|
La
difamación es el arma del régimen Adolfo
R. Taylhardat 21-05-08 El único recurso de que dispone Hugo Chávez para
defender su régimen ya desacreditado internacionalmente es el insulto, la
descalificación, la infamación. Esa es la defensa de quien no tiene
argumentos para construir una argumentación sólida. Es, en definitiva, el
arma de los ignorantes y mediocres. Esa arma la utiliza Chávez
indistintamente contra sus opositores dentro del país y contra quien más allá
de nuestras fronteras lo critique o enjuicie su régimen. Hemos visto los
epítetos que le ha dedicado al presidente Uribe, los cuales alcanzaron el más
alto nivel de insolencia a raíz de la incursión en la cual resultó muerto
Raúl Reyes. El tono cedió después de la Cumbre del Grupo de Río supuestamente
como resultado de un "pacto de caballeros" concertado en esa
oportunidad. Pero como la caballerosidad de Chávez es escasa, si es que tiene
alguna, los ataques contra su par colombiano han arreciado nuevamente con
ocasión de la presentación del informe de Interpol sobre las computadoras de
Raúl Reyes. El presidente Bush, Condoleezza Rice, José María Aznar, el
presidente Vicente Fox, el presidente Rodríguez Zapatero, el rey Juan Carlos,
el presidente Alan García y ahora, más recientemente la canciller alemana
Angela Merkel son solamente algunas de las víctimas de la descomedida
insolencia, de la vulgar irreverencia de Chávez. Ahora le ha tocado el turno
al secretario general de Interpol, Ronald K. Noble. "Vagabundo
internacional", "descarado internacional", "bandido"
lo ha llamado Chávez. Además haciendo un juego de palabras con su apellido,
lo calificó de "innoble". Dijo que es "un policía
gringo", "agresivo e irrespetuoso". Pero no se limitó a descalificar
al principal ejecutivo de esa importante organización sino que arremetió
igualmente contra la institución misma, afirmando que el Informe elaborado
sobre las computadoras de Raúl Reyes es parte de un "show"
concertado y orquestado por los presidentes Uribe y Bush con Interpol.
Durante un encuentro con corresponsales extranjeros, en un intento por
restarle la importancia, dijo que a él le preocupan solamente los "temas
serios" y que no se iba a ocupar de un "show de payasos" como
el que supuestamente había montado el gobierno de Colombia con la rueda de
prensa para la presentación del Informe de Interpol. Todo esto porque, como era de esperarse, Interpol certificó la
incolumidad "de las ocho pruebas instrumentales de carácter
informático" (tres computadores, dos discos duros externos y tres
pen-drives que encontró el gobierno colombiano en el campamento donde fue
ultimado Raúl Reyes, así como los archivos y documentos de ujsuario
contenidos en esos instrumentos. Interpol dice textualmente en su Informe que "no ha encontrado
indicios de que tras la incautación a las FARC de las ocho pruebas
instrumentales de carácter informático, efectuada el 1 de marzo de 2008 por
las autoridades colombianas, se hayan creado, modificado o suprimido archivos
de usuario en ninguna de dichas pruebas". Y precisa: En su informe Interpol deja claramente establecido que su papel en
este asunto se limitó exclusivamente a realizar "un examen forense
exhaustivo" de las ocho pruebas instrumentales, es decir a hacer una
"autopsia" de las tres computadoras, los dos discos duros externos
y los tres pen-drives exclusivamente para constatar y certificar si las
autoridades colombianas habían creado, modificado o suprimido alguno de los
documentos encontrados, o dicho en términos sencillos, si esos instrumentos
habían sido objeto de alguna manipulación mientras estuvieron en poder de
quienes tuvieron a su cargo su custodia. Esta conclusión a que llegó Interpol se ajusta estrictamente a los
términos del acuerdo de Asistencia Técnica suscrito por ambas partes, en el
cual además se establecieron las condiciones para asegurar la independencia
de Interpol y se creó el marco jurídico dentro del cual esa organización
cumpliría la solicitud del gobierno colombiano de proporcionarle asistencia
técnica independiente en materia de investigación informática forense para
que examinara los archivos de usuario contenidos en las ocho pruebas
instrumentales de carácter informático decomisadas a las FARC y para que
determinara si alguno de dichos ficheros de usuario se había creado,
modificado o eliminado el 1º de marzo (fecha del ataque al campamento de Raúl
Reyes, o después de esa fecha. Es importante destacar que la propia Interpol ha dicho que "la
exactitud y el origen del contenido de los datos queda fuera del alcance del
examen informático forense" El Informe dice expresamente: "La
verificación realizada por Interpol de las ocho pruebas instrumentales
citadas no implica la validación de la exactitud de los archivos de usuario
que contienen, de la interpretación que cualquier país pueda hacer de dichos
archivos, ni de su origen. Es perfectamente sabido que, a efectos de los
organismos encargados de la aplicación de la ley, las conclusiones sobre la
