La OEA,
una organización "in"
Adolfo R. Taylhardat
En estos días el escritor peruano, candidato a
premio Nobel, Mario Vargas Llosa, dijo que la OEA es una institución
inservible, invisible, inexistente, porque hasta ahora, salvo en el caso del
bloqueo decretado a la República Dominicana durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, ha sido incapaz de hacer frente a las
amenazas que ha tenido que confrontar la democracia en nuestra región.
Como señala Vargas Llosa, hubo un momento en que el secretario general
de la OEA pareció asumir una postura de dignidad cuando, en un comunicado
oficial emitido el 5 de enero de este año, expresó su preocupación por el
anuncio que hiciera Chávez de que no renovaría la concesión de la señal a RCTV.
"El cierre de un medio de comunicación masivo es un hecho poco común en la
historia de nuestro continente y no tiene precedentes en las últimas décadas de
democracia", dijo. El secretario general expresó además la esperanza de
que esa decisión fuera revisada y que se permitiera la continuación normal de
las transmisiones de Radio Caracas Televisión. También hizo un llamado a los
medios de comunicación a seguir ejerciendo su función informativa de manera
veraz, libre y objetiva, al servicio de todos los ciudadanos.
Pero a raíz del insólito insulto que le dirigió Chávez durante el acto
de juramentación de los nuevos ministros de su gabinete, el secretario general
de la OEA parece haber quedado intimidado y ha colocado a la Organización en un
estado de inmovilidad que la ha vuelto incapaz de desempeñar sus funciones con
absoluta independencia.
La inamovilidad de la OEA acaba de quedar exhibida cuando por primera
vez un gobierno invoca formalmente la aplicación de la Carta Democrática
Interamericana (CDI). El 19 de junio pasado el gobierno norteamericano solicitó
al secretario general "hacer todos los esfuerzos para visitar Venezuela
para consultar en buena fe, con todas las partes interesadas sobre el caso de
RCTV o considerar otras acciones para tratar la situación y hacer un completo
informe a los ministros de Relaciones Exteriores a través del Consejo
Permanente, a la brevedad posible".
Según el artículo 18 de la CDI, para que el SGOEA pueda visitar un
Estado Miembro donde se están produciendo situaciones que afectan "el
desarrollo político, institucional democrático (como es el caso de Venezuela)
se requiere "el consentimiento previo del gobierno afectado".
Como era de esperarse, el gobierno venezolano, siguiendo el patrón de
todos los regímenes dictatoriales, negó su consentimiento. El 9 de julio el
representante venezolano informó que la solicitud de Estados Unidos era
"totalmente inaceptable" y el secretario general de la OEA informó al
gobierno (de Estados Unidos) "acerca de la imposibilidad de atender a la
solicitud formulada" dice textualmente el comunicado de Prensa de la OEA
de fecha 12 de julio de 2007. Según el representante venezolano, con la
decisión de Chávez de no aceptar la visita del secretario general de la OEA el
tema de RCTV "ha quedado clausurado".
Esto, por supuesto, no es cierto, porque en el sistema interamericano
existen todavía otros recursos, como son la Comisión y la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, órganos que han mantenido siempre una actitud decorosa e
imparcial como corresponde a toda institución con atribuciones
jurisdiccionales.
Lo que sí es cierto es que en el ámbito político quedó consagrada la
inoperatividad de la OEA y peor aún, de la Carta Democrática Interamericana en
la cual los pueblos de América pusieron sus esperanzas para que, como lo exige
el artículo 1º de ese instrumento, la democracia en el continente sea respetada
por los gobiernos. El insensato mecanismo de veto contemplado en el Artículo 18
hace inoperante la CDI y convierte a la OEA en una Organización inane.
Haciendo gala de su incongruencia, el SGOEA dice que sería
"absurdo condenar al régimen de Venezuela", porque "la
democracia está muy vigente en Venezuela" y que, aunque "existen
problemas en ese país, la alternativa que algunos han planteado de promover una
especie de aislamiento del régimen de condena es una alternativa totalmente
inviable desde el punto de vista jurídico y muy inconveniente desde el punto de
vista político" (EU - 16/07/07, Pág. 1.4).
Creo que Vargas Llosa se quedó corto. La OEA se ha convertido en una
institución inútil, inerte, incolora, incompetente, bajo la insulsa dirección
de Insulza, quien se hace el invidente y permanece indiferente ante las
iniquidades del régimen fidelo-chavo-comunista del
siglo XXI.