LA CLONACIÓN EN LA CUMBRE
Por Adolfo R. Taylhardat (*)
El
experimento realizado recientemente en Escocia por el Dr. Ian Wilmut, que dio
como resultado la duplicación, o clonación, genéticamente idéntica de una
oveja, suscitó justificada preocupación en la opinión pública. Hay consenso en
reconocer la importancia de esa experiencia desde el punto de vista científico,
pero al mismo tiempo se han formulado serias advertencias sobre las peligrosas
implicaciones que pudieran derivarse de ese importante paso científico.
Para el
individuo común, el hecho de que un ser viviente pueda ser fabricado "en
laboratorio" despierta justificadas inquietudes. Lo primero que viene a la
mente es que lo que se hizo con un animal podría hacerse con un ser humano. Desde
el punto de vista teórico esto es perfectamente posible. El procedimiento para
efectuar la clonación es relativamente sencillo y su aplicación a seres humanos
no presentaría mayores complicaciones. Basta con extraer el material genético
de una célula e insertarlo en un óvulo al cual a su vez se le extrajo el
material genético. Ese óvulo, una vez implantado en una matriz desarrollaría un
"clon", un ser viviente idéntico a la persona de la cual se obtuvo el
material genético original.
El
debate sobre las implicaciones éticas y legales de la clonación afortunadamente
se inclina definitivamente hacia la prohibición del empleo de esa técnica para
la reproducción de seres humanos. Las razones son numerosas y van desde las de
orden religioso que consideran que el hombre no tiene derecho a hacer el papel
de Dios, hasta las de carácter científico que consideran que la clonación de
seres humanos tendría consecuencias nefastas sobre el orden natural de la
evolución y de la biodiversidad, pasando por las de naturaleza política que
llegan hasta advertir sobre el peligro de que la manipulación genética pueda
ser utilizada por gobernantes inescrupulosos para crear ejércitos de esclavos.
Han
surgido ya iniciativas concretas para hacer que la comunidad internacional se
interese en el tema y dicte normas destinadas a ejercer control sobre las
experiencias genéticas y prohibir las manipulaciones genéticas sobre seres
humanos.
La
UNESCO ha dado un importante paso con
la aprobación de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano. Allí se
establece expresamente (Artículo 11) que no deben permitirse las prácticas
contrarias a la dignidad humana como la clonación con fines de reproducción de
seres humanos. La Declaración invita a los gobiernos a cooperar para adoptar medidas
destinadas a impedir esas prácticas.
La VII
Cumbre Iberoamericana que se celebrará en la Isla de Margarita del 8 al 9 de
noviembre centrará su atención sobre el tema de los valores éticos de la democracia.
Dentro del marco de la preparación de esa importante reunión se efectuó
recientemente en Caraballeda la V conferencia Científica Iberoamericana, la
cual tuvo a su vez, como tema central, los desafíos éticos de la investigación
científica y la tecnología. El resultado más importantes de esa Conferencia,
que contó con la asistencia de eminentes científicos de todos los países de Ibero
América, consiste en la recomendación que la comunidad científica
iberoamericana dirige a los Jefes de Estado y de Gobierno para que en su
reunión Cumbre de Margarita formulen un
pronunciamiento categórico y solemne mediante el cual se establezca que
"ninguna investigación relativa al genoma humano, ni sus aplicaciones,
podrá realizarse sin hacer prevalecer el respeto a los derechos humanos y las
libertades fundamentales de las personas" y acuerden, en consecuencia,
"prohibir las prácticas que sean contrarias a la dignidad humana, como la
clonación con fines de reproducción de seres humanos".
Generalmente
la opinión pública observa con reservas e incredulidad la celebración de
reuniones internacionales como la Cumbre Iberoamericana. Los resultados de esos
eventos pocas veces se materializan de inmediato y deben verse siempre con
perspectiva de mediano y largo plazo. Un pronunciamiento como el que proponen
los científicos iberoamericanos, emitido por primera vez al más alto nivel de
sus Gobiernos, tendrá un impacto trascendental sobre la comunidad científica
global. Sin desconocer que la libertad de la investigación científica es
imprescindible para el progreso de la humanidad, los Jefes de Estado y de
Gobierno de los países de ibero América establecerán una pauta de inestimable
alcance moral al sentenciar que las investigaciones sobre el genoma humano, y más
concretamente, la práctica de la clonación debe quedar supeditadas al respeto
de la dignidad del individuo. Esa pauta servirá a su vea para que los países
adopten, individual o colectivamente,
medidas legislativa destinadas a
incorporar en sus ordenamientos legales nacionales normas concretas que sin
interferir en el ejercicio libre de la investigación científica, obliguen a los
investigadores a tener en cuenta las consecuencias éticas que su actividad
puede tener sobre el individuo y sobre la sociedad.
(*) Ex - Presidente de la Junta de Gobernadores del
Centro
Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología.