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Caracas,
miércoles 16 de julio, 2008 |
FRÍO EN LA CUMBRE
Adolfo R. Taylhardat
Fue ostensible la frialdad que reinó en la rueda de
prensa que dieron los presidentes Uribe y Chávez al final del encuentro que
sostuvieron el pasado viernes 11. Ambos tenían “cara de burro embarcado” y toda
la audiencia parecía estar asistiendo a un velorio.
Chávez dijo que la reunión “terminó bien”. En
lenguaje diplomático esta calificación para un encuentro de jefes de Estado es
sumamente baja. Denota que no hubo cordialidad, que se desarrollo en un
ambiente tenso y difícil y que los resultados han sido muy pobres. Todo esto quedó constatado con el lenguaje
corporal de los dos Jefes de Estado a lo largo de toda la visita y de la rueda
de prensa. También con los esfuerzos que hicieron para reflejar cierta distensión introduciendo
algunos chistes malos en sus declaraciones.
“El almuerzo estuvo muy bueno. Comimos plátanos que no estaban ni verdes
ni maduros” dijo Chávez. A lo cual
respondió Uribe diciendo “Plátano maduro no vuelve a verde”. Esto podría
interpretarse como diciendo que lo hecho hecho está y el daño causado no se
puede reparar.
Chávez dijo que la reunión terminó “con optimismo” y
agregó “Comienza una nueva etapa. Hemos decidido retomar el camino que veníamos
construyendo. Vamos a recuperar el tiempo perdido y ganar tiempo. Vamos a
relanzar las relaciones políticas, humanas, sociales, económicas. Comienza una
nueva etapa”. Todo esto lo dijo Chávez
con una cara evidentemente “amarrada”, como si estuviera haciendo un
gran esfuerzo para reconocer que es necesario encaminar las relaciones colombo-venezolanas en el rumbo de la
cooperación constructiva, del cual no han debido salirse nunca. Pero también denota que no hubo ningún
resultado concreto, sino que todo queda para el futuro.
Chávez
anunció que próximamente habrá una reunión de los Ministros de Relaciones
Exteriores y que ahora le toca a las Cancillerías y a las Embajadas continuar
el esfuerzo de normalizar las relaciones. Esto puede interpretarse como que no
hay la intención de celebrar una nueva cumbre. Generalmente en cada cumbre se
anuncia la siguiente y en este caso hubo silencio al respecto.
Otros hecho sintomático del ambiente que prevaleció es
que el recorrido por las instalaciones de PDVSA en Amuay, previsto en el
programa oficial, fue suspendido. En su
lugar ambos mandatarios se reunieron en “ tête tête
” durante aproximadamente dos horas en lasque, al parecer, acaloradamente se intercambiaron reproches. Lo
qué ocurrió en esa reunión solamente lo saben
Chávez y Uribe. Sin embargo es evidente que se hicieron reclamos
recíprocamente. Uribe dijo que no podía revelar qué reclamos le hizo a Chávez,
pero si cual reclamo le hizo Chávez a
él. Dijo que Chávez le había reclamado que no lo hubiera llamado por teléfono
para informarle que su papel en la mediación quedaba suspendido. Uribe agregó:
“Yo se lo acepté (el reclamo). Chávez contó a su vez que Uribe le había
reclamado que lo hubiera llamado como lo llamó y que le había contestado
que se sentía muy herido en lo personal.
Esto último evidencia una vez mas que las relaciones
colombo-venezolanas han estado sometidas
a los vaivenes del carácter y los cambios del humor de Chávez. Es
inconcebible que un Jefe de Estado haga depender las relaciones con otro país
simplemente porque se “sintió herido en lo personal”. Los asuntos de Estado
tienen que estar muy por encima de los estados de ánimo y de los sentimientos
que en un momento determinado pueda experimentar un gobernante.
Estas dos
anécdotas son solo una traza de lo que debe
haber ocurrido dentro de esas
cuatro paredes donde, por lo que se sabe
los dos presidentes hablaron “calzón quitao”.
No es posible saber si el tema de la documentación extraída de las
computadoras de Raúl Reyes fue tocado en esa reunión privada. Lo cierto es que
durante la rueda de prensa ni los
periodistas ni los presidentes se refirieron al asunto. Es comprensible que
dentro del esfuerzo por normalizar las relaciones bilaterales los presidentes
hayan decidido no hablar del tema públicamente y que los periodistas fueron
advertidos que ese era un asunto “tabú”. El Presidente Uribe esta en su derecho
de silenciar el tema a cambio del compromiso de Chávez de abstenerse de
vilipendiarlo como lo ha hecho en el pasado y de no volver a enturbiar ni
perjudicar las relaciones bilaterales. Nuevamente prevalece el pragmatismo
económico, comercial y financiero sobre los principios y los valores morales.
Pero los venezolanos no podemos permitir que un
asunto tan importante pueda ser metido debajo de la alfombra como si nada
hubiera pasado. Los venezolanos tenemos derecho a saber qué es lo que dicen los documentos de las
computadoras. Hasta ahora han sido
revelados hechos y situaciones que comprometen seriamente al presidente Chávez
con las FARC. Se ha hablado de cantidades importantes de dinero, de armas, de
pertrechos, alimentos, uniformes, protección, de santuario, de asistencia
médica y muchas cosas más que el gobierno de Chávez le ha proporcionado a la
narco-guerrilla-terrorista colombiana.
También han emanado informaciones según las cuales la relación con las
FARC no se limita al apoyo material y asistencial sino que persigue objetivos
concretos dentro del proyecto político bolivariano-socialista-fidelista de
Chávez.
A una pregunta que sobre este tema le hicieron hace
algunos días al Canciller colombiano, este se abstuvo de comentar y alegó que
el asunto está en manos del Ministerio de Justicia de Colombia. Ojalá que en Colombia,
país donde funcionan efectivamente las instituciones, la justicia llegue a
revelar toda la información sobre las implicaciones de este asunto para que,
llegado el momento se puedan establecer responsabilidades e imponer las
sanciones que correspondan. No hay que olvidar que por una pequeña ayuda que le
brindó a Violeta Chamorro para preservar la democracia en su país, Carlos
Andrés Pérez fue llevado a la carcel y hoy soporta en el exilio el grave trauma
que le causó la ignominia de que ha sido
objeto. En el caso de las computadoras, los involucrados no deben
olvidar que a veces la justicia tarda en
llegar pero llega.
www.adolfotaylhardat.net