EN LA MIRA

 

Adolfo R. Taylhardat


LOS DERECHOS CIVILES y políticos son parte integrante e indivisible del conjunto de los derechos humanos tutelados por la comunidad internacional. Esos derechos están consagrados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el Pacto de San José de los cuales, Venezuela es parte y en "la bicha", paradójicamente una de las Constituciones más avanzadas en materia de derechos humanos, pero que no se cumple, la cual reconoce jerarquía constitucional a esos instrumentos internacionales.

La obligación de la comunidad internacional de tutelar nuestros derechos humanos incluidos los civiles y políticos está por encima de toda consideración de soberanía nacional. Los Estados tienen el deber de denunciar en los foros internacionales las violaciones que ocurran en cualquier país y actuar para defenderlos. Eso fue lo que hicimos cuando combatimos las atroces violaciones de los derechos humanos por Pinochet, Videla, Stroessner, Noriega, Somoza, Trujillo, los Duvalier, Franco, Salazar, en la Sudáfrica del apartheid y donde quiera que fuera necesario.

Ahora nos toca a nosotros. La comunidad internacional justificadamente comienza a preocuparse porque estamos siendo gradualmente privados de nuestros derechos y libertades.

Chávez dice que es socialista y nacionalista, es decir, nacional-socialista porque el orden de los factores no altera el producto. Debe ser por eso que utiliza los órganos de la justicia como una gestapo para diligenciar imputaciones fabricadas y detenciones arbitrarias y, como lo hacía el otro führer con los judíos, persigue a quienes no están con el proceso, disienten o hacen oposición al régimen.

Todo esto genera justificada inquietud, no sólo en nuestra región sino en todos los países amigos y resulta reconfortante constatar que finalmente el mundo ha comenzado a entender lo que ocurre aquí. Estados Unidos ya tiene al régimen "en la mira" y gestiona apoyo para activar los instrumentos internacionales de defensa de la democracia y los derechos humanos.

Los dispendiosos viajes del Gulliver criollo, sus esfuerzos para engañar a la opinión pública internacional, comprar la solidaridad de otros países con populismo petrolero y utilizar nuestro principal producto de exportación como arma de presión diplomática se estrellarán contra el compromiso superior de la comunidad internacional de proteger la democracia venezolana.

www.adolfotaylhardat.net