LA GIRA

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Muchos analistas y medios tratan de establecer un balance costo-beneficio contraponiendo la gira del Presidente Bush a América Latina y la contra-gira emprendida por Chávez. Incluso hay quienes hablan de un supuesto empate. El mismo Chávez, quien en todo momento negó que su viaje tuviera relación con el de Bush, apenas regresó dedicó su cháchara radiotelevisiva del martes de la semana pasada a demostrar que le había dado un K.O. técnico a Bush y le había “metido medio chuzo”

 

En mi opinión fueron dos eventos diferentes que deben ser analizados separadamente. Contrariamente a lo que pretende Chávez,  no fue una competencia para ver quien obtenía más puntos ante la comunidad latinoamericana y la opinión pública internacional. Por eso trataré el tema en dos entregas separadas. En la de hoy analizo la gira del Presidente Bush. En mi artículo del miércoles próximo me ocuparé de la contra-gira de Chávez.

 

Durante mucho tiempo Bush y su gobierno ignoraron las provocaciones y las agresiones verbales de Chávez. La posición de Bush y de la administración norteamericana quedó definida en una entrevista ofrecida al New York Times. Cuando un periodista le pregunto: “¿Señor presidente, hasta cuándo los Estados Unidos van a soportar los improperios que lanza el presidente Chávez en su contra? Muchos de nosotros nos sentimos agredidos por ese señor”, su respuesta fue: “Yo le pido al pueblo de los Estados Unidos que no tome muy en cuenta lo que dice ese señor; definitivamente él lo que quiere es notoriedad y ese gusto no se lo voy a dar; nosotros tomamos más en cuenta sus actos que sus boconerías. Jamás aceptaré un toma y dame con él, ya que no reúne las condiciones mínimas en su comportamiento para entablar una relación de altura con el Presidente de los Estados Unidos de América. Estamos siguiendo de cerca sus acciones y ustedes sentirán nuestra posición. Les garantizo que no es ni será ninguna amenaza para nosotros; lo neutralizaremos cuando sea el tiempo apropiado. Les voy a decir algo que no he dicho hasta ahora. No se imaginan el concepto que tienen todos los presidentes de las naciones vecinas del Presidente Chávez; muchos de ellos expresan que les provoca "nauseas". No se explican cómo un país de la trayectoria de enezuela tenga un presidente de esa calaña.”

 

Sin embargo, después del vergonzoso discurso de Chávez en la Asamblea de las Naciones Unidas se produjo una cadena de reacciones por parte, no solamente de miembros del gobierno y del Partido Republicano, sino también de figuras importantes y congresistas pertenecientes al Partido Demócrata. El Ex–Presidente  Bill Clinton dijo en una entrevista con CNN que Chávez “No nos hace daño a nosotros, se lo hace a sí mismo y a su país” Durante una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes sobre el tema “Los éxitos y desafíos y el futuro de la democracia en América Latina” varios congresistas, entre ellos algunos demócratas, formularon severas críticas a la política que internamente desarrolla Chávez en Venezuela y a la injerencia que ha tenido en la situación política interna y en los procesos electorales de varios países de la región.

 

 

Importantes sectores políticos de los Estados Unidos exigieron a Bush que asumiera una posición más firme en relación con Chávez y la orientación que viene dando a su gobierno. Esos planteamientos se intensificaron cuando, luego de haber sido re-electo en diciembre del año pasado, Chávez imprimió velocidad a su proyecto político para lo cual solicitó y obtuvo que la Asamblea Nacional se desprendiera de su función legisladora y lo autorizara a legislar por la vía de decretos-leyes durante 18 meses. 

 

Esto último evidentemente ha causado justificada consternación y preocupación en la comunidad internacional. De allí que semanas antes del inicio del viaje de Bush, altos funcionarios de su gobierno, entre otros la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el Secretario Adjunto de Estado para América Latina, Thomas Shanon, el Subsecretario para Asuntos Hemisféricos, Nicholas Burns y el jefe del Consejo de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, John  Negroponte  formularon también serias críticas al gobierno de Hugo Chávez.

 

Dentro de este panorama se concreta el viaje de Bush. En la víspera del inicio de la gira el Secretario de Estado para América Latina, y el Subsecretario para Asuntos Hemisféricos quienes realizaron la “pre-gira” a algunas de las capitales que visitaría el presidente norteamericano, aseguraron que esa gira no había sido diseñada para competir con Chávez.

