INFORMAR LA VERDAD
Adolfo R. Taylhardat
En
su discurso al cuerpo diplomático Chávez conminó a los Embajadores extranjeros
a informar la verdad sobre Venezuela. Pretendiendo erigirse en Canciller de los
diplomáticos presentes les dijo cual es la verdad que deben informar a sus
gobiernos. Deben decir, entre otras cosas, que él es un mandatario “legítimo,
legitimado y vuelto a re-legitimar”, respetuoso del estado de derecho, que es
víctima de una vil conspiración de la sociedad civil y las fuerzas vivas del país,
que en Venezuela hay absoluta libertad de opinión e información, que a pesar de
que el país estuvo detenido durante dos meses aquí no ha habido paro y que en
Venezuela la situación es excesivamente normal. Es fácil adivinar lo que deben
haber sentido los diplomáticos en ese momento. Basta ver, en la foto publicada
por los diarios de Caracas, la cara que tenían - sobre todo el Nuncio
Apostólico - saliendo de la Cancillería.
Como
diplomático me desempeñé en 12 países. En ocho fui Jefe de Misión. En ningún
país del mundo, ni siquiera en el Haití de Baby Doc, la URSS de Leonid Brezhnev
o la Cuba de Fidel Castro, escuché que se dieran instrucciones a los
Embajadores extranjeros acerca de lo que deben reportar a sus Cancillerías. Las
Cancillerías del mundo ya deben estar enteradas del trato impolítico, grosero y
ramplón que recibe en Venezuela el Cuerpo Diplomático.
Si
yo fuera Embajador en Caracas - seguramente todos los Embajadores ya lo han
hecho - habría explicado que es cierto que Chávez llegó al poder mediante una
elección libre pero que él mismo se
des-legitimó y volvió a des-re-legitimarse por su desempeño como gobernante y
que 85 % de los venezolanos le exigen que se vaya. Habría comunicado a mi
gobierno el peligroso rumbo que imprime Chávez al país con su “revolución
bolivariana” Habría reportado a mi Cancillería
que en Venezuela es inminente un golpe contra los medios de comunicación
social. Que la arremetida contra los medios persigue silenciar a la oposición,
privar a la disidencia de la principal tribuna con que cuenta para manifestar
su rechazo a la pretensión de implantar en Venezuela una dictadura comunista.
Le habría explicado a mi gobierno cómo Chávez, violando la Constitución que el
mismo se hizo confeccionar a su medida, ha secuestrado todos los poderes
públicos para manejarlos como marionetas, cómo ha desarticulado la fuerza
armada para ponerla al servicio de su “proyecto”, cómo ha destrozado PDVSA para
convertirla en fuente de empleo para sus seguidores y alcancía para financiar
su robolución.
Sobre
todo, si yo fuera Embajador de un país latinoamericano en Caracas, ya habría
prevenido a mi gobierno que Chávez pretende extender su “proyecto” totalitario
al resto de la región y que ese propósito quedó más que revelado en el discurso
que pronunció en Porto Alegre cuando afirmó: “si las oligarquías del continente
no entienden que los cambios son inevitables... comenzarán a brotar los gritos
de combates y las ráfagas de ametralladoras”.