EL UNIVERSAL

Opinión – Miércoles 25 de febrero de 2009

JUEGO SUCIO

Adolfo R. Taylhardat

En estos días el teniente coronel presidente dijo que no hubo ventajismo sino ventaja en el referendo del 15F. "Es como si el corredor Héctor Thomas compitiera con Maduro y conmigo y nos sacara 50, 100 metros de ventaja y luego nosotros dijéramos que nos ganó por ventajismo. …  eso no es ventajismo sino ventaja porque él es más fuerte"

Lo que pasa es que en este caso él ganó porque se dopó, no con esteroides, sino con una droga muy potente y más apropiada para la ocasión: abuso de poder.

Recurriendo a otra  analogía deportiva de las que tanto le gustan al mandante, no cabe duda de que en todos, o casi todos, los 15 eventos electorales realizados en Venezuela en los últimos 10 años, hemos competido en condiciones desiguales porque nos hemos enfrentado a un equipo que juega sucio descaradamente. El equipo de la oposición democrática siempre ha jugado limpio. Se ha mantenido dentro de las normas de la Constitución, las leyes y las  reglas electorales. El equipo del oficialismo, cuyo capitán y dueño absoluto es además todo-poderoso, ha jugado sucio en cada oportunidad. Recurre descaradamente a toda clase de trampas, zancadillas, golpes, porrazos, codazos, empujones, patadas, puntapiés y utiliza todo tipo de ardides para ganar. Además cuenta con un árbitro parcializado, vendido, complaciente, o más bien cómplice, que no solamente se hace la vista gorda ante los abusos y artimañas del equipo oficialista, antes y durante el partido, sino que previamente prepara el terreno para favorecerlo, viola los reglamentos,  modifica las normas vigentes y dicta normas nuevas para facilitar las trampas y las ventajas en detrimento del equipo democrático.  En estas condiciones difícilmente se podrá ganar un partido. Digo difícilmente porque no creo que sea imposible derrotar al teniente coronel presidente en alguno, o en todos, los eventos comiciales

Tenemos por delante varios partidos que jugar: este año habrá elección de concejos municipales y juntas parroquiales, el año próximo elecciones parlamentarias y en el 2012 elección presidencial. Eso si es que en el entretiempo al teniente coronel presidente no se le ocurre inventar algún otro evento comicial, como por ejemplo convocar otro referendo para instituir constitucionalmente la monarquía que de hecho ha establecido en Venezuela, o más factible todavía, proponer otro plebiscito amañado para consultar si los venezolanos están de acuerdo en fundir a Venezuela con Cuba.

Así como el teniente coronel presidente ya comenzó su campaña para el 2012, nosotros también tenemos que comenzar a entrenarnos, organizarnos  y prepararnos adecuadamente. La oposición democrática (los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad civil y los electores independientes), desde ahora mismo debe consolidar un solo frente y  empezar a trabajar, unida, sin rivalidades, mezquindades o ambiciones personalistas. La primera tarea debe consistir en montar la maquinaria de la oposición en todos los rincones del país. No debe quedar una sola ciudad, un solo pueblo, un solo barrio, un solo caserío donde no exista un comando de la concertación unitaria. La segunda tarea es investigar por qué casi seis millones de venezolanos no votaron el domingo pasado y tratar de captar aunque sea la mitad de ese electorado haciéndoles ver que a pesar de todas las trampas y a pesar de la parcialidad del árbitro su participación es determinante en la suerte de la democracia y el futuro de nuestro país. La tercera tarea consiste en elaborar, desde ya, el proyecto que contenga las propuestas y la oferta de la concertación unitaria frente al plan comunista del teniente coronel presidente.

Finalmente, como de nada vale que los venezolanos exijamos juego limpio porque no lo vamos a lograr, como no podemos esperar apoyo de gobiernos extranjeros que prefieren cerrar los ojos antes que denunciar los atropellos del régimen,  otra tarea debe consistir en sensibilizar a la opinión pública internacional, a los organismos internacionales  y las organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos para que emplacen al mandante venezolano a respetar las reglas del juego democrático.  Esta  tarea requiere tiempo pero el camino está abonado.

En el exterior se conocen las irregularidades que viciaron la campaña pre-referendo y el referendo mismo. Numerosos despachos de prensa  y editoriales de periódicos de otros países registraron con preocupación el ventajismo que prevaleció durante la campaña pre-referendo y en el referendo mismo bajo la forma de intimidación, amenazas a los funcionarios públicos, agresiones a los jóvenes estudiantes, imputaciones falsas, abuso, corrupción, empleo indebido de los recursos materiales y financieros del Estado, manipulación de la pobreza, compra de voluntades pagadas con artefactos electrodomésticos adquiridos con dineros del tesoro nacional, etc.

Pero hay que seguir denunciando y en esto la comunidad de compatriotas que integran la diáspora venezolana en el exterior, y de manea particular un órgano de prensa como EL VENEZOLANO, están llamados a jugar un papel protagónico.

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