GEOPOLÍTICA
DE VENEZUELA
Presentación
hecha en las Empresas Polar – 13 de marzo de 2008
El
proyecto político de Chávez y su dimensión internacional
El proyecto y el Foro de Sao
Paulo
“La Nueva Etapa”
El proyecto en el Plan de
Desarrollo 2007-2013
El proyecto en la propuesta
de modificación de la Constitución.
El
Panorama Político de América Latina – El giro a la izquierda
Ubicación
de Venezuela en el panorama político latinoamericano
i.- La actuación
internacional de Chávez y la ubicación de Venezuela dentro del panorama
geopolítico latinoamericano.
ii.- La diplomacia personal
de Chávez
La
implementación internacional del proyecto de Chávez.
Venezuela – Cuba
Venezuela – Bolivia –
Nicaragua – Ecuador
Venezuela - Argentina – Chile –
Brasil – Perú
Venezuela - Colombia
Conclusiones
Consideraciones finales
GEOPOLÌTICA
DE VENEZUELA
1.-
EL PROYECTO POLÍTICO DE CHÁVEZ Y SU DIMENSIÓN INTERNACIONAL
Bajo el manto de de una confusa doctrina
bolivariana Hugo Chávez pretende llevar adelante una empresa “revolucionaria”
que combina aportes ideológicos o enseñanzas tan disímiles como las de Bolívar,
Marx, Lenin, el neofascista argentino Norberto Ceresole, Jesucristo, el guerrillero Che Guevara y sobre todo Fidel
Castro. En el fondo lo que persigue Chávez es implantar en Venezuela un sistema
económico, político y social basado en el modelo cubano, con la diferencia de
que en nuestro caso se impone gradualmente, conservando una fachada democrática
que le permite disponer de tiempo para ir avanzando hacia el logro del objetivo
perseguido.
i.-
La influencia de Fidel Castro.
Aún antes de acceder a la presidencia,
Chávez evidenció públicamente una gran admiración y hasta una devoción
enfermiza hacia Fidel Castro. Cuando Chávez visitó a Cuba en 1994 Fidel Castro
lo recibió con honores de Jefe de Estado. Este gesto lo deslumbró y a partir de
entonces quedó prácticamente seducido por el líder cubano al punto de llegar a
afirmar que Cuba “navega en un mar de
felicidad”. Fidel Castro, por su parte, se percató de esa admiración
reverencial de Chávez hacia él, situación que no dejó de aprovechar para convertirlo en un aliado clave y de esa
manera revivir su fracasado proyecto de exportación de la revolución. Con
Chávez se le presentaba nuevamente la oportunidad de utilizar a Venezuela como trampolín para volver a intentar extender
su influencia en América Latina y hostigar a los Estados Unidos. En su libro
titulado “La Invasión de Cuba a Venezuela” Héctor Pérez Marcano escribe: “el
viejo zorro cubano … debe haber recordado la seducción con la que había
impactado a Chávez” … “De pronto se podía volver a intentar la estrategia
continental derrotada en la década de
los sesenta. Ahora en vez de fusiles AK 47, dinero y guerras subversivas,
pasaba a tener en sus manos, vía el seducido Chávez, el poder petrolero
venezolano. Decide entonces usar a Chávez como peón de su estrategia”.
Adicionalmente esa admiración reverencial
de Chávez le brindaba a Fidel Castro la
posibilidad de recibir el apoyo económico y financiero que necesitaba para
mantener a flote su país que había quedado a la deriva luego de haber perdido a
su gran aliado, la Unión Soviética.
Como contrapartida Fidel le daría a
Chávez apoyo para afianzar su régimen y asegurar su permanencia
prolongada en el poder. De hecho, Fidel Castro le transfiere a Chávez su propia
experiencia de varias décadas como jefe de Estado.
En resumen, Fidel Castro no solamente
logró con creces lo que no le pudo hacer en los años sesenta valiéndose de la
penetración ideológica, la subversión y la guerra de guerrillas sino que además
se aseguró la colaboración de un seguidor fanático suyo para emprender
nuevamente su aventura intervencionista en América Latina ahora mediante la
exportación de la revolución bolivariana. Pero hemos visto que ese patrón
fracasó en Perú, en México, Costa Rica y Guatemala. Falta por ver qué ocurrirá
próximamente en El Salvador.
ii.- El Proyecto político de Chávez y el Foro de Sao Paulo.
A raíz del desplome de la Unión Soviética
en 1989, Fidel Castro, con el apoyo del Partido de los Trabajadores (PT) de
Brasil convocó a los partidos comunistas de América Latina y a representantes y
organizaciones de izquierda a un Foro que tuvo lugar el año siguiente en la
ciudad de Sao Paulo. Asistieron representantes de 48 partidos y organizaciones
políticas comunistas y de izquierda radical de América Latina y el Caribe.
Chávez
asume el programa del Foro de Sao Paulo como base para fundamentar la dimensión
internacional de su proyecto político y asegurar el apoyo de las fuerzas
políticas que lo integran. La
mayoría de los objetivos teóricos de alcance internacional del proyecto
político de Chávez emanan o están inspirados en los documentos y decisiones de
las sucesivas ediciones del Foro de Sao Paulo como son, por ejemplo: la noción
de un modelo alternativo de integración que combine la soberanía nacional con
la cooperación y no se limite al ámbito económico y comercial sino que abarque
los aspectos políticos sociales y culturales como contraposición al modelo que
propugnan el ALCA y los tratados bilaterales de libre comercio; el diseño de nuevos
esquemas y mecanismos de integración como la Comunidad Sudamericana de Naciones
y el ALBA; El énfasis en la soberanía nacional para enfrentar el imperialismo y
las políticas de las empresas transnacionales; la integración energética, de
donde emanan sus iniciativas de Petroamérica,
Petroandina, Petrocaribe, el anillo
energético del Sur y el gasoducto transamazónico; la multipolaridad para
enfrentar la unipolaridad militar y política de los Estados Unidos; la
exaltación de la pluralidad étnica, lingüística y cultural de los pueblos de
América Latina con especial énfasis en las reivindicaciones indigenistas.
iii.- La “Nueva Etapa”
La oficialización de la revolución bolivariana como proyecto
internacional tuvo lugar durante una reunión que se efectuó en noviembre de 2004 en el Fuerte Tiuna. En su discurso “La Nueva Etapa” Chávez expuso
lo que denominó el “Nuevo Mapa
Estratégico” que serviría para definir las decisiones y acciones que
posteriormente iría ejecutando tanto en lo interno como en lo internacional para desarrollar su proyecto político.
Chávez califica su “mapa
estratégico” como “la guía de navegación para el tránsito de la Revolución
Bolivariana de la fase de consolidación interna
hacia la de exportación y la confrontación externa”, lo que pone en
evidencia su propósito de explayar el ámbito geográfico de la revolución hacia
el resto del continente. Además, cuando habla de profundizar la confrontación
externa, lo que persigue, según sus propias palabras es “trascender el modelo capitalista”
sustituyéndolo con el “Socialismo del Siglo XXI”.
EL “Nuevo Mapa Estratégico“consta
de diez grandes objetivos pero para los efectos de esta presentación nos
interesa sólo el Objetivo No. 10 que se denomina “Seguir impulsando el nuevo
sistema multipolar”.
Me voy a
permitir leer solamente lo que dijo en relación con América Latina:
“En América Latina,
vivimos un momento bastante interesante. En América Latina hay un gran
forcejeo, es un forcejeo histórico de dos siglos por lo menos. Veamos el mapa
de la América Latina y el Caribe. Vamos a mirar América del Sur. Se han venido
definiendo dos ejes contrapuestos, la Habana, Caracas, Brasilia, Buenos Aires.
Ese es el eje atlántico sobre el cual corren vientos fuertes de cambio con
mucha fuerza. El imperio va a tratar de debilitarlo siempre o de partirlo,
incluso. Cuando nos dieron el golpe a nosotros antes de que ganara Lula,
estaban tratando de evitar la conformación del eje, que ya se preveía, pero no pudieron.
