MEGAFRAUDE vs. GIGATRAMPA

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Las acusaciones de “megafraude” proferidas por Chávez y sus prosélitos contra el “reafirmazo” inspiran la sospecha de que el gobierno trama una gigatrampa.

 

Las alusiones del oficialismo acerca de una supuesta campaña de descrédito contra el CNE por parte de la oposición, las abiertas amenazas proferidas por personeros del chavismo durante la concentración del pasado viernes, y las graves denuncias de Ezequiel Zamora parecieran indicar que se prepara una gigantesca celada contra el referéndum revocatorio.

 

Cuando en su perorata del viernes el vice-presidente emplazó a la oposición con la pregunta: “si el CNE dice que no recogieron las firmas ¿qué van a hacer ustedes? y agregó: “hay mucho bandido, mucho forajido, golpista, terrorista, aventurero, que tratará de asaltar por tercera vez (¿?) la Constitución, pero los vamos a esperar en la bajadita”, pareciera estar exteriorizando intenciones tenebrosas contra el RR. Como para corroborar eso agregó: “estamos resteados porque nada ni nadie nos va a sacar” (EU, 24-01-04, pag. 1-4)

 

Por eso resulta supremamente oportuna la exigencia de la OEA para estar presente en las áreas claves del CNE. “Es absolutamente indispensable para la transparencia del proceso nuestra presencia como observadores internacionales en las áreas de control de calidad y del Comité Técnico Superior” ha dicho Fernando Jaramillo, Jefe de Gabinete del Secretario General de la OEA, coordinador del equipo de observadores de esa organización.

 

Exhortamos al CNE a acoger el requerimiento de la OEA. No creo exagerar cuando digo que en todo el mundo político se sigue con  interés y atención el proceso que vive nuestro país. Se trata de una experiencia única en la historia política, no sólo de Venezuela, sino mundial. Por eso es fundamental que el CNE asegure la más absoluta transparencia en todas las etapas del RR.

 

Las exigencias de países amigos, que instan al Chávez a respetar el derecho de los venezolanos a destituirlo por haber engañado a su pueblo y traicionado a la patria, no configuran intromisiones en nuestros asuntos domésticos sino el ejercicio de la obligación que tiene la comunidad internacional de asegurar el respeto de los derechos políticos de los ciudadanos.

 

No hay que olvidar que la Carta Democrática Interamericana consagra “la transparencia de las actividades gubernamentales” como uno de los componentes fundamentales del ejercicio de la democracia.

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