 

A lo largo de la gira las conversaciones con los mandatarios visitados se centraron en problemas y temas de especial interés particular para esos países.

 

En Brasilia el tema central fue el etanol. Allí Lula y Bush firmaron un importante acuerdo destinado a desarrollar la tecnología para la producción de etanol para reducir la dependencia del petróleo, lo cual contribuirán al mismo tiempo a contrarrestar el efecto invernadero. Por su parte Lula aprovechó la oportunidad obtener de Bush un compromiso para impulsar las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha., particularmente en lo que respecta a las subvenciones. En Uruguay el tema central fue el comercio y el acceso de las exportaciones uruguayas en el mercado norteamericano. También el tema de la inmigración ocupó un lugar importante en conversaciones entre los dos mandatarios y Bush ofreció interesarse en la situación de los inmigrantes uruguayos que se encuentran en los Estados Unidos. En Colombia lógicamente el tema central fue el narcotráfico y la lucha contra la subversión de la narco-guerrilla dentro del marco del Plan Colombia. Bush insistió en la necesidad de que en esos esfuerzos se respeten debidamente los derechos humanos. Por su parte el Presidente Uribe obtuvo de Bush el compromiso de hacer gestiones para la pronta ratificación del convenio de libre comercio firmado por ambos países el año pasado. Uribe aprovechó también la oportunidad para adherir a los esfuerzos que emprenderán Brasil y los Estados Unidos en la promoción de la producción y el uso del etanol. En Guatemala también los temas de conversación giraron en torno al narcotráfico, el comercio y la inmigración. Este último constituye una de las principales preocupaciones de Guatemala. El Presidente Berger obtuvo también el compromiso de Bush de atender la situación de los guatemaltecos, aproximadamente 1.3 millones (de los cuales un 60% son ilegales), que han emigrado a los Estados Unidos en busca de oportunidades de trabajo y de mejores condiciones de vida. En México igualmente los temas del narcotráfico, el comercio y la inmigración estuvieron en el centro de las conversaciones. 

 

Sobre el tema sensible de la inmigración, común a todos los países visitados, Bush ofreció impulsar una reforma integral de la legislación inmigratoria de los Estados Unidos.

 

Se ha dicho que el viaje resultó tardío porque durante mucho tiempo los Estados Unidos han ignorado a América y es sólo ahora, cuando Bush está próximo a terminar su mandato, que muestra alguna preocupación por la suerte de nuestra región. Comparto plenamente ese punto de vista pero también aplico el dicho “mas vale tarde que nunca”. Además a Bush le quedan todavía dos años de mandato y en ese tiempo pueden ocurrir muchas cosas. Efectivamente los Estados Unidos no han asignado el interés que merecen sus relaciones con América Latina. Si el viaje de Bush, aunque tardío sindica que por fin hay un cambio de actitud y los Estados Unidos han comenzado a darse cuenta que deben prestar más y mejor atención a los países de su vecindario, ¡bienvenido ese cambio!

 

Durante mucho tiempo las autoridades norteamericanas fueron indiferentes a las reiteradas advertencias que se han hecho acerca de la situación de nuestro país, la orientación que está imprimiendo Chávez a su proyecto político y los riesgos para la estabilidad de la región que representa su empeño en exportar su “revolución bolivariana” al resto de la región.

 

Aún cuando los mandatarios visitados y el propio Bush evitaron referirse públicamente a Chávez, no cabe duda de que el tema estuvo presente en las conversaciones privadas. En cada capital Bush y sus anfitriones coincidieron en proclamar su apego a la democracia con lo cual tácitamente estaban expresando un claro rechazo al régimen autoritario populista que se está implantando en nuestro país.

 

Resulta prematuro emitir un juicio acerca del resultado y los alcances positivos o negativos de la gira del Presidente Bush. La evaluación de esos resultados solo puede hacerse a mediano plazo. Hay que esperar para ver si se concretan los compromisos contraídos con los países visitados. Sobre todo, se requiere un poco de tiempo para ver si efectivamente el viaje significa el comienzo de una nueva relación con América Latina que se materialice en una política seria, decidida y perdurable de apoyo y cooperación para la solución de los problemas que confrontan la región en su conjunto y los países individualmente. De no ser así el sentimiento antinorteamericano que está siendo azuzado y explotado desde Caracas puede seguir escalando.

 

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