GUERRA ASIMÉTRICA
ENDÓGENA
Adolfo
R. Taylhardat
Chávez ha puesto de moda el término “guerra asimétrica” y sus acólitos compiten
para ofrecer definiciones del concepto cada cual mas rebuscada. Hasta un show montaron en la Asamblea Nacional para adular al
jefe.
Como su nombre lo indica, guerra asimétrica es
aquella que se libra entre dos contendores uno de los cuales es más poderoso
que el otro, es decir entre un fuerte y un débil. Una guerra en la cual una de
los adversarios dispone de toda clase de recursos bélicos mientras que el otro
“pelea con las uñas”
Pero la invocación de la guerra asimétrica sólo
persigue soliviantar el sentimiento patriótico de los venezolanos frente al
fantasma de un supuesto plan intervencionista gestado por la gran potencia del norte. Mientras Chávez distrae la
atención haciendo creer que sobre el país se cierne un peligro inminente de
guerra y que para enfrentarlo hay que movilizar a toda la población, en el
ámbito endógeno, dentro del país se libra la única verdadera guerra asimétrica.
En un bando está él con todos los recursos que
necesita: una tropa integrada por la fuerza armada, batallones de fanáticos o incondicionales
cuya lealtad tiene asegurada con la compra de voluntades, la corrupción y las amenazas
y, desde hace poco, un ejército privado de reservistas. Emplea el aparato del
estado y todas las instituciones públicas para agredir inmisericordemente al
“enemigo”. Utiliza el arma poderosísima del dinero del erario nacional, que maneja
como si fuera su peculio personal, para financiar su cruzada.
En el
otro bando nos encontramos los venezolanos demócratas (escuálidos, oligarcas,
conspiradores, según él) que nos resistimos a ser privados de nuestra libertad,
defendemos la democracia y rechazamos la
revolución que nos quiere imponer.
Con su guerra asimétrica persigue aplastar la
disidencia, derrotar, aniquilar, todo
vestigio de oposición y atornillarse indefinidamente en Miraflores. Para que nadie se equivoque advierte que la
revolución también cuenta con armas de verdad, cañones, aviones y tanques y
sabemos por experiencia que es capaz de utilizarlas contra el pueblo indefenso.
Ahora amenaza con recurrir a un arma de
destrucción masiva para convertir en “polvo cósmico” a esa inmensa mayoría -
las tres cuartas partes de la población - que nos opondremos al empeño del
dictador de implantar en nuestro país un régimen socialista que nadie conoce
porque sólo existe en su mente.
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