veracidad o exactitud del contenido de cualquier prueba se establecen en el
marco de un procedimiento judicial de ámbito nacional o internacional, o bien
por parte de una comisión especialmente designada y con jurisdicción sobre el
asunto en litigio", y agrega: "corresponde a las autoridades
colombianas decidir de manera soberana qué información debe revelarse". De la lectura del informe se aprecia la seriedad, el profesionalismo
y la transparencia con la cual actuaron tanto las autoridades colombianas
como los funcionarios de Interpol. El Informe describe detalladamente las
medidas de seguridad que en todo momento se pusieron en práctica para
asegurar la incolumidad de la información contenida en las computadoras y
para evitar que dicha información pudiera trascender más allá de las personas
autorizadas para analizarlas. Se trata efectivamente de un informe técnico. No podía ser de otra
manera. Eso fue lo que solicitó el gobierno de Colombia y lo que produjo
Interpol. Por eso sorprende declaración del Secretario General de la OEA en
la cual, de manera aislada destaca esta característica del Informe, con lo
cual pareciera dejar trascender hacia el público la sensación de que buscara
rebajar su importancia. Insulza sabía perfectamente la naturaleza de Informe
que presentaría Interpol como lo demuestra el siguiente párrafo del Informe:
"El Secretario General de Interpol mantuvo una conversación telefónica
con D. José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados
Americanos (OEA) para informarlo del examen de carácter exclusivamente
técnico que iba a realizar Interpol. El Sr. Insulza afirmó que apoyaba firme
y públicamente que Interpol efectuara un examen independiente para determinar
si alguno de los archivos de usuario contenidos en las ocho pruebas
instrumentales de carácter informático había sido añadido, modificado o
suprimido con posterioridad a su decomiso a las FARC, practicado el 1 de
marzo de 2008". Lamentablemente, la declaración de Insulza en los
términos en que fue publicada, ha originado desasosiego porque da la
impresión de que buscara restar importancia de la labor cumplida por Interpol
o en todo caso debilitar los resultados de la investigación realizada
cumplida por esa organización. En su informe Interpol señala que estaba consciente de que, dada la
delicada naturaleza de la investigación que iba a realizar, "tanto la
Organización como sus especialistas iban a convertirse en un foco de atención
y podían ser blanco de críticas injustas o poco consideradas de índole
política" como efectivamente ha sido el caso de Hugo Chávez y sus megáfonos
Morales, Correa y Ortega. Cabe señalar que esta actitud del presidente
venezolano no solamente es injusta sino injustificada ya que, como señala el
informe, el Secretario General de Interpol propuso a las autoridades
venezolanas viajar a nuestro país para informar sobre la naturaleza de la
labor que le había encomendado el gobierno colombiano. Es mas, el 4 de abril
el señor Noble le dirigió una carta a Marcos Chávez, comisario general del
CICPC, con copia a Rodríguez Chacín, en la cual reiteró su disposición de
colaborar con las autoridades venezolanas "para reforzar la cooperación
policial y prestar toda la ayuda necesaria a las autoridades nacionales
competentes" y le manifestó estar dispuesto a reunirse con él, si
lo consideraba conveniente para facilitar la cooperación judicial y la
asistencia judicial en una investigación tan delicada". El señor Chávez
no se dignó dar respuesta a esa comunicación. Más allá de la innegable importancia que tienen las conclusiones a
que llegó la Interpol en su investigación y del serio impacto mundial que ha
tenido (prácticamente todos los periódicos del mundo publicaron despachos
relacionados con el informe de Interpol y destacaron la estrecha conexión
existente entre Chávez y las FARC), de los improperios que le dedica Chávez a
Interpol emergen muchas interrogantes muy preocupantes: ¿Cómo quedan las
relaciones del gobierno de Chávez con Interpol? Si según Chávez esa
prestigiosa organización está dirigida por un "vagabundo
internacional", un "descarado" "un bandido", ¿que queda
para los delincuentes, los gángster, los terroristas, los narcotraficantes,
las mafias internacionales? Los malhechores de todo el planeta deben estar
felices porque la autoridad de la institución policial que los persigue a
través de las fronteras ahora ha sido puesta en entredicho. ¿La
descalificación pública que ha hecho Chávez de Interpol convertirá a
Venezuela en santuario de forajidos y criminales internacionales que vendrán
a nuestro país para ponerse a salvo de la persecución policial internacional?
¿O será que Chávez busca recusar e inhabilitar anticipadamente a
Interpol consciente de que en algún momento, en un futuro que ojalá no esté
muy lejos, será objeto de una requisición internacional para que rinda cuenta
de todos los males que ha causado al país y a los venezolanos? |
|
|