La libertad de prensa en ambiente hostil
(Publicado
en El Nacional el 24-02-02)
Adolfo R.
Taylhardat
El año pasado, en mi condición de Diputado al
Parlamento Latinoamericano, participé como panelista en el foro “Jornada sobre
Libertad de Prensa y Democracia en América Latina”, realizado en Sao Paulo,
Brasil, con motivo del Día Mundial de la Libertad Prensa, con el patrocinio de
la UNESCO y el Parlamento Latinoamericano. El tema de la mesa en la cual me
tocó intervenir fue “La libertad de expresión y de prensa: entre la legislación
democrática, el autoritarismo y la arbitrariedad”
En la mesa participaron también el Diputado Ismael Herrera, Legislador de Panamá, el Dr. Héctor Oscar Amengual, Director General de la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) y el Diputado Carlos Mahia, Legislador de Uruguay.
En mi intervención destaque la importancia y la actualidad del tema de la mesa redonda y señalé que precisamente Venezuela puede ser considerada un laboratorio para estudiar la situación de la libertad de prensa y cómo conservarla o protegerla en un ambiente de ausencia de estado de derecho con síntomas cada vez más evidentes de autoritarismo y arbitrariedad.
En aquel momento dije que en Venezuela las libertades de prensa y de opinión no habían sido suprimidas pero que con frecuencia el se acusaba a los medios de estar conspirando contra su gobierno y se proferían amenazas contra sus propietarios y contra los propios medios.
Señalé que en Venezuela los medios son la única tribuna que tiene la sociedad civil para expresarse. Agregué que si alguien tomaba cualquier periódico, no sólo de Caracas, sino también del interior, encontraría cada día artículos de opinión escritos por analistas, políticos, politólogos, economistas, historiadores, sociólogos y hasta por militares, donde se critican hechos, decisiones y situaciones relacionadas con la actuación del gobierno y se denuncian las prácticas antidemocráticas que se suceden en el país. Dije también que ninguno de esos articulistas esta envuelto en una conspiración. Agregué que yo mismo escribo ocasionalmente y formulo críticas sobre la actuación internacional del gobierno de Chávez, pero ello no me convierte en conspirador. Reconocí que en algunos casos los artículos publicados en los diarios podían lucir irrespetuosos pero que ello se debe a que el mismo Presidente ha dado pié para que en Venezuela se le pierda respeto a la majestad de la Presidencia.
Dije que si bien no hay en Venezuela censura metódica, ocurren hechos y se presentan situaciones que configuran nuevas formas de amenaza a la libertad de expresión.
Concluí mi exposición invitando a los gobiernos democráticos de América latina y a las instituciones internacionales que tienen como misión proteger la libertad de opinión, la libertad de expresión y la libertad de prensa, a mantener bajo permanente observación el caso venezolano y a estar prestos para contribuir a defender esos valores si llegaran a ser cercenados. La reciente visita del señor Santiago Cantón ha servido para poner de relieve en el plano internacional la delicada situación que atraviesa la libertad de información en Venezuela.
Han transcurrido casi nueve meses desde aquel foro. Era el momento en que la amenaza del estado de excepción pendulaba sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles. Pareciera que el período de gestación se ha completado y ha visto la luz el monstruo violador de las libertades de opinión, de expresión y de prensa, atropellador de periodistas y de medios de comunicación. Ahora se sabe que existe una lista de “ENEMIGOS DE LA REVOLUCIÓN” en la cual, junto con los principales medios de comunicación social y las principales figuras del mundo intelectual, político, cultural, económico, figuramos los “conspiradores” que escribimos para la prensa artículos críticos del “proceso revolucionario bolivariano”.
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