Además ganó Tabaré Vásquez y el Frente Amplio en el Uruguay, lo cual fortalece
el eje que pudiéramos llamar Orinoco-Amazonas-Río de la Plata. Hace 200 años ni
siquiera existía este eje. Existe el otro eje, Bogotá-Quito-Lima-La
Paz-Santiago de Chile, ese eje está dominado por el Pentágono, es el eje
monrroísta, Bolivia pudiera estar convirtiéndose en una excepción y pudiera
estarse acercando más a este eje. Sin embargo, aún es temprano para concluir en
eso, así que Bolivia pudiéramos dejarla todavía allí. Claro que la estrategia
nuestra debe ser quebrar ese eje y conformar la unidad Sudamericana y creo que
no es un sueño, creo que nunca antes en América se había dado una situación
como ésta. Hace tres años atrás éramos Cuba y Venezuela, a nivel de gobierno, y
ahora cómo ha cambiado la situación”.
Finalmente aseguró que se proponía
“trabajar duro” por la consolidación de la Unión Suramericana.
iv.
El proyecto político en el Plan de la Nación
Lo dicho por Chávez en aquel discurso del 2004 quedó
luego recogido en el Plan de Desarrollo
2007 – 20013, es decir en el Plan de la Nación, el cual dedica un extenso
capítulo al tema internacional bajo el título “NUEVA GEOPOLÍTICA INTERNACIONAL”
Es pertinente destacar que por primera vez, que yo sepa, se dedica un capítulo
tan extenso a las relaciones internacionales
en el Plan de la Nación.
El Plan define la “nueva etapa
geopolítica mundial” como “la estrategia de conducción multipolar de la
política mundial que se aplica mediante la diversificación de las relaciones
políticas económicas y culturales para la creación de nuevos bloques de poder” La construcción de un
mundo multipolar, dice el documento “implica
la creación de nuevos polos de poder que representen el quiebre de la hegemonía
del imperialismo norteamericano.
En el plan se contempla “el desarrollo de una estrategia
mundial de formación política sobre el contenido, objetivos y logros de la
Revolución Bolivariana, dirigida a los movimientos sociales, investigadores,
académicos y a todos aquellos aliados políticos que puedan colaborar con la
creación de círculos formativos alrededor de las embajadas, creando las
estrategias necesarias para la movilización de masas en apoyo al proceso
revolucionario”.
El Plan define una serie de objetivos por zonas
geográficas en función del nivel de las relaciones y la afinidad política
existente. Vale la pena destacar los siguientes.
En América Latina y el Caribe: Participar en la construcción del nuevo MERCOSUR
hacia la conformación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, sobre la base
de evaluación, revisión y reorientación de los contenidos de la integración; consolidar el eje de liderazgo Cuba –Venezuela
-Bolivia para impulsar el ALBA como alternativa a ALCA y a los TLC; fortalecer
el esquema de integración suramericana, a través de la Comunidad Suramericana
de Naciones, ampliando y consolidando las relaciones políticas, económicas y
culturales en general con el Caribe; fortalecer los movimientos alternativos en
Centroamérica y México en la búsqueda del desprendimiento del dominio imperial;
neutralizar la acción del imperio fortaleciendo la solidaridad y la opinión
pública de los movimientos sociales organizados; fortalecer la alianza
Venezuela, Suramérica y el Caribe.
En Europa: consolidar las alianzas políticas con las fuerzas
sociales, partidos políticos y Parlamentos Nacionales, haciendo especial
énfasis en los movimientos sociales.
En América del Norte: intercambio con los movimientos sociales; divulgación de información
acerca de la realidad venezolana a través de medios alternativos; fomentar el
intercambio permanente de personalidades del ámbito político, social, académico
y religioso: incrementar el apoyo y solidaridad con los sectores excluidos de
la sociedad norteamericana; incentivar la organización de grupos de solidaridad
con la Revolución Bolivariana.
El Plan de Desarrollo 2007 – 2013 actualiza la
dimensión internacional del proyecto político chavista y lo incorpora como un
elemento fundamental dentro de la política oficial del régimen.
v.-
El proyecto político de Chávez en la propuesta de modificación de la
Constitución.
Durante el debate que tuvo lugar en torno a las
propuestas de modificación de la Constitución Nacional el tema internacional no
recibió mayor atención. Esto se explica porque había otros temas que tocaban
más directamente al ciudadano y porque la problemática internacional no
interesa mucho al público en general. Yo dije varias veces que las propuestas
eran una verdadera caja de sorpresa y que a medida que uno las analizaba
encontraba nuevos elementos que revelaban hacia donde se pretendía llevarnos.
En la propuesta de modificación de la Constitución se
intentó incorporar y darle rango constitucional a algunos de los elementos de
la dimensión internacional del proyecto político de Chávez.
En el artículo 152, que trata de las relaciones
internacionales se intentó agregar un párrafo con el siguiente texto.
“La política exterior de la República deberá
orientarse de forma activa hacia la configuración de un mundo pluripolar, libre
de la hegemonía de cualquier centro de poder imperialista, colonialista o
neocolonialista”.
Se intentó sustituir el artículo 153 relativo a la
integración remplazándolo con el siguiente texto:
“La República promoverá la integración, la
Confederación y la unión de América Latina y el Caribe a objeto de configurar un gran bloque
regional de poder político, económico y social. Para el logro de este objetivo el Estado privilegiará la
estructuración de nuevos modelos de integración y unión en nuestro
continente, que permitan la creación de
un espacio geopolítico dentro del cual los pueblos y gobiernos de
nuestra América vayan construyendo un solo proyecto Grannacional, al que Simón Bolívar
llamó “Una Nación de Repúblicas”.
Estas propuestas recogen de una manera clara y concisa
la esencia y el propósito del proyecto
de Chávez acerca de lo cual he venido hablando hasta ahora.
2.-
EL PANORAMA POLITICO DE AMÉRICA LATINA. El giro hacia la izquierda.
Después del advenimiento de
Hugo Chávez a la presidencia en Venezuela algunos analistas y politólogos pronosticaron
que en América Latina se iba a producir un giro hacia la izquierda con el
riesgo de que esa evolución pudiera conducir a la implantación en nuestra
región de regímenes de corte comunista predominantemente inspirados en el
modelo comunista marxista-leninista que impera en Cuba. Esa predicción provocó
justificada preocupación en algunos sectores de la sociedad latinoamericana.
La opinión de los analistas
se vio reforzada con el advenimiento de gobiernos de izquierda en varios países
de la región, como ocurrió en Argentina, Brasil Uruguay, Bolivia y Chile y con
la posibilidad de que en Perú y en México resultaran electos los candidatos de extrema
izquierda.
Pero no hay que olvidar que
en el arcoíris político existen varias
tonalidades de izquierda. Simplificando para los efectos de esta presentación,
podemos reducir a dos las principales
manifestaciones de la izquierda que están presentes actualmente en el escenario
latinoamericano. Por un lado existe una izquierda marxista leninista radical,
vociferante, que se interesa más en perpetuarse en el poder que en la solución
de los problemas económicos y sociales de los países donde ejercen el gobierno.
Esta izquierda es la que pretende copiar el modelo cubano. Del otro lado está la izquierda moderada, progresista,
respetuosa de la institucionalidad democrática.
Veamos ahora, a vuelo de
pájaro, cual es actualmente el panorama político de nuestra región:
En México gobierna el
Presidente Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN) de tendencia conservadora
demócrata-cristiana. (Centro)
En Guatemala ejerce la
presidencia Álvaro Colón del Partido Patriota, de tendencia derechista.
En El Salvador ocupa la presidencia Elías Antonio Saca, del
Partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), de tendencia conservadora
neoliberal (Centro)
En Honduras, ejerce la
presidencia Manuel Zelaya Rosales, de tendencia liberal (centro), aún cuando ha
sido criticado por su estrecha relación con Hugo Chávez.
En Nicaragua ejerce la
presidencia Daniel Ortega, del partido Frente Sandinista de Liberación
Nacional, que es una organización política de extrema izquierda, aunque de
origen socialdemócrata.
