Misión de Observación
Electoral de la Unión Europea en Venezuela
Elecciones
Parlamentarias 2005
Declaración Preliminar
Caracas, 6 de diciembre
de 2005
En respuesta a una invitación del Consejo Nacional Electoral (CNE) para
observar las elecciones parlamentarias (Asamblea Nacional, Parlamento
Latinoamericano y Parlamento Andino) del 4 de
diciembre,
la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) se desplegó en
Venezuela el 7 de noviembre de 2005. La Misión está encabezada por el
Observador Jefe, Señor José Albino Silva
Peneda,
miembro del Parlamento Europeo. La MOE-UE desplegó un total de 160 observadores
en 20 de los 24 Estados para acompañar y evaluar el proceso electoral, en línea
con la metodología establecida por
la
Unión Europea y la “Declaración de Principios de la Observación Electoral
Internacional”, adoptada bajo los auspicios de Naciones Unidas en octubre de
2005. Una delegación del Parlamento Europeo liderada
por
el Señor Arunas Degutis e
integrada por otros seis parlamentarios se unió a la MOE-UE el 1 de diciembre.
Esta declaración se pronuncia antes de que el proceso haya concluido. La Unión
Europea permanecerá en el país hasta el
21 de diciembre para observar el periodo post-electoral, incluidas las
reclamaciones electorales. En febrero de 2006 se hará público un informe final.
La MOE-UE desea agradecer al CNE, a las autoridades de Venezuela y al resto de
los actores por la excelente cooperación y disponibilidad demostrada a lo largo
de su estancia en el país.
SUMARIO
DE CONCLUSIONES
Amplios sectores de la sociedad venezolana no tienen confianza en el
proceso electoral ni en la independencia de la autoridad electoral.
El marco legal contiene varias inconsistencias que dejan lugar a
interpretaciones distintas y contradictorias.
La publicación de una lista informatizada de ciudadanos en la que se
indican las preferencias políticas expresadas en el proceso de recolección de
firmas para el Referéndum Revocatorio
Presidencial (el llamado “Programa Maisanta”)
ha generado miedo a que se pueda violar el secreto de voto.
El CNE, en un intento positivo de recuperar la confianza en el proceso
electoral, dio pasos significativos para abrir el sistema automatizado de voto
al escrutinio externo y modificar varias de los aspectos criticados por la
oposición.
La decisión del CNE de eliminar los captahuellas
del proceso de votación fue oportuna, eficaz y constructiva.
La campaña electoral se centró casi exclusivamente en la desconfianza en
el proceso electoral y en la falta de independencia del CNE. El debate en torno
a los programas políticos
de
los partidos fue inexistente.
Tanto los medios de comunicación del Estado como los privados mostraron
un sesgo favorable hacia uno de los dos principales bloques políticos.
La MOE-UE observó con sorpresa como la mayoría de los partidos de
oposición se retiraban cuatro días antes de la jornada electoral.
La jornada electoral transcurrió pacíficamente con una baja
participación. Aunque el conteo manual de los resguardos de votación reveló una
alta fiabilidad de las máquinas de votación,
los
observadores constataron algunas irregularidades en la jornada electoral.
Estas elecciones no contribuyeron a reducir la fractura de la sociedad
venezolana, y en ese sentido representan una oportunidad perdida.
CONCLUSIONES
PROVISIONALES
Entorno pre-electoral
La MOE-UE constata que amplios sectores de la sociedad venezolana no
tienen confianza en el proceso ni en la administración electoral. Este punto de
vista, que tiene raíces en la alta polarización que divide a la
sociedad
venezolana, se puso de manifiesto especialmente durante el Referéndum
Revocatorio de 2004, así como en el periodo previo a estas elecciones. La
publicación de una base de datos que contiene los
datos
personales de más de 12 millones de ciudadanos junto a sus preferencias
políticas (el llamado Programa Maisanta), expresadas
durante la recolección de firmas para el Referéndum Revocatorio,
produjo
un miedo generalizado a que esta información pudiese ser usada con el propósito
de intimidar e influir de manera indebida en los votantes. Este hecho jugó un
papel significativo a favor de la
abstención.
Los partidos de oposición centraron su campaña en la percepción de la
falta de neutralidad del CNE y las supuestas amenazas al secreto de voto que
planteaba un sistema automatizado concebido para incluir
máquinas
captahuellas. Temas capitales de la campaña
electoral, como las políticas económicas y fiscales, la importancia de los
programas sociales, el rol del sector privado en la economía o la defensa del
medioambiente estuvieron ausentes de las intervenciones públicas de los partidos
políticos. La prohibición de usar fondos del Estado para financiar la campaña
electoral fue mencionada a menudo por los partidos
como
un factor que obstaculizó una campaña más pública y transparente. El uso de
medios de transporte público por los partidos pro gubernamentales para
movilizar a sus simpatizantes se observó en Trujillo, Anzoátegui, Bolívar,
Carabobo y Guárico. Está prohibida la participación de funcionarios públicos en
la campaña. Las violaciones de esta norma, observadas en casi todos los
Estados, fueron cometidas por casi todos los principales partidos políticos.
