LA ANIQUILACION DEL SERVICIO EXTERIOR

 

Adolfo R. Taylhardat

 

Cuando ingresé a la Cancillería regía el “Estatuto del Servicio Exterior” de 1946 que fue el primer esfuerzo para iniciar a la organización de la Carrera Diplomática. En 1961 el Estatuto fue convertido en Ley y su principal innovación fue dar prioridad a los Licenciados en Estudios Internacionales para el ingreso a la Carrera.

 

Durante de mi permanencia en el Servicio me propuse impulsar la aprobación de una nueva Ley que regulara la organización y el funcionamiento del Servicio como carrera pública regida por la meritocracia y asegurara la actualización permanente y el mejoramiento profesional de sus funcionarios. Siendo Asesor de la Comisión de Política Exterior del Senado del entonces Congreso de la República casi logré mi objetivo, pero lo frustraron algunos funcionarios de la Cancillería que querían ver resueltos sus problemas personales en la propia Ley. Aquel proyecto fue retomado por la Comisión de Política Exterior de la “revolución bonita”. La ley vigente, de 6 de agosto de 2001 conserva un 80-90% del proyecto original pero los cambios que se le introdujeron tergiversaron y adulteraron el propósito inicial de asegurar la excelencia en la composición y el funcionamiento del SE. Afortunadamente, entre las normas que se salvaron figura la que consagra la inamovilidad de los funcionarios de carrera e impide su destitución arbitraria.

 

A pesar de no existir un instrumento legal idóneo, en la década de los 60 se inició un proceso de profesionalización del SE que fue respetado por todos los gobiernos democráticos de la vituperada “cuarta república”. En ese tiempo la Cancillería venezolana adquirió un alto grado de prestigio y respetabilidad internacional y muchos de sus funcionarios alcanzaron un merecido reconocimiento, dentro y fuera del país, por su competencia profesionalismo y peso moral.

 

Chávez ofreció despolitizar y consolidar la profesionalización del Servicio Exterior pero lo ha convertido en fuente de favores políticos y en canonjía para parientes, amigos y acólitos. Ahora, lo poco que queda del SE profesional será completamente desmantelado con la razzia que el actual canciller se propone realizar contra los funcionarios que firmaron el RR. El argumento de la inconstitucionalidad de la limitación del 50 % para la designación de embajadores políticos es simplemente ridículo. ¡Muera la meritocracia! ¡Viva la mediocridadcracia!

 

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