LA CUMBRE Y LA ANTICUMBRE

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Mañana comienza la IV Cumbre de las Américas, que reunirá los 34 Jefes de Estado y de gobierno del continente, incluido el Caribe, con la sola excepción del dictador cubano.

 

Se dice que el mundo padece de “cumbritis” al punto de que se está convirtiendo en una modalidad de turismo presidencial. Sin embargo, la Cumbre de las Américas es evidentemente el foro gubernamental más importante del hemisferio. Es el único en el cual participan desde los más pequeños hasta los más poderosos países del continente. Allí los Jefes de Estado y de Gobierno emitirán un documento de consenso donde  se comprometen a tomar acciones para la solución de uno de los problemas más vitales para el futuro de la región. El tema de esta Cumbre “Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática” no podía ser más adecuado, oportuno y pertinente.

 

Cuando aparezca publicado este artículo el Grupo de Revisión e Implementación de las Cumbres (GRIC), integrado por los Cancilleres, habrá completado la elaboración de la Declaración que aprobarán los gobernantes. Seguramente, como ocurrió en Salamanca,  las dificultades de última hora habrán sido superadas recurriendo a las sutilezas de la semántica, de la cual los diplomáticos sabemos hacer buen uso. Se habrá encontrado una fórmula para incorporar la mención del ALCA – a pesar de los esfuerzos venezolanos para torpedearla – sin desdeñar los intereses de los países que rechazan la fijación de una fecha para su puesta en marcha y sin desairar a quienes exigen la eliminación de los subsidios a los productos agrícolas. También se habrá encontrado una formula para superar el impasse sobre la  alusión a las políticas de Estado para generar empleo.

 

Pero también habrá sido rechazada la pretensión de introducir la entelequia del ALBA. Chávez dice que va a Mar del Plata para “enterrar el ALCA”. “El caballero Bush va a seguir planteando su cosa, parece que está tratando de revivir el ALCA”. “El ALCA esta muerto” (Chávez dixit). Él en cambio seguirá tratando de hacer nacer el ALBA, criatura que ni con fórceps ha logrado ver la luz hasta ahora.

 

Pero no podía faltar, como ya se ha vuelto una rutina en todas las Cumbres, una manifestación “anti”  motorizada por las izquierdas trasnochadas que se empeñan en obstaculizar  todo esfuerzo internacional  para combatir el subdesarrollo. Esas izquierdas escenificarán la “III Cumbre de los Pueblos” para confrontar la Cumbre de Mar del Plata “donde el gobierno estadounidense y los que concuerdan con él pretenden imponer el proyecto de dominación y saqueo del continente” y para “decir no al libre comercio”. La figuras estelares del ese evento serán Diego Maradona, vergüenza del fútbol argentino y, no podía faltar, Hugo Chávez.

 

Sin embargo, a pesar de la anti - cumbre y a despecho de la reserva que seguramente formulará Chávez al documento final la IV Cumbre de las Américas terminará exitosamente. Lo importante es que sus resultados no se queden en el papel.

 

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