Los partidos usaron citas e imágenes de sus funcionarios públicos en sus
carteles de campaña, incluyendo en algunos casos al Presidente. Las violaciones
detectadas en la última fase de la campaña fueron cometidas principalmente por
partidos pro-gubernamentales.
Organizaciones de la sociedad civil como Súmate y Ojo Electoral jugaron
un papel muy importante en las
elecciones de diversas maneras. A diferencia de Súmate, Ojo Electoral
solicitó y obtuvo una acreditación para observar las elecciones.
En un contexto de desconfianza y polarización extrema, la MOE-UE
reconoce los esfuerzos efectuados por el CNE para aumentar la confianza de los
partidos políticos en el proceso. Entre dichos esfuerzos está la
evaluación de varios elementos del proceso automatizado de votación,
como los programas de las máquinas de votación electrónicas, las máquinas captahuellas y el sistema de totalización de resultados,
así como la ampliación de la auditoría de los
resguardos de votación al 45% de las mesas de votación. El descubrimiento de un
fallo en el desarrollo de los programas de las máquinas de votación, con la
consiguiente posibilidad remota de violar el secreto del voto, fue afrontado
por el CNE de una manera oportuna y adecuada. La posibilidad de comprometer el
secreto del voto fue evaluada por expertos de la MOE-UE, que la consideraron
remota, y ciertamente más complicada que en unas elecciones convencionales. La
quiebra del secreto de voto sólo podría haber ocurrido si la secuencia de
identificación de los votantes y la secuencia de votos emitidos fuese
reconstruida. Esta reconstrucción hubiese implicado el acceso de un usuario
cualificado a tres fuentes diferentes de información. Dichas fuentes son la
memoria de las máquinas de votación, la memoria de los dispositivo captahuellas y el código completo de la clave de
encriptación (que fue dividido entre los partidos políticos y el CNE) usada por
el sistema para proteger los datos de la votación.
La eliminación de los dispositivos captahuellas
del proceso de voto fue una medida importante concebida para restablecer la
confianza de los partidos. En consecuencia, la MOE-UE contempló con sorpresa
como
los
principales partidos de la oposición se retiraban en ese momento de la
contienda electoral sin argumentar nuevas razones.
Marco Legal
El marco legal de las elecciones lo conforman la Ley Orgánica del
Sufragio y Participación Política de 1998, la Constitución de 1999, el Estatuto
Electoral del Poder Público de 2000 y la Ley Orgánica del Poder
Electoral de 2002. Debido a la incapacidad de la Asamblea Nacional para
encontrar una mayoría cualificada para la adopción de una nueva ley orgánica,
no han sido adaptados aspectos cruciales del
proceso
electoral a las provisiones de la nueva Constitución de 1999. Estas
inconsistencias dieron lugar a interpretaciones divergentes y contradictorias
de varios aspectos del proceso (por ejemplo, el registro de
votantes
o las competencias del CNE), y pusieron de manifiesto la ya existente división
entre sectores enfrentados de la sociedad. La actual composición de la
directiva del CNE es asunto controvertido. En respuesta a la incapacidad de la Asamblea
Nacional de alcanzar la mayoría necesaria para elegir a la directiva del CNE,
el Tribunal Supremo, haciendo valer el principio de omisión legislativa, nombró
a los miembros de la directiva antes del Referéndum Revocatorio. Más
recientemente, uno de los miembros de la directiva fue nombrado por el Tribunal
Supremo siguiendo un proceso que contradice el usado en la primera designación
extraordinaria de la directiva. El sistema de representación implantado en Venezuela
es descrito como de “proporcionalidad personalizada” por la Ley Orgánica del
Sufragio y Participación Política de 1998. Esta ambigua definición se usa para
designar un sistema proporcional mixto de elección de representantes. El uso
del recurso electoral conocida como las morochas, que permite la duplicación de partidos para evitar que se reste de los
escaños obtenidos en la lista plural mayoritaria de la lista proporcional, sin
duda desafía el espíritu de la Constitución, pero está técnicamente permitido
por el sistema de representación mixta previsto en la Ley Orgánica del Sufragio
y la Participación Política. Los principios que gobiernan el sistema de voto
automatizado emanan del artículo 154 de la Ley Orgánica del Sufragio y
Participación Política de 1998 y del artículo 33, ítem 42, de la Ley Orgánica
del Poder Electoral de 2002. No obstante, el actual desarrollo y aplicaciones
del proceso automatizado de voto ha desbordado en varios aspectos el marco
legal.
