Las elecciones parlamentarias
Adolfo R. Taylhardat
En diciembre tendremos
elecciones parlamentarias. Habrá que elegir los diputados a la Asamblea
Nacional, al Parlamento Latinoamericano y al Parlamento Andino.
Las experiencias de
los procesos electorales realizados el año pasado dejaron a la mayoría de los
venezolanos en un estado de total desengaño y frustración.
El referéndum revocatorio y las elecciones
regionales estuvieron rodeados de todo tipo de fullerías y obstáculos. El
régimen se valió de todos los recursos de que dispone para impedir que los
venezolanos revocáramos el mandato del
presidente y para acaparar prácticamente todas las gobernaciones de estados. Recurrió
a toda clase de abusos: utilizó impunemente los recursos financieros, humanos y
materiales del Estado en su descarado empeño de perpetuar su totalitarismo; destituyó,
o amenazó con destituir, a los empleados públicos que no les son afectos; presionó
a los empresarios que tienen contratos con el Estado; modificó caprichosamente las
normas y los procedimientos que rigen los procesos comiciales para retardar, entorpecer
o manipular la participación libre de los electores; llevó a cabo campañas proselitistas
extemporáneas y abusivas por todos los medios a su alcance, incluso por el canal televisivo oficial y las estaciones de radio
controladas por el gobierno; amenazó a los medios privados de comunicación
social; empleó abusadoramente los recursos del estado en programas de corte
populista y demagógico para comprar voluntades entre las clases menos
favorecidas..
Para ello el régimen contó con la connivencia
de los otros Poderes Públicos, particularmente del electoral que no cumplió el
papel garantizador del derecho de los venezolanos a ejercer libremente y sin
interferencias su voluntad en comicios limpios y transparentes, sino que se
prestó para fomentar y apadrinar un espectacular desfalco a la institución del
sufragio.
En diciembre el régimen intentará nuevamente
manipular nuestro sagrado derecho al voto. Debemos prepararnos desde ya para
impedirlo dominando el justificado sentimiento de frustración que agobia a
muchos compatriotas y rechazando enérgicamente cualquier trampa o maniobra destinada
a influir sobre el resultado de la elección. La consigna debe ser rescatar la
Asamblea Nacional para emprender la restauración de Poderes Públicos que
respondan escrupulosamente a las funciones que les atribuye la Constitución.
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