LA RESPUESTA DE COLOMBIA
Adolfo
R. Taylhardat
Como se temía, las relaciones
colombo-venezolanas se encuentran en una situación delicada por la reacción de
las autoridades venezolanas a las denuncias formuladas por altos oficiales del
ejercito Colombiano sobre la existencia de campamentos de la narcoguerrilla
terrorista en territorio Venezolano.
Después de la reacción inicial del Ministro de
la Defensa, quien calificó de mentirosos a los oficiales colombiano y del
Ministro del Interior quien intentó descalificar lo dicho por el General Martín Carreño insinuando que se trata de un
subterfugio para ocultar su propia torpeza, la Cancillería emitió un Comunicado
en el cual expresó su rechazo a esas informaciones, calificó de “hecho
malicioso” su difusión y manifestó que “Venezuela no puede dejar pasar
inadvertidas” esas afirmaciones. A esto se sumó lo que dijeron el General Lucas
Rincón: “Pretenden hacer creer que esos guerrilleros, que ahora llaman
terroristas, son protegidos en el país”;. el canciller Dávila: “hemos querido
desmentir las acusaciones con las que el general Carreño pretendió enlodar al
Gobierno de Venezuela” y el General Rosendo: “el ejército vecino quería tapar
un error táctico endilgándole a Venezuela un apoyo a las organizaciones
guerrilleras”. (El Nacional 02-04-02, D-1). Para completar, Chávez exigió a
Colombia que diera respuesta al comunicado de la Cancillería y calificó de “gran mentira” lo dicho por los
oficiales colombianos. (EN 03-04-02,
D-1)
A esa metralla escrita y verbal el gobierno
colombiano reaccionó serenamente respaldando las afirmaciones de sus altos
oficiales y proponiendo la convocatoria de la Comisión de verificación de
incidentes fronterizos creada en 1997..
Esto es lo que debió hacer el Gobierno
venezolano desde un primer momento en lugar de lanzarse en una diatriba
mediática que en nada contribuye a aclarar la situación y evidencia una vez más
la falta de tacto diplomático de quienes conducen las relaciones exteriores del
país.
En lugar de aceptar la activación de la
comisión de verificación y de bajar el tono de los agravios, el canciller
reacciona diciendo que la respuesta colombiana no satisface los requerimientos
de Venezuela”, y arremete nuevamente tildando de “falsas”, “inaceptables” e “irresponsables” las declaraciones del General Carreño. (El
Universal 06-04-02, 1-5)
Si, como dice Dávila, las afirmaciones del
General Carreño son falsas, inaceptables e irresponsables, ¿por qué no se
activó inmediatamente el mecanismo de verificación cuya función consiste precisamente
en trasladarse al lugar para evaluar la situación y presentar un informe
“exponiendo la realidad de lo encontrado”?
¿Acaso el gobierno teme que la comisión de verificación confirme lo que
han dicho los militares colombianos y personalidades venezolanas, incluso
militares y lo acaban de corroborar tres reporteros de El Tiempo de Bogotá (EN
08-04-02, A-2) sobre la presencia de la
guerrilla terrorista en Venezuela?
www.adolfotaylhardat.com