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Caracas, miércoles 20 de febrero, 2008 |
LA CALIFICACIÓN DE “ESTADO
TERRORISTA” Y SUS EFECTOS
Adolfo R. Taylhardat
La semana pasada un grupo de 25 parlamentarios del
Partido Republicano de los Estados Unidos presentó en el Congreso de ese país
un proyecto de resolución que tendría por objeto solicitar que se evalúe si
Venezuela reúne las condiciones para ser calificada como “Estado terrorista”.
De ser aprobada esa moción la evaluación deberá ser realizada por la Casa
Blanca luego de consultar con los Departamentos de Estado, de Justicia y del
Tesoro y las agencias de inteligencia de ese país. La decisión final acerca de
si Venezuela debe ser incluida en la lista de países terroristas, que
actualmente incluye a Irán, Cuba y Corea del Norte (Libia fue excluida de dicha
lista) deberá tomarla el Presidente de los Estados Unidos, nada menos que “Mister Danger”.
De acuerdo con la Ley Antiterrorista, firmada por el
Presidente Clinton el 24 de abril de 1996, una decisión de esa naturaleza
tendría, entre otros los siguientes efectos:
1)
Venezuela dejaría de recibir asistencia dentro
del marco de la Ley de Ayuda Exterior. En realidad la situación de Venezuela no
variaría mucho en este aspecto ya que desde el año 2004 la Ley de Asignaciones
para Operaciones Internacionales,
Financiamiento a la Exportación y Programas conexos estableció que los fondos
asignados mediante esa ley no pueden ser
destinados a asistencia para el Gobierno de Venezuela, y solo pueden ser
autorizados para promover la democracia y el Estado de Derecho en nuestro país.
2)
Estados
Unidos se opondría en todas las instituciones financieras internacionales (el
Banco Internacional de Reconstrucción y
Fomento, la Asociación Internacional de Fomento, el Fondo Monetario
Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo) y cualquiera otra
institución similar a la concesión de cualquier tipo de préstamo a Venezuela.
3)
Además,
como ha ocurrido con los otros países
que están en la lista, Venezuela podría
ser objeto de otras sanciones económicas como el congelamiento de activos en
los Estados Unidos y la prohibición o la imposición de restricciones o multas
sobre ciertas categorías de relaciones comerciales.
En su propuesta los legisladores norteamericanos
piden que se investiguen los lazos del
presidente Chávez con Irán y con las FARC, organización reconocida
internacionalmente como terrorista. Además, el proyecto de resolución dice expresamente: “La Cámara de Representantes
pide a los Estados Unidos investigar hasta qué punto Venezuela puede ser
señalada como un santuario para terroristas” y define como santuario “un área
en un país que es utilizada por
organizaciones terroristas bajo un gobierno que expresamente lo permite,
lo conoce y lo tolera”
No hay que olvidar
que en mayo del 2004 el Departamento de Estado ya había calificado a
Venezuela como un Estado que “no coopera totalmente” con la campaña contra el
terrorismo y que esa misma calificación fue atribuida a nuestro país en el año
2000 por la “Comisión Nacional contra el Terrorismo, también conocida como la
“Comisión Bremer”. Tal calificación se considera como un paso previo a la
categorización de “estado promotor”
A lo anterior hay que agregar que la semana pasada, durante su
comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, la
Secretaria de Estado Condoleeza Rice informó que “el Departamento del Tesoro y
los organismos de inteligencia de su país” están investigando si en las transacciones
entre Venezuela e Irán pudiera existir alguna
violación de las leyes norteamericanas sobre sanciones contra este
último país.
Son
abundantes, y en las últimas semanas particularmente intensas y notorias las
informaciones, los indicios y hasta las evidencias de la estrecha vinculación
del presidente Chávez con el régimen de Ahmadineyad y los fuertes nexos que mantiene con las FARC.
Si bien es cierto que el vocero del Departamento de Estado Norteamericano
ha afirmado que no está planteado ni previsto que su gobierno esté considerando
incluir a Venezuela en la lista de países terroristas, la iniciativa de los
congresistas republicanos no debe ser
tomada a la ligera.
En
momentos en que nuestro país atraviesa una severa crisis de abastecimiento y
nuestra principal industria se encuentra sometida a medidas judiciales que
inevitablemente tendrán un serio impacto sobre todos los venezolanos, Chávez
debería dejar de seguir jugando con la candela,
provocando a las autoridades de los Estados Unidos que, quiéralo
Chávez o no, es un país gigante que si
se decide puede causarnos mucho daño y agravar todavía más la compleja situación económica que confrontamos.
Venezuela no es David, pero el país del norte si puede compararse con Goliat.
La paciencia de los países, como las de los seres humanos tiene su límite.
www.adolfotaylhardat.net