La autoridad del Ejecutivo
depende de la confianza del Legislativo.
Por Adolfo R.
Taylhardat (*)
Las delegaciones del Parlamento Latinoamericano y del
Parlamento Europeo se reunieron en Bruselas del 16 al 18 de marzo en el marco
de la XIV Conferencia Interparlamentaria Unión-Europea - América Latina. La
reunión coincidió con la crisis política sin precedentes que confrontó la Unión
Europea como resultado de la investigación ordenada por el Parlamento Europeo
sobre irregularidades administrativas ocurridas en la Comisión Europea.
El Informe del "comité de sabios" que realizó
la investigación por encargo del Poder Legislativo europeo provocó la renuncia
de los veinte integrantes del Poder Ejecutivo
de la Unión Europea (la Comisión
Europea) y obligó a los Gobiernos a designar un nuevo Presidente de ese cuerpo
colegiado, quien deberá, a su vez, proceder a escoger el resto de su Gabinete.
Con la frase que sirve de título a este artículo el
Presidente del Parlamento Europeo, José María Gil Robles, resumió ante los
representantes del Parlamento Latinoamericano que participábamos en la
Conferencia los alcances la delicada crisis que atravesaba la Unión Europea.
Aplicando su función contralora, el Parlamento denunció la conducta fraudulenta
y nepótica de los miembros de la Comisión, entre quienes se contaban un
Ex-Primer Ministro de Luxemburgo y una Ex-Primer Ministro de Francia. Ante la
inminencia del voto de censura del Parlamento, el Ejecutivo europeo, que había
perdido la confianza del legislativo, dimitió en bloque.
Lejos de quedar debilitada por la crisis, la Unión
Europea ha salido de ella considerablemente fortalecida. Esta coyuntura ha
consolidado el poder político del Parlamento Europeo, hasta entonces desdeñado
tanto por la Comisión como por los Gobiernos de los países miembros. Hasta ese
momento el principal papel del Parlamento consistía en escrutar y aprobar el
presupuesto comunitario. A partir de ahora la Comisión, y los Gobiernos tendrán
muy en cuenta que el Poder Legislativo comunitario tiene un peso político
propio, suficiente para decidir la suerte del principal órgano ejecutivo de la
Unión. En adelante, el Ejecutivo comunitario deberá presentar cuenta y
responder por el ejercicio de sus funciones ante el Parlamento y contar con su
confianza para asegurar la continuidad de su gestión. Al reconocer el peso de
su principal órgano legislativo, la Unión Europea ha dado una demostración de
auténtica madurez democrática.
El Parlamento Latinoamericano debe extraer de ese
episodio importantes enseñanzas si aspira a
servir como un auténtico órgano parlamentario regional según lo
establecen su Tratado de Institucionalización y su Estatuto.
La crisis comunitaria tampoco afectó el desarrollo de la
XIV Conferencia Interparlamentaria Unión Europea - América Latina. Por el contrario, sus exitosos resultados
quedaron plasmados en dos importantes documentos:
1) Un Mensaje dirigido a la Cumbre de Jefes de
Estado y de Gobierno de la Unión Europea, de América Latina y del Caribe que
tendrá lugar en Río de Janeiro del 28 al 29 de junio próximo.
2) Un Acta Final
que recoge las principales conclusiones del encuentro.
El primero de esos documentos contiene una serie de
propuestas concretas orientadas a contribuir al establecimiento de una nueva
relación entre las dos regiones, la cual deberá estar basada "en
la institucionalización del diálogo político mediante la reunión periódica de
los Jefes de Estado y de Gobierno, con una representación de ambos Parlamentos
como órganos de legitimación democrática de ese diálogo"
En ese documento se deja a un lado el tradicional
lenguaje retórico. Ambos parlamentos se empeñaron en formular propuestas
concretas y proponer acciones prácticas de cooperación entre las dos regiones
en las áreas de educación, las relaciones económicas y comerciales, la
preservación y mejora de los recursos naturales y el medio ambiente, la
promoción de la participación y la integración de la mujer en todos los
sectores, la consolidación de los procesos de integración regional y subregional
en América Latina, el combate del crimen organizado, el narcotráfico y el
terrorismo.
El segundo documento contiene también importantes
pronunciamientos que versan sobre el contexto internacional actual, el diálogo
político entre las dos regiones, la cooperación económica, la cooperación
comercial, la educación y la cultura, la mujer y el desarrollo y los derechos
humanos.
De particular importancia es la expresión de
reconocimiento que hace la Conferencia a Venezuela por la elección por sufragio
universal y directo, de sus parlamentarios integrantes del Grupo venezolano del
Parlamento Latinoamericano, hecho que, "contribuye a la consolidación de la
integración latinoamericana."
También merece especial
relevancia el pronunciamiento de la Conferencia acerca "la importancia de fortalecer
las bases y los fundamentos del Estado de Derecho, y más en concreto, la
independencia de los poderes del Estado, con un poder judicial
independiente, garante del respeto de los derechos civiles y políticos y de las
libertades fundamentales de los ciudadanos".
De esa manera ambos parlamentos regionales ponen en
evidencia su preocupación por la situación política en nuestra región.
coincidiendo con el propósito consagrado en el literal i) del Artículo 3o. del
Tratado de Institucionalización del PARLATINO de "propugnar por todos los
medios posibles, el fortalecimiento de los parlamentos de América Latina, para
garantizar la vida constitucional y democrática de los Estados, así como propiciar,
con todos los medios a su alcance, y sin perjuicio del principio de la
no-intervención, el restablecimiento de aquellos que han sido disueltos".