EN MANOS DE QUIEN ESTAMOS!?
Por Adolfo R. Taylhardat (*)
A pesar de que las autoridades gubernamentales se empeñan en afirmar que se están tomando
medidas efectivas para combatir el hampa, todos los días leemos en la prensa y
recibimos a través de la televisión noticias que cada vez nos hacen ver cuan
desamparados estamos los venezolanos. De manera particular son alarmantes las
noticias de los casos de atracos y secuestros para robar vehículos. Cómo será que hasta el hijo del Ex -
Gobernador del Distrito Federal fue secuestrado la semana pasada frente a su
domicilio.
Pero la noticia que nos hace poner verdaderamente
“los pelos de punta” es la que nos trae la prensa sobre el Capitán del Ejercito
que dirigía a ladrones de autos desde el Fuerte Tiuna (El Nacional 18.08-2000,
ultima página). Según esa información, el Capitán José Torres, de la Policía
Militar y los hampones Simón Guaicaipuro Betancourt y Víctor Javier Cardier,
estos dos últimos integrantes de una banda de ladrones de vehículos conocida como
“Los Sanguinarios” y titulares de un abultado prontuario policial, se dedicaban
a robar vehículos y utilizaban el Fuerte Tiuna para “dejarlos enfriar” como
dicen en el léxico de los malandros. Según las versiones de la prensa, todo se
descubrió gracias al sistema de localización satelital que tenían instalados
algunos de los vehículos. En total, dentro del Fuerte Tiuna fueron encontrado
ocho vehículos robados. Además, el
Capitán Torres fue detenido dentro del Fuerte conduciendo un vehículo robado y
los hampones fueron también fueron detenidos dentro de la instalación militar
portando armas de fuego.
Como Presidente de ALARMA! siempre he sostenido que
las instituciones no son corruptas. He dicho esto porque con frecuencia se dice
que la PTJ es corrupta, que la Guardia Nacional es corrupta, etc. Una
institución como tal no puede ser corrupta. Pero eso no impide que dentro de
ellas enquisten elementos corruptos que se valen de sus funciones, de sus
posiciones o de sus contactos para robar, para delinquir o para actuar en
complicidad con los delincuentes. Lo
mismo debemos decir en este caso. El hecho de que un Capitán del Ejército haya
sido identificado como ladrón de vehículos, no convierte a la Fuerza Armada,
como se llama ahora, en una institución corrupta.
Sin embargo, no podemos entender cómo un sitio como
el Fuerte Tiuna, supuestamente uno de los mas seguros, mas protegidos, mas
resguardados, del país puede haber sido
utilizado como guarida por unos criminales hampones quienes además se
aprovecharon la especie de “extraterritorialidad” que disfruta ese recinto para
ocultar su botín, dejándolo “enfriar” como dicen en el léxico de los malandros.
No podemos entender cómo, bajo las narices del Ministro de la Defensa, bajo las
narices del Jefe del Estado Mayor, bajo las narices del Comandante del CUFAN,
bajo las narices de todos los altos responsables de la defensa del país y hasta
bajo las narices del Presidente de la República, quien los fines de semana va a
jugar base-ball al Fuerte Tiuna, pudiera ocurrir lo que ha sucedido. Esto, por
decir lo menos, deja en entredicho la
eficacia y la capacidad de los servicios de inteligencia interna de la Fuerza
Armada.
Pero esto no es todo, la historia se complica por lo
siguiente: cuando los propietarios de dos de los vehículos acudieron al Fuerte
Tiuna acompañados de una comisión de la
PTJ, donde identificaron no solo los vehículos sino también las pertenencias
que les habían sido robadas en su residencia, un General y un Teniente Coronel
“aconsejaron a las víctimas que se tranquilizaran, porque todo se iba a
arreglar de la mejor manera. Pero al regresar al día siguiente se percataron
que uno de los autos recuperados lo habían vuelto a hurtar” (Cita textual de El
Universal, 18-08-2000, última página). La Policía Militar (que es por cierto el
mismo cuerpo del cual forma parte el Capitán Torres) recuperó el vehículo en
las cercanías del laguito, el cual, si no me equivoco, se encuentra en los
predios del Círculo Militar. Pero todas las pertenencias de la víctima que se
encontraban en el interior del carro habían desaparecido. “Solo había en su
interior un peluche y un televisor” (El Nacional, ibidem)
Si esto ocurre en el cuerpo policial que tiene por
función velar por la seguridad, la protección y garantizar el buen comportamiento
de los miembros de la Fuerza Armada, no nos queda otra alternativa que
preguntarnos y exclamar al mismo tiempo: EN MANOS DE QUIEN ESTAMOS!?
(*) Adolfo R. Presidente de ALARMA!
Asociación Virtual de Víctimas de Robos de Vehículos