LA PALABRA SOCIO DICE MUCHO
Adolfo R. Taylhardat
Con la frase título de este artículo resumió la
Embajadora norteamericana el resultado de su entrevista con el canciller Dávila
a raíz del comunicado de la Embajada Norteamericana rechazando las expresiones
de Chavez acerca de lo que ocurre en Afganistán.
Después de la entrevista, en rueda de prensa, Dávila
reveló que le había recordado a la Embajadora que los Embajadores están
obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos del país,
Cabe preguntar: ¿En qué consistió la intromisión de la
Embajadora Hrinak en los asuntos internos? ¿Hubo intromisión cuando la Embajada
norteamericana rechazó la equiparación que hizo Chavez de las acciones de la
coalición internacional en Afganistán con los odiosos atentados del 11 de
septiembre? ¿Acaso el comunicado no se refiere a un asunto estrictamente
internacional que afecta a los intereses de los Estados Unidos? ¿Procedía una
advertencia de implicaciones tan delicadas como ésta?
Cabe también preguntar: ¿Esa “cartilla” se la han leído
al Embajador cubano en Caracas quien ostensiblemente se inmiscuye en los
asuntos domésticos?
Desde el 11 de septiembre el Gobierno se comportó
contradictoriamente frente a un acontecimiento que infligió una herida muy
profunda al pueblo norteamericano. Fuimos testigos de una secuencia de
incoherencias que progresivamente erosionaron la credibilidad internacional del
país.
Dávila le aseguró
a la Embajadora que lo dicho por Chávez no fue lo que todos vimos, escuchamos y
leímos, sino todo lo contrario y que Chávez está muy dolido por las pérdidas de
vidas afganas inocentes causadas por la acción de los Estados Unidos contra el
terrorismo.
Todos lamentamos
cualquier pérdida de vidas inocentes. Pero nuevamente cabe preguntar: ¿Y en los
atentados de Nueva York y Washington no murieron también muchos inocentes,
incluso algunos venezolanos? ¿Por qué no expresa Chavez el mismo dolor por los
venezolanos inocentes que mueren a diario en el país como resultado de la
violencia y la inseguridad?
El Comunicado de
la Cancillería emitido después de la visita y de la rueda de prensa es un
modelo de incoherencias, cuyo análisis requeriría un artículo separado.
Cuando a la
salida de la entrevista la Embajadora Hrinak dijo: “la palabra socio dice
mucho”, con fina habilidad diplomática lanzaba un mensaje que quien no es
diplomático profesional no podía captar. La palabra socio, en diplomacia tiene
connotaciones particulares. “Socio” (“partner” en inglés) significa compartir o
participar con otro. Es decir que no se es socio solamente de la boca para
afuera sino que se asumen obligaciones y compromisos recíprocos activos.
El resultado de todo este embrollo, consecuencia de la impericia
diplomática y de la improvisación de
quienes dirigen nuestras relaciones internacionales fue el “llamado a
consultas” de la Embajadora Hrinak. Es bien sabido que cuando surge una
situación de tensión entre dos países, hay una escalada de medidas que se
cumplen progresivamente: primero la protesta, luego el llamado a consultas del
Embajador, luego el retiro del Embajador y finalmente la ruptura de relaciones.
En este caso se cumplieron los dos primeros pasos: los llamados del
Embajador Arcaya al Departamento de Estado y el Comunicado de la Embajada
Norteamericana configuran la protesta. Luego la Embajadora Hrinak fue llamada
para consultas. Queda de por medio un solo paso antes de la ruptura.
Chávez tuvo que retractarse públicamente. Adicionalmente, para tratar
de remediar el daño infligido a las relaciones con Estados Unidos, la
Cancillería tuvo que emitir otro comunicado insulso tratando de demostrar con
nuevas incoherencias que si somos “socios” de los Estados Unidos en la empresa
de combatir el terrorismo. Pero del daño ya esta hecho. La credibilidad
internacional de este Gobierno está seriamente comprometida.
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