En Panamá ejerce la
presidencia Martín Torrijos, con el apoyo del Partido Revolucionario Democrático,
de tendencia Socialdemócrata (izquierda moderada) que forma parte de la
Internacional Socialista
En República Dominicana
ejerce la Presidencia Leonel Fernández del Partido de la Liberación Dominicana
(PLD) que emerge de una división del Partido Revolucionario Dominicano de
orientación liberal.
En Haití ejerce la
presidencia René Préval, del partido Esperanza de orientación marcadamente de
izquierda.
Pasamos ahora Suramérica. Comenzaré “de abajo hacia arriba” para dejar de
último a Venezuela que es el tema central de esta presentación.
En Argentina ejerce la
presidencia Cristina Fernández Kirchner, quien llegó al poder con el apoyo del “Frente
para la Victoria” una alianza política creada para impulsar la candidatura de
su esposo y predecesor Néstor Kirchner. Dentro del confuso panorama político
argentino, en el Frente Para la Victoria convive el peronismo, de orientación
marcadamente derechista y populista, con figuras y fuerzas ostensiblemente de
izquierda. Conocemos bien la vinculación estrecha que Néstor Kirchner cultivó con Hugo Chávez.
Pero también se aprecia que la Presidenta
Cristina Fernández ha sido muy cautelosa a este respecto.
En Brasil tenemos a Luis
Ignacio Lula Da Silva, fundador del Partido de los Trabajadores que
originalmente se ubicaba en la izquierda extrema. Pero desde que asumió la
Presidencia Lula se ha encaminado por la ruta de la democracia social, ha continuado las políticas macroeconómicas de su predecesor Fernando
Enrique Cardozo y mantiene relaciones cordiales
con los Estados Unidos. Además ha manejado muy hábilmente sus relaciones
con Chávez
En Chile ejerce la
presidencia Michelle Bachelet, del partido Socialista, de izquierda, de
tendencia social demócrata. Sin embargo, el gobierno chileno está integrado por
la coalición política de partidos de izquierda y de centro, denominada
“concertación”, que se creó a raíz del derrocamiento de la dictadura de Augusto
Pinochet.
En Bolivia ejerce la
presidencia Evo Morales, dirigente sindical del partido Movimiento al
Socialismo (MAS), de izquierda alineado a la corriente del Socialismo
Democrático pero que se alinea con Hugo Chávez y propugna el bolivarianismo, el indigenismo y
el nacionalismo.
En Perú gobierna Alán García
cuya primera presidencia escandalosamente populista le valió su salida del
poder y del país. En las más recientes elecciones derrotó al candidato
opositor, Ollanta Humala radical de
izquierda, a quien Hugo Chávez apoyaba de manera visible. Alán García
pertenece al Partido Unión Por el Perú, de tendencia centro-liberal.
En Ecuador ejerce la
presidencia Rafael Correa, del partido Alianza País, que es una alianza
electoral integrada por partidos y movimientos de centro y de izquierda. Tiene
marcada afinidad con la corriente “bolivariana” y el socialismo del siglo XXI
que propugna Hugo Chávez.
En cuanto a Colombia creo
que no hace falta, por ahora, entrar en muchos detalles ya que supongo que
ustedes están familiarizados con la situación política del país vecino. Me
limitaré a recordar que la presidencia la ejerce Álvaro Uribe quien cumple un
segundo mandato. En ambos casos llegó al poder por la “Coalición Uribista” que
es una organización de ciudadanos en la cual participan figuras disidentes del
partido Liberal y del partido Conservador y otras organizaciones políticas
menores aglutinadas alrededor de la figura de Uribe.
Este vistazo panorámico
sobre la realidad política latinoamericana actual nos permite constatar que los
politólogos y analistas acertaron sólo
parcialmente en su predicción. Efectivamente se ha producido un marcado giro a
la izquierda pero con predominancia de
gobiernos identificados con la corriente moderada social-demócrata.
Incluso, en algunos países se han
instaurado gobiernos de centro o de derecha.
3.-
UBICACIÓN DE VENEZUELA EN EL ESCENARIO POLÍTICO LATINOAMERICANO.
Si nos atenemos a lo que
dice la Constitución Nacional, Venezuela es “un Estado democrático y social de
Derecho y de Justicia”, Además, su régimen socio económico se fundamenta en los
principios de justicia social, democratización, eficiencia y libre competencia.
El Estado, dice la Constitución, conjuntamente con la iniciativa privada
promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional para generar fuentes
de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la
población, garantizar la seguridad jurídica mediante una planificación
estratégica democrática, participativa y de consulta abierta.
Partiendo de esa descripción
Venezuela debería ser catalogada como una democracia representativa de mercado
abierto y economía liberal. En todo caso, así fue en el pasado.
Hoy día Venezuela se
presenta internacionalmente con una imagen totalmente diferente. Es más,
resulta sumamente difícil establecer con precisión cuál es la verdadera
orientación política de Venezuela y de su gobierno. No es tarea fácil ubicar a
nuestro país dentro del concierto internacional, ya que prácticamente no se
ajusta a la caracterización que hace la Constitución Nacional
Como la realidad interna
venezolana tanto política como económica será expuesta por otros ponentes que
participan en este evento, para los efectos de esta exposición
me limitaré a señalar los rasgos del régimen de Hugo Chávez que tienen interés
o impacto desde la perspectiva internacional.
i.- La actuación internacional de Chávez
La Constitución Nacional
establece que es de la competencia del poder público “la política exterior y la
actuación internacional de la República”. Adicionalmente, asigna al Presidente
la atribución de “dirigir las relaciones exteriores de la República”
La política exterior de un
país, cualquiera que sea, debe ser el
resultado de una serie de análisis serios, consideraciones responsables,
opiniones, consultas, etc., a partir de las cuales se define la postura en las
relaciones exteriores o se fijan posiciones respecto de de los problemas o
asuntos internacionales. Esa política exterior conlleva también el
establecimiento de los objetivos que ese país se propone alcanzar con su
política exterior.
La Constitución de 1999 es
un instrumento muy rico en lo que se refiere a las normas y pautas que deben
servir para definir la Política Exterior. Por primera vez en la historia
constitucional venezolana esa Constitución incorporó una Sección completa
dedicada a las relaciones internacionales. Allí se establecen los elementos
fundamentales de lo que debería ser la política exterior. Es más, en cierto
modo constituye una especie de instrucción general para el presidente y para todos
los funcionarios que de una manera u otra intervienen en la actividad
internacional del país. Esto sin contar otras disposiciones de la Carta Magna
relacionadas con la integración, los derechos humanos, el derecho al ambiente,
en las cuales se establecen también obligaciones y compromisos de alcance
internacional
ii.-
La diplomacia personal de Chávez.
Pero la realidad de la
actuación internacional de nuestro país es totalmente diferente. Yo sostengo
que actualmente Venezuela no tiene
política exterior. Lo que tenemos es una diplomacia personal y personalista del
presidente, que utiliza la atribución constitucional de dirigir las relaciones
exteriores para difundir internacionalmente su proyecto político personal de la
“revolución bolivariana”.
Esa diplomacia personal se
desarrolla en medio de una permanente improvisación por parte del Jefe del
Estado quien, sin consultar a nadie y sin asesorarse debidamente presenta
públicamente ideas, asume posiciones, hace proposiciones y toma decisiones sin
que haya precedido una reflexión o un análisis serio del impacto o de las
consecuencias que pudieran tener internacionalmente. De esto tenemos un ejemplo
reciente.
Para llevar adelante su proyecto expansionista Chávez maneja los ingentes recursos financieros
provenientes del petróleo de manera incontrolada e incontrolable como si se
tratara de su patrimonio personal. Viaja por el mundo, regala dinero, se
compromete en proyectos, ofrece inversiones, compra lealtades, se granja simpatías
o apoyos para su proyecto político, subscribe acuerdos a granel de todo tipo en
todos los países que visita sin que se puedan apreciar sus resultados o
beneficios que esos acuerdos rinden al país o a los venezolanos.
