LA CASA ROJA

 

A pertir de ahora nuestra cancillería, la honorable y venerada “Casa Amarilla”, pasará a llamarse la “Casa Roja” ya que según el Embajador y Viceministro para América del Norte, Jorge Valero, el corazón de ese Despacho es “rojo rojito”.

 

Desde hace tiempo se venía operando el proceso de “rojización” del Ministerio de Relaciones Exteriores.  El funcionariado profesional de carrera ha sido progresivamente destituído o forzado a acogerse a la  jubilación para sustituirlo con funcionarios improvisados, algunos adiestrados  en los quehaceres de la diplomacia en una o dos semanas, otros enviados a Cuba para ser indoctrinados.

 

Durante los 40 años de la era democrática venezolana se cumplió un laborioso proceso de profesionalización del Servicio Exterior que permitió a Venezuela contar con diplomáticos sobresalientes y de sólida experiencia. Durante ese período la diplomacia venezolana alcanzó un elevado  y bien merecido prestigio y reconocmiento internacional. En los foros multilaterales la voz de Venezuela siempre fue escuchada con respeto, interés y atención y la presencia del país era solicitada por la objetividad, ecuanimidad y responsabilidad que caracterizaban las posiciones y la conducta internacional del país.

 

Todo eso, lamentablemente, se ha venido abajo. Hoy día Venezuela es vista internacionalmente como un megáfono de Cuba. Las instrucciones a los funcionarios diplomáticos no se generan en el Ministerio de Relaciones Exteriores. No tengo prueba de ello, pero me aseguran que en la sede del MRE opera, en horas de la noche, una Cancillería paralela integrada por funcionarios cubanos que planifican y deciden las posiciones que adoptará el país en el escenario internacional. Hay denuncias concretas de que las Embajadas venezolanas no mueven un dedo sin consultar a las Embajadas cubanas. También han circulado por internet informaciones según las cuales en algunos consulados y embajadas venezolanas operan funcionarios cubanos.

 

Recientemente se dio un paso mas hacia la profundizacion de la rojización de la Cancillería. La Asamblea Nacional acaba de sancionar una Ley mediante la cual se suprime la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores (CARE), creada en 1974.

 

Dicha comisión estaba  integrada por los ExPresidentes de la República, los ExMinistros de Relaciones Exteriores, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada, cuatro representantes designados por el poder legislativo y dos miembros designados por el presidente de la República. Su función, como lo explica su nombre, era contribuir a orientar al gobierno en la toma de decisiones en cuestiones trascendentales de política exterior.

 

Según la Exposición de Motivos de esa Ley, como resultado de los “cambios constitucionales ocurridos a partir del año 1999, entre los cuales se propugna la racionalización de la Administración Pública a fin de mejorar su eficacia en el ejercicio de sus funciones …. resulta necesaria la revisión de la actual estructura del Ministerio de Relaciones Exteriores con el objeto de adecuarlo a los nuevos paradigmas establecidos en esa normativa orgánica” y por lo tanto resulta necesario suprimir la CARE.

 

Traducido en lenguaje sencillo eso significa que, la Cancillería venezolana es la única en el mundo que no necesita beneficiarse del conocimiento, la sabiduría y la experiencia que reune una comisión asesora como esa. En  prácticamente las cancillerías de todos los países de nuestra región existen comisiones similares a la que ahora se aniquila en Venezuela.

 

La única interpretación que puede tener esa decisión es que como en la actualidad la Cancillería no cumple ningún papel útil, no hace falta contar con ún órgano asesor  Esta decisión es una nueva muestra patente del desprecio que tiene el régimen  por todo lo que signifique erudición y excelencia. Lo único que vale en la actualidad es la mediocridad.