LAS REGIONALES Y EL PLAN
REPÚBLICA
Adolfo R. Taylhardat
“Puede
afirmarse que la conveniencia de depender del sector militar para la custodia
de las máquinas es dudosa. Dado que los militares están bajo el mando del poder
ejecutivo, no son necesariamente imparciales. Aunque los efectivos militares
del Plan República están en teoría bajo el control directo del CNE durante las
elecciones, la Misión del Centro Carter observó varios casos en que los
oficiales superiores hicieron caso omiso de las instrucciones del CNE, haciendo
valer la tradicional cadena de mando”.
“Con respecto
a la llamada cadena de custodia los miembros los miembros de la Misión del
Centro Carter fueron testigos de varios casos
en que los procedimientos
previstos para este
importante aspecto del proceso electoral no se entendieron con claridad o no
se aplicaron rigurosamente”
Los dos
párrafos transcritos más arriba están tomados textualmente del Informe Final de
la Misión Técnica del Centro Carter sobre las elecciones presidenciales del 3
de diciembre de 2006.
Resulta
pertinente señalar que dentro de la “cadena de custodia” las tareas principales
son desempeñadas por el Plan República, entre las cuales destacan impedir el
acceso no autorizado a las máquinas de
votación durante su almacenamiento y traslado, custodiar el local central donde
se configuran las máquinas y se instala el software y transportar las máquinas
a los centros de votación de todo el país. Además de las ya señaladas como
parte de la “cadena de custodia” el plan República se ocupa del traslado,
almacenamiento y custodia del “cotillón” electoral, consistente en todo el
material necesario para la realización del acto comicial y de la preservación
del orden y la seguridad externos en los
centros de votación.
Las observaciones
del Centro Carter adquieren especial relevancia en momentos en que se adelantan
los preparativos para las elecciones
regionales del 23 de noviembre próximo.
Con toda seguridad, tal como
ocurrió con las elecciones presidenciales, durante las elecciones regionales, del
23 de noviembre próximo el Plan República estará a cargo de la “reserva”. La reserva no es otra cosa que una milicia al
servicio del Presidente de la República. Es una auténtica guardia pretoriana que
depende directa y exclusivamente del Presidente. El Decreto No. 3.560 que contempla la creación del Comando General
de la Reserva Nacional establece expresamente que ese cuerpo dependerá
directamente del Presidente, quien
designará su autoridad máxima de esa fuerza.
Además, la reserva está compuesta en su mayoría por militantes del PSUV
(Partido Social alista Único de Venezuela (PSUV) cuyo presidente no es otro que
el mismo Hugo Chávez Frías. Adicionalmente, es necesario tener debidamente lo que dijo el Ministro de la
Defensa en el discurso que pronunció la semana pasada con ocasión del
aniversario de su Despacho. En presencia de la alta oficialidad de la Fuerza
Armada y dirigiéndose a todo el estamento militar, el General Rangel Briceño dijo que “el poder
militar es una herramienta política” y aseguró que todos los efectivos
castrenses son políticos. (EU, 26-04-08, Pág. 1-4)
Por todo lo
anterior creo que ha llegado la hora de que el Plan República ceda el paso a la sociedad para que ésta asuma
las principales tareas que dicho Plan atribuye a la Fuerza Armada. Sobre esto
también ha formulado recomendaciones concretas la Misión Técnica del Centro
Carter, en cuyo informe final se lee lo siguiente:
“El Centro
Carter estima que el CNE podría considerar la posibilidad de tomar medidas
adicionales para mejorar los procedimientos de la cadena de custodia durante el
traslado y el almacenamiento de las máquinas de votación. Idealmente podría
considerarse la posibilidad de que el CNE comparta con organizaciones de la
sociedad civil la responsabilidad por la seguridad durante la instalación y el
almacenamiento de las máquinas en lugar de dejarla exclusivamente en manos del
CNE y el Plan República” El traslado de las cajas con las máquinas de votación,
por ejemplo, así como de los documentos y actas oficiales, podría realizarse
conjuntamente con los representantes de los partidos políticos”
“Aún si el CNE
tuviera control absoluto (sobre el Plan
República) el hecho de que algunos sectores consideren que éste está dominado
por sectores afines al gobierno hace deseable que la sociedad civil, y
especialmente la oposición, tengan una mayor participación en la custodia de
las máquinas.
La sociedad
civil y los partidos deben asumir una posición firme y categórica en esta
cuestión por aquello de que el cuidado de la carne no se puede dejar en manos (o mejor, en picos) de zamuros.
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