Tristemente, los gobiernos que se benefician de esa
generosidad colocan en segundo plano los principios y los valores de la
democracia y voltean la mirada para no darse por enterados de la calidad de
gobernante con el cual están tratando. Pareciera que esos gobiernos no se dan
cuenta de la peligrosa relación de dependencia a la cual están sometiendo a sus
países. Hay una regla de conducta internacional que viene de la antigüedad, que
los gobiernos de esos países deberían tomar debidamente en cuenta. Es una frase
que condensa la experiencia de la guerra de Troya y dice: “Cuídate de los
griegos cuando te traen regalos”.
4.-
La implementación internacional del proyecto de Chávez.
Para avanzar en la
caracterización de Venezuela dentro en el contexto geopolítico regional e
internacional resulta necesario referirnos, aunque sea brevemente a la
situación en que se encuentran las relaciones de Venezuela con algunos países
del continente.
i.- Venezuela y Cuba
Las relaciones de Venezuela con Cuba se encuentran
en una situación de luna de miel desde que Chávez asumió el poder. Ya comenté
la seducción que causó Fidel Castro sobre Chávez y como esa situación ha sido hábilmente aprovechada
por el mandatario cubano para recibir toda clase de prebendas y beneficios de
parte del régimen chavista.
Pero en Cuba acaba de producirse un acontecimiento muy importante
que, si bien se esperaba desde hace año y medio, con toda probabilidad producirá un efecto muy profundo
en las relaciones bilaterales venezolano – cubanas.
Con la separación de Fidel Castro de la jefatura del
Estado cubano y su remplazo por su hermano Raúl seguramente ocurrirán cambios
importantes en las relaciones entre los dos países. Es evidente que entre Raúl
Castro y Chávez no existe la misma empatía y por lo tanto el trato será
radicalmente diferente.
Esa diferencia se manifestará básicamente en las relaciones políticas. Con Raúl no
existirá el mismo calor ni la misma camaradería que ha caracterizado la
relación Chávez - Fidel. Esto significa
también que Chávez no podrá seguir
contando con el apoyo que venía recibiendo para llevar adelante su proyecto
político. De hecho ya eso había comenzado a producirse antes de la renuncia de
Fidel y quedó patentizado en aquella declaración que hizo en la cual dijo que
valora por igual sus relaciones con todos los gobiernos, sean de izquierda o de
derecha. También quedó de manifiesto con la actitud reservada y discreta que asumió
Cuba durante el conflicto venezolano-colombiano de la semana pasada.
Pienso también que el nivel de la presencia cubana
en Venezuela comenzará a disminuir gradualmente. Desde hace algunos meses se ha hablado de que Raúl
Castro ha llamado de vuelta a muchos de los militares cubanos que se encuentran
en Venezuela.
Seguramente Raúl Castro continuará aprovechando para
su país los beneficios económicos y comerciales que Chávez le otorga a Cuba. Pero
como militar que es tendrá presente lo inconveniente que resulta seguir
dependiendo tan estrechamente de un país cuyo gobernante es impredecible, cuyo
régimen, además, da signos de
inestabilidad.
ii.-
Venezuela – Bolivia – Nicaragua – Ecuador
Creo que son ampliamente conocidas las vinculaciones
que ha logrado establecer Hugo Chávez con Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael
Correa.
La crisis reciente entre Colombia y Ecuador sirvió para
poner en evidencia la relación de
dependencia en que se encuentran los mandatarios de Ecuador y de Nicaragua
respecto de Chávez. Las retóricas de Rafael Correa y de Daniel Ortega son
prácticamente una copia carbón de la retórica de Chávez. A instancias de
Chávez, ambos gobernantes decidieron romper relaciones con Colombia. Una muestra
más de la influencia que ejerce sobre ellos el presidente venezolano.
Por otra parte resulta interesante constatar la
actitud discreta silencio que todo este
tiempo ha mantenido el presidente Evo Morales. Eso puede explicarse
porque Bolivia atraviesa una seria crisis interna originada en el empeño de Morales
de imponer una nueva Constitución que le daría poderes similares a los que
ejerce Chávez en Venezuela y en el movimiento autonomista que se ha generado en
las provincias más importantes de ese país.
En todo caso los presidentes de Bolivia, Nicaragua y
Ecuador tienen agendas inspiradas y apoyadas por Chávez que persiguen ampliar los
poderes del jefe del Estado, prolongar los períodos presidenciales, debilitar
los medios, coartar las libertades individuales y hacer predominar el nacionalismo económico por
encima de los enfoques de economía de
mercado abierto. Además, en mayor o menor grado practican la retórica antinorteamericana, buscan
acercamiento con Irán y promueven medidas que contribuyen a consolidar el proyecto expansionista continental de Chávez.
iii.-
Venezuela – Estados Unidos
Desde que el Presidente Chávez asumió la
presidencia, las relaciones con los Estados Unidos se han caracterizado por una
permanente invectiva contra el Presidente y el gobierno de ese país.
Anti-imperialismo, anti-norteamericanismo, anti-neoliberalismo y ataques personales
contra el presidente de los Estados Unidos han sido los ejes centrales de la
retórica de Chávez llegando al extremo de llamarlo borracho, diablo, Mr. Danger, asesino, ignorante,
bruto, burro, y pare de contar. A esto se agrega la constante acusación de que
los Estados Unidos conspiran con la oposición venezolana para asesinarlo o
derrocarlo y de que ese país prepara una invasión, una agresión o una
intervención contra Venezuela.
Como vimos antes la agitación del anti-imperialismo,
el antinorteamericanismo y el anti-neoliberalismo forman parte de la estrategia
diseñada por el Foro de Sao Paulo para desprestigiar el capitalismo y
reivindicar el socialismo de inspiración comunista marxista-leninista.
Internamente Chávez utiliza esa retórica como elemento
de cohesión en torno de su proyecto exacerbando el sentimiento nacionalista de
la población, particularmente en el sector humilde haciéndole creer que es
inminente una invasión norteamericana para apoderarse de nuestras riquezas
naturales.
Internacionalmente persigue capitalizar el sentimiento
anti-norteamericano abundante en los grupos y movimientos de izquierda que se ufanan de detestar a los Estados
Unidos y su sistema político-económico al tiempo que ansían beneficiarse de los
valores y de la calidad de vida alcanzados por
la sociedad capitalista.
El antinorteamericanismo y su subproducto, el anti-neoliberalismo
concentra sus ataques en el ALCA y los tratados de libre comercio. Chávez no ha
escatimado esfuerzos para tratar de boicotear e impedir que países de la región subscriban acuerdos
de libre comercio con los Estados
Unidos. Ya vimos que esta consigna figura también entre los lemas del Foro de
Sao Paulo.
Chávez
constantemente agita el fantasma de la amenaza de interrumpir el suministro de petróleo
a Estados Unidos. Sin embargo, sabe que quien saldría perdiendo si se
interrumpe la exportación de petróleo a ese país sería Venezuela.
Del lado de los Estados Unidos hay otros temas que
preocupan al gobierno de ese país entre los cuales destacan las relaciones con
Irán. Es ostensible la estrecha vinculación personal que ha establecido Hugo
Chávez con el Presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán. También preocupan las
informaciones acerca de una presunta presencia del Hezbollah en nuestro país,
la presencia numerosa de iraníes y el
establecimiento de una ruta aérea
directa entre Venezuela e Irán. Otro motivo de preocupación para las
autoridades norteamericanas es la falta de cooperación del gobierno de Hugo
Chávez en la lucha contra el narcotráfico.
Tanto el Presidente Bush como la administración
norteamericana han optado por ignorar los ataques y las acusaciones que les
dirige Chávez para no caer en provocaciones y esto a su vez estimula su rabia y
su violencia verbal hacia los Estados Unidos.
Pienso que las relaciones bilaterales continuarán
sin mayores variaciones hasta la elección presidencial de este año. Seguramente
Chávez aplicará una tregua temporal para ver cuál será el comportamiento del
nuevo presidente hacia él. Como previsiblemente tampoco habrá mayor variación
en cuanto a la actitud norteamericana, difícilmente se producirá un encuentro
personal tan ansiado con el Presidente norteamericano y no pasará mucho tiempo
antes de que se reanuden la retórica, las denuncias de conspiración contra su
régimen y las amenazas de cortar el suministro petrolero.