Administración Electoral
El Consejo Nacional Electoral (CNE) es una institución de importantes
recursos humanos y técnicos. Su administración del proceso fue técnicamente
buena, y su preparación logística de la votación, adecuada.
Su actuación ha estado empañada, no obstante, por acusaciones de sesgo y
partidismo que han acompañado su trabajo desde el pasado proceso de Referéndum
Revocatorio. En sus preparativos electorales el CNE demostró una voluntad
decidida de satisfacer las demandas de los partidos de oposición para aumentar
la confianza en el proceso. Entre los principales pasos dados para reducir las críticas
de la oposición con respecto al proceso automatizado de voto, el CNE aumentó el
número de centros de votación auditados de un 33% inicial a un 45%, y redujo el
uso de los cuadernos de voto electrónicos a un 2%. Sin embargo, los partidos
políticos consideraron estas medidas insuficientes. Las medidas de seguridad y
transparencia que se introdujeron en el proceso automatizado de voto están de
acuerdo con las más avanzadas prácticas internacionales. Los distintos tipos de
evaluaciones del sistema puestos en marcha por el CNE representaron una
oportunidad importante para explicar y revisar varios aspectos de los sistemas
de voto automatizados a los expertos de los partidos políticos y observadores.
Además de la auditoría de los resguardos de votación
en la jornada electoral, hubo cuatro tipos de evaluaciones observadas por la
MOE-UE, entre las cuales están las de los programas y equipos de voto
electrónico, el programa de totalización de resultados, el ensamblaje y producción
de máquinas de votación, y la simulación de la jornada electoral. A pesar de
que no se acordaron unos procedimientos de auditoría
de antemano, se logró una importante comunicación de información. Los partidos
políticos dosificaron la presentación a los medios de comunicación de las
actividades y hallazgos de las sesiones de auditorías.
La cooperación entre el CNE y expertos de la MOE-UE fue excelente. El acceso a
información de expertos de los partidos se pudo haber mejorado. El registro de
votantes (Registro Electoral Permanente, REP, de aquí en adelante) ha sido objeto permanente de debate y se ha
apuntado la ilegalidad de algunas de sus entradas. No es algo nuevo en las
elecciones de Venezuela; en cualquier caso, el rápido aumento del número de
votantes registrados antes del Referéndum Revocatorio Presidencial plantea
serias dudas sobre la composición y las entradas más recientes del REP. Dichas
sospechas se han visto agravadas durante el periodo pre-electoral
por el rechazo del CNE a proporcionar las direcciones de los electores a los
partidos políticos, debido a una vaga provisión constitucional de protección de
datos. Sin embargo, los partidos políticos tuvieron un acceso suficiente al
registro de votantes. Es probable que existan problemas estructurales y de
larga duración en el REP que sólo podrán resolverse cuando se revise el
proyecto de Cédula de Identidad, que es la base del sistema de registro de votantes.
La cobertura de los medios de comunicación
Los medios de comunicación venezolanos presentan una gran diversidad de
opiniones políticas. Sin embargo, considerados uno a uno, los principales
medios se han referido sólo excepcionalmente a los distintos actores políticos
de una manera justa y equilibrada. La mayoría de los medios privados tendieron
a ofrecer mayor espacio a los puntos de vista de las fuerzas políticas críticas
con el Gobierno y, al expresar sus preferencias políticas, descuidaron con
mucha frecuencia principios periodísticos básicos. A su vez, los medios de
propiedad del Estado deben dar justo reconocimiento a las posiciones de todos los
venezolanos y tienen, por tanto, obligaciones más estrictas en términos de
objetividad, equilibrio e imparcialidad. A pesar de ello, no cumplieron con
estas obligaciones. El tono de la cobertura de los partidos de oposición en los
medios de titularidad pública fue significativamente más negativo que el reservado
para los partidos en el gobierno. Además, la continua promoción de los
proyectos de gobierno en los medios del Estado durante la campaña funcionó como
publicidad indirecta de los partidos en el poder. El recurso excesivo a las
cadenas (discursos a la nación transmitidos simultáneamente a través de todos
los medios electrónicos del país), que proliferaron en los días previos a las
elecciones, pueden haber representado una ruptura del silencio electoral. La
MOE-UE entiende que la constante presencia del Presidente en la radio y
televisión del Estado es una
práctica
inusual que no contribuyó a la mejora de la atmósfera política. Esta Misión
cree que la expresión incendiaria de opiniones que se dio en muchos de los
medios de Venezuela, especialmente después de la retirada de la mayoría de los
candidatos de los partidos de oposición, no contribuyó a una atmósfera política
informada y pacífica, sino, por el contrario, a agitar todavía más a una
opinión pública ya en tensión, y cada vez más cansada y falta de fe en la
política. El uso de la imagen de funcionarios públicos fue extendido, y debe
ser condenado como una violación flagrante y generalizada de las regulaciones
del CNE en la materia. Además, el excesivo énfasis que pusieron los medios en
partidos y personalidades en su cobertura de campaña ha producido una sorprendente
escasez de información sobre los programas de los partidos en liza.
