EL
UNIVERSAL
Opinión – Viernes 3 de julio de 2009
Honduras…
¿y llanuras?
Adolfo Taylhardat
Mientras escribo este artículo están en pleno
desarrollo los acontecimientos de Honduras. Antes de seguir adelante debo
reafirmar que como ciudadano sólidamente demócrata desapruebo el recurso a las
vías de hecho para la dilucidación de los problemas políticos de cualquier
país, comenzando por el mío.
Evidentemente, todavía es muy temprano para vaticinar cómo terminará la grave
crisis política que sacude actualmente a ese noble y digno país. Pero el
desarrollo de los acontecimientos ha convertido el panorama político de
Honduras en una llanura, una planicie, donde se aprecian sin obstáculos los
principales factores que han propiciado el conflicto.
En primer lugar, a los hondureños seguramente les preocupaba, con razón, el encompinchamiento del presidente Zelaya con el teniente
coronel Presidente del socialismo del siglo XXI y la incorporación de Honduras
a esa entelequia que llaman ALBA. También deben haberse sentido ofendidos al
ver a su Presidente avasallar la soberanía nacional a cambio de las dádivas de
un gobernante extranjero.
El detonante de la crisis fue evidentemente la decisión del presidente Zelaya
de realizar una "consulta popular no vinculante" para preguntarle al
pueblo si estaría de acuerdo en convocar una Asamblea Constituyente para
enmendar la Constitución Nacional. Esta aparentemente inocua iniciativa del
presidente hondureño puso en evidencia los manejos del titiritero de ese teatro
de marionetas que es ALBA. Zelaya intentó replicar la experiencia venezolana
del referendo constitucional del 15 de febrero y tal como lo hizo el teniente
coronel Presidente intentó sorprender a su pueblo con un plebiscito sin darle
tiempo para digerir sus verdaderos alcances y propósitos, que no eran otros que
implantar la reelección del jefe del Estado como primer paso hacia la
instauración de un gobierno al estilo del régimen del "socialismo del
siglo XXI". El presidente Zelaya afirma insistentemente que se trataba de
una consulta "no vinculante". Pero sabemos por experiencia que los
resultados de esas consultas son fácilmente manipulables a fin de favorecer a
quien las convoca y que, además, esos resultados son luego utilizados para
decir que quien organizó la consulta ha quedado "relegitimado" por el
pueblo. De eso tenemos en Venezuela un rollo bien largo.
También ha quedado claro que el teniente coronel Presidente no se limitó a
"meter la mano" en Honduras, sino que está inmerso de pies a cabeza,
hasta la coronilla, en esta delicada situación. Una prueba irrebatible de ello
es que el material comicial, el "cotillón", para la consulta fue
preparado y suministrado por el régimen venezolano y además trasladado a
Honduras en un avión venezolano. A esto hay que agregar el apoyo organizativo
para el plebiscito, en lo cual seguramente jugaría un papel fundamental el CNE
venezolano.
Adicionalmente, la conducta y los pronunciamientos públicos del mandante de
Miraflores confirman plenamente su ingerencia abierta
e insolente en los asuntos internos de Honduras.
"A los gorilas de Honduras les decimos que estamos de pie, esto no es mera
hueca palabrería". "Ese golpe va a ser derrotado por el pueblo y nos
sentimos comprometidos con el pueblo y su voluntad". "Ese golpe lo
vamos a quebrar desde dentro y desde afuera. El mundo lo va a ver,
independientemente de las fuerzas militares que tengan". "Haremos
todo lo que esté a nuestro alcance para restituir al gobierno de Zelaya".
"Estamos en batalla. Ya anunciaremos medidas". "He puesto en
alerta a la Fuerza Armada. Yo no puedo quedarme con los brazos cruzados. Es un
momento de prueba suprema para nosotros". "Si juramentan a Roberto Micheletti lo derrocaremos". "No podemos permitir
este golpe y haremos todo lo que tengamos que hacer contra esos golpistas, esa
burguesía hondureña y ese alto mando militar". "Le vamos a dar otra
lección como la que le dimos aquí el 12 y 13 de abril (de 2002) a la extrema
derecha del continente". "Desde aquí nosotros hacemos responsables al
alto mando militar de Honduras". "No pasarán los gorilas, no pasarán
los golpistas. Venezuela está de pie con nuestro pueblo y nuestras Fuerzas
Armadas".
Estas son sólo algunas de las expresiones de quien se dice defensor de la
soberanía nacional y constantemente invoca la no
intervención en los asuntos venezolanos.
El Consejo Permanente de la OEA decidió convocar una sesión extraordinaria de
la Asamblea General de esa Organización basándose en el artículo 20 de la Carta
Democrática Interamericana. Es la primera vez que aplica ese importante
instrumento a pesar de que la OEA está en mora porque desde hace mucho tiempo
debió haberlo activado para restablecer en Venezuela los elementos esenciales y
los componentes fundamentales de la democracia enunciados en los artículos 3 y
4 de la CDI y de esa manera restituirnos a los venezolanos el pleno ejercicio
de nuestros derechos políticos constantemente atropellados por el dictador de
la revolución bolivariana.
Una de las medidas que podría adoptar esa Asamblea sería la contemplada en el
Artículo 21 de la CDI consistente en suspender a Honduras del ejercicio de su
derecho a participar en la OEA. Sería paradójico que al país que impulsó y
donde se tomó la decisión de derogar la resolución que suspendió a Cuba como miembro
de la OEA se le imponga ahora la misma sanción.
Al juzgar los acontecimientos de Honduras la comunidad internacional no debe
perder de vista que el origen de esa crisis política radica en la descarada
injerencia del teniente coronel Presidente en los asuntos políticos internos de
ese país. Tampoco debería desdeñar el peligro real, claro y presente que
plantea para la región la exportación de la "revolución bolivariana"
y el empeño en implantar en otros países del continente el llamado "socialismo
del siglo XXI" que no es otra cosa que la imposición del fracasado modelo
comunista que rige en Cuba.
Moraleja: quien se mete en honduras se hunde y hasta puede ahogarse.
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