Recientemente han trascendido informaciones según la
cual el gobierno de los Estados Unidos considera incluir a Venezuela en su lista de países terroristas.
Esto podría modificar el escenario que les he descrito y sobre ello hablaré
más adelante.
iv.- Venezuela
– Argentina - Chile – Brasil – Perú
Los gobiernos de Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Panamá
y Costa Rica están regidos por presidentes que están conscientes de que la
mejor vía para superar los problemas económicos y sociales de sus países radica
en el fortalecimiento de la economía de mercado, como condición indispensable
para luchar contra la pobreza y elevar el nivel de vida de todos los sectores
de la población. Esta política pasa por el camino de fortalecer las relaciones comerciales con los Estados
Unidos y en algunos casos subscribir acuerdos de libre comercio con ese país cuyo
mercado ofrece campo suficiente para desarrollar relaciones recíprocamente
productivas y beneficiosas.
Chávez contaba con los presidentes de Brasil y de Uruguay
para conformar el eje atlántico del socialismo bolivariano. Sin embargo, tanto
Lula Como Tabaré Vázquez, sin
traumatizar sus relaciones con Chávez ni sacrificar los jugosos beneficios que
obtienen de esa relación, progresivamente han ido marcando distancia con él.
Con Argentina, desde que asumió la presidencia Cristina
Fernández de Kirchner se ha podido
advertir un cierto cambio en las relaciones bilaterales. Entre los presidentes
de los dos países no parece existir la misma química que había entre Chávez y
Néstor Kirchner. La presidenta argentina mantiene una posición estrictamente
pragmática. Chávez puede ayudar a aliviar la crisis energética que confronta
Argentina y al mismo tiempo este país puede hacer jugosos negocios vendiéndole
a Venezuela productos alimenticios y maquinaria agrícola. Esto quedó confirmado
en los acuerdos concluidos durante la breve visita a Caracas que hizo la
presidenta argentina acompañada de una gruesa representación de empresarios de
ese país. Sin embargo, falta por ver cuál será el desenlace del juicio que se
sigue en Miami a las personas que están involucradas en el caso del maletín de
los 800 mil dólares. Aún cuando se le ha puesto sordina a la información según
la cual ese dinero sería una contribución para la campaña electoral de la
presidenta Kirchner, no se puede descartar
que cuando se hagan públicos los detalles de ese juicio, el tema de la
injerencia de Chávez en el proceso electoral de Argentina traerá nuevas
secuelas.
Las dificultades que viene confrontando la Presidenta
Kirchner seguramente la conducirán a manejar sus relaciones con Chávez de una
manera más discreta y probablemente también provoque un cierto distanciamiento.
Con Chile las relaciones son normales a pesar de que en ciertos
momentos estuvieron empañadas por pequeños incidentes originados en la falta de
tacto de la diplomacia chavista. Tanto el Presidente Lagos, primero, y ahora la
señora Bachelet han mantenido una compostura seria y responsable respecto de
Chávez a pesar de que ambos pertenecen a la izquierda chilena. Pero como hemos
visto antes, se trata de una izquierda moderada que además gobierna en
coalición con la democracia cristiana.
En cuanto a Perú las relaciones bilaterales han
atravesado también períodos críticos. Primero fue la crisis que se generó a raíz del caso Vladimiro Montesinos,
que llevó a Chávez a retirar el Embajador venezolano en Lima, lo cual fue
inmediatamente reciprocado por Perú. Después surgió una nueva crisis cuando
Chávez llamó “candidata de la oligarquía” a la candidata presidencial Lourdes
Flores. La Cancillería peruana emitió un comunicado calificando de
“inadmisible” que Venezuela interfiriera en las elecciones peruanas. Después de
un nuevo período de relaciones normales, la tensión entre los dos países volvió
a subir a raíz del apoyo que Chávez brindó al candidato de la extrema izquierda
Ollanta Humala y que tuvo como resultado que colocara “en el más profundo congelador” las relaciones con Perú y aseguró
que no las sacaría de allí hasta que García le ofreciera disculpas. Las
relaciones se mantuvieron interrumpidas hasta que los dos mandatarios
coincidieron en la Cumbre Sudamericana que tuvo lugar en Cochabamba cuando ambos
mandatarios convinieron en poner fin a sus diferencias. Desde entonces las
relaciones se han desenvuelto dentro de un clima de relativa normalidad aún
cuando han surgido nuevas complicaciones. Perú está investigando las actividades
que desarrollan las llamadas “casas del
Alba” que, con financiamiento de Chávez desarrollan actividades
proselitistas a favor de su proyecto expansionista bolivariano. Recordemos la diplomacia de pueblos y el apoyo a los
movimientos alternativos de que hablé antes. El Presidente Alán García ha dicho
que tiene la “casi certeza de una intervención extranjera en Perú y anunció que
su gobierno tomará medidas drásticas al respecto”.
v.-
Venezuela y Colombia
El tema de las relaciones de
Venezuela con Colombia lo he dejado para el final porque como ustedes
comprenderán, requiere un tratamiento más detallado. Debo confesar que esta
parte de mi presentación la he tenido que revisar y re–escribir por lo menos
cinco veces en los últimos días.
Desde
que Chávez asumió la presidencia las relaciones venezolano-colombianas han
seguido un curso semejante al de una
montaña rusa. Períodos de calma y
armonía constructiva han sido interrumpidos por situaciones de crisis
generalmente generadas de este lado de la frontera casi siempre a través de los
micrófonos o las cámaras de televisión. Durante la presidencia de Andrés
Pastrana ocurrieron varios incidentes que estuvieron a punto de provocar la
ruptura de relaciones, como fue la presencia de guerrilleros de las FARC en un
seminario organizado por la bancada chavista del grupo parlamentario venezolano
del Parlamento Latinoamericano, las críticas de Chávez al Plan Colombia, el
caso Ballestas y el continuado apoyo de Chávez a la guerrilla.
Bajo
la presidencia de Álvaro Uribe se presentó el el “caso Granda” que llevó a
Chávez a anunciar que suspendía “todo acuerdo, todo negocio con Colombia” hasta
que no quedara reivindicada la
soberanía de Venezuela. Esta amenaza no llegó a materializarse. Luego
fue el caso de la liberación de los rehenes colombianos. A raíz de la decisión
del Presidente Uribe de dar por terminada la intervención mediadora de Chávez
en las gestiones para la liberación de los rehenes en manos de las FARC, Chávez
declaró “congeladas” las relaciones con
Colombia.
A
raíz de la incursión de fuerzas militares colombianas en territorio ecuatoriano
que resultó en la eliminación física de Raúl Reyes las relaciones entraron en
una espiral de conflicto que las llevó al punto más crítico de la historia
común. Ustedes han seguido los acontecimientos y conocen los detalles, de
manera que no me detendré mucho en esto. En medio de una nueva andanada de
improperios contra el Presidente Uribe, Chávez anunció, a través de los medios,
el retiro del personal de la Embajada venezolana en Colombia, el cierre de nuestra
misión diplomática en Bogotá y la expulsión del Embajador colombiano en Caracas y del personal de esa misión diplomática.
Estas medidas, adoptadas con total desdeño de las normas del derecho
diplomático, configuraron una ruptura de hecho de las relaciones con Colombia. Estos
anuncios fueron complementados con la decisión de disponer la movilización de
contingentes militares a la frontera con Colombia y con el anuncio de que
nacionalizaría empresas colombianas en Venezuela.
Todo
esto como resultado del empeño de Chávez de involucrar a nuestro país en un
problema que no nos atañe y que afectaba solamente a Ecuador y Colombia.
Afortunadamente
el conflicto entre estos dos países entró
rápidamente en un proceso de apaciguamiento que comenzó con la
resolución adoptada por el Consejo Permanente de la OEA y concluyó en la Cumbre
del Grupo de Río celebrada la semana pasada en Santo Domingo.
