La elección de los
parlamentarios internacionales.
Por Adolfo R. Taylhardat (*)
Muy pocos electores saben que en las próximas elecciones los
venezolanos elegiremos diputados al Parlamento Latinoamericano y al Parlamento
Andino. Muchos menos saben qué son, o para que sirven esos parlamentos
internacionales.
La elección de Diputados al
Parlamento Latinoamericano tiene su origen en el Artículo 4º. del Estatuto de
esa Organización, el cual consagra entre sus objetivos “Promover el sistema de
sufragio universal directo y secreto
como manera de elegir a los representantes que integren, por cada país, el
Parlamento Latinoamericano”. Ese Estatuto es parte inseparable del Tratado de
Institucionalización del Parlamento Latinoamericano (suscrito por Venezuela en
Lima el 16 de noviembre de 1987, ratificado mediante Ley Aprobatoria promulgada
y publicada en la Gaceta Oficial No. 34.035 de 23 de agosto de 1988).
A su vez, el Artículo 273 de
la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política (LOSPP), establece que
“Cuando por acuerdos o tratados internacionales legalmente suscritos por
Venezuela (como es el caso del Tratado de Institucionalización del Parlamento
Latinoamericano y su Estatuto), sea necesario un proceso electoral para elegir
representantes a organismos deliberantes de competencia internacional, los
mismos serán organizados, supervisados y dirigidos por el Consejo Nacional
Electoral”.
El mismo artículo de la
LOSPP establece, entre otras cosas
a) que ese proceso
electoral se efectuará en forma simultánea con la elección de los Diputados al
Congreso de la República (ahora
Asamblea Nacional);
b) que las
condiciones para postularse como candidato son las mismas que se exigen a los
candidatos a diputados;
c) que los partidos
políticos y grupos de electores deben
postular sus candidatos en listas
nacionales,
d) que la elección
se hará con base en el total de votos lista obtenidos por cada partido y de
acuerdo a la representación proporcional que establece la LOSPP.
Esa norma de la LOSPP lo que
ha hizo fue establecer el procedimiento necesario para que nuestro país pueda
dar cumplimiento a las obligaciones internacionales válidamente contraídas y
por lo tanto de aplicación imperativa para Venezuela.
Seguramente tampoco saben los venezolanos que esta es la segunda vez
que eligen, mediante sufragio directo, universal y secreto, los parlamentarios
que nos representarán en esos importantes órganos deliberantes regionales.
Cuando en noviembre de 1998 se iba a proceder, por primera vez en
Venezuela, y en toda América Latina, a la elección de parlamentarios
internacionales, siendo quien escribe uno de los candidatos para el Parlamento
Latinoamericano, y ante la falta de información al público acerca de ese
importante acontecimiento, traté, sin resultado, de interesar en el tema a
periodistas amigos. Como consecuencia de esa indiferencia, quizás con la
excepción de los elegidos y sus allegados, aquella elección pasó completamente
desapercibida. Es más, hubo incluso quien interpuso una demanda ante la
entonces Corte Suprema de Justicia pidiendo la anulación nulidad de dicha
elección porque no se había informado debidamente al electorado.
En esta nueva elección la situación se presenta prácticamente igual.
Son muy pocos los venezolanos que están conscientes de que el 30 de Julio
deberán elegir doce diputados al Parlamento Latinoamericano y cinco al
Parlamento Andino.
Quien escribe, siendo de nuevo candidato al Parlamento Latinoamericano,
ha venido adelantando personalmente, dentro de sus limitaciones, una especie de
“campaña pedagógica” con la finalidad de llamar la atención del elector sobre
el hecho mismo de la elección, explicar cómo se va a votar e informar en que
consisten los parlamentos internacionales.
Otros candidatos han venido haciendo un esfuerzo similar, siempre a
título personal.
Mi “campaña pedagógica” ha consistido en reuniones con familiares y
amigos en mi propia residencia; artículos de prensa, uno de los cuales fue
publicado en este mismo diario en la víspera del funesto 28 de mayo; visitas a
los periódicos; participación en programas de radio y televisión; reuniones con
grupos de estudiantes, profesionales y empresarios; y, sobre todo (porque no
requiere mayores gastos), una intensa labor de difusión a través de INTERNET.
Esa campaña ha sido exitosa porque ha servido para que un gran número
de personas se entere de la elección de los parlamentarios internacionales.
Pero ese esfuerzo personal de sensibilización, por su propia naturaleza abarca
un universo limitado en comparación con la totalidad de los 11 millones de
electores.
No hay que olvidar que uno de las razones que llevó a la Sociedad Civil
a interponer el recurso de amparo que condujo a la posposición de la
megaelección fue precisamente la falta de información, o mejor, el
desconocimiento, en que se encontraban los venezolanos acerca de quienes eran
los candidatos para los distintos cargos electivos y la manera como debían
sufragar su voto.
Ahora se
corre el mismo riesgo que en 1998. Hasta ahora el Consejo Nacional Electoral no
se ha tomado la molestia de informar al público los detalles de la elección de
los parlamentarios internacionales. Es urgente que el CNE inicie un programa
intenso de información al público. Esta elección, por su propia naturaleza
tiene una gran trascendencia internacional. Los ojos de los 22 parlamentos
miembros del PARLATINO están pendientes de cómo se realizará esa elección
porque luego les tocará a sus países hacer lo mismo.