LA CARTA DEMOCRÁTICA
INTERAMERICANA
Adolfo R. Taylhardat
La Carta Democrática
Interamericana contempla un sistema doble de protección a la democracia: 1)
protege a los gobiernos democráticos de una eventual ruptura del orden
constitucional imponiendo un freno a los golpes de estado; 2) protege a los
gobernados de cualquier alteración del orden constitucional contemplando
recursos para impedir que un presidente legítimamente electo se convierta en
dictador.
Para ésto la Carta: enumera
los elementos esenciales de la democracia representativa (respeto de los derechos humanos y las
libertades fundamentales, acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado
de derecho, elecciones periódicas libres, justas y basadas en el sufragio
universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo, régimen plural
de partidos y organizaciones políticas, separación e independencia de los
poderes públicos) y los componentes fundamentales del ejercicio de la
democracia (transparencia de las actividades gubernamentales, probidad,
responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, respeto por los
derechos sociales, libertad de
expresión y de prensa)
Los acontecimientos del 11
de Abril sometieron a prueba, por primera vez, la Carta Democrática. Se activó
el mecanismo contemplado en ese instrumento disponiendo, la visita a Venezuela
del Secretario General de la OEA y la convocatoria de una Asamblea
Extraordinaria para conocer el resultado de esa visita.
El Secretario General, en un
informe equilibrado y objetivo, señaló numerosos hechos y situaciones que ponen
en evidencia la ausencia de los elementos esenciales y de los componentes
fundamentales del ejercicio de la democracia representativa en la situación
venezolana.
Progresivamente lo
venezolanos somos privados de esos elementos y componentes. Son numerosos los
hechos, decisiones y actuaciones del
Gobierno que evidencian el empeño por imponernos una ideología y un régimen
absolutamente antidemocráticos y ajenos a nuestra idiosincrasia, todo lo cual
configura violaciones flagrantes de la Carta Democrática. El informe del
Secretario General de la OEA es contundente a este respecto. El canciller
venezolano intentó desmentir a Gaviria, pero los hechos son evidentes, están a
la vista de la comunidad internacional.
En función de esto la
Asamblea Extraordinaria “alienta” al gobierno a observar y aplicar
plenamente los elementos y los componentes esenciales de la democracia
representativa.
En mayo vendrá a
Venezuela una misión de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. La Asamblea Extraordinaria pidió al Consejo
Permanente que prepare un informe sobre la situación política venezolana. Si
esos órganos actúan también con objetividad y seriedad el resultado será la
constatación de que Chávez perdió la legitimidad que obtuvo cuando fue electo.
Consiguientemente, procede la aplicación de la Carta Interamericana en defensa
del derecho de los venezolanos a ser gobernados en democracia.