Lo que ocurrió en Santo Domingo no tiene precedentes
en la historia diplomática. Que una situación de conflicto, la más graves que
ha confrontado nuestra región, haya terminado en la manera como terminó, ha
dejado perplejo a medio mundo. Nadie se
imaginó que esa crisis pudiera haber quedado resuelta en pocos minutos de
manera pública, ante las cámaras de televisión, como si nada hubiera pasado
antes.
Pero hay que tener en cuenta que tanto Chávez como
Uribe tenían razones poderosas para aceptar, y hasta propiciar una solución rápida
de la crisis.
Después de haber involucrado a Venezuela en un
conflicto ajeno Chávez se encontró en un callejón sin salida. Seguir adelante
en su escalada conflictiva exigía franquear la pared de fondo del callejón más
allá del cual lo que quedaba era el campo minado de una confrontación militar. Una
guerra que Colombia no había motivado ni estaba dispuesta a provocar, que ni
los venezolanos ni los colombianos queríamos y que tampoco la fuerza armada
deseaba ni estaba preparada para sostener. Todos esos desplantes de Chávez
merecen un solo calificativo: fueron absolutamente irracionales. Pusieron en
evidencia una vez más su talante de
militar guerrerista, su manera de actuar precipitadamente, su
intemperancia y su desenfreno. También exteriorizaron su
insensibilidad y su impiedad que lo llevaron a provocar innecesariamente trabas
al comercio binacional en momentos en que la población sufre las penurias de
una grave crisis de desabastecimiento. Afortunadamente la medida de
movilización de tropas a la frontera, hasta donde se sabe, no pasó de la
retórica, a menos que la fuerza armada venezolana cuente con una tecnología que
ningún país del mundo posee: la capacidad de volverse totalmente invisible para
movilizar y desplegar en la frontera 10 batallones sin que nadie los viera.
El Presidente Uribe también necesitaba una salida que
le salvara la cara. Apenas conoció las evidencias sobre las conexiones de Hugo
Chávez con las FARC Uribe anunció que lo
denunciaría ante la Corte Penal Internacional por “patrocinio y financiación de
genocidas”. Sin embargo, la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores de
Colombia en pleno aconsejó al Presidente Uribe desistir de esa acción “por
inconveniente y por ser un proceso largo y difícil”. Esa advertencia debe haber
pesado en su ánimo. El Presidente
colombiano se encontró también en
una disyuntiva difícil y necesitaba una vía de escape que le permitiera dar
marcha atrás, desistir de su propósito inicial de denunciar a Chávez ante la
Corte Penal Internacional. A Uribe le “vino de perillas” el esfuerzo de conciliación
que hicieron los mandatarios del Grupo de Río para que pusieran fin a sus
diferencias y sellaran con un abrazo la reconciliación.
Por supuesto que todos nos sentimos reconfortados y
contentos de que se haya podido sofocar una crisis tan delicada y peligrosa.
Sin embargo el mismo resultado podía haberse logrado de manera discreta. El
acuerdo logrado pudo haber sido sellado con la solemnidad que debe prevalecer
en los asuntos de estado y sobre todo cuando intervienen los Jefes de Estado en
un caso tan grave y delicado como el que se estaba ventilando.
A
pesar de todo, yo creo que el fondo de la crisis colombo-venezolana sigue
latente. De esta situación emergieron nuevas circunstancias que inciden seriamente
en las relaciones bilaterales como resultado de la información extraída de las computadoras de Raúl Reyes. Esa
información contiene evidencias que implican seriamente al presidente Chávez en
conexiones suyas y de su gobierno con la
organización narcoterrorista colombiana.
Dentro de su proyecto
político Chávez persigue objetivos muy precisos en relación con Colombia. En sus delirios bolivarianos Chávez aspira a recrear
la Gran Colombia, pero dentro del “modelo
alternativo de integración”, bajo el manto del socialismo del siglo
XXI o como lo llama ahora, el socialismo bolivariano. Para alcanzar ese
objetivo Chávez trata de fortalecer a la guerrilla subversiva colombiana, más
concretamente a las FARC y debilitar al gobierno del Presidente Uribe a fin de
abrir la posibilidad para que pueda
asumir el poder en Colombia un gobierno de orientación socialista de extrema
izquierda al estilo de los que existen en Bolivia, Nicaragua y Ecuador para seguir
avanzando hacia la Gran Colombia bolivariana socialista de extrema izquierda.
Las evidencias encontradas en
las computadoras de Raúl Reyex confirman el papel que juegan las
FARC en el proyecto expansionista de Chávez. En un pasaje de uno de los
documentos se dice que con el éxito de la gestión humanitaria de Chávez “gana
su proyecto geopolítico” En otro documento se lee: “el hombre (Chávez) está interesado en aportar a la causa
bolivariana de las FARC para lograr fortalecer su proyecto geopolítico en
varios países...
Esas frases revelan
claramente que existe una sintonía entre Chávez y las FARC en cuanto al
proyecto político.
Dentro de este esquema entra la figura de la Senadora Piedad Córdova y
toma sentido el encompinchamiento de Chávez con esa señora. Resultan sumamente
reveladores algunos de los documentos extraídos de las famosas computadoras de
Raúl Reyes.
“Ella
es una líder fiel al partido liberal y anda buscando protagonismo y dividendos
políticos para su partido en una futura campaña presidencial. Si ella en la
convención liberal resultara elegida como candidata de su partido tendría la
posibilidad de ser presidente de Colombia con el apoyo nuestro”
Evidentemente, si a eso se
le agrega el apoyo financiero de Chávez la señora Córdova tiene grandes
posibilidades de ser electa, con lo cual Chávez
habría alcanzado plenamente su objetivo de contar con un “cachorro” suyo
como presidente de Colombia.
CONCLUSIONES
Como he venido explicando, Chávez tiene un proyecto
político personal que se manifiesta paralelamente en dos dimensiones: Una
dimensión interna y una dimensión internacional
Internacionalmente el proyecto político de Chávez se
desarrolla en dos ámbitos.
En el ámbito global, mundial pretende sustituir el
fracasado comunismo marxista leninista por el “socialismo bolivariano”. Dentro
de este objetivo se enmarca la permanente agresión verbal contra los Estados
unidos y la exaltación del antinorteamericanismo, el anti-imperialismo y el
anti-neoliberalismo. Explica también las “alianzas estratégicas” que ha
establecido con países y grupos
antagónicos de los Estados Unidos como son, además de Cuba, Irán, Rusia,
Bielorrusia, China, Corea del Norte, Siria y Palestina. Chávez no ha ocultado
sus delirios de grandeza que lo han llevado a considerarse el “salvador del
mundo”. Para Chávez Venezuela es muy pequeña y necesita ampliar su espacio
hacia el resto del mundo. Dentro de este
ámbito encaja también su insistencia en sustituir el orden mundial unipolar que
supuestamente prevalece actualmente por un orden multipolar como un paso hacia
la pluripolaridad.
En el ámbito regional ha logrado algunos avances con
el ascenso al poder de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y
Daniel Ortega en Nicaragua, tres gobernantes
totalmente identificados con ese
proyecto político. Además, la combinación de ideología bolivariana socialista
con petrodólares le ha permitido establecer vínculos con algunos gobiernos y
también involucrarse en la política y en los procesos electorales de otros
países de la región. Valiéndose de su “diplomacia de pueblos” suministra apoyo
técnico y proporcionar recursos financieros a los “movimientos alternativos”
que tienen aspiraciones políticas electorales y de esa manera propicia candidaturas
de figuras que se identifican con su proyecto.
Chávez tiene un concepto muy particular del
principio de la no intervención. El califica de injerencia cualquier comentario
de alguna personalidad extranjera sobre la situación venezolana o sobre su
gobierno y generalmente reacciona coléricamente acusando al autor del
comentario de ser instrumento del imperio y de estar conspirando con la
disidencia venezolana para derrocarlo. En cambio él se cree libre de
inmiscuirse en la situación política de cualquier país y actúa como si tuviera
una patente de corso para intervenir activamente en los asuntos domésticos de los
demás países. Son conocidos los reclamos de gobiernos de otros países ante la
injerencia de Chávez. Las Embajadas venezolanas funcionan abiertamente como instrumentos
al servicio de la exportación de la revolución bolivariana. Ya vimos cómo en el
Plan de Desarrollo de la Nación se le asigna esta tarea a nuestras representaciones
diplomáticas. Además, en el presupuesto de la Cancillería existen partidas para
ese fin.
