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Caracas, miércoles 19 de marzo, 2008 |
HABLARON LOS PUEBLOS: ¡PAZ
SIN FRONTERAS!
Adolfo R.
Taylhardat
La voluntad de los pueblos de Colombia y Venezuela se hizo sentir,
contundente e inequívocamente el pasado domingo. La marea humana proveniente de
Venezuela y de Colombia que se hizo presente en el concierto por la paz le dijo
a Chávez: ¡somos pueblos hermanos, no queremos pleitos, déjanos vivir en paz!
Al más de medio millón de personas que se hicieron presentes en la frontera
colombo-venezolana se sumaron los millones que, en ambos lados de la frontera,
desde nuestros hogares, frente a las pantallas de los televisores
, asistimos, a distancia, a ese
maravilloso evento que con la música y
el espectáculo ha unido todavía más a los pueblo que Chávez pretende envolver
en su proyecto político injerencista y expansionista.
Los ecuatorianos, los colombianos y los venezolanos hemos
confirmado que el amarillo, azul y rojo común de nuestras tres banderas no está
al servicio de ninguna ideología desconocedora de la democracia, de la libertad
y de los derechos fundamentales del ciudadano.
Los artistas,
cantantes y músicos, que escenificaron ese maravilloso espectáculo actuaron efectivamente
como “cancilleres” de la paz y la
fraternidad de tres naciones hermanas que estuvieron a punto de ser arrastradas
a una guerra absurda que nadie había provocado y que nadie quería. Como dijo Carlos
Vives ese día: “nadie puede cambiar la
historia de amor de los pueblos”
Los organizadores del concierto acertadamente se cuidaron
de en evitar que el evento revistiera
carácter político. Pero el mensaje de fondo fue eminentemente político:
Chávez no queremos guerra entre hermanos y rechazamos tu pretensión de
imponernos una ideología que distorsiona y desfigura el ideario de Simón
Bolívar para justificar la implantación de un sistema económico, político y social de corte marxista leninista inspirado en el modelo fidelo-cubano.
¿Pero, habrá
Chávez captado y asimilado ese
mensaje?
Evidentemente no. Su soberbia, su impulsividad,
su mentalidad guerrerista no le permite entender
lo que el domingo pasado los venezolanos, los colombianos, los ecuatorianos y los
pueblos de todo el continente le dijeron. Indiferente, insensible a la emoción,
la pasión y la energía con que desde la frontera común los venezolanos, los
colombianos, los ecuatorianos de todos los niveles sociales, jóvenes casi en su
totalidad, le decían: ¡Nuestra paz no tiene fronteras! ¡No queremos guerras
fratricidas!, Chávez, enfrascado en su
acostumbrado, aburrido e interminable
monólogo dominical, seguía agitando el fantasma del imperialismo que
según él continua alentando problemas y
provocando conflictos entre las
naciones de América.
Además después de haber azuzado a Ecuador y
Nicaragua a romper relaciones con Colombia ahora quiere jugar el papel de gran componedor. ¡Cuánta
hipocresía! ¡Cuánto cinismo!
www.adolfotaylhardat.net