La jornada electoral
La mayoría de las mesas de votación abrieron entre las 7.00 y las 8.00
de la mañana. Los retrasos se debieron principalmente al retraso del personal y
a la lentitud general de los procedimientos de apertura.
En el 70% de las mesas de votación observadas se sustituyó a los
miembros ausentes con testigos de los partidos, suplentes o simples votantes. La
presencia de los cuerpos armados del Plan República dentro de los centros de
votación fue atestiguada en 25% de los centros observados, lo que fue en contra
de la provisión que permitía a las fuerzas de seguridad estar dentro de los
centros de votación, pero no en las mesas de votación. Se observaron testigos
de los partidos políticos en el 70% de los centros de votación visitados. En el
68% de los casos sólo hubo agentes de los partidos pro-gubernamentales. Se
presenciaron observadores locales en el 6% de las mesas. En el 18% de las mesas
en las que la MOE-UE observó la auditoría de conteo
se levantó acta de su presencia. La mayoría de los votantes en las mesas de
votación observadas experimentaron problemas de comprensión del funcionamiento
de las máquinas de votación y necesitaron ayuda. En el 41% de los casos observados
hubo votantes que fueron incapaces de completar el proceso en los tres minutos prescritos.
Este fenómeno indica tanto una falta de información electoral adecuada como de
formación de los miembros de mesas en cuanto al sistema automatizado de votación.
La asistencia al votante proporcionada a menudo por el personal de las mesas de
votación, fuerzas de seguridad y testigos de los partidos políticos planteó
dudas sobre el mantenimiento del secreto del voto. Se observaron actividades de
campaña en favor del Gobierno en las proximidades de un gran número de las
mesas de votación. El tipo de actividades de campaña que se observó abarcó la
distribución de comida, coches con megáfonos y posters,
puestos de información y ofrecimiento de transporte a los votantes. Se
observaron pocos casos de intimidación; algunos observadores vieron como
miembros de partidos pedían a los votantes firmar y poner su huella digital en
un trozo de papel que confirmaba que habían votado y a quién. El CNE prolongó
las horas de votación en todo el país. Las motivaciones de su decisión fueron
los retrasos en la apertura y las malas condiciones meteorológicas. Tal hecho
condujo a la confusión y a la sospecha de que partidarios del Gobierno trataban
de promover la participación. Se observó la auditoría
de los resguardos de votación (conteo manual) en 75 centros de votación distintos.
A pesar de la prolongada realización del procedimiento de auditoría,
los resultados indicaron la clara fiabilidad de los resultados, con pocos casos
de discrepancia entre el número de votantes marcados en el registro de votantes
y los contados por la máquina, y entre los resguardos de papel y los votos registrados
en las máquinas de votación. La conclusión general de los observadores fue que
las máquinas de votación les parecieron muy de fiar La totalización de los
resultados procedió a gran velocidad. Los resultados preliminares anunciados llegaron
casi al 90% del total. La participación provisional que anunció el CNE fue de
un 25%. Sin embargo, no se sabe con claridad el número de votos no válidos, que
oscilan entre un 5% y un 10% de los emitidos.
Recomendaciones
El marco legal que regula el proceso electoral debe ser adaptado a las
provisiones constitucionales que afectan a las elecciones. La Asamblea Nacional
debe designar lo antes posible una directiva del CNE compuesta por
profesionales de prestigio e independencia de diversa procedencia y que
disfruten de la confianza de todos los sectores de la sociedad. La prohibición
de financiar a los partidos políticos con dinero público durante la campaña
electoral debe ser reconsiderada. El sistema de votación electrónico debe ser
auditado por una institución independiente. El REP ha de ser auditado por una
institución independiente conjuntamente con el registro de cédulas. El CNE debe
poner en marcha tan pronto como le sea posible programas de capacitación y
educación cívica encaminados a familiarizar a los funcionarios electorales y al
electorado con los procedimientos de voto electrónico.