Otra manifestación de la incoherencia de la
diplomacia personal de Chávez la tenemos en el caso de la Comunidad Andina.
Cuando Chávez acababa de asumir la presidencia pro-témpore de la CAN decidió sin
consultar a nadie retirar a Venezuela de la CAN como reacción airada al anuncio
de que Perú, Ecuador y Colombia subscribirían acuerdos de libre comercio con
los Estados Unidos. Chávez justificó esa decisión alegando que la CAN “no le
sirve a los indios, los negros y los pobres”, con lo cual quiso decir que esa
es una institución oligárquica. Chávez ha insinuado que va a reconsiderar esa
decisión pero todavía no ha tomado una determinación definitiva. La decisión
también inconsulta e intempestiva de Chávez de retirar a Venezuela del Grupo de los 3 es una muestra más de esa
inconsistencia. A raíz del retiro de Venezuela de la CAN Chávez advirtió que
“MERCOSUR tiene que cambiar, es neo-liberal. Si tiene que morir para que nazca
la integración, que los muertos entierren a sus muertos”. Dentro de su
inconsistencia, Chávez sigue empeñado en convertir a Venezuela miembro pleno de
MERCOSUR.
Chávez pretende transformar en realidad el gran
sueño de Simón Bolívar de convertir a
Suramérica en la “gran república de naciones”, pero trastocando el ideario
democrático bolivariano para crear una Unión de Repúblicas Socialistas de
Suramérica. La creación de UNASUR, a la cual Chávez asigna tanta importancia,
es un primer paso en esa dirección. Dentro de ese esquema entra también el
empeño de Chávez en recrear la Gran Colombia bajo el manto de su socialismo
bolivariano.
CONSIDERACIONES FINALES
He intentado presentarles un panorama general de la
diplomacia personal de Chávez al servicio de su proyecto expansionista
bolivariano socialista. Han quedado fuera, por supuesto, muchas situaciones y
aspectos que por las limitaciones de tiempo y
para no abusar de la paciencia de ustedes he tenido que dejar de lado o
pasar por alto.
Como he venido señalando, se trata de una diplomacia
que se desenvuelve en medio de una permanente improvisación donde prevalecen
decisiones y medidas tomadas y anunciadas públicamente sin que haya
precedido un análisis serio de sus
efectos y consecuencia, llegando algunas veces a la irracionalidad.
Otra de las características
resaltantes de la diplomacia personal de Chávez es la soberbia, la
excentricidad, la extravagancia con la
cual maneja las relaciones exteriores del país y sobre todo la manera polémica
y agresiva con la cual se conduce en la escena
internacional.
Es una diplomacia populista, que se vale del inmenso
caudal de recursos financieros proveniente de la venta de nuestro principal
producto natural cuyo precio sube cada día, para ofrecer subsidios, ayudas
financieras, regalos, inversiones en proyectos y empresas de dudosa solidez, apoyos
a la balanza de pagos de otros países.
Otro elemento que lo
caracteriza es el permanente y desmedido anhelo de protagonismo y el excesivo
afán mediático que lo lleva frecuentemente a ventilar asuntos y problemas de
estado a través de las pantallas de televisión poniendo de lado la necesaria
discreción que requiere el manejo de las relaciones internacionales.
En su empeño por impulsar su proyecto expansionista
Chávez prioriza los objetivos políticos arriesgando y perjudicando los
intereses económicos. El retiro de Venezuela de la CAN y del Grupo de los 3 y
su empeño en transformar al MERCOSUR son una muestra patente de esto. Lo mismo
puede decirse del conflicto artificialmente creado con Colombia y su anuncio de
que estaba considerando nacionalizar empresas colombianas en Venezuela.
Estoy convencido de que la cadena de contradicciones
de la diplomacia de Chávez ha tenido un
impacto negativo tanto en nuestra región como en el resto del mundo. Ha provocado en muchos gobiernos un
sentimiento de desconfianza hacia el régimen chavista. Los alardes de nuevo
riquismo, producto de la bonanza petrolera son vistos con evidente suspicacia
por la comunidad internacional. Sus jactancias constantes de que Venezuela tiene las reservas más grandes de hidrocarburos del mundo y sus
propuestas de obras faraónicas como el gasoducto transamazónico y el gasoducto
del Caribe han quedado como simples manifestaciones de delirios de grandeza. Su
munificencia internacional también está afectando su imagen externa.
Contemplar que Chávez reparte dinero en el mundo
mientras los venezolanos seguimos
abatidos por la pobreza, la inseguridad, la ausencia del estado de derecho, la
inflación galopante y ahora, más recientemente, por una crisis de
desabastecimiento en productos alimenticios básicos, inevitablemente genera
perplejidad, crea desconfianza y alimenta el escepticismo de muchos gobiernos
en cuanto al rumbo que sigue el país bajo la conducción de Chávez. Todos estos
elementos han dado origen a una caída en picada de la credibilidad de Chávez en
la comunidad internacional.
Desde la perspectiva interna, mucha gente piensa que
el régimen de Chávez tiene sus días contados. Incluso hay quienes aseguran que
no llega al fin de este año. Estoy de acuerdo en que el régimen de Chávez presenta
signos evidentes de debilitamiento. Chávez está consciente de eso y por eso
quiere impedir el avance que se espera registrará la oposición en las
elecciones regionales de noviembre.
|
Él ha declarado públicamente que no ha desistido
de sus propuestas de modificación constitucional, particularmente la
relacionada con la reelección indefinida y debemos prepararnos para bloquear
nuevamente su pretensión de perpetuarse en el poder. En el ámbito internacional Chávez aprovechará el tiempo que le queda en el
gobierno para intensificar sus esfuerzos y perseverar en su empeño de
extender su experimento político hacia el resto de Latinoamérica. En la
medida en que Chávez continúe interfiriendo en la situación política
domestica de otros países, los gobiernos,
no solamente latinoamericanos, sino también de otras regiones irán
marcando distancia con él. Por otra parte, no se puede descartar que se
produzcan nuevas situaciones de conflicto con países amigos con efectos perniciosos
sobre las relaciones diplomáticas y comerciales y el desenvolvimiento de los
negocios recíprocos. Esto inevitablemente traerá consigo un progresivo
aislamiento de Venezuela. Ese aislamiento será básicamente político y se
manifestará en el distanciamiento y la cautela que gobiernos de Latinoamérica
y de otras regiones del mundo asumirán hacia el régimen de Chávez. No puede
descartarse que ese distanciamiento se
extienda también al campo de las inversiones extranjeras y al suministro de
materias primas y bienes de capital de naturaleza estratégica. Los inmensos ingresos provenientes del negocio
petrolero seguramente permitirán atenuar temporalmente el impacto de ese
aislamiento pero en el mundo globalizado de hoy ningún país, por muy rico que
sea, puede permanecer aislado del resto del mundo. De hecho, ya en algunos países ven a Chávez con
desconfianza como un elemento temperamental
y hasta dañino. Esto se aprecia en las
informaciones de prensa y en artículos editoriales. Por su parte los Estados
Unidos, a raíz de la información que ha trascendido acerca de las
vinculaciones de Chávez y miembros de su gobierno con las FARC, están considerando la posibilidad de incluir
a Venezuela en la lista de países que
patrocinan el terrorismo Una decisión de esa naturaleza tendría
consecuencias muy serias para Venezuela que afectarían gravemente no solo al país
como tal sino también al sector privado y al ciudadano individual. Entre las
medidas que aplicaría el gobierno norteamericano podrían figurar las
siguientes: Las importaciones procedentes de Venezuela
quedarían excluidas de los beneficios de las preferencia, exoneraciones o
reducciones arancelarias de que actualmente
se benefician; Los ciudadanos y entidades norteamericanas no podrían
realizar transacciones financieras con el Gobierno de Venezuela sin una
previa autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del
Departamento del Tesoro; Estados Unidos se opondría a cualquier préstamo a
Venezuela de las instituciones internacionales gubernamentales o no
gubernamentales; Se impondrían serias limitaciones a las exportaciones de bienes susceptibles de
doble uso (civil y militar). Hay que
recordar que ya Venezuela es objeto de una prohibición de ventas de armas y
los Estados Unidos han bloqueado la venta, por terceros países de sistemas de
armas que contengan tecnología norteamericana. Cesaría toda clase de asistencia económica a
Venezuela; Por último, y esta es una medida que afectaría
directamente al ciudadano común, la
tramitación de visas de entrada a
los Estados Unidos quedaría sometida a un procedimiento especial. Cualquier
solicitud de visa de no-inmigrante deberá ser aprobada al más alto nivel.
