Jagan del gobierno.
Para ese momento se encontraban ya en marcha las negociaciones con el Reino Unido sobre la
reclamación territorial venezolana. Como se vio antes, Burnham participó
personalmente en la segunda de las reuniones ministeriales de Londres y en la
reunión de Ginebra en la cual se concluyó el Acuerdo de Ginebra.
Nunca tuve conocimiento de cuál fue el seguimiento que
se le dio a la solicitud de apoyo del PNC. En todo caso considero que la
solicitud de apoyo que hizo en esa ocasión el señor Burnham era una carta que
el gobierno venezolano debió utilizaren el marco de las negociaciones sobre la
reclamación territorial. En su oportunidad
señalé a la atención del
Canciller el Punto de Cuenta y la Minuta de la entrevista del señor Ridley con
el Dr. Reinaldo Leandro Mora, donde
estaba registrado todo lo que había dicho el señor Ridley en nombre de
Burnham, incluida su manifestación
relativa a la actitud favorable del señor Burnham ante un eventual reclamo
territorial venezolano.
Lamentablemente esa información no fue tomada en
consideración porque probablemente la cooperación venezolana solicitada por
Burnham nunca se materializó. Me imagino que a esto mismo se refería el señor
Burnham, ya Primer Ministro, cuando durante la entrevista que tuvimos Jaime
Lusinchi y yo con él en Georgetown, manifestó su desilusión porque los
ofrecimientos de cooperación del gobierno venezolano nunca se habían materializado.
Caracas, 12 de octubre
de 2010