EL
UNIVERSAL
Opinión
– Miércoles 22 de julio de 2009
LA
ESCALADA DE INTERVENCIONISMO CHAVISTA EN
HONDURAS
Adolfo Taylhardat
Cada vez se hace más
evidente el nivel y el descaro de la injerencia del teniente coronel presidente
en la situación que atraviesa Honduras.
Primero fue el escandaloso
papel que jugó el mandatario venezolano en las circunstancias que dieron origen
a la defenestración y subsiguiente extrañamiento del entonces presidente
hondureño. Bajo la tutela del gobernante venezolano el hondureño se transformó,
de magnate ganadero conservador en populista de izquierda. La “consulta no
vinculante” que se quería convocar no era sino un paso dentro del proyecto
monitoreado desde la Habana y Caracas para modificar la Constitución y
transformar a Zelaya en otro presidente
vitalicio del “socialismo del siglo XXI”.
Luego vino la andanada
retórica llena de agresiones verbales contra las autoridades que asumieron el
poder en Honduras. En su acostumbrado lenguaje
procaz el líder de la “revolución bolivariana” no escatimó injurias e insultos contra el Presidente Micheleti. “Es un gorila de corbata, un fascista,
prepotente, el clásico burgués”. Esto es sólo un ejemplo de esa andanada de
improperios. Sabiamente Micheleti se abstuvo de caer en provocaciones. “Vamos a
olvidar los ataques de cualquier persona, especialmente los de este caballero”
Después siguieron las
advertencias y amenazas contra las autoridades hondureñas. “Tendremos que actuar militarmente, he
puesto en alerta a la FAN. Yo no puedo quedarme con los brazos cruzados (…) es
un momento de prueba suprema para nosotros". “Si juramentan a Micheleti lo
derrocaremos”. "No podemos permitir este golpe y haremos todo lo que
tengamos que hacer contra esos golpistas, esa burguesía hondureña y ese alto
mando militar (...) le vamos a dar otra lección como la que le dimos aquí el 12
y 13 de abril (de 2002) a la extrema derecha del continente". “Ese golpe
lo vamos a quebrar desde dentro y desde afuera, el mundo lo va a ver,
independiente de las fuerzas militares que tengan”.
Pero como siempre ocurre en situaciones parecidas, esa retórica desenfrenadamente ofensiva provocó
honda indignación en los hondureños quienes han aglutinado y consolidado aún
más el apoyo popular a Micheleti. Las manifestaciones, las pintas y las
pancartas contra el presidente venezolano proliferan en Tegucigalpa y en todo
el país. "No
vamos a permitir que Hugo Chávez nos maneje como títeres a cambio de petróleo y
chantajes, estamos apoyando al Ejército, la policía y al nuevo gobierno,
queremos paz y democracia, no al continuismo y dictaduras disfrazadas", "Nos salvamos del chavismo, los que
queremos la paz y la democracia somos más, a los otros los tienen engañados con
las mentiras de la izquierda malévola de Venezuela". Estas son sólo
algunas de las opiniones de hondureños del común
Frustrado por el fracaso y dolido por el
golpe (este si fue un golpe de verdad)
recibido en Honduras, el teniente coronel presidente, quien no puede
deslastrarse de su mentalidad de militar fracasado, parece dispuesto a jugarse
el todo por el todo y pasar de la simple retórica injerencista a la intervención armada.
Supuestamente está en marcha un “Plan
Caracas” gestado desde nuestro país que persigue desestabilizar y provocar la
caída del gobierno de Micheleti. El plan sería desarrollado simultáneamente con
el ingreso anunciado de Zelaya a territorio hondureño y consistiría en acciones
armadas de grupos armados irregulares infiltrados provenientes de Venezuela y
Nicaragua, bloqueo de carreteras (lo que ya está efectivamente ocurriendo), toma
del aeropuerto de Toncontín, paralización
de instituciones públicas y hospitales y una manifestación popular durante la
cual se producirían quemas de vehículos y provocaciones a las fuerzas de
seguridad para originar confrontaciones y muertes y de esa manera desencadenar
una masacre y acusar al ejército y a la policía como sus autores.
De
todo esto están perfectamente enteradas las autoridades hondureñas y el
Presidente Micheleti ha advertido que expulsará al personal de la Embajada
venezolana en Tegucigalpa. “Ciertos gobiernos -en particular de la República Bolivariana de
Venezuela- en abierta violación al principio de igualdad soberana y libre
determinación de los pueblos, realizan actos de intromisión inadmisible en los
asuntos excluidos de los hondureños, injerencia ésta que debe cesar de
inmediato, la que de continuar se solicitará el retiro del personal de sus
respectivas misiones“, anotó un comunicado de la Cancillería de Honduras. El canciller y jefe de la comisión negociadora designado Carlos López
Contreras, ha advertido a los gobiernos de Venezuela y de otros países que la "injerencia
debe cesar de inmediato ya que, de continuar, se solicitará el retiro de sus
respectivas misiones diplomáticas".
Ojalá lo del “Plan Caracas” no pase de ser una
simple especulación, aunque sabemos que el tipo es capaz de eso y mucho más. No
puede excluirse que, poseído por uno de esos frecuentes arranques de rabia que
le hemos visto tantas veces por televisión, efectivamente haya preparado ese
supuesto “Plan Caracas”.
Y uno se pregunta, ¿este no es el mismo personaje
que hace algún tiempo denunció a los cuatro vientos un supuesto “Plan Balboa”
que tendría por objeto llevar a cabo una invasión a Venezuela presuntamente
para derrocar su gobierno? ¿No es este
el mismo personaje que constantemente invoca la independencia y la soberanía
nacional y denuncia imaginarias agresiones, conspiraciones internacionales e
intentos de intervención armada contra nuestro país? ¿No es el mismo que a cada
momento afirma que existe un plan magnicida internacional contra su persona?
En todo caso, si se llegara a materializar el “Plan
Caracas”, aparte de que sería vigorosamente rechazado por los hondureños y
derrotado por sus fuerzas armadas, como no hay mal que por bien no venga, sería
el harakiri político del teniente
coronel presidente. Quedaría marcado definitivamente en la escena
internacional como un gobernante forajido.
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