Esto significa que el tráfico de personas
hacia y desde los Estados
Unidos se verá considerablemente reducido lo cual a su vez incidirá
fuertemente en el sector del transporte aéreo. No se puede excluir que una decisión de esa
naturaleza por parte de los Estados
Unidos lleve a otros países aplicar un tratamiento similar e impongan también
restricciones a sus relaciones comerciales, económicas y financieras con
Venezuela. Hasta ahora, salvo unas declaraciones a la prensa
de Jorge Valero, Embajador en la OEA y
Vice-Ministro de Relaciones Exteriores, no ha habido una reacción oficial a la eventual calificación de
Venezuela como país que apoya el terrorismo. No debemos descartar que en
cualquier momento Chávez se refiera a
este tema y decida medidas de
represalia contra los Estados Unidos. Creo que debemos estar preparados para
lo peor a menos que de pronto prevalezca la cordura y la racionalidad en el
manejo de esta situación. El reto para la sociedad civil venezolana y sobre
todo para el sector privado es estar preparados para hacer frente a las consecuencias
de medidas como las que he mencionado. Al mismo tiempo la oposición, la
disidencia, o como quiera llamársele tiene también ante sí el reto formidable
de continuar informando al mundo, ahora con más intensidad, sobre lo que
ocurre en Venezuela y denunciar permanentemente ante la opinión pública
internacional lo que significa el proyecto político expansionista de Chávez y
el peligro que representa para la estabilidad de la región. Esta tarea resultará ahora más
fácil porque se cuenta con las evidencias obtenidas por el gobierno de Colombia que muestran el grado en que
Chávez y su gobierno han mantenido una relación de cooperación con FARC. Estoy seguro de que el sector privado de la
economía está consciente de esto y debe estar tomando las medidas necesarias
para hacer frente a una situación como
la que he descrito. Lamentablemente no puedo ofrecerles un escenario más
optimista y no nos queda más remedio que prepararnos para afrontar esa
situación. Muchas
gracias por su atención. ACTUALIZACIONES Desde
que hice mi presentación en las Empresas Polar el 13 de marzo, han sucedido
nuevos elementos y han ocurrido acontecimientos importantes tanto en el escenario político interno como en el
internacional que sirven para complementar y reafirmar las consideraciones
expuestas en este documento y también las conclusiones formuladas en aquel
momento. Uno
de esos elementos es el Informe
presentado por la INTERPOL acerca de los documentos extraídos de las
computadoras de Raúl Reyes. Dicho informe concluye señalando que ni las
computadoras, ni la documentación allí contenida fueron objeto de
manipulación desde que cayeron en manos del gobierno colombiano. Esta
constatación hecha por tierra las insinuaciones de personeros venezolanos,
incluidos el propio Presidente Chávez y el Ministro del Interior y Justicia,
Rodríguez Chacín, quienes pretendieron invalidar esas evidencias alegando que
era imposible que las computadoras pudieran haber salido intactas del impacto
del bombardeo a que fue sometido el campamento de Reyes y sugiriendo que el
gobierno pudo haber fabricado esa información para desacreditar al gobierno
venezolano. El informe de INTERPOL constata que la información contenida en
las computadoras es auténtica y digna de todo crédito. Sin
embargo, como era de esperarse, empleando el consabido recurso de negar lo
que es evidente y descalificar e
infamar a quien le causa daño, arremetió contra el Secretario General de la
INTERPOL tildándolo de “vagabundo internacional”, “descarado internacional”,
“bandido”, además haciendo un juego de palabras con el nombre del señor
Noble, lo calificó de “innoble”. No conforme con eso arremetió contra la
institución afirmando que el informe era un “show” concertado y orquestado
entre los Presidentes Uribe y Bush con INTERPOL. En un esfuerzo por restarle
importancia a las contundentes conclusiones de INTERPOL, Chávez dijo que él
se interesa solamente de “temas serios” y que no se iba a ocupar de un “show
de payasos” como era la rueda de prensa montado por el Gobierno para dar a
conocer el informe de INTERPOL. |
O |
Respondiendo a esas descalificaciones, el 25 de junio El Comité Ejecutivo de INTERPOL emitió un comunicado en
el cual destaca que la capacidad de esa institución para proporcionar ayuda
técnica y especializada como la que le fue solicitada por el Gobierno de Colombia goza de amplio
reconocimiento internacional y es frecuentemente requerida por las Naciones
Unidas, por diversas organizaciones internacionales y por muchos países del
mundo.
“Lamentablemente –dice el Comunicado-, se plantea hoy una polémica
entre algunos de nuestros países miembros de América del Sur en relación con
los ordenadores y equipos informáticos de las FARC decomisados por Colombia el
1 de marzo de 2008, así como con el análisis informático forense y el
exhaustivo informe realizados a continuación por INTERPOL. El informe de
INTERPOL concluyó que no se había producido ninguna alteración o manipulación
de ninguno de los datos contenidos en los archivos de usuario de dichas pruebas
instrumentales informáticas tras su decomiso por las autoridades colombianas.”
Basándose en el Informe de INTERPOL sobre los ordenadores decomisados por
Colombia, la información detallada sobre el trabajo realizado por los expertos
y un examen pormenorizada de los datos pertinentes, el Comité Ejecutivo expresa
que respalda íntegramente el informe de INTERPOL y todas sus conclusiones.
Agrega que “Las consideraciones políticas no han influido en modo alguno en la
conclusión a la que ha llegado INTERPOL de que las ocho pruebas instrumentales
decomisadas por Colombia provenían de un campamento de las FARC y habían
pertenecido a Raúl Reyes, y de que los archivos de usuario contenidos en ellas
no fueron alterados, modificados ni manipulados por las autoridades colombianas”.
Desde la publicación de ese Comunicado no se ha
producido ninguna declaración o reacción por parte del gobierno venezolano lo
cual creo que se puede interpretar como que Chávez ha quedado completamente
desarmado y no está en condiciones de desmentir ni desvirtuar las contundentes
evidencias que lo vinculan con las FARC.
Este dramático cambio, que se suma a los otros que se
había visto obligado a hacer en el ámbito interno, son una indicación de que
Chávez está sintiendo el efecto de la pérdida de apoyo interno, incluso de
dentro de su propio partido. Además no puede descartarse que que algunos de sus
socios internacionales le han advertido la necesidad de corregir algunos de los
dislates que ha cometido últimamente. Entre esos socios debe estar jugando un
papel determinante Fidel Castro, a quien Chávez no se cansa de afirmar que lo considera como su padre.
Dentro de este mismo contexto se inscribe el anuncio que hizo el
pasado 5 de julio en el sentido de que está dispuesto a reanudar la
colaboración con las autoridades norteamericanas encargadas del combate contra
la droga. Esto representa también un cambio espectacular si se recuerda que su
decisión de poner fin a esa colabraciòn la justificó con el argumento de que
los agentes de la DEA en Venezuela estaban envueltos en actividades de
espionaje contra su gobierno.
Igualmente sorpresiva es su presunta disposición a normalizar las
relaciones con los Estados Unidos transmitida al Embajador de los Estados
Unidos el mismo 5 de julio pasado. Esta manifestación pone en plena evidencia
el cinismo y la hipocresía que prevalece en la diplomacia personal de Chávez. Apenas minutos después de su aloca semana después de
los actos de conmemoración de la Batalla
de Carabobo y el mismo